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El reto del multiculturalismo y la acción afirmativa

argumentado y planeado.

2. Referentes conceptuales, históricos/normativos y contextuales

2.3. El reto del multiculturalismo y la acción afirmativa

Como se puede ver en el presente trabajo, igual que en otras investigaciones, por ejemplo Figueroa (2010), sustentadas desde el multiculturalismo, existe una gran necesidad de adaptar nuevas formas de diálogo y convivencia en las sociedades democráticas latinoamericanas, especialmente dada la situación actual de migración de los indígenas hacia las zonas urbanas; frente a este panorama sostiene:

“la migración indígena no debe entenderse como un dato más, sino como la demostración de los profundos cambios que están ocurriendo en las sociedades indígenas. Esta migración crea nuevas dinámicas socioculturales, y nuevas territorialidades en los espacios urbanos, apelando a su transformación como lugares de la multiculturalidad, exigiendo acciones específicas para mejorar las condiciones socioeconómicas, políticas y culturales de estos pueblos”. En la práctica, la implementación de estas y otras políticas y estrategias definidas e implementadas desde el Estado se han encontrado con dificultades, porque no han logrado traducir la riqueza y el bagaje cultural de los pueblos indígenas”.(Figueroa, 2010:12).

Estos nuevos actores empiezan a reclamar el derecho a un trato preferente y diferencial, inclusión en las políticas de los gobiernos centrales y locales, coherentes con los principios del multiculturalismo y la acción afirmativa; obliga visionar nuevos desafíos, encaminados a revertir siglos en que los Estados modernos se acostumbraron a

gobernar sin la participación de grupos sociales (indígenas, afro-descendientes, campesinos, etc.), que aunque distintos entre sí, han constituidos históricamente unas mayorías, dominados y excluidos. Hoy se reconoce la ineludible necesidad de la participación amplia de todos los sectores, de tal forma que se pueda iniciar la formulación e implementación de nuevas políticas públicas, sociales, más incluyentes y participativas.

Es en este contexto que las experiencias distritales—tanto con comunidades afro- descendientes, gitanos, e indígenas—representan un punto significativo para comprender las perspectivas que se deben tomar en cuenta para la definición de futuros procesos, cada vez más amplios y complejos, en la construcción colectiva de políticas públicas que

realmente corresponden a las necesidades sentidas de los diferentes grupos ciudadanos

a nivel local, regional y nacional.

Como se puede ver esto representa un desafío cada vez mayor para los gobiernos democráticos nacionales, distritales y locales que no estaban preparados para gobernar desde la perspectiva de la multiculturalidad; pero son situaciones que muchos teóricos años atrás ya habían pronosticado, especialmente para los países en vías de desarrollo. Para esta parte, Martín Barbero uno de los pensadores del multiculturalismo en Colombia sostiene:

“No se trata sólo de asumir la pluralidad como eje de la nación desde la letra, como lo ha hecho Colombia desde la Constitución de 1991. Se trata de transformar las estructuras para que la práctica de la diversidad sea posible sin caer en la desfachatez de disfrazar viejas políticas centralistas y patrimoniales con nuevas palabras como participación, diversidad cultural, descentralización. Hay un desfase entre conceptualizar y asumir la cultura como un campo crucial de transformación de la contemporaneidad, y asumir los necesarios cambios en la estructura de estamentos políticos y públicos. (…) se democratiza respecto de la apertura hacia la aceptación de los nuevos modos de hacer cultura, pero persiste “una concepción oligárquica de la política” donde ésta se concibe como extensión de las relaciones privadas. (…) Si lo que busca el Estado es construir un ámbito de diálogo desde lo cultural, tiene que asumir tanto la transformación de las estructuras administrativas como de las nociones de política cultural implicadas. De lo contrario corre el riesgo de disfrazar viejos esquemas autoritarios con nuevas concepciones de cultura” (Barbero, Ochoa, 2005).

Es, por tanto, que hoy, dentro de cada país, se vienen adoptando políticas sociales para atender a estas nuevas problemáticas, incluyendo éstos temas, dentro de las constituciones nacionales, como un camino hacia la búsqueda de caminos de diálogo, concertación y armonización. En la misma dirección, pero desde una visión más global, Touraine al referirse a la sociedad multicultural sostiene:

“No hay ninguna discontinuidad entre la idea del sujeto y la de sociedad

multicultural y más precisamente de comunicación intercultural, porque sólo podemos vivir juntos con nuestras diferencias si nos reconocemos mutuamente como sujetos”(Touraine, 1997: 166)

En este caso, con la afirmación de Touraine acerca de poder vivir juntos en un multiculturalismo global, podemos ver que los indígenas siempre han pensado y practicado la vivencia armónica en el sujeto colectivo, en el respeto hacia el otro, en el equilibrio y armonía, en poder llegar al buen vivir o en el vivir bien de las comunidades. Un reciente estudio de Figueroa (2009) sobre Políticas públicas, menciona específicamente la situación de los indígenas de Chile y su avance en políticas sociales, donde sostiene:

“…tras diecisiete años de tramitación legislativa, Chile ratificó el Convenio 169 de la OIT. Estos antecedentes han supuesto una pérdida de confianza de parte de los pueblos indígenas hacia el Estado, pues surgen dudas respecto del verdadero alcance e impacto que sus iniciativas tienen, especialmente cuando muchas de las disposiciones finales no reflejan el verdadero espíritu que convocó a estos pueblos a participar. Como señalan ellos mismos, en la implementación de la mayoría de las políticas se ha evidenciado un fracaso debido a la falta de integración de elementos culturales, valóricos, históricos, sociales, económicos… Los pueblos indígenas no pueden sentirse identificados con medidas o iniciativas que no toman en cuenta sus valores, actitudes, creencias y formas de organización, entre otros aspectos”( Figueroa, 2009: 13).

Por esta razón se comenta que actualmente hay una difícil relación entre el Estado chileno y los pueblos indígenas frente al concepto de salud intercultural, esto para hacer entender y colocar en práctica en los gobiernos actuales que no están acostumbrados a llevar a cabo una convivencia multicultural, a reconocer el valor de las comunidades ancestrales; pero que a pesar de todo el autor nos explica con algunas sugerencias a mencionar:

“Para la mayoría de los pueblos indígenas, la realización de su plan de vida depende de la existencia y de la preservación, o incluso del florecimiento y el desarrollo de su cultura. En una sociedad multicultural como la actual, los Estados deben ser capaces de crear las condiciones para garantizar la satisfacción de las necesidades (en su sentido más amplio) de todas las personas. Esto requerirá de la existencia de espacios públicos culturalmente inclusivos y socialmente diversos. Sin embargo, la exclusión de las culturas originarias no ha permitido la formación de una cultura ciudadana pluralista e intercultural, necesaria en el mundo en el que vivimos. Por lo tanto, se hace necesario un cambio de paradigma, donde los pueblos indígenas sean puestos en el centro de las estrategias, como actores y partícipes de su propio desarrollo. Si bien algunos países latinoamericanos han adoptado estrategias diferentes frente a las demandas de los pueblos indígenas, no han podido paliar la existencia de problemáticas sociales y culturales apremiantes que afectan a estos grupos en particular y, por lo tanto, a la sociedad en su conjunto. A nuestro juicio, el error es que estas políticas se han diseñado y ejecutado en ausencia de estos pueblos". (Figueroa, 2009: 7)

Por esta razón Figueroa sostiene que para un gran avance del multiculturalismo en las naciones latinoamericanas, sus nuevos desafíos, resalta la necesidad de transformaciones estructurales en los Gobiernos de los Estados de Derecho.

Este estudio nos contextualiza con datos estadísticos acerca de la población indígena actual de Latinoamérica y del mundo, sin dejar de sugerir la urgente necesidad que existe del desarrollo de nuevas políticas para la atención en salud de los pueblos originarios. Siendo así, la salud es uno de los aspectos más preocupantes por los gobiernos y las comunidades, por la situación de pobreza, marginalidad, exclusión, oportunidades y, la falta de políticas sociales adecuadas a sus necesidades y costumbres ancestrales (ONU, 2010).

Se trata de un tema de discusión sobre el trato que están dando las naciones a los pueblos indígenas y las políticas que se están implementando en cada Estado para responder a sus necesidades; aspecto que se ha venido trabajando desde las Naciones Unidas, (2006), concretamente sobre los objetivos de desarrollo del milenio aspectos como: reducción de la mortalidad en la niñez, mejoramiento de la salud materna y lucha contra la infección por el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades, donde los pueblos

indígenas miran como una necesidad urgente el buen desarrollo y la aplicación de dichos objetivos (ONU, 2006).

Finalmente, se necesita que los países involucrados adopten los procesos nacionales para la aplicación de los objetivos del milenio ODM con la participación plena y efectiva de los pueblos indígenas. Es importante reconocer que hay estudios tanto en Colombia y en América Latina que están haciendo aporte a los gobiernos para que tomen medidas, estrategias en las agendas de los gobiernos y, así se vaya implementando políticas públicas en salud para el mejoramiento de la atención y reconocimiento a los derechos de los pueblos ancestrales de este continente, tarea que es bastante amplia para los gobiernos y que deben desarrollar políticas de acuerdo a la realidad de estos pueblos y a la realidad del contexto nacional.