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El psicoanálisis y la primera tópica inconsciente, preconsciente y consciente

Hasta aquí, algunos términos se han usado como sinónimos: lo manifiesto se ha relacionado con lo explicito, mientras lo latente se asimila a lo implícito. Pichon Rivière, en uno de sus artículos, expresa manifiestamente lo siguiente:

“Nuestra técnica consiste en dos aspectos fundamentales: el aspecto manifiesto, explícito y el aspecto implícito o latente. En este sentido nos acercamos a la técnica analítica, que es en realidad hacer consciente lo inconsciente, o sea, hacer explícito lo implícito.”

Manifiesto Latente

Explícito Implícito

Consciente Inconsciente

Pichón Rivière se nutre de la primera tópica de la teoría de Freud sobre los conceptos de Consciente e Inconsciente.

Freud define al Consciente (Cs) como una representación que se halla presente en nuestra conciencia y es objeto de nuestra percepción, mientras que lo Inconsciente (Ics) aparece como una representación que no percibimos, pero cuya presencia estamos prontos a afirmar basados en pruebas e indicios de otro orden.

Como en lo manifiesto, lo Consciente está presente y se percibe, mientras que lo Inconsciente, como lo latente, no sólo “no se ve” sino que además requiere recurrir a otro nivel lógico para su comprensión. Esto marca la presencia de dos sistemas de naturaleza distinta en cuanto a las relaciones entre sus elementos: las relaciones entre los elementos del sistema Consciente se rigen por principios distintos de aquellos que determinan las relaciones entre los elementos Inconscientes.

En cuanto a la relación de los sistemas entre sí, se trata de relaciones de conjunto, sin que se imponga una correspondencia biunívoca entre sus elementos; vale decir que a un elemento del sistema Cs pueden corresponder varios elementos del sistema Ics, mientras que muchos eventos que se desarrollan en lo consciente pueden estar sobredeterminados por una misma estructura inconsciente. Se tiene entonces una organización constituida por dos sistemas en interacción, regidos cada uno de ellos por principios que le son propios y los distinguen del otro.

El Inconsciente se define como atemporal y ahistórico, su origen está en las experiencias de satisfacción constitutivas del deseo y el principio que lo rige es el

Principio de Placer. Esto Freud lo define como el Proceso Primario.

La lógica que caracteriza al sistema Consciente es la del Proceso Secundario, donde predomina el Principio de Realidad y se impone muchas veces un aplazamiento de la satisfacción del deseo, así como la búsqueda de alternativas para su realización.

Existe otro sistema introducido por Freud que es el Preconsciente (Pcs), constituido por contenidos que sin estar presentes en el campo actual de la conciencia, son sin embargo susceptibles de conciencia.

El conjunto constituido por los sistemas Pcs-Ics se denomina Inconsciente en sentido

descriptivo, o en sentido amplio, mientras que cuando se hace referencia al Ics en

sentido estricto, vale decir a aquel sistema regido por el proceso primario, se denomina

Ics tópico.

Freud sostiene que todo acto psíquico es en principio inconsciente, pudiendo establecerse una secuencia, entre cuyas instancias se establecen censuras. Dada la naturaleza diferente que rige las lógicas de cada uno de los tres subsistemas, las censuras que se establecen para el pasaje de representaciones de un sistema a otro también difieren.

La censura (1) deforma, reprime, desplaza, condensa, estando básicamente determinada por la repulsa que tienen los contenidos inconscientes para acceder a la conciencia.

La censura (2) tiene un doble carácter: es en principio instrumental, ya que no pueden estar permanentemente todas las representaciones a nivel de la conciencia; sin ella no habría selectividad, todo estaría presente. Pero también es defensiva ya que podemos reconocer en las operaciones del sistema Pcs aspectos del dominio del principio de placer y la consecuente influencia del proceso primario.

La explicitación de contenidos Pcs puede provocar reticencias, que pueden eliminarse con la técnica de libre asociación, porque en los sistemas Pcs y Cs predomina la representación palabra, es decir que una imagen mnémica adquiere el índice de cualidad específico de la conciencia, asociándose por tanto a una imagen verbal.

En cambio el reconocimiento inconsciente genera resistencias de naturaleza inconsciente, abordables a través de la técnica de la interpretación. Los elementos inconscientes implican una representación cosa, en el sentido en que el objeto tiende a hacerse inseparable de la huella mnémica.

Freud sostiene que no hay separación esquemáticamente precisa entre los distintos sistemas, y que la relación entre ellos es de interacción y mutua cooperación.

Se entiende aquí la relación Ics y Pcs-Cs como una relación dialógica, definida por la unión simbiótica de dos lógicas que se nutren entre sí, entran en concurrencia, se parasitan mutuamente, se complementan a la vez que se oponen y se combaten a muerte. Es una relación simbiótica en el sentido que no pueden analizarse los procesos psíquicos primarios sin recurrir a signos cuya ocurrencia se da en el nivel Cs. No puede por otra parte admitirse una prevalencia definitiva del principio de realidad sobre el principio de placer, o viceversa.

Ambos sistemas son necesarios a los efectos de la comprensión del aparato psíquico.