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EL SAQUEO DE RUSIA

In document Manuel Castells - Fin de Milenio (página 132-135)

¿Dónde se origina la mafia? Es simple: comienza con los intereses comunes de políticos, hombres de negocios y gánsters. Todos los demás son rehenes de esta sagrada alianza. Todos los demás quiere decir nosotros.

Pável Voshchanov, Komsomolskaya Pravda, pág.13.

La caótica transición de la Unión Soviética a la economía de mercado creó las condiciones para que el crimen organizado penetrara ampliamente en las actividades comerciales de Rusia y las demás repúblicas. También provocó la proliferación de actividades criminales originadas dentro y fuera de Rusia y la antigua Unión Soviética, como el tráfico ilegal de armas, material nuclear, metales raros, petróleo, recursos naturales y divisas. Las organizaciones criminales internacionales se vincularon con los cientos de redes de mafias postsoviéticas, muchas de ellas de base étnica (chechenos, azeríes, georgianos y demás), para blanquear dinero, adquirir propiedades valiosas y hacerse con el control de negocios ilegales y legales prósperos. Un informe de 1994 sobre el crimen organizado, realizado por el Centro de Análisis de la Política

Social y Económica de la presidencia de Rusia, estimaba que casi todas las pequeñas empresas privadas estaban pagando un tributo a grupos criminales. En cuanto a las empresas privadas mayores y a los bancos comerciales, el informe decía que entre el 70 y el 80% también pagaban cuotas de protección a grupos criminales. Estos pagos representaban entre el 10 y el 20% de los ingresos de esas empresas, una cantidad que equivalía a la mitad de sus beneficios 29.

La situación no parece haber mejorado en 1997. Según otro informe de Izvestia, se estimaba que en torno a 41.000 compañías industriales, el 50% de los bancos y el 80% de las empresas conjuntas tenían conexiones criminales 30. El informe sostenía que la economía sumergida, en todas sus manifestaciones, podía suponer hasta el 40% de la economía rusa. La valoración de otros observadores, entre los que se cuenta Marshall Goldman, coinciden en que el crimen organizado está ampliamente introducido en las empresas y el gobierno 31. El derrumbamiento del sistema fiscal está directamente relacionado con los pagos de las empresas a los grupos extorsionadores para resolver sus problemas en ausencia de un Estado fiable. Enfrentadas a la elección entre una administración irresponsable y una organización de chantaje efectiva aunque despiadada, las empresas y la gente se están acostumbrando a confiar en la segunda, sea por miedo o por conveniencia, o por ambas razones.

En algunas ciudades (por ejemplo, Vladivostok), la administración local está muy condicionada en su funcionamiento por sus dudosas conexiones. Es más, incluso cuando una empresa determinada no está relacionada con el crimen organizado, opera en un entorno en el que la presencia de los grupos criminales es dominante, sobre todo en la banca, en las operaciones de importación-exportación, y en el comercio del petróleo y de metales preciosos y raros. El grado de violencia en el mundo empresarial ruso a mediados de los años noventa era verdaderamente extraordinario: Kommersant, en 1996, publicaba a diario una sección necrológica que enumeraba a los empresarios asesinados en cumplimiento de su deber. Los asesinatos se convirtieron en un modo de vida en el mundo empresarial 32. Según el Ministerio de Interior, en 1995 se detectaron unos 450 asesinatos a sueldo y sólo 60 fueron resueltos por la policía. Los nuevos ricos rusos dirigían sus empresas de Moscú por teléfono desde sus mansiones de California para escapar a las amenazas a ellos y sus familias, mientras seguían involucrados en los negocios que ofrecían la oportunidad de hacer una fortuna casi sin paralelo en el mundo. El cumplimiento de los tratos comerciales, en un entorno legal incierto, solía lograrse mediante la intimidación, a veces mediante el asesinato. El crimen organizado por lo general no se contentaba con subcontratar la violencia o las operaciones ilegales a un precio. Quería, y solía obtener una parte del negocio, ya fuera en existencias o, más frecuentemente, en dinero en efectivo, o también en favores especiales, como préstamos preferentes o posibilidades de contrabando. En el sector privado, las empresas pagaban «impuestos» a las organizaciones criminales en lugar de hacerlo al gobierno. En efecto, la amenaza de denunciar el fraude fiscal de una empresa a los inspectores fiscales del gobierno era uno de los métodos de extorsión utilizados por el crimen organizado.

La amplia presencia de los carteles criminales internacionales en Rusia y las repúblicas ex soviéticas fue correspondida con una expansión espectacular de las redes criminales postsoviéticas en el extranjero, sobre todo en los Estados Unidos y Alemania. Estas redes criminales, en los Estados Unidos, funcionaban con un alto grado de complejidad financiera y tecnológica, Y en general estaban organizadas por profesionales jóvenes muy cualificados que no dudaban en respaldar sus operaciones con una violencia extrema pero calculada, ejecutada con frecuencia por ex oficiales del KGB, que encontraron una carrera profesional después de la guerra fría 33. Debido a la importancia estratégica, económica y política de Rusia, y a su enorme arsenal militar y nuclear, su nueva y profunda conexión con el crimen organizado global se ha convertido en uno de los problemas más preocupantes de este fin de milenio y en un asunto candente de las reuniones geopolíticas en todo el mundo 34.

¿Cómo se ha llegado a este estado de cosas? En primer lugar, debe decirse que no está en continuidad histórica con la experiencia rusa pasada o con la economía sumergida de la Unión Soviética, aunque en la nueva economía criminal hay elementos muy activos que participaban en actividades delictivas o ilegales en el antiguo sistema. Pero se les han unido muchos otros actores en el escenario criminal, y los mecanismos de formación y crecimiento de la nueva economía criminal son completamente diferentes. En Rusia han existido organizaciones criminales durante siglos 35. El vorovskoi mir (mundo de ladrones), usualmente gobernado desde las cárceles por una elite de vory v zakonye (ladrones políticos), sobrevivió a la represión y guardó las distancias frente a los estados zarista y soviético. Sin embargo, fue muy castigado durante el mandato de Stalin y después se vio debilitado por divisiones y asesinatos internos, sobre todo durante las denominadas «guerras de canallas» de los años cincuenta. Reapareció durante la perestroika, pero tuvo que competir por el control de las calles y el tráfico criminal con una proliferación de mafias étnicas y una legión de recién llegados al negocio. En los años noventa, sólo es un componente de un cuadro mucho más amplio, cuyos centros de poder y riqueza se originaron durante los años de la transición. Tampoco son las mafias rusas contemporáneas una continuación de las redes que controlaban la economía sumergida que se desarrolló durante el periodo de Brezhnev. La economía sumergida no estaba en manos de criminales, sino de la nomenklatura soviética. Aportó flexibilidad a una economía dirigida cada vez más rígida, a la vez que proporcionaba recompensas (rentas) a los guardianes de cada obstáculo burocrático. Como describí en el capítulo 1, esta economía sumergida incluía trueques entre empresas, así como ventas ilegales de bienes y servicios a todos los niveles del sistema económico, bajo la supervisión y para el beneficio personal de una red gigantesca de burócratas, asociados usualmente con la estructura de poder comunista. La existencia de esta economía sumergida estaba unida a la economía dirigida, por lo que sus redes no pudieron sobrevivir al derrumbamiento del Estado soviético. Aunque muchos de estos beneficiarios de la

nomenklatura utilizaron su influencia y riqueza acumuladas para tomar posición en la nueva

economía criminal de la Rusia postsoviética, la estructura de ésta y sus mecanismos de conexión con la empresa y el gobierno fueron totalmente nuevos.

Las nuevas redes criminales se formaron en el periodo 1987-1993 para proseguir el saqueo de Rusia, y consolidaron sus estrechas vinculaciones con el mundo empresarial y el sistema político durante los años noventa 36. Para tratar de analizar este extraordinario desarrollo, propondré una explicación en tres pasos que creo plausible a la luz de los datos disponibles 37. Combino una interpretación estructural, la identificación de los actores participantes en la apropiación incontrolada de los activos soviéticos y una descripción de los mecanismos utilizados por estos actores para acumular riqueza y poder en un tiempo muy corto.

La perspectiva estructural

El caos económico que dio como resultado la criminalización parcial de la empresa se produjo, en primer lugar, por un proceso de transición de una economía dirigida a una economía de mercado, operado sin instituciones que pudieran organizar y regular los mercados y entorpecido por el derrumbamiento de los organismos estatales, que fueron incapaces de controlar o reprimir los acontecimientos. Como escribe Marshall Goldman:

El colapso de la Unión Soviética fue acompañado por el de la infraestructura económica; el Gosplan, los ministerios, las operaciones mayoristas, todo desapareció. Finalmente, se produjo un vacío institucional. Para rematar las cosas, no había un código aceptado de conducta empresarial. De repente Rusia se encontró con el funcionamiento de un

mercado, pero sin código comercial, sin código civil, sin un sistema bancario efectivo, sin un sistema contable efectivo, sin procedimientos para declarar la bancarrota. Lo que quedaba no servía de mucho, sobre todo la idea prevaleciente de que era perfectamente apropiado engañar al Estado 38.

En esas condiciones de caos institucional, la transición acelerada a mecanismos de mercado, incluida la liberalización de los controles de precios, abrió el camino a una competencia salvaje para apoderarse de la propiedad estatal por cualquier medio, a menudo en asociación con elementos criminales. Como escribe Goldman, «cabe sostener hasta cierto punto que los reformistas rusos hicieron el movimiento de la Mafia peor de lo que hubiera sido preciso que fuera» 39.

Este caos institucional se vio agravado por el desmembramiento de la

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