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Capítulo 1: Marco teórico

3. Memoria

3.1 El recuerdo: de lo individual a lo social

Debido a los testimonios desde una perspectiva psicoanalítica y social es que Todorov se

pregunta sobre la importancia de recordar, ya que de la manera cómo se recuerda es que se hace

la selección de la memoria. Una cosa es recordar y otra distinta es el uso que se le hace a ese

recuerdo. El recuerdo siempre se hace mediante un uso, y éste es lo que se examina más no el

recuerdo en sí mismo. De esas dinámicas de la memoria depende la cultura qué somos y de esto

depende el individuo y la comunidad que se está constituyendo.

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La memoria según Todorov se conserva por medio la selección de los sucesos almacenados,

marginados y olvidados. Desde una perspectiva psicoanalítica el autor alude al duelo como un

mecanismo para lograr una memoria saludable. De esta forma se lleva a cabo una memoria que

no mantiene a la persona traslocada ni le infunde traumas del pasado, ya que en el duelo la

recuperación del pasado es indispensable pero no por eso éste domine el presente, sino que al

contrario le permite un mejor uso de la memoria para afrontar el futuro.

Siguiendo la línea del teórico búlgaro se encuentra la teórica argentina Elizabeth Jelin

(2001) quien asegura que la memoria es obstinada porque insiste en su presencia siempre que

puede. La sociedad cultural vive en una continua reminiscencia y es ésta la que conlleva que

siempre se esté gestando una memoria. Además para Jelin no hay un libreto único de memoria

del pasado, y si lo hay está relatado por los vencedores o victoriosos de ese hecho. Mientras que

los otros discursos quedan en el mundo de las catatumbas tal y como ella lo dice. Por este motivo

es que se deben llevar a cabo unas políticas de reminiscencia para una construcción de futuro y

también se deben poner en marcha unas políticas de olvido. “El espacio de la memoria es un

espacio de lucha política y no pocas veces esta lucha es concebida en términos de la lucha contra

el olvido” (Jelin, 2001, p. 16). Lo importante es recordar para no repetir todas las masacres y los

hechos que conllevan a que existan esos recuerdos.

Ahora Avishail Margalit (2002) habla sobre la responsabilidad de la memoria y por esta

razón es que su obra se titula Ética de la memoria. La ética es una praxis humana, íntima y

personal que va hacía una sola dirección. La ética va de una individuo y su práctica hacía otras

personas o una sociedad, mientras que la política implica de entrada, la coordinación de muchas

acciones hacía una doble dirección, es decir que un individuo actué sobre la sociedad. La unión

entre ética y práctica es lo ‘políticamente correcto’, sin embargo cuando se habla sobre la

distinción entre ambos conceptos también se refiere a la misma diferencia que existe entre lo

individual y lo colectivo. Pero lo importante no es centrarse sobre la diferencias entre ética y

política sino como se unen estos dos conceptos en la memoria. A Margalit no le interesa mucho

examinar la memoria desde una perspectiva exclusivamente política o exclusivamente ética, sino

centrarse en el problema de la memoria desde la tensión entre lo político o lo ético, entre lo

común y lo individual.

Es imposible decir que una narración no excluye nada ni ciertos aspectos de un

acontecimiento eso se ve a diario en los periódicos. La narración o el relato de un hecho deja

muchas voces y muchas situaciones por fuera de su producto final, por lo tanto toda narración

implica una elección. Por esto es que el teórico israelita nos habla sobre la imagen de la prisión

del recuerdo, en la cual toda victima se hace la ilusión de que cuando el recuerdo se libere y se dé

a conocer entonces inmediatamente habrá una reconciliación. Pero esto no sucede de esta forma

porque la reconciliación se construye y además su narración es muy personalizada hay que

enfrentarla a las demás hay que construir la memoria colectiva. Esto es lo que Margalit denomina

la noción de interés en donde se puede recordar de tres formas: política, ética y moral

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. De esta

manera determina que la mejor forma para recordar es la ética, ya que hay un interés por contarle

a los demás lo que sucedió de una manera estrecha e individual que a la pos se convertirá en

colectiva porque va dirigida hacía la sociedad, mientras que la moral proviene de la sociedad

hacía el individuo y le genera cierto tipo de prejuicios y no hay un interés particular.

En cuanto a esto Margalit establece tres tipos de recuerdo: el individual, que el que carga la

persona de lo que se acuerda desde su perspectiva; el común, que es un consenso de los recuerdos

que diferentes personas tuvieron sobre el hecho; y el colectivo, que es una sumatoria de los

recuerdos que las personas tuvieron sobre un hecho. Para Margalit el ideal es el recuerdo común

ya que abarca cada uno de los recuerdos individuales que hay sobre el acontecimiento, mientras

que el recuerdo colectivo puede llegar a ser una ficción porque en él se hace un consenso sobre lo

que pasó. Esto en ocasiones puede llevar a ciertas desvirtuaciones de la realidad. Como por

ejemplo, en la película Waltz with Bashir un grupo de soldados israelitas que combatieron

terminan por caer en la cuenta de que no se acuerdan de lo que sucedió mientras ellos estaban en

la guerra, por consiguiente comienzan a investigar y se percatan de que en muchas ocasiones

cuando un soldado tenía un leve recuerdo y se lo relataba a otro que creía tener cerca este de

cierta forma le insertaba el recuerdo a la persona y hasta lo recordaba tal como su compañero se

lo narraba, pero lo más probable es que ese soldado quizá ni se encontraba cerca del otro y lo que

el recuerda nunca sucedió, sino que es un inserto de la memoria de su compañero. Esto es lo que

se conoce como recuerdo diacrónico que es cuando se recuerdan cosas que no se vivieron,

mientras que se debe recordar de una manera sincrónica, es decir sólo recordar lo que realmente

15"Otro" de" los" aspectos" a" resaltar" es" la" diferencia" entre" moral" y" ética." La" palabra" moral" designa" un" conjunto" de" normas" sociales" que" se" transmiten" de" generación" en" generación" que" evolucionan" a" lo" largo" del" tiempo"y"que"ofrecen"diferencias"con"respecto"a"las"normas"de"otras"sociedades"y"de"otra"época"histórica"y"que" se" utilizan" para" orientar" la" conducta" de" los" integrantes" de" esa" sociedad." Por" lo" tanto" a" Margalit" lo" que" realmente"le"interesa"es"si"se"tiene"o"no"la"responsabilidad"ética"de"recordar."

se vivió. Por tal razón es que los recuerdos colectivos pueden ser contraproducentes y en

ocasiones sirven para crear un exceso de historia.

Margalit entonces hace énfasis en el recuerdo individual el cual dice es un recuerdo

involuntario, ya que es voluntario en un primer sentido pero involuntario en un segundo sentido

cuando la persona aprende depurar a hacer el duelo y a recordar éticamente. Margalit dice que

recordar algo individualmente es como el músculo cardíaco el cual sabemos que está ahí pero

funciona sólo y no se debe tener conciencia de que existe para que lleva a cabo su destino.

Además explica que a medida que los recuerdos van saliendo a flote, sobre todo aquellos

recuerdos de los detalles, el horizonte de comprensión del individuo se va expandiendo y de esta

forma se puede interactuar con las otras personas y sus otras narraciones sobre el evento. Al final

Margalit recomienda la importancia de testimoniar los recuerdos de una manera ética y también

formar parte de las comunidades teniendo en cuenta la consigna de que como el recuerdo

individual es voluntario se espera que el común también lo sea.