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El Segundo Mercado: Antecedente del Mab Español

2. EL MERCADO ALTERNATIVO BURSÁTIL ESPAÑOL

2.2. El Segundo Mercado: Antecedente del Mab Español

La importancia que las PYMES tienen en nuestra economía justifica la gran cantidad de es- fuerzos que se han realizado a lo largo del tiempo para favorecer su desarrollo y evolución. La creación de mercados bursátiles específicos para las PYMES que ayuden a solucionar sus per- sistentes problemas de acceso a una financiación adecuada no es una idea nueva, por lo que el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) recientemente aprobado ha tenido varios precedentes, siendo el más importante el llamado Segundo Mercado.

El Segundo Mercado empezó a operar de manera regulada a partir de 1986, aunque ya fun- cionaba en Barcelona desde 1982, y tenía por objetivo dar cabida a las pequeñas y medianas em- presas en la bolsa ante las exigencias tan fuertes que existían para acceder al primer mercado bursátil.

Las características más relevantes del Segundo Mercado en cuanto a requisitos para la ad- misión a negociación y sistema de contratación son las siguientes3:

• La Sociedad debe tener un capital no inferior a 150.253 euros (25 millones de pesetas). • Poner a disposición de una Sociedad de Contrapartida, al menos el 20 por ciento de los

valores representativos de su capital, para su circulación en el Segundo Mercado. Estas so- ciedades son uno de los actores más importantes, ya que se encargan de facilitar la oferta en el mercado tanto en posiciones compradoras como vendedoras y con ello paliar una de las grandes dificultades de este mercado, como es la liquidez.

• No existen exigencias con respecto al beneficio.

• Exigencia de aportar información anual y semestral una vez que ya cotice la empresa. • Los valores de renta variable incluidos en el Segundo Mercado para PYMES se contratan

por el sistema tradicional de viva voz en el corro del Parquet Electrónico de las Bolsas.

Transcurridos más de 22 años, el citado Segundo Mercado no ha tenido el desarrollo espe- rado. En la figura 2.1. se aprecia como el número de empresas apenas ha alcanzado la treintena en sus mejores años, y desde el año 1998 disminuye de manera continua el número de empre- sas presente en dicho mercado, hasta alcanzar la ridícula cifra de once en 2007. Es de destacar que la plaza donde dicho mercado ha sido más activo es Barcelona, que en realidad fue la cuna del mismo.

3 Para un estudio más exhaustivo de la regulación del Segundo Mercado se puede consultar Martínez Cerezo, R. (2001): “El Se-

 Figura 2.1.: Número de empresas que cotizan en el Segundo Mercado (1995-2007)

Fuente: Informes de la CNMV

Esta marginalidad del Segundo Mercado en relación con el conjunto del mercado bursátil también se manifiesta en los volúmenes de capitalización y contratación alcanzados (véanse las figuras 2.2. y 2.3. respectivamente). Por ejemplo, con relación a la capitalización del mismo, los 286,6 millones del año 2007, tan solo representa un 0,03% del volumen total del mercado de renta variable español. No ocurre algo muy distinto con los volúmenes de contratación; de hecho los 192,9 millones, que es la cifra más elevada de estos años, que se negociaron en 2007, tan sólo representan un 0,01% del total contratado en las bolsas. Además, la frecuencia de con- tratación de muchos valores de este mercado ha sido muy escasa, lo que explicaría la disminu- ción progresiva de las empresas que cotizan en el mismo.

 Figura 2.2.: Volúmenes de capitalización de la renta variable en el Segundo Mercado (1995-2007)

Fuente: Informes de la CNMV

Nº de Empresas

 Figura 2.3.: Contratación de le renta variable en el Segundo Mercado (1995-2007)

Fuente: Informes de la CNMV

Si bien es cierto que en estas últimas décadas la Bolsa española ha experimentado un gran crecimiento, esto no ha sido así en el Segundo Mercado. Los motivos de la falta de desarrollo de dicho mercado son varios entre los que mencionamos los siguientes4:

a) La legislación aplicable a este mercado se ha quedado algo desfasada, máxime cuando es incluso anterior a la Ley de Mercado de Valores de 1988.

b) Es un mercado excesivamente regulado. c) Sistema de contratación poco operativo.

d) El mismo nombre: “Segundo Mercado”, se ha considerado que puede implicar connota- ciones negativas.

e) Tratamiento fiscal poco incentivador.

f) Las tradicionales reticencias a cotizar en bolsa de las PYMES, por miedo a perder el con- trol, a suministrar información periódica, a dar entrada a socios incómodos, etc. g) La falta de liquidez vinculada a este mercado provoca retraimiento tanto en los interme-

diarios como en los inversores finales.

h) Desconocimiento por parte del empresariado de las ventajas de cotizar en bolsa, y en concreto en el Segundo Mercado.

i) Temor excesivo a sufrir una Oferta Pública de Adquisición. No teniéndose en cuenta que dicha circunstancia depende del porcentaje del capital social difundido en el mercado.

Millones de Euros

j) En los mercado anglosajones, una empresa no cotizada en Bolsa se considera menos im- portante que otra que sí cotice. No ocurre todavía lo mismo en nuestro país, sobre todo con las PYMES.

k) Las empresas han seguido recurriendo a las entidades financieras para obtener recursos.

El desarrollo futuro de este mercado hubiera exigido una importante reforma para rebajar las exigencias de incorporación, mejorar los mecanismos tradicionales de contratación, facilitar la liquidez, etc. Sin embargo, los legisladores han decidido dejar este mercado tal como está, lan- guideciendo lentamente, y aplicar el dicho español: “borrón y cuenta nueva”, creando otra fórmula para relanzar los mercados bursátiles para las PYMES, que es la que representa el Mercado Al- ternativo Bursátil. El MAB, como estudiaremos a fondo en este capítulo, subsana muchas de las rigideces del Segundo Mercado.

Para terminar, hay que señalar que muchos de los motivos por los que el Segundo Mercado no ha funcionado todavía pueden estar presentes, lo que limitaría la implantación del MAB. Pero no es menos cierto que nos encontramos ante una mejor regulación y que la cultura empresa- rial y económica española ha evolucionado, por lo que es de esperar que el MAB sí conseguirá ser en el futuro el mercado de las pequeñas y medianas empresas

2.3. Requisitos, Procedimiento de Incorporación, Exclusión e