Uno de los conceptos que está etrechamente relacionado con el fenómeno de la inmigración es el de la identidad, que muy a menudo se convierte en un problema desde la perspectiva del inmigrante. Una de las principales dificultades a la que tiene que enfrentarse el inmigrante a la hora de llegar a otro país es el choque cultural que sufre a raíz de la diversidad de los modelos de realidades y entornos socioculturales que están vinculados al idioma y a la cultura del país de origen y al país de acogida. Si en situaciones de este tipo la lengua representa un motivo de dificultad, muy a menudo hay obstaculos aún más grandes para el inmigrante. De hecho, más problemáticas pueden ser las diferencias respecto a las normas de comunicación e interacción, por ejemplo a nivel gestual, del comportamiento, de los valores sociales o del saber cultural.
A la hora de hablar de identidad, relacionada en particular a la condición de los inmigrantes, normalmente lo que está en juego no es solo el orgullo étnico. Los que se oponen a conceder un estatus especial al español hacen hincapié en los problemas que afectan a los países multilingües, como por ejemplo los problemas con los que se encuentran a nivel escolar en la enseñanza de idiomas. En cambio, los defensores de una educación multilingüe afirman que la libertad lingüística permite conservar y proteger las comunidades étnicas más débiles. Cabe recordar que este asunto produjo quiebras dentro de las mismas comunidades hispánicas. Muchos observan que el escaso conocimiento del inglés en Estados Unidos por parte de los hispanos, debido a una excesiva persistencia de la lengua de origen, produjo y seguirá produciendo una inclusión insuficiente en las estructuras económicas y sociales del país (Gilardoni, 2009).
Las estrategias que un inmigrante puede adoptar para hacer frente a los retos que la sociedad plantea son variadas, al igual que las políticas lingüísticas por las que optan los gobiernos de los países receptores y especialmente las políticas educativas dirigidas a los inmigrantes de segunda generación. De acuerdo con Lüdi y Py17, las distintas alternativas para un inmigrante se pueden resumir como se explica a continuación:
1) Rechazo de las divergencias e intento de vivir como si el país de origen nunca se abandonó: en muchos casos para los inmigrantes es posible vivir con
17 Lüdi G., Py B. (2003). Etre Bilingue. Berna: Peter Lang. (En Gilardoni, S. (2009). Plurilinguismo e
conocimientos lingüísticos básicos y el mínimo contacto con los autóctonos. A esta solución corresponde una política educativa llamada “modelo bávaro” (ya que en pasado se ha ampliamente ensayado en Baviera), según el cual los niños extranjeros no pueden integrarse en los programas regulares porque las clases se imparten totalmente en la lengua de origen. Se trata de un enfoque educativo que es objeto de críticas porque da lugar a una especie de “gueto lingüístico” y cultural en donde los inmigrantes viven una situación de marginación.
2) Negociación de las diferencias, el consiguiente abandono de la cultura de origen e identificación en la población acogedora: el inmigrante tratará de aprender lo más rápido posible la lengua del nuevo país, y adoptará normas de conducta, para no correr el riesgo de ser identificado como extranjero. Esto supone una política educativa de asimilación, que contempla cursos intensivos de idiomas y la integración del extranjero en el regular sistema educativo. El propósito es el de evitar cualquier forma de discriminación. Sin embargo, existe un riesgo muy peligroso relacionado a este sistema; se trata de la distancia desestabilizadora que se produce entre el niño y su familia, y además, la consecuencia negativa de un alejamiento de su lengua y cultura de origen. Hoy en día se considera que la integración de un niño inmigrante se puede fomentar a través de un desarrollo paralelo y armonioso de la cultura de origen y de la cultura del país de acogida. 3) Aceptación de las diferencias y comienzo de la construcción de una identidad
bilingüe y bicultural: el inmigrante se planteará unos objetivos de aprendizaje lingüístico, sin dejar de lado su lengua y cultura, que lo hacen parte de un grupo social distinto. Esta solución corresponde a un modelo de integración que pretende la inclusión del inmigrante en el período de la educación escolar y paralelamente prevé la enseñanza de su lengua y cultura de origen. El modelo de integración, que se difundió y realizó concretamente en Europa de distintas formas, constituye la mejor opción, y la más humana, por cierto.
2.2.1 La identidad de los hispanos
Un asunto que concierne la identidad de los latinos que hoy en día habitan en Estados Unidos es el hecho de identificarse o no con sus raíces culturales y lingüísticas.
Según un informe de 2017 del Pew Research Center18, la mayoría de los adultos de origen hispano se identifica como latino, pero hay más de un 10% de ellos que no se considera a sí mismo como latino. En definitiva, podemos afirmar que cuanto más cerca estén los hispanos estadounidenses a sus raíces, tanto más es probable que se identifiquen como hispanos. Casi todos los inmigrantes adultos de Latino América o España (97%) afirman ser hispanos; análogamente, un alto índice (92%) de adultos de segunda generación de origen hispano (es decir, los nacidos en Estados Unidos que tienen al menos uno de los padres inmigrante) se identifican hispanos.
A partir de la tercera generación –a la que pertenecen las personas nacidas en Estados Unidos de padres estadounidenses, pero que tienen abuelos inmigrantes– el porcentaje disminuye (77%).
Las opiniones y experiencias de los inmigrantes con la cultura y la identidad hispana dependen en gran medida de lo cerca que se encuentran de las experiencias de la familia inmigrante. El descenso de la inmigración con respecto al pasado y el continuo incremento de los matrimonios interraciales podrían implicar un número cresciente de adultos estadounidenses de origen hispana que no se identificarán como hispanos o latinos. Y es más, entre los que se identifican como hispanos o latinos, muy a menudo los de segunda, tercera (o más) generación pueden ver su identidad más vinculada a Estados Unidos que a los orígenes de sus padres.
Siempre según el informe del PEW, uno de los rasgos que frecuentemente está relacionado con la identidad latina es el hecho de hablar español. Por ejemplo, algunos declaran que uno no puede considerarse latino si no habla español o que alguien que habla español es “más latino” que uno que no habla español sino que solo tiene origen hispano. Sin embargo, cuando se les pregunta directamente sobre el vínculo entre la identidad latina y la importancia de hablar español, el 71% de los latinos adultos afirman que hablar español no es necesario para que se les considere latinos. Sin embargo, hay que subrayar que muchos padres alentan a sus hijos a utilizar el idioma español, lo cual fomenta la construcción de la identidad hispana.
En Estados Unidos alrededor de 40 millones de personas afirman hablar español en sus hogares, y de hecho el español es el segundo idioma más hablado en el mundo; pero,
18 Más información en http://www.pewhispanic.org/2017/12/20/hispanic-identity-fades-across-generations-
mientras que el número de hispanohablantes sigue aumentando a nivel nacional, el número de los que se identifican como hispanos o latinos y que hablan español está en declive. A medida que este número disminuye, el inglés domina cada vez más entre los inmigrantes.