Josef Mengele
Sólo para alegraros el día, ¿por qué no echamos un vistazo rápido a la carta de Josef Mengele? Herr Doktor Mengele no fue un nazi cualquiera más que cumplía órdenes. Fue bastante creativo con sus órdenes y se ha ganado el diagnóstico de psicópata con independen- cia de su afiliación hitleriana. Vale la pena que veamos su carta en el contexto del tema de hoy.
Herr Doktor Mengele
Volvemos al reino del agua. El Sol está en Piscis, signo que habi- tualmente es considerado como sensible y compasivo. Las cartas como ésta nos desconciertan porque desafían nuestras interpretacio- nes de las configuraciones astrológicas. El Ascendente está en Cán- cer y tanto el Sol como Mercurio forman trígono con Neptuno sobre el Ascendente. ¿Recordáis nuestra lista clínica? La primera caracte- rística es el encanto: la habilidad de manipular a las personas a través de una fácil identificación con sus sentimientos.
Mengele no tiene en su carta contactos Luna-Saturno o Luna- Quirón, ni tampoco con Urano o Plutón. No obstante, la Luna es re- gente de la carta y se halla en Libra y en la casa IV. Forma una T- cuadrada por su oposición con Venus y su cuadratura a Neptuno y al Ascendente. No alcanza a formar trígono con Marte por exceso de orbe. A su vez, Marte está en la casa VIII al principio de Acuario, conjunto a Urano del otro lado de la cúspide de la casa en los últimos grados de Capricornio. Marte forma cuadratura con Saturno. La pre- gunta pertinente en este momento es: «¿Dónde está la crueldad en esta carta?». Al igual que muchos jerarcas nazis, Mengele era un participante más en un episodio colectivo de psicopatía, lo cual hace que no sea rara la ausencia de marcas personales de psicopatía, como los aspectos entre Luna y Quirón. Gran parte de la población se com- portó de manera psicopática porque ésa era la moda o norma social en la Alemania de los años treinta y cuarenta. Tenemos que pregun- tarnos por qué Mengele fue particularmente tan cruel y sádico, pues la crueldad y la necesidad de humillar a los demás forman un com- ponente importante de la psicopatía. ¿Podemos ver eso en esta carta?
Marte-Saturno y la humillación
Oyente: ¿Tiene algo que ver con Marte-Urano en la VIII?
Oyente: Y la cuadratura Marte-Saturno. Creo que puede ser muy
cruel.
Liz: Saturno forma cuadratura con los dos. Pero mucha gente nació
con esos aspectos en su carta, y muchos de ellos no son crueles. ¿Es- tamos ante una crueldad innata o se trata de la manera en que uno enfrenta ese aspecto?
Oyente: Marte-Urano gusta de experimentar. Es muy independiente y
obstinado. Si a eso le añadimos otros factores, como la disociación, resulta entonces que uno experimenta sin sentir nada.
Liz: Buena observación. Hay un gusto por la experimentación en
Marte-Urano que, de ordinario, podemos considerar sumamente crea- tivo. La persona Marte-Urano es un inventor: le encanta probar cosas nuevas y aceptar retos que le fuercen a descubrir algo nuevo. Pero si esta cualidad inventiva es autónoma respecto de la empatía, se parece más a quitarle las alas a una mosca para ver qué sucede. Marte-Urano no es, en sí mismo, un rasgo propio de la psicopatía, ni muestra tam- poco una crueldad innata. Pero cuando se presenta en la carta de un psicópata, puede expresarse de la forma en que lo hizo Mengele: experimentación sin remordimiento.
Oyente: Es interesante que tanto Mengele como Hitler fuesen hom-
bres morenos y bastante feos, cuando por aquel entonces todo el mundo idealizaba el sueño ario y rubio.
Liz: Sí, la cuestión de la pureza racial debió fastidiar enormemente a Herr Doktor Mengele, igual que a Hitler, cada vez que se miraban al
espejo. Ambos tienen una cuadratura Marte-Saturno, que incluso en el mejor de los casos no muestra una especial confianza y seguridad en sí mismo. La fantasía dominante de la perfección masculina — alto, fuerte, rubio y de ojos azules— debió de ser dolorosa para nues- tro buen doctor en sus años de crecimiento. La Venus progresada
habría formado conjunción con Saturno, que, como en el caso de Manson, también se halla en la XI, aproximadamente cuando él atra- vesaba la etapa de pubertad.
Oyente: Estudió Medicina, así que los rasgos relativos al cuidado y
preocupación por la gente de Piscis y de Cncer debieron haberse he- cho presentes en algún lugar cuando era más joven.
Liz: En teoría sí, aunque muchas otras personas se hacen médicos por
razones distintas al deseo de curar.
Oyente: Si de verdad el deseo de curar estuvo ahí alguna vez, debió
perderse o desviarse terriblemente. ¿Empezó a ejercer la medicina antes de que los nazis llegaran al poder?
La escisión irreconciliable
Liz: Hitler accedió al poder en 1933. Mengele nació en 1911, de ma-
nera que contaba con sólo veintidós años. Probablemente todavía estaría en la facultad de Medicina. Su entrada en la madurez ocurrió en el justo momento en que los nazis empezaron a controlar el país. Y tenía tan sólo siete años al terminar la Primera Guerra Mundial y el Tratado de Versalles condenó a Alemania a la derrota y la humilla- ción. Lo que vio durante toda su infancia y adolescencia fue una eco- nomía colapsada, una inflación galopante y un caos social que estaba provocando la desintegración a su alrededor. Su naturaleza neptunia- na fue particularmente sensible a todo eso. En esta carta se observa una escisión extrema en su naturaleza entre el lado representado por Marte-Urano en cuadratura a Saturno y el lado representado por Nep- tuno ascendiendo en Cáncer en trígono al Sol en Piscis. Recordemos a Timothy McVeigh, cuya Luna en Piscis estaba en trígono con Nep- tuno. Mengele debió de identificarse profundamente con ese colecti- vo sufriente de su país.
Oyente: Pero eso forma parte de la escisión, ¿no? Se identificó con
ese colectivo y sintió compasión por sus compatriotas. Cualquiera que no perteneciera a ese colectivo, especialmente los judíos, fue
considerado infrahumano y por tanto, podía hacer lo que quisiera con esas personas.
Liz: Sí, es parte de la escisión. La carta de Mengele no transmite la
misma sensación tenebrosa y asfixiante que la de Manson. La carta de éste nos golpea en la cara porque la agonía y la rabia que despren- de es muy evidente. Es fácil ver cómo la brutalidad de su historia se mezcló con su naturaleza básica y la pervirtió y así es como llegó a ser lo que fue. A la carta de Mengele le falta también el fiero orgullo y la grandiosidad de la de Milošević. Podemos ver en la carta de éste como la brutalidad de su historial se mezcló con su naturaleza básica y la pervirtió. El caso de Mengele es más difícil de desentrañar, a menos que tengamos en cuenta la porosidad de su naturaleza y pen- semos en él como en un vehículo lleno de desesperación y de odio de su propio colectivo.
Oyente: Veo un paralelo con el Gran Inquisidor. Él cree que hace lo
correcto y que todo lo que hace es bueno para la otra persona, incluso si eso significa someterla a tortura. Es un sistema de creencias equi- vocado.
Liz: Decir que es un sistema «equivocado» es una forma muy suave
de decirlo. Yo diría más bien que Mengele difícilmente tuvo en men- te el bienestar de los judíos. Eran simples objetos para sus extrema- damente sádicos experimentos. Si hubiera creído en algo, sería en que eso era bueno para los alemanes.
Oyente: Pero sí creía que lo que hacía estaba bien.
Liz: Tampoco estoy segura de eso. Ciertamente existe un sentimiento
de llevar a cabo una misión, sugerida por el Sol en la casa X en trí- gono con Neptuno en el Ascendente; y el sentido de misión, como sabemos, es un factor importante de la personalidad psicopática. Las aspiraciones la bondad son otra cuestión. McVeigh creía tener que cumplir una misión, al igual que Manson o Milošević. A todos esos individuos les impulsaba una creencia que les confería el status de
mesías o de instrumento de redención colectiva. Pero fue el poder, más que la bondad, lo que les movió en primer lugar.
La Luna en la casa IV: identificación con la patria
Oyente: No puedo quitar los ojos de esa Luna en la casa IV. ¿Signifi-
ca que sus sentimientos estaban ligados a su familia y a sus raíces?
Liz: Sí. Como en el caso de Milošević, esa posición puede reflejar
una poderosa identificación con la patria- Cuando la Luna está en la casa IV, existe un profundo arraigo con el colectivo nacional y una fuerte conexión con el lugar que a uno lo vio nacer. No se trata sola- mente del padre personal, que nos sirve como gancho para esa identi- ficación. Es la tierra misma. Las personas con la Luna en la casa IV sufren muchísimo cuando se desarraigan, por más que deba ser una experiencia necesaria en orden a llegar a ser un individuo consciente y separado. ¿Cuántos de vosotros tenéis la Luna en la casa IV? ¿Sen- tís una fuerte conexión con el lugar en que tenéis vuestras raíces?
Oyente: Totalmente. Ya no vivo allí, pero cada vez que vuelvo siento
una conexión muy fuerte, lo cual me provoca incomodidad. Siento que me he vuelto una persona más cosmopolita y a veces eso me abruma. Odio el nacionalismo, pero cuando voy allí siento mi perte- nencia a esa nación con mucha más fuerza.
Liz: ¿Por qué odias el nacionalismo?
Oyente: Por lo que puede llegar a hacer. Hay ejemplos terribles en la
historia, como la Alemania nazi.
Liz: Hay una diferencia fundamental entre xenofobia, nacionalismo
como ideología y un sentimiento de unión con el espíritu del país. La Luna en la casa IV no es la «causa» de la cara destructiva del nacio- nalismo, tal y como fue expresada por Milošević o Mengele, sino que es la combinación de diversos elementos que forman una mezcla desagradable. La xenofobia es una forma de proyección cuyas raíces son el miedo y la ignorancia, y puede surgir tanto si uno siente real-
mente un vínculo con su patria como si no. El nacionalismo como ideología política es habitualmente utilizado para justificar la agre- sión de una nación a otra y tiene muy poco que ver con la Luna. El sentimiento de conexión con el espíritu de la tierra es una experiencia lunar. Es un sentimiento instintivo de identidad que, en manos de un individuo consciente, puede aportar percepciones profundas e inmen- samente creativas. Cuando Goethe, que tenía la Luna en la casa IV, creó la figura de Fausto, resumió los temas arquetípicos más profun- dos de su nación y Fausto sigue siendo considerado el gran símbolo de las aspiraciones más nobles y más oscuras del espíritu alemán.
Esto no es nacionalismo en un sentido político y no presupone el desprecio a otras nacionalidades. Es un sentimiento por el deus loci, la deidad local. Las personas con la Luna en la casa IV sienten pro- fundamente su tierra. Claro que ese sentimiento puede mezclarse con el nacionalismo político, así como con heridas personales descritas por la conjunción Luna-Quirón-Plutón o la cuadratura Marte-Saturno de Mengele. En ese caso el sentimiento de ser una víctima genera el combustible necesario para la creencia de que la patria es la víctima pasiva de la agresión de las demás naciones. La Luna en la casa IV de Mengele es extremadamente importante porque es además la re- gente de la carta. Así como en el caso de McVeigh o Manson fue Venus quien presidió su venida al mundo, en el caso de Mengele fue la Luna. Todo su ser se identificó con den deutsches Volk, el «alma del pueblo alemán». En combinación con otros factores, eso ayudó a que fuera particularmente sensible a la propaganda de Hitler.
Oyente: Mengele experimentó con niños. Pero el día antes se los
llevaba en su coche y les hacía pasar un día estupendo. Posteriormen- te los torturaba.
Liz: El comportamiento psicopático ofrece a menudo esta aterradora
contradicción. En un momento el psicópata es encantador y superfi- cialmente sentimental, y en el momento siguiente es un sádico. Pro- bablemente Mengele disfrutara «engañando» a esos niños sabiendo que tenía un poder absoluto sobre ellos. Es casi como jugar a ser Dios: dispensando alegría en un momento y horror en el siguiente. Si
verdaderamente hubiera sido consciente de lo que iba a hacer a ese niño, ¿cómo hubiera podido disfrutar del paseo con él?
Plutón en la casa XII: el instinto ancestral de supervivencia
Oyente: ¿Poseía Mengele un fuerte instinto de supervivencia, con
Plutón en la casa XII?
Liz: Demostró ciertamente ser un superviviente. A diferencia de sus
colegas, nunca fue capturado ni intentó suicidarse. Se las arregló para escapar a Sudamérica y simplemente se desvaneció. Plutón en la casa XII en Géminis forma una cuadratura con el Sol y Mercurio. La casa XII es la de los antepasados. ¿Qué es lo que se transmite en esta fa- milia de generación en generación?
Oyente: Quizá buscaba vengarse de su pasado.
Liz: Este Plutón tiene que ver con un obsesivo instinto de supervi-
vencia operando bajo la superficie de la psique familiar. Con Plutón en Géminis, el grupo sobrevive a través del conocimiento. El cono- cimiento es poder, y el poder es supervivencia. El signo en que se halla el Plutón de cada generación nos dice algo acerca de lo que ese grupo considera importante para sobrevivir. Para la generación de Plutón en Géminis, la supervivencia implica saber tanto como fuera posible. La supervivencia supone también movilidad, la capacidad de escaparse, de disfrazarse, de ser más listo que los demás. Vinculada esa capacidad con el Sol y Mercurio, tiñe su naturaleza de un carácter despiadado. Mengele fue un verdadero plutoniano. Él y su país iban a sobrevivir, no importaba cómo. Hay muchos factores en la carta que contribuyeron a que Mengele llegara a ser lo que fue. Saturno en Tauro es también un factor relevante. Recordad lo que he dicho an- tes: Saturno representa algo sumamente valioso para la persona, algo que desea desesperadamente, aunque piensen que como nunca lo tuvo en la infancia ya nunca lo va a tener. Sienten que les han quita- do algo precioso para ellos. ¿Qué es lo que Tauro quiere desespera- damente?
Oyente: Dinero. Oyente: Seguridad.
Liz: Ambas son importantes ciertamente. ¿Qué tal la belleza física? Oyente: Volvemos entonces a la rubia de ojos azules.
Liz: No subestiméis el poder del arquetipo del superhombre ario de la
primera mitad del siglo XX. Como Hitler, Mengele era de pelo negro y bastante feo. Desde el punto de vista de la imagen aria «ideal» era un completo fracaso. Pudo haber padecido sentimientos de inutilidad sexual, relacionados con Marte en la casa VIII en cuadratura a Sa- turno. Sabemos que Hitler, con Marte y Venus en Tauro en cuadratu- ra a Leo, tuvo muchos problemas sexuales. Mengele, como Manson, fue el niño solitario al que nadie quería: el que parecía «diferente» o que, simplemente, no encajaba. Podemos obtener del problemático aspecto Marte-Saturno una pista del sentido de herida personal y del sentimiento de inferioridad que le hizo vincularse al sufrimiento co- lectivo. La psicopatía invariablemente incluye un sentido abrumador de inferioridad personal, que a su vez da combustible al autoengran- decimiento mítico.
Tanto en la carta de McVeigh como en la de Manson la Luna se halla sometida a un enorme estrés. Marte también se halla sometido a mucha tensión, lo cual parece estar ligado, en las cartas de psicópa- tas, o bien con Saturno o Quirón, o bien con Neptuno o Plutón. Con- tactos como ésos pueden reflejar una inmensa frustración, una sensa- ción de impotencia y de debilidad, sentimientos de inferioridad como hombre y la creencia de que uno no tiene el poder de controlar su propia vida. Es habitual en estas cartas que Marte esté bajo mucha tensión, pues refleja un profundo sentido de inutilidad que sólo puede aliviarse volviéndose uno todopoderoso. Hitler, que tenía una cuadra- tura Marte-Saturno, reunió en torno suyo a una colección de gente dañada: todos ellos sentían que la vida les debía algo porque todos ellos padecían de complejo de inferioridad y se lo iban a hacer pagar a los demás. La Alemania nazi fue un patio de recreo para psicópa-
tas. En una época más estable esta gente estaría pegando fuego a va- gabundos, torturando gatos o violando y asesinando a niños. Podrían haber sido detenidos pero no tendrían el poder que tuvieron de go- bernar un país meter y conducirlo hacia una guerra mundial. Uno de los grandes atractivos del régimen nazi par estos hombres fue que, al final, el pueblo llano podía mandar y vengarse de aquellos a los que envidiaban y temían al mismo tiempo. Creo que ya podemos dejar atrás al buen doctor y avanzar en el tema.
Oyente: Todos esos nombres comienzan por M: McVeigh, Manson,
Milošević y Mengele. Intentaré encontrar un ejemplo que no empiece por M. Quizá eso tiene alguna explicación numerológica.
Oyente: ¿Qué le ocurrió al final a Mengele?
Liz: Bueno, si hay que creer a Los niños del Brasil, recibió su mere-
cido a manos de un cazador de nazis. Desgraciadamente, Los niños
del Brasil es una obra de ficción. Mengele pudo escapar a Paraguay y
vivió allí el resto de sus días. No hace mucho que se encontraron sus restos. No dejó un diario para hacernos saber si alguna vez sintió remordimientos por lo que hizo, pero es altamente improbable.