ANÁLISIS Y CONCLUSIONES 5.1 Recolección de Información
5.1.1. El territorio desde las dinámicas ciudadanas de la comunidad.
Al comprender el territorio, se le determina a este como un espacio físico donde se habita, pero su configuración y entendimiento va más allá de lo tangible, tal como lo propone Sánchez (2001) dentro del marco conceptual, el territorio es comprendido como el escenario donde se generan interacciones sociales, que permiten generar una identidad del ciudadano con su entorno. Por este motivo no se puede desligar al ciudadano y al territorio, ya que son inherentes en la construcción de sentidos colectivos e individuales; esto evidenciado dentro de los aportes de los participantes al definir el territorio como: “Lugar donde habitamos, esto no es solo físico, [el]22 territorio es donde
72 habitamos, donde construimos, donde experimentamos cosas o sentimientos, donde surgimos, donde conocemos, [es donde]22 donde vivimos” (Evaluación de la Actividad 04 Colegio Isabel II)
Dichas afirmaciones entre la comunidad permitieron evidenciar que las comprensiones sobre territorio partieron del análisis del mismo como el espacio en que habitan y construyen una cotidianidad; sin embargo, para algunos participantes el tema del territorio se empezó a definir analizar desde el momento en que conocieron el humedal; por esto algunos relacionaban el territorio con los ecosistemas de humedal y no con su entorno cercano. Ejemplo de esto son afirmaciones como la siguiente: “El territorio es el lugar donde vivo, aparte de eso es el lugar que yo conozco, donde se dónde están las tiendas, colegios y sobre todo donde hay humedales [por ejemplo, el] ‘humedal el Burro’” (Evaluación de la Actividad 04 Colegio Isabel II).
En relación a lo anterior, el ámbito de la ciudadanía es comprendido desde la participación y la interacción con el territorio. A la luz de la teoría esto es, un proceso social que se da bajo la intención que poseen los individuos y grupos en buscar metas específicas conjuntas (Velázquez y González, 2003. p 20). En este caso específico se buscó darle una solución a los problemas del territorio y el humedal, estas propuestas fueron elaboradas por los participantes, tomando en cuenta sus necesidades en corto, mediano y largo plazo. Tal como lo plantea el diario de campo 11, al decir que los participantes:
resaltaron el problema de la polución, el de las basuras y el de contaminación auditiva, (...) las propuestas de soluciones fueron muy idealizadas (...) otros fueron más realistas y propusieron hablar con la JAC para generar conciencia en la importancia del reciclaje. (Acosta y Ramírez.Diario de Campo 11, 2017).
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73 Desde allí, se identificó que los participantes comprenden la participación como acciones pequeñas y hábitos que se pueden implementar individualmente para lograr un bienestar comunitario. La anterior comprensión apoya la definición de la participación ciudadana desde Velázquez y González (2003), quienes plantean que es un proceso social que se da bajo la intención que poseen los individuos y grupos en buscar metas específicas que beneficien a su comunidad, en sus palabras “la participación puede asumir un papel determinante en la orientación de políticas públicas y en la transformación de las relaciones entre la ciudadanía y el gobierno local” (Velázquez y González, 2003. p 20).
Con base en lo anterior, dentro del grupo focal se dio la construcción conjunta de la noción de participación como un espacio de confluencia de ideas y opiniones, tal como se evidencia en el siguiente ejemplo: “Participación ciudadana es cuando diferentes personas tienen diferentes ideas para hacer el cambio, y se unen y juntan todas esas ideas o propuestas, etc.” (Evaluación de la Actividad 04 Colegio Isabel II)
Posterior a la reflexión sobre la participación, se identificó que el grupo había adquirido una conciencia crítica sobre las causas de las problemáticas ambientales y comprendieron su papel como ciudadanos desde el reconocimiento del territorio y la interacción con los otros para lograr resignificaciones:
Algo que nos causó curiosidad fue que al finalizar la actividad algunas estudiantes dijeron que lo que más les había gustado era saber los barrios en los que vivían sus compañeros (...) [esto] nos llevó a pensar que [la actividad] los motivó a conocerse entre ellos desde la visión de su territorio, o su localidad. (Acosta y Ramírez. Diario de Campo 12, 2017).
74 En este sentido, la discusión se amplía al comprender que las acciones que se llevan a cabo por parte del ciudadano son determinadas por la relación que éste tiene con el territorio y su apropiación del ejercicio de la ciudadanía. Por lo anterior, son los sujetos quienes se involucran en los procesos individuales y colectivos de interacción y gestión del territorio, que requieren una comprensión desde la comunicación-educación Dado que, estas acciones tienen como fin generar una conciencia colectiva, ya que la educación se debe asumir como “un proceso sistemático de participación, formación e instrumentación de prácticas populares, culturales y sociales” (Brito, 2008. p. 5)
Por consiguiente, estas prácticas les permiten generar sentidos y performatividades que parten de su relación con el entorno, ya que este se convierte en un factor determinante para la interacción, la apropiación y el desarrollo de su papel ciudadano. Se logró determinar que los sujetos comprenden el territorio como necesario para el desarrollo de acciones colectivas, ya que es desde su entorno donde se ejecuta la participación ciudadana. Por último, se estableció con el grupo que el territorio determina distintas dinámicas y prácticas culturales que permiten ampliar la discusión en torno a la gestión de recursos ambientales.