EL PECADO DESDE LA PERSPECTIVA ACTUAL DEL AUTOR.
2.3. La manera más apropiada de afrontar el pecado.
Frente a esta tradición tan arraigada, los teólogos actuales entre ellos Alberto Múnera, insisten en la importancia de permitir que la teología entre totalmente en el magisterio102, para no seguir repitiendo la historia, pues si miramos la evolución que la moral ha tenido a lo largo de estos años, nos damos cuenta que “hoy día no se ha cambiado nada, porque se sigue con los diez mandamientos, y la moral es una cuestión posterior, es aneja, un anexo a la fe, a la doctrina que se presentan como obligatorias para la Iglesia Católica, la moral es una anexo, cuando la moral es vital para la salvación”103
Con la enseñanza de los diez mandamientos, la Iglesia Católica ha generado un sistema para la clasificación y el manejo del Pecado, de esta manera, el creyente se rige por el número de mandatos que hay que cumplir, es decir que, establece diferencias de acuerdo con su objeto, con las virtudes a las que se opone y con los mandamientos que quebranta. La clasificación de pecados esta dada por los que se refieren a Dios, al prójimo o al mismo hombre, entre los pecados carnales o espirituales y además, establece diferencias tales como los de pensamiento, de palabra, de obra o de omisión104. Esta visión que el
101 MUNERA DUQUE, Alberto. Tendencias Actuales de la Teología Moral. Op. cit., p.187 - 189 102 Esta afirmación, no se quiere que el magisterio tenga aislada a la teología, sino, que no se
ha aprovechado totalmente del ejercicio de la reflexión que la Teológica Moral ha logrado. Si el Magisterio eclesial, le “sacara el jugo” a la reflexión teológico-moral, sería otra las concepciones en cuanto a temas de Bioética, estilos de vida, etc.
103Ver anexo A. p.118.
104 Cf: Catecismo de la Iglesia Católica. Tercera Parte: La Vida en Cristo. Artículo 8 El Pecado.
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creyente tiene del Pecado, lo encierra dentro de un esquema en el que permanece toda la vida. El Pecado visto como realidad constitutiva al hombre y a la mujer, trasciende cualquier esquema o paradigma que se establezca.
Al respeto, es claro que “el Pecado Original es la realidad constitutiva del ser humano de no ser hijo de Dios, hasta que no se realice categorialmente la Gracia, hasta que yo no asuma con mi libre voluntad el hacer el bien, esto es hacer categorialmente la Gracia en el ser humano”105. El Pecado hace parte constitutiva de la persona al igual que la Gracia; aunque el catecismo de Juan Pablo II y la catequesis de enseñanza tradicional, sigan educando en una moral basada en los diez mandamientos dados por Moisés, y en la que no se ve claramente la relación entre el hombre y el Pecado, esto ha llevado a que “el común de la gente sigue pensando en que Adán y Eva cometieron un pecado y que fue un pecado de sexo, para colmo de males, y que hubo una manzana”106.
Un criterio importante al momento de abordar la realidad de Pecado es desmitificar la concepción que se tiene de Pecado, puesto que el común de la gente piensan que el Pecado cometido por Adán y Eva, “pasa de padres a hijos, como una herencia, y que al niño si se le echan agua, entonces se le borra ese Pecado”107, pero gracias a los nuevos aportes y a los esfuerzos que el P. Múnera ha realizado en su investigación, nos permite ver que “la Gracia crística (cf: LG Nº 16) ha existido desde que existe la humanidad; y el Pecado como realidad de deficiencia humana desde el primer momento de la humanidad. Nosotros somos Gracia y Pecado desde siempre, entonces no se puede hablar que primero fue Gracia, después se perdió la Gracia, después hubo solo Pecado y después de pronto llego la Gracia”108.
105 Ver anexo A. p. 116.
106 Ver anexo A. p. 119. 107Ibíd., Ver anexo A. p. 119. 108 Ibíd., Ver anexo A. p. 116.
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La teología actual, debe mostrar que la moral cristiana posee una especificidad propia que la caracteriza y que la hace diferente de la moral natural, la moral cristiana debe abordar la antropología situada dentro del acontecimiento revelatorio de Nuestro Señor Jesucristo, en perspectiva de seguimiento, para poder entender la “opción fundamental” y los comportamientos del cristiano ya que en el no cristiano, los criterios son diferentes. “El insistir que todo ser humano tiene Gracia, que todo ser humano se puede salvar por la Gracia de Cristo es absolutamente fundamental, ese es el plan de Dios”109
Por tanto, la Teología Moral como la Iglesia magisterio, esta llamada en primer lugar a “tomar en serio la propuestas exegéticas del Concilio Vaticano II”, el cual, en su documento “Dei Verbum” establece que el objeto de la revelación es la auto-manifestación de Dios y de su designio salvífico, (DV 2 y 6), por tanto, “podemos afirmar que el objeto de la revelación no es la manifestación de verdades teóricas, de tesis, de disposiciones legales, de formas especificas de comportamiento”110, es decir que las normas y leyes condensadas en los grandes catecismos y manuales de casuística, quedan abolidos con la Revelación de Cristo. El hombre y la mujer, beben en primer lugar guiar su vida, orientar su comportamientos con la mirada puesta en Cristo mediador de toda revelación (DV 2), antes que en los grandes tratados doctrínales expuestos por los grandes teólogos dogmáticos que la Iglesia ha engendrado. Cristo es el acontecimiento revelador del Padre, que nos muestra la autentica y original manera de vivir nuestra vida de cristianos; es Él quien instaura la Nueva y definitiva Alianza, una Alianza sellada en el Amor del Padre, por eso, esta Alianza se establece para siempre y por siempre, por tanto, todo bautizado no puede ni debe regirse por otra que no sea la instaurada por Jesucristo el Hijo de Dios Padre.
109 Ibíd., Ver anexo A. p. 116
Pues los que inculpablemente desconocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, y buscan con sinceridad a Dios, y se esfuerzan bajo el influjo de la Gracia en cumplir con las obras de su voluntad, conocida por el dictamen de la conciencia, pueden conseguir la salvación eterna (LG Nº 16). Todo ser humano, conociendo o no conociendo a Cristo, se salva por la Gracia que es crística, en el seguimiento de su conciencia. (Entrevista P. Múnera. Pág. 116 ),
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En segundo lugar se ha de tener presente la afirmación de la Dei Verbum cuando afirma que, “la base de la Teología Moral, es una hermenéutica bíblica centrada en Cristo”111, es decir que una de las tareas propias del Magisterio es la de interpretar auténticamente y debidamente la Palabra de Dios y para lograr este tarea, debe valerse de la exegesis y de las instrucciones hermenéuticas. Esta labor que debe desempeñar en primer lugar el Magisterio y por su cuenta la Teología112 ha de brindar las orientaciones correspondientes a pueblo de Dios para que este proyecte su vida desde Dios.