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El respeto activo desde el mundo cuántico

CAPÍTULO III: EL RESPETO ACTIVO EN LA COTIDIANIDAD

3.3. EL RESPETO ACTIVO DESDE EL MUNDO CUÁNTICO

3.3.3. El respeto activo desde el mundo cuántico

En este punto de la reflexión estamos frente a una manera de ver el respeto, que lo hemos calificado de activo, y una interpretación de la realidad desde la teoría cuántica. Ensayaremos una relectura de nuestra comprensión del respeto activo a partir de la interpretación filosófica de la Teoría Cuántica. Esperamos que esta relectura aporte elementos de juicio que abran nuevos horizontes a la comprensión del respeto activo. Nos centraremos en la irreductibilidad del otro al mismo, la implicación con el otro y la interpelación de la realidad.

Cuando hablamos de la irreductibilidad del otro al mismo, asumimos la imposibilidad de poder definir completamente al otro; peor explicarlo a partir de nuestras experiencias. Esta posición tiene cercanía con el principio de indeterminación de la Teoría Cuántica.

El principio de indeterminación representa el hecho y el conocimiento del hecho. Representa un hecho, en cuanto sabemos que el electrón tiene una velocidad y una posición; ahora bien, el conocimiento del hecho no es exacto. El error en la determinación de la situación del electrón no es una de sus características, sino una deficiencia en la

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manera de conocer al electrón. Análogamente, tenemos la certeza de estar ante el otro, pero nuestro conocimiento del otro no será exacto ni completo, pues siempre habrá algo desconocido del otro168. La limitación en el conocimiento del otro, no necesariamente tiene que ser algo propio del otro, sino algo inherente a nosotros mismos. Una idea que refuerza esta postura la encontramos en Mounier, cuando explica el personalismo. Habla de un “principio de imprevisibilidad que disloca toda voluntad de sistematización definitiva de las personas”169. Las mil maneras en que se puede determinar a un ser humano como ejemplar de una clase, no son más que vistas tomadas en cada caso sobre un aspecto de su existencia que no conforman un hombre que camina, que piensa y que quiere. Bellamente prosigue: “Nada que lo expresa lo agota, nada de cuanto lo condiciona lo sojuzga. Es una actividad vívida de autocreación, de comunicación y de adhesión”170. Esta postura la podemos reforzar con la reflexión de Tomeu Barceló, quien muestra que una actitud determinista, implica que los hechos que se pueden observar en el otro, son explicados partir de las experiencias personales, desconociendo al otro. De esta manera, una posición indeterminista para con el otro, significa considerar que posee oportunidades diferentes a las mías, otorgarle la dignidad de ser libre y autónomo, factores fundamentales que conforman el respeto171.

Una experiencia que puede arrojar luces en cuanto a la Implicación con el otro o a la Interpelación de la realidad es la imposibilidad, según Heisenberg, de hacer una descripción completamente objetiva de la realidad atómica, y por ende de la realidad en general. Si bien, sin ser subjetiva, la mecánica clásica asumía que era posible, y de hecho lo era en gran medida, no podemos decir lo mismo en la Mecánica Cuántica172. Al entrar en contacto con el electrón a través de un instrumento de medida, irrumpimos dicha realidad, introduciéndonos nosotros mismos en el experimento. Nosotros mismos modificamos la realidad por el hecho de pretender observarla, por el hecho de estar ahí. Nuestra presencia no puede ser indiferente ni al otro, ni a la realidad. No podemos pretender que no estamos, o que no somos afectados, pues “desde la física atómica ya

168 Cfr. LUNA BISBAL, Maurilio, Derecho penal cuántico. Bienaventuranza vs. Culpabilidad, Bogotá, D.

C. Ediciones jurídicas Gustavo Ibáñez C. Ltda. 2ª Ed., 2003, p. 34.

169 Mounier, Emmanuel, El personalismo, Buenos Aires, Editorial universitaria de Buenos Aires, 1974, 10ª

edición, p. 6.

170 Íbid. p. 7.

171 BARCELÓ, Tomeu, Entre personas. Una mirada cuántica a nuestras relaciones humanas, Editorial

Desclée de Brouwer, S.A., 2008, p. 84.

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nunca más podremos hablar de la naturaleza sin, al mismo tiempo, hablar de nosotros mismos”173.

A propósito de las relaciones interpersonales, por ejemplo, algunos descubrimientos han demostrado el papel de la intencionalidad en la sanación y la importancia de ciertas actitudes para el desarrollo sicosomático de las personas. Podemos esbozar la posibilidad de influir en nuestras relaciones interpersonales para mejorarlas, prevenir conflictos y, si surgen, promover condiciones que posibiliten su resolución. Podemos, en fin, con nuestra presencia y nuestra actitud, generar condiciones a través de las cuales pueda ser posible enriquecernos mutuamente, desarrollarnos y establecer relaciones vinculantes positivas que promuevan el respeto174.

En relación a la interacción de nosotros, en cuanto seres individuales, con la realidad, entendiéndola como el medio en que estamos, la sociedad, las situaciones de pobreza, de exclusión o de desigualdad de oportunidades, no podemos renunciar a evitar el desorden y restablecer creativamente puntos de equilibrio en medio de sistemas y estructuras injustos175. El qué promover, el qué exigir, puede surgir nuevamente de un diálogo con la Mecánica Cuántica. Si el cuanto es una cantidad discreta de energía, podemos pensar en hechos concretos, en unidades discretas de reconocimiento como expresión de un respeto concreto. De hecho, el reconocimiento en un sistema social se traduce en derechos y obligaciones ejercidos por los ciudadanos, pues una verdadera ética no puede construirse a partir de una pura razón abstracta, sino que tiene que elaborarse en diálogo con las normas y costumbres de una verdadera sociedad conformada por ciudadanos con iguales derechos176. Mientras más exitosa sea la experiencia del reconocimiento, es decir, mientras más sólidos sean los lazos que unen al individuo con su comunidad, sus derechos, más posibilidades tiene él mismo de diferenciarse y de adquirir conciencia de su particularidad177. En este sentido, mientras una sociedad reconozca de manera concreta los derechos fundamentales del ser humano, será una sociedad que respeta al individuo. En el Apéndice, colocamos la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como una expresión concreta del reconocimiento y que sirve no solo para este

173Entre personas, p. 87. 174 Cfr. Ídem.

175 Cfr. Derecho penal cuántico, pp. 75 – 77.

176 Cfr. GUALDRÓN RAMÍREZ, Miguel, El problema del Reconocimiento en la Fenomenología del

Espíritu, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 2009, p. 59.

177 Cfr. MAZA, Rosalbe, Hegel y el psicoanálisis: entendiendo la lucha por el reconocimiento y la guerra,

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punto de nuestro estudio, sino para toda esta parte, en que pretendemos llevar la reflexión a situaciones concretas del humano existir.

3.4. EL RESPETO ACTIVO EN EL MUNDO DE LA DISCAPACI-