Este caos institucional se vio agravado por el desmembramiento de la Unión Soviética en 15 repúblicas independientes Los organismos de
4 ONU CES , 199.
5 Fuentes de la ONU, informado por Cowell, 1994.
6 Centro Nacional de Información Estratégica, con base en Washington, informado por
Newsweek, 13 de diciembre de 1993. 7 Newsweek, 13 de diciembre de 1993. 8 Sterling, 1994. 9 Sterling, 1994, pág. 30. 10 Kleinknecht, 1996. 11 Sterling, 1994 12 Renard, 1996.
*1 Robber barons: Nombre con que se conoce a ciertos capitalistas estadounidenses que a finales del siglo XIX adquirieron inmensas riquezas por medio de la explotación, el cohecho y otros medios ilícitos (N. de la T.).
13 En uno de los casos más sorprendente de vinculaciones entre el crimen ruso internacionalizado y los traficantes de drogas latinoamericanos, en marzo de 1997 la Dirección Antidrogas (DEA) de los Estados Unidos en Miami detuvo a Ludwig Fainberg, inmigrante ruso, y a Juan Almeida y Nelson Yester, dos cubanos considerados intermediarios de los carteles de la droga colombianos. Según la DEA, Fainberg, propietario de un bar de strip-tease cerca del aeropuerto de Miami, estaba negociando la venta de un submarino soviético con su tripulación, encabezada por un antiguo almirante de la marina soviética, para introducir cocaína de contrabando en los puertos de la costa oeste de los Estados Unidos. De hecho, estos socios ya habían hecho negocios juntos en 1992, cuando los carteles adquirieron dos helicópteros rusos. Fainberg, antiguo dentista en la Unión Soviética, también estaba organizando el envío de cocaína a Rusia e ideando nuevos métodos de transporte de la droga que serían utilizados de forma conjunta por las organizaciones criminales rusas y colombianas (ver Adams, 1997; Navarro, 1997).
14 Time, 3 de junio de 1996. 15 ONU-CES, 1994, pág. 18. 16 Sterling, 1994.
17 ONU-CES, 1994, pág. 18. 18 Der Spiegel, 4 de abril, 1995. 19 Time, 1 de agosto de 1994.
20 Baltic Observer, 30 de marzo-5 de abril de 1995, 21 San Francisco Chronicle, 18 de diciembre de 1996. 22 ONU-CES, 1994, pág. 19.
23 «Coyote» es el apodo con que se conoce a los contrabandistas de inmigrantes entre México y los Estados Unidos.
24 The Times, 18 de noviembre de 1993.
25 El término «blanqueo de dinero» proviene del Chicago de los años veinte, cuando un financiero de la mafia local compró unas cuantas lavanderías donde los servicios sólo podían pagarse en metálico. Todas las noches, antes de declarar sus ganancias diarias con fines fiscales, añadía algún dinero «negro» a su dinero «blanqueado» (información de Literaturnaya Gazeta, 12 de julio de 1994).
26 Sterling, 1994.
28 Esta sección se basa en varias fuentes. En primer lugar, en el análisis de informes de la prensa, tanto de fuentes rusas como occidentales, efectuado por Emma Kiselyova. No he considerado necesario citar todos los informes, ya que son de conocimiento público. En segundo lugar, en el trabajo de campo que realicé en Rusia entre 1989 y 1996, al que ya se hizo referencia en el capítulo 1 de este volumen y en el capítulo 2 del volumen I. Aunque mi investigación no se ocupaba directamente del crimen organizado, encontré sus huellas constantes en los procesos de cambio económico y político que trataba de estudiar. En tercer lugar, he utilizado unos cuantos libros y artículos importantes sobre el tema. El mejor relato en inglés sobre el crimen organizado en Rusia lo ofrece Handelman, 1995. Sterling, 1994, cuenta con algunas secciones importantes sobre Rusia en su libro sobre el crimen global. Voshchanov, 1995, y Goldman, 1996, articulan argumentos convincentes sobre la interpretación de las fuentes de la criminalización de la economía rusa.
29 Informado por Izvestia, 26 de enero de 1994. 30 Izvestia, 18 de febrero de 1997.
31 Goldman, 1996. 32 Shargorodsky, 1995.
33 Kleinknecht, 1996; Kuznestsova, 1996; Wallace, 1996.
34 Sobre el significado de la participación rusa en el crimen global, ver Ovchinsky, 1993. En cuanto a la persistencia de la actividad criminal en Rusia, según un informe del ministro de Interior A. Kulikov del 17 de enero de 1997, se habían cometido unos 7 millones de delitos en 1996 y se había informado de unos 2,62 millones; se habían cometido 29.700 asesinatos e intentos de asesinato. Más de 200 bandas fueron desarticuladas por la policía. Kulikov reconoció que en su ministerio había numerosos casos de corrupción. El jefe de la Dirección de Suministros Técnicos y Militares y otros 30 funcionarios fueron despedidos por malversación de fondos. En 1996 se pidieron cuentas a unos 10.000 empleados del ministerio, 3.500 de ellos por delitos.
35 Handelman, 1995.
36 La designación de 1987-1993 como el periodo de formación de las mafias rusas contemporáneas no es arbitraria. En 1987 Gorbachov autorizó la creación de empresas privadas (sobre todo en forma de cooperativas) en términos extremadamente confusos y sin un contexto legal apropiado, lo que indujo el desarrollo de un protocapitalismo embrionario que a menudo tuvo que funcionar bajo planes de protección ilegales. En octubre de 1993, Yeltsin aplastó con los tanques la rebelión del último Parlamento ruso establecido durante la era soviética, poniendo fin a la transición política. Fue durante este periodo incierto de transición, en el que nadie sabía realmente quién mandaba, salvo el propio presidente, cuando el crimen organizado estableció sus redes empresariales, mientras que muchos políticos tomaban posiciones para la apropiación generalizada de la riqueza rusa. A finales de 1993, con una nueva constitución y un nuevo Parlamento elegido democráticamente, Rusia ya había entrado en una especie de normalidad institucional. Sin embargo, en este punto, la conexión de empresas, gobierno y crimen ya se había consolidado y se convirtió en un rasgo del nuevo sistema.
37 Ver las fuentes citadas en la nota 28. Además, consultar Ovchinskyi, 1993; Bohlen, 1993, 1994; Bonet, 1993, 1994; Comisión sobre Seguridad y Cooperación en Europa, 1994; Podlesskikh
y Tereshonok, 1994; lzvestia, 1994a,b; Gamayunov, 1994; Savvateyeva, 1994; The Current
Digest of the Post-Soviet Press, 1994; Erlanger, 1994a, 1994b; Kunznetsova, 1996; Bennet, 1997.
38 Goldman, 1996, pág. 42.
39 Goldman, 1996, pág. 40. Al primer gobierno de la Rusia democrática, en 1992, se le advirtió debidamente de las consecuencias potenciales de una transición acelerada a una economía de mercado sin establecer antes las instituciones que permitieran a los mercados funcionar adecuadamente. El comité asesor internacional al gobierno ruso que presidí en 1992 (ver la explicación en el capítulo 1 de este volumen y en el capítulo 2 del volumen I) entregó varias notas e informes (que aún conservo), además de repetidas advertencias verbales, en el sentido de que los mercados requerían instituciones y regulaciones, como demostraba la historia del desarrollo capitalista en otros países. Burbulis me dijo en julio de 1992 que estaba de acuerdo con nuestros argumentos, pero que las «fuerzas del Kremlin» estaban a favor de un planteamiento más pragmático y menos reglamentista, que proporcionase mayor libertad de maniobra. Gaidar, apoyado por el FMI, creía firmemente en la capacidad intrínseca de las fuerzas del mercado para eliminar los obstáculos por sí mismas, una vez que se hubieran liberalizado los precios y la gente pudiera utilizar sus bonos para comprar acciones. En 1996, reconociendo a posteriori algunos de los problemas de la privatización incontrolada que nuestro comité había previsto en marzo de 1992, culpó «a los comunistas y sus aliados». Personalmente no creo que Gaidar, Burbulis y otros dirigentes del primer gabinete de Yeltsin fueran corruptos en 1992. Creo que la cuestión clave es que no tenían poder legal, político o burocrático para controlar los resultados de sus decisiones. Así, liberalizaron, desatando las fuerzas económicas, y fueron sobrepasados por toda clase de grupos de presión de dentro y fuera del Estado. Cuando el proceso de liberalización y privatización se convirtió en una batalla campal y las instituciones del Estado no pudieron ofrecer ninguna garantía, aparecieron las mafias y se hicieron con el control parcial del proceso. Ésta es una lección importante de la historia. Cuando y donde no hay regulación y control por parte de la fuerza legítima del Estado, se impone el control despiadado de las fuerzas ilegítimas de grupos privados violentos. Los mercados sin restricciones equivalen a sociedades salvajes. 40 Voshchanov, 1995, pág. 13.
41 Sterling, 1994.
42 Entrevista con Gaidar, Trud, 10 de febrero, 1994. 43 Beaty, 1994; Handelman, 1995; Gordon, 1996. 44 Business Week, 9 de diciembre, 1996; Specter, 1996. 45 Sterling, 1994, págs. 169-243.
*2 Marc Rich fue indultado de todo cargo por el Presidente Bill Clinton el último día de su
administración. Es sabido que Rich contribuyó generosamente a la campaña presidencial de Clinton y le otorgó fondos para construir una biblioteca en el estado de Arkansas [Nota a esta versión].
46 El argumento de Sterling, 1994, coincide con otras fuentes, citadas en las notas de este capítulo.
47 Uno de los mejores análisis económicos y políticos sobre el narcotráfico en América Latina, aunque centrado en Colombia, es el de Thoumi, 1994. Sobre la estructura internacional de la
industria de la droga en América Latina, ver Tokatlian y Bagley (eds.), 1990; Arnedy, 1990; Laserna, 1991; Simposio Internacional, 1991; Del Olmo, 1991; y Bastias, 1993. Sobre los efectos de la producción de coca y el tráfico de cocaína en las economías nacionales y regionales, ver Laserna, 1995, 1996. Para comprender la psicología, el contexto social y las implicaciones políticas del narcotráfico, probablemente el documento más inspirador es el extraordinario informe de Gabriel García Márquez, Noticia de un secuestro, 1996. Sobre las dimensiones culturales del mundo del tráfico de drogas, ver Salazar y Jaramillo, 1992; De Bernieres, 1991; y Prolongeau, 1992. Sobre la conexión entre la industria de las drogas y las relaciones entre los Estados Unidos y América Latina, ver la obra clásica de Scott y Marshall, 1991. Sobre Bolivia, ver Laserna, 1995, y Pasquini y De Miguel, 1995. Pasquini y De Miguel, 1995. Sobre Ecuador, Bagley,
et al., 1991. Sobre Venezuela, Azocar Alcalá, 1994. Sobre México, Mejía Prieto, 1988; García
1991, y mi capítulo 5 en el volumen II. Sobre Perú, Turbino, 1992, y Pardo Segovia, 1995. Una fuente importante de información e ideas sobre la economía política del narcotráfico en América Latina ha sido Roberto Laserna, profesor de economía de la Universidad Mayor de San Simón, Cochabamba. Nuestra interacción intelectual durante más de diez años ha determinado de forma decisiva mis ideas sobre este tema, aunque él no tiene ninguna responsabilidad sobre mis posibles errores. También mi estancia en La Paz y Cochabamba en 1985, incluyendo una interesante visita al Chaparé, por entonces uno de los centros de cultivo de coca de América Latina, fue esencial para mi comprensión de la industria del narcotráfico, por muy limitada que sea. 48 Thoumi, 1994, pág. 295. 49 Laserna, 1996. 50 Thoumi, 1994. 51 Sarmiento, 1990a, b. 52 Laserna, 1995, 1996.
53 Una historia social documentada sobre el narcotráfico en Colombia se encuentra en Betancourt y García, 1994. Un buen relato periodístico es el de Castillo, 1991. Para un análisis sobre el impacto económico en Colombia, ver Sarmiento, E., 1990a, 1990b; Sarmiento, L. F., 1991; Kalmanovitz, 1993; Thoumi, 1994. Para análisis sociales sobre las subculturas criminales colombianas y su relación con la vida cotidiana, ver Salazar y Jaramillo, 1992, y Prolongeau, 1992. Para informes y análisis sobre el cartel de Medellín, las organizaciones criminales relacionadas con la cocaína más documentadas, y sus guerras con el cartel de Cali, ver Veloza, 1988, De Bernieres, 1991, Gómez y Giraldo, 1992, y Strong, 1995. Sobre los lazos entre el narcotráfico y las organizaciones paramilitares de Colombia, con mención especial de Boyacá, ver Medina Gallego, 1990. Para información adicional, ver también Camacho Guizado, 1988, Pérez Gómez, 1988, y Arrieta et alter, 1990. De nuevo, la lectura de Noticia de un secuestro de García Márquez, 1996, es la fuente más iluminadora para comprender la interacción del narcotráfico y la sociedad colombiana. También he formado mi análisis y recopilado información durante mis visitas a Bogotá en 1992 y 1994. Tuve el privilegio de conversar y reunirme con diversos colegas y amigos, cuyos nombres prefiero no mencionar, por adoptar una precaución que probablemente es excesiva. Sin embargo, sí quiero expresar a todos ellos, y en particular a E.H., mi más profunda, si bien callada, gratitud.
54 Thoumi, 1994.
56 Para mencionar sólo un ejemplo reciente de penetración del gobierno por el crimen organizado en Japón, resumiré un informe de una revista japonesa fiable. El 3 de enero de 1997. el antiguo ministro de Defensa del gobierno japonés, Keisuke Nakanishi, aún un político notable del partido de Shinshinto, fue atacado y herido ligeramente en el aeropuerto de Haneda por dos
yakuzas. El ataque pareció motivado por una disputa entre los yakuzas y el ex ministro sobre su
conducta mientras conseguía un préstamo considerable de un banco para un urbanista en beneficio de la primera. Durante la transacción desaparecieron unos 200 millones de yenes y los
yakuzas estaban utilizando la intimidación para recuperar el dinero. Se consideró sospechoso a
Nakanishi de participar en varias empresas conjuntas con grupos de yakuzas durante su mandato como ministro de Defensa (fuente: Shukan Shincho, 16 de enero de 1997).
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