B. METODOLOGÍA
IV. MATERIAL CLÍNICO
4. EL SENTIR Y LAS MANERAS DE INTERVENIR DE LA TERAPEUTA
LO LARGO DEL PROCESO TERAPÉUTICO CON DIOSA
A continuación se presenta de manera separada, sesión a sesión, la manera como la terapeuta intervino verbal y gestualmente. Las múltiples sensaciones y sentimientos que la invaden a lo largo del proceso y en algunos momentos la dolorosa vivencia que penetra, hasta dejarla en un estado mental confuso, en otros, en un estado mental deprimido y o definitivamente, en un estado mental embravecido y llena de frustración, pues la realidad se presentaba de manera tan avasalladora con la menor, que era imposible no sentir
Sensaciones que invaden y no hay mucho para decir porque parece no querer estar aquí. *“Hola, buenos días, Diosa. (Su actitud da la impresión de mucho desagrado) Debe ser muy jarto para ti que te saquen de lo que estás haciendo para venir aquí. Parece que estás muy rabiosa, te gustaría hablar de eso que estas sintiendo? Sí, en realidad a veces no tenemos nada que decir. (Dice que le gustaría quedarse acostada todo el día) Huy, que rico, y yo sacándote de tu descanso. (Bostezos. Gestualmente en forma afirmativa y con una semi sonrisa le valido su cansancio, pero permanezco callada. Empiezo a sentir también cansancio y hasta bostezo, me doy cuenta que estoy invadida de su estado mental y entonces le digo) Es curioso... Ahora nos estamos
comunicando con nuestros bostezos… tendrán algo más que decir esos bostezos, que yo no he podido escuchar…” (Con una negativa responde. Pasa el tiempo solo comunicándonos con los movimientos que ella realiza y con el cruce de miradas. En algunos momentos siento que esta midiéndome. Así termina la sesión) (S1).
Surgen algunas hipótesis definitorias y algunas preguntas sobre su imposibilidad de relacionarse con los demás y sobre sus dificultades con la alimentación. La terapeuta intenta movilizar la comunicación. Teme la evasión de la paciente y trata de crear un vínculo para impedirla.
*“Hola, sigue… Pareciera como si estuvieras muy aburrida, sentida conmigo ¿quizás?
(responde que no, sigue un silencio largo)... Pareciera como si no hubiera nada que hablar o que
pensar... Quizás podríamos tratar de encontrar alguna razón para hacerlo, o para no hacerlo…Es muy seguido que te sientas de esta manera… (¿Cómo, así?) Es como si relacionarse con los otros fuera peligroso o muy incómodo. Molesto quizás. (Responde afirmativamente) ¿Te gustaría explicarme? (Habla de ser molestada) Quizás como hoy, aquí conmigo, yo te interrumpí y no te
atendí cuando llegaste.” (No, usted no.)
“Te veo un poco más delgada… Y tú ¿qué piensas? ¿Estás comiendo? ¿Comiendo bien,
todas las comidas? (No responde, guarda silencio. Intento hacerla hablar)… ¿Y cómo vas con tu música? (Su mirada es otra, sus ojos se llenan de luz, solo la observo. Me habla del amigo que se evadió y con el que rapeaba). ¿Y tú lo has hecho? ¿Y cómo es eso de ser rapero? (comenta lo loco que era su amigo, su ser consumidor y aprueba la evasión y el temor de llegar a otra institución). Si, es muy difícil, cuando uno llega por primera vez a algún sitio, a una institución, a un colegio, a un trabajo. Pero si nos damos la oportunidad de acostumbrarnos y nos tranquilizamos un poco, nos damos cuenta que no es tan complicado, seguramente a veces será muy difícil, pero también
dependerá de cómo afrontemos la situación, de nuestros miedos y de nuestras propias angustias”. (Ella me observa muy atenta, no sé si le dije demasiado pero sentí que debía hacerlo, pues había dicho que en esa situación ella también se fugaría. No dice más)
(Es hora de empezar a cerrar la sesión y le digo) “Diosa, como los lunes se nos está
complicando que nos encontremos, traté de cuadrar un día que pudiéramos vernos en este horario. Yo te llamé para saber que pensabas pero estabas en el médico, ¿Qué te parece este horario? (Dice que los miércoles no). ¿Qué sucede? (aclara que se cruza con la actividad de Skandia). ¿Y qué es eso del plan padrino? ¿Cómo te sientes con eso? (habla de lo mucho que le gusta). Seguramente, es muy importante que se preocupen por ti. (Afirma que sí y de lo diferente que se siente). Bueno Diosa dejemos aquí, y yo busco otro horario que no interfiere con tus cosas. Voy a tratar de cuadrar en ese horario para que nos podamos ver. (Siento que debo decirle) Recuerda que si alguna vez te sientes mal y no tienes con quien hablar o necesitas tomar una decisión puedes llamarme que yo estoy
Ante un llamado de auxilio la terapeuta responde a las demandas y se enfrenta a su temor por la salud de la paciente. Usa metáforas, modelos y teorías para pensar sobre sus observaciones. Se conecta con los sentimientos de la niña y se los describe con imágenes de sensaciones. Ante la ausencia de reacciones intenta darle y darse una luz de esperanza. No quería quedarse con la sensación de la nada, tan presente en la sesión y hace una movilización defensiva
presentándole un “mundo mejor”.
*Me llama la directora de la institución para decirme que la niña desea reiniciar el tratamiento y que necesita hablar conmigo. “Hola Diosa, ¿cómo vas? (muy mal, responde y le digo) ¿Crees que es viable esperar hasta mañana y hablamos? (Responde negativamente con mucha confusión) ¿Será posible encontrar alguna manera de esperar hasta mañana, de tratar de calmarte y a primera hora estoy allá? (No) Si es así, entonces yo voy esta noche alrededor de las 8:30. ¿Te parece bien?‖ (Acepta y agradece)
―Cuéntame”. (Aunque su tristeza invade el ambiente y la percibo como enconchada, siento que no está tan mal. Me pregunto, si realmente no hubiera sido capaz de esperar hasta mañana o el hecho de haber respondido a su pedido de forma inmediata, en algo la alivió. Tal vez se trata poder creer en la mirada y la respuesta sincera e interesada del objeto, que responde, cuando se le necesita. Expresa su angustia y su confusión por la imposibilidad de comprender sus sentimientos, por lo que le señalo) “Como que nada llena, como que todo está vacío, como que nada tiene sentido (Observo su delgadez y le digo) Diosa creo que es importante hablar directamente de algo que estoy viendo, y ya que fuiste tan valiente de reconocer que necesitabas ayuda, debo ser lo suficientemente responsable contigo como para decírtelo directamente. (Capto su atención) La última vez que tuvimos sesión, tocamos un tema muy delicado y era que te veía muy delgada, y hoy te estoy viendo mucho más, hoy puedo decirte que te veo más flaca y sobre todo te veo muy pálida.
(Sin darle importancia, afirma que eso lo saben todos) Si, eso es lo que saben los otros, pero aquí
nos interesa es lo que tú sabes. Eso que te confunde tanto”.
(Dice no necesitar la comida, habla de su preocupación por los problemas de sus hermanos y sus problemas con una niña de otra casa y me pregunta si recuerdo lo que me dijo) “Sí. (Le respondo. Expresa su deseo de no regresar y habla de su inestabilidad. Espero un momento y le digo) Te entiendo, y debe ser muy difícil que todo esté tan mal, que nada te guste, que no puedas recibir nada, ni siquiera la comida, porque todo está tan vacío, que ya nada provoca. Como que ya
nada sirve, como que se te pasó el tiempo en que era importante recibir”.
(Hay silencio y continúo) “Por eso es tan importante que hayas decidido recibir este
espacio. Y por eso es que te tengo que preguntar directamente: ¿Estás comiendo algo? ¿Qué es algo? Es como si a un carro no se le echara gasolina. No arranca, no va a poder prender. Y si tu cuerpo no tiene esa gasolina, que es la comida, no vas a poder sentirte bien, no vas a poder pensar y no vas a poder solucionar los problemas más pequeños. No vas a poder entender las angustias más profundas‖.
(Hace referencia a su consumo, con una mezcla de ingenuidad y malicia) ―¿Y esa sonrisa quiere decir que sabes qué fue lo que fumaste y consumiste? (Responde que un cigarrillo) Sí, un cigarrillo de marihuana y unas pastillitas, que seguramente eran droga. (No responde) Como que dejas que las cosas te pasen sin hacer nada. Como que sientes que no puedes hacer nada. Sí, a veces se siente que ya no se puede más. Pero además me has contado cosas muy delicadas que tendrás que afrontar en algún momento y que te van a permitir entender, que sí hay posibilidades de que te pasen cosas buenas, que tienes derecho a ser feliz. Que no todo en la vida son cosas malas y que es posible dejar ir otras que te están haciendo daño y que no permiten que dejes entrar nada. Ni siquiera comida. Que hay cosas nuevas en el cuerpo y en el alma y que puedas ver un
poquito de luz, en algún lado. Porque pareciera…que esa llenura que sientes, es de todas esas cosas tan pesadas que te paralizan y que no has podido dejar salir. (Silencio) Entonces nos vemos
La terapeuta usa preguntas e hipótesis definitorias para describir estados de ánimo. Le señala su defensa de negación paralizadora.
* ―¿Hola, cómo vas? (Responde que mal por los medicamentos que toma, indago un poco) ¿Y desayunaste antes de tomártelas? ¡Claro! tienes que estar sintiéndote maluca y sin ánimo, imagínate, el pobre estomaguito vacío, solo con esas pastas…sin alimento. (No responde) ¿Qué tomaste? En que otras circunstancias te quedas así: sin poder responder, sin sentirte capaz de
defenderte, sin poder ser tú, sin poder pensar.” (No responde, más tarde afirma que es una forma de resistir y responder las agresiones) “Como tú has sufrido... quizás estén representando a alguien o a algo.”
(Me revela los motivos de su consumo, como calma sus dolores mentales, sus tristezas y faltas) “Eso parece una buena disculpa, como que justifica todas las cosas que no has podido o tratado de manejar. (No responde.) ¿Cada cuánto estás tomando? (Dice que la última vez que nos vimos, cuando decide dejar el espacio terapéutico) Parece que es muy difícil para ti, tratar de comprender lo que sientes, lo que haces, lo que sucede a tu alrededor. (Me muestra como se queda en blanco y paralizada) Es como si te alejaras de lo que pasa, no sintiendo, no pensando (Silencio) Dejemos aquí. (¿Y cuándo nos vemos?)El lunes”. (S4)
La terapeuta hace de conciencia crítica, le muestra que el cuerpo refleja lo no dicho ni pensado en la mente. Parece un intento de comunicación de la terapeuta con la mente de la niña sobre lo que ve en su cuerpo. Finalmente reconoce la destructividad en la niña, pero se asusta y le habla de una posible reparación.
*“¿Y qué fue eso que te tuviste que comer, que te hizo tanto daño? … Ah! Comida… sí.
Mucha harina para la noche y la agua panela algunas veces y a algunas personas les puede causar acidez. Además tu digestión es más difícil si no tomas liquido y, por supuesto, te va hacer daño. No es solo la gastritis, es poder aprender a comer y poder saber qué alimentos te hacen sentir bien y
cuáles no, es un aprender a cuidarte… Un aprender a comprender.”
“Fíjate, como es también un no poder recibir nada, un no poder digerir y eliminar lo que te hace daño. Lo que no has podido procesar, aquello que no has podido pensar, se refleja también en tu cuerpo. (En este momento me muestra el dedo anular ampollado. Se ve la marca del anillo, la mano se ve blanca y arrugada como cuando se remoja la mano mucho tiempo) Me empiezas a mostrar tus partes con problemas... ¿Y qué te pasó? Quizás eso es lo que pasa en tu mente, quizás hay cosas que te aprietan y te ampollan así por dentro. (Silencio). Pero si el dolor es de adentro, forzar el cuerpo, para tratar de aliviar el dolor que es del alma, no sirve de mucho y sí es un costo
muy alto… ¿Será una manera de sacarte un poco ese dolor que sientes? ¿Saber que otros sufren, es
saber que no eres la única y que así como a ti te hicieron sufrir tú también puedes hacer sufrir a otros? ¿Como si hacer daño fuera lo único que te quedara? (Silencio) ¿Te importa mucho el qué dirán?
“Como que se te sale más de lo que imaginas esa parte perversita que tienes. También,
sale la parte dolida que busca desquite... Parece que hay algo que está dañado y habrá que pegar...
Entonces, es solo una parte la que necesita repararse”. (S5)
La terapeuta indaga insistentemente sobre el consumo de marihuana, sobre los estados angustiosos de su mente y sobre su estado de ausencia conciencia en esos momentos al punto que la niña se cierra ante la invasión y la terapeuta lo menciona pero no lo relaciona con lo que está pasando en la sesión: invasión de la terapeuta y evasión de la paciente.
*“Hola, ¿cómo estás? (Me comenta su preocupación por la prueba de consumo) Como que
te preocupa demasiado, el resultado de la prueba… (No responde). ¿Habrá alguna razón, por la que estés tan preocupada? Te voy hacer una pregunta directa, ya que estás confiando en mí, al
contarme esto que te tiene tan mal: ¿Tú, estas consumiendo algún tipo de droga?¿Cómo antes? ¿Y qué consumiste en Noviembre? (Cigarrillo responde).
―Yo sé que es difícil hablar de esto que te está pasando, y más, con el miedo que tienes por lo que puede pasar, por las consecuencias de tu consumo. Pero, la idea es que podamos comprender lo que está pasando. Tratar de descubrir el significado de tus decisiones, y parece que tengo que jalarte las respuestas de eso que tú conoces. De lo que ya tú sabes que necesitamos entender. (Acepta que ha consumido) ¿Cuando dices cigarrillo, estamos hablando de cigarrillo normal o de marihuana? ¿Entonces, seguramente, lo que has fumado, si, ha sido marihuana? ¿Y cuándo fue la última vez que consumiste?... (Responde que en enero)
“¿Cómo te estás sintiendo en este momento? Te veo, muy pálida y ojerosa. (Reconoce su mal estado de salud, que no come y lo mal que la ven sus amigas). ¿Cómo que no te hallabas? ¿Cómo si no supieras que hacer con tu cuerpo y con tu mente? (Silencio) ¿Como si la ansiedad y la angustia te desbordaron y ya no pudieras pensar, ya no supieras nada, sobre qué te pasa por la mente? ¿Me estás queriendo decir que a pesar de que has consumido para sentirte mejor y tienes claro que te dura muy poco tiempo? ¿También te sucede que cuando lo haces, pierdes parte de tus
recuerdos y no sabes qué fue lo que pasó o lo que hiciste?” (No responde)
“Pareciera que es como si supieras, o estuvieras sospechando, que esa noche, con esos
muchachos, pasó algo más. (No responde. Y empiezo a sentirla nuevamente en un estado de encapsulamiento. Por lo que le señalo). Tengo la sensación que a veces, como que te vas a otro
lugar, quizás eso te pasa cuando no logras comprender algo.” (No responde, solo regresa su mirada.) ―Es como si te sintieras en una sin salida. Como que todo se vuelve negro, sin esperanza, y entonces, toda tu mente se inunda con la misma sensación. Todo se paraliza y te vas a otro lugar.
(Silencio). Dejemos aquí.”(S6)
La terapeuta hace afirmaciones acusatorias, la paciente le muestra algo y luego hace un
ataque contra los “inquisidores”, transferencia que recibe la terapeuta y la convierte en
conocimiento sobre su estado mental vacío y sin vida.
*“Hola, ¿cómo vas? (hace referencia a una charla de nutrición muy aburridora) ¿Y qué es lo que te molesta tanto con lo de la nutrición? (Expresa haber comido normal) ¿Y qué es normal?
(Realiza un relato de lo que no come) Realmente no te gusta nada, no recibes nada. (Me muestra un anillo con un nombre escrito) Así se llama tu novio. Tal vez quieras hablarme de algo que te gusta.
(Manifiesta su odio por todo y por los que quieren saber de sus cosas, así que le señalo:) Como aquí conmigo. (Habla de su desconfianza en las intenciones de los que se acercan en la institución) Parece que se pasó el tiempo en que la bebé esperaba recibir atención… Como si no hubiera habido alguien que te llenara de vida… Como si ya estuviera todo adentro saturado de ese vacío
que sientes y entonces, ya no hay espacio para nadie más. (No responde). Dejemos aquí” (S7) La terapeuta pasa de una hipótesis definitoria sobre su estado de ánimo a una serie de preguntas exploratorias e hipotéticas, a una disculpa (actuación verbal) y de ahí a otra inquisición, y de nuevo a otra hipótesis definitoria sobre sus estados de ánimo. Las palabras de la terapeuta son como un contenido que encuentra un continente con un límite muy fuerte y rígido que no deja entrar nada, porque está lleno de vacío. Ante la huida de la paciente, crea una metáfora aclaratoria y vuelve al modelo de la bebé, también usada como metáfora (cuerpo-alma). Imagina y reconstruye todo lo que la niña ha sufrido desde pequeña (abandono, soledad, abuso), lo que le permite a la niña contactar su dolor. También le muestra su fuerza y sus formas de acercarse a los demás. Entra la terapeuta en lo normativo y ella actúa el abuso y la rabia usando las tijeras como instrumento destructivo.
*“Hola. Te ves algo disgustada. ¿Tendrá algo que ver con que atendí a Nancy primero?
Como estabas almorzando, no quise interrumpir tu almuerzo. (Habla de sus ganas de fumar y luego se queda en silencio) ¿Y has tratado de pensar, qué puede estar poniéndote tan ansiosa? ¿Lo de
te manden a otra institución. (Habla de evadirse y de lo bien que se siente en la institución, por lo que le digo) Es curioso, siempre hablas de lo mal que te sientes, de tu tristeza, de que nada te sabe, de que nada te gusta (Hay un silencio largo) Y yo te creo que aquí te sientes bien, pero me pregunto si lo único con lo que tienes vínculo aquí es con las paredes de la institución, y no con
personas”.
(Habla entonces de su peso.) “Aunque esa pérdida de peso se relaciona con la comida, con el no comer, con el motor físico, también pareciera que tienes una anorexia de vida. (Asustada, busca el significado) Es como si no permitieras que llegue nada, como si no pudieras recibir nada. No dejas llegar a nadie. No te interesa recibir nada de nadie.” (Se refiere al cambio de medicamentos, por lo que pienso en su relación con objetos inanimados. Espero un momento.)
(Retoma hablando de la muerte de su hermano) “¿Y cuando piensas en él es que te dan
tantas ganas de fumar? (Acepta yhabla ahora de la forma en que se calma). Así como una bebé que busca el pecho de la madre para alimentarse pero también busca ser abrazada y tranquilizada por sus palabras. Si, como que además del alimento físico, a veces necesitamos que nos alimenten el corazón, la mente, el alma. (La niña solo me mira, no dice nada. Espero.) Fíjate como el chupar está también relacionado con el fumar, con el consumo, como si trataras de llenar algo. De tener
algo adentro, por que pareciera que te sientes inmensamente vacía.”
(Hay un silencio largo) ―Pero el fumar, el meter algo, también implica sacar, expulsar algo, y quizás eso es lo que tú no has podido hacer, sacar todo ese dolor que tienes adentro. Todas esas situaciones tan difíciles que has tenido que vivir desde muy pequeña. Todas esas angustias y confusiones por las que has tenido que pasar solita, sin que nadie te ayudara, sin que nadie te acompañara y te ayudara a comprender.
(Relata como la madre la separó de ella desde los 4 años) “¿Y cómo te has sentido con todo eso?Si, eso ha sido lo normal para ti, no poder hablar de lo tremendamente difícil y doloroso que es separarse de mamá estando tan chiquita, siendo una bebe, una niña de solo 4 añitos, que necesita de su abrazo, de su cariño, de sus besos, de su cuidado y protección. Seguramente sentirse sola y abandonada sin saber que hacer o que decir y sin que esté mamá para que ella traduzca y
comprenda lo que sentías… Obligada a estar en una casa que no era la tuya, en una cama que no
era la tuya, en unas paredes que no eran las tuyas, con unos abuelos que quién sabe cómo te
trataban… Tal vez sintiéndote sometida. Así, con ese sentimiento de tristeza permanente y que todo te da igual.”
(No dice nada. La tristeza invade el ambiente, espero un tiempo y le digo) “Mira, quizás así como estás ahora, recostadita en una esquina, con la cabecita sobre su brazo, acurrucadita, triste y