Parte I. El trabajo infantil: una imagen global
3. El trabajo infantil y las crisis del desarrollo
119. Ningún país o región está libre del trabajo infantil, y ninguno es inmune al impacto de las crisis y los choques que en los últimos años han entorpecido, y de hecho siguen entorpeciendo, el desarrollo en todo el mundo. Se pueden citar, al respecto, las fases recesivas repentinas, tanto económicas como fi- nancieras, las transiciones políticas y económicas, las catástrofes naturales, los conflictos armados y la pandemia del VIH/SIDA.
Las crisis frenan el desarrollo
120. A menudo, las crisis están relacionadas entre sí y puede ocurrir que va- rias crisis estallen simultáneamente en un mismo país, lo que complica e in- tensifica sus efectos (véase el recuadro 3.1). Aunque las crisis pueden tener distintos efectos según su carácter e intensidad, todas tienden a agravar la po- breza, aumentar el número de personas en situación de vulnerabilidad, debi- litar las instituciones, consumir recursos públicos destinados a finalidades sociales y causar otros graves efectos negativos en los planos económico, po- lítico, social y psicológico. Las crisis ponen de manifiesto y agudizan las di- visiones sociales existentes, además de crear otras nuevas. Inevitablemente, sus consecuencias más duras recaen en los sectores de menores ingresos y re- cursos. Es probable que la mayoría de los niños tengan una escasa compren- sión de las fuerzas que dominan su entorno, y que no puedan hacer nada o muy poco para contrarrestar los profundos efectos de dichas fuerzas en su vida. Para el niño, estas fuerzas pueden inclinar la balanza entre la seguridad o el peligro, la enfermedad o la salud, el hambre o una alimentación sufi- ciente, la vida con la familia, con extraños o en soledad, el trabajo o la escuela o ambas actividades simultáneamente. En suma, la existencia de las crisis y sus repercusiones son elementos importantes de la dinámica situación global del trabajo infantil en la actualidad.
Crisis económicas y financieras
121. La recesión económica que ya era manifiesta a mediados de 2001 y que se intensificó después de los atentados terroristas del 11 de septiembre en los Estados Unidos tendrá importantes repercusiones sociales en todo el mundo. Las considerables reducciones de plantilla efectuadas por las empre- sas de los países desarrollados han tenido sin demora efectos de rebote en sus proveedores y empresas asociadas de todo el planeta. Las previsiones del Banco Mundial anuncian una disminución de la actividad económica en to-
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das las regiones, por lo menos a corto plazo. La pérdida de puestos de trabajo y la reducción de las inversiones agravarán la pobreza, lo que a su vez puede redundar en un aumento del trabajo infantil si no se ponen en práctica res- puestas políticas eficaces para atenuar los efectos de la recesión. Aun cuando todavía no se tiene una comprensión cabal de la relación que hay en- tre las crisis económicas y el trabajo infantil, la experiencia de estos últimos años da algunas indicaciones al respecto.
Impacto de la crisis de Asia Oriental en los niños
122. La crisis económica y financiera que se desencadenó en Asia Oriental en 1997 y 1998 pone de manifiesto la rapidez con que pueden iniciarse las recesiones y las consecuencias que éstas pueden tener. Tras desatarse la cri- sis, la situación de los niños empeoró, al parecer, debido a los factores si- guientes:
— disminución de los ingresos familiares como consecuencia de la re- ducción del empleo en el sector formal y del paso de los trabajadores adultos al sector informal de la economía;
— disminución de las remuneraciones reales a causa de la inflación, que tuvo repercusiones en el precio de los alimentos y de la atención médica; — disminución de los ingresos estatales, lo que redujo la capacidad de
los poderes públicos para mantener el gasto social89.
89 AusAID: The impact of the Asia crisis on children: Issues for social safety nets. Informe rea-
lizado bajo los auspicios del Gobierno australiano para el foro de Cooperación Económica de
Asia y el Pacífico (APEC) 1999, pág. 101. Véase también E. Lee: La crisis financiera asiática:
el reto para la política social (Ginebra, OIT, 1998).
Recuadro 3.1
Tayikistán como ejemplo de crisis compleja
Cuando se proclamó independiente, Tayikistán era la más pobre y la me- nos desarrollada económicamente de las repúblicas de la Unión Soviética, pero su índice de alfabetización se elevaba a un 98 por ciento. Sobrevino luego una sucesión de calamidades que sirvieron de terreno propicio a los problemas rela- cionados con el trabajo infantil que hoy afectan a este país:
■ 1992 a 1997: Un conflicto armado que provocó la muerte de un elevado
número de personas y el desplazamiento de muchísimas más tuvo un costo de 7.000 millones de dólares estadounidenses para el erario público.
■ 1993: Inundaciones y destrucción consiguiente de cultivos y bienes.
■ 1995: Epidemia de difteria.
■ 1990 a 1995: La economía nacional se contrae en casi un 70 por ciento.
Con un 41 por ciento de su población menor de 15 años, la situación actual de Tayikistán es la siguiente:
■ Las estrategias de supervivencia de las familias incluyen prácticas como el
trabajo infantil, la mendicidad, la emigración, la venta de objetos personales y actividades delictivas.
■ El sector agrícola está en trance de rápida degradación.
■ Hay una crisis de la alimentación: la compra de alimentos absorbe el 81
por ciento del gasto familiar.
■ Las escuelas carecen de calefacción, han sido cerradas o transformadas
en albergues provisionales, y no hay maestros porque los sueldos no bastan o no se pagan.
■ Desde 1997 es necesario dar formación a los refugiados que regresan a sus
hogares.
■ Se acrecientan las desigualdades de género.
Reacción de los hogares
123. Ahora bien, los efectos de la crisis sobre los niños parecen haber sido menos importantes de lo que se hubiera podido prever. Por lo general, la ma- yoría de los niños siguió asistiendo a la escuela y tuvo alimentos y cuidados médicos suficientes, sobre todo porque las familias gastaron sus propios re- cursos para mantener un nivel adecuado de apoyo90. Es posible que los me-
canismos de supervivencia desarrollados por el gran número de familias insertas en la economía informal hayan atenuado los efectos de la crisis. En cambio, para las familias integradas en el sector formal, los ingresos se redu- jeron radicalmente o desaparecieron del todo.
Cuestiones de política pública
124. Hubo también diferencias dentro de la región. La economía de Indone- sia recibió los golpes más duros, pero los efectos globales en el trabajo infantil fueron limitados. La importancia atribuida a la enseñanza, la actitud de la so- ciedad ante el trabajo infantil y la eficacia de los programas gubernamentales de lucha contra la pobreza pueden haber contribuido de manera importante a mantener los niveles de matrícula escolar91. El Gobierno suprimió el pago de
los derechos de matrícula y lanzó varias iniciativas para ayudar a los estu- diantes pobres a sufragar los gastos ocultos de la educación. En 1997 y 1998, la participación de los niños de 10 a 14 años de edad en la fuerza de trabajo sólo aumentó un 0,6 por ciento, mientras que la participación del grupo de edad de 15 a 19 años disminuyó un 0,7 por ciento; los índices de asistencia a la escuela reflejaron esta evolución. En realidad, los principales efectos se hi- cieron sentir en los niños que ya trabajaban, que aparentemente se traslada- ron del trabajo asalariado hacia formas más riesgosas de trabajo informal y que experimentaron una disminución de sus ingresos o la pérdida del empleo92. Si bien los efectos de la crisis quedaron atenuados, la anterior ten-
dencia descendente del trabajo infantil no ha vuelto a manifestarse después de la crisis.
125. En cambio, Filipinas no sufrió tan duramente a causa de la crisis, pero el trabajo infantil se agravó considerablemente, al tiempo que disminuyó la matrícula escolar, especialmente en la enseñanza media, y que creció des- mesuradamente el desempleo de los jóvenes. Así, se agravó la vulnerabili- dad tanto de los niños como de los adolescentes captados para trabajar en las actividades económicas informales, ilegales y peligrosas93.
126. En Tailandia, la crisis tuvo efectos negativos limitados sobre la matrí- cula global; en cambio, aumentó el número de jóvenes desempleados. En las zonas rurales aumentó la tasa de deserción escolar, lo que tal vez sea un indi- cio de la incorporación de los desertores escolares al trabajo infantil. En el curso de 1998-1999, la tasa de deserción escolar en las categorías desfavore- cidas de la población fue casi el doble de la registrada entre los niños de las capas acomodadas94.
Experiencia fuera de Asia
127. El abandono escolar de los niños pobres registrado en épocas de crisis económica también ha sido proporcionalmente mayor en otras regiones. Por ejemplo, durante las fuertes recesiones que han afectado al Brasil y Chile
los niños pobres han sido a menudo retirados de la escuela. De hecho, esta
90 OIT/PNUD: Employment challenges of the Indonesian economic crisis (Yakarta, OIT,
1998).
91 L. A. Cameron: «The impact of the Indonesian financial crisis on children: an analysis using
the 100 villages data». Documento de trabajo Innocenti núm. 81 (Florencia, Centro de Investi-
gación Innocenti del UNICEF, 2000); y C. Manning: The economic crisis and child labour in
Indonesia, op. cit.
92 C. Manning, ibíd.
93 J. Y. Lim: The East Asian crisis and child labour in the Philippines. Documento de trabajo
del IPEC (Ginebra, OIT, 2000).
94 Banco Mundial: Thailand social monitor: Coping with the crisis in education and health
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situación no ha afectado por igual a todos los países o a todos los grupos socioeconómicos. Al igual que en Asia, las estrategias paliativas aplicadas por las familias parecen estar fuertemente influidas por la política guberna- mental, sobre todo en cuanto al bienestar social y la enseñanza, lo que pone de relieve la particular importancia que reviste para los pobres la protección social destinada a atenuar los efectos de las crisis. Estas experiencias brin- dan útiles indicaciones para los países que atraviesan por crisis económicas como, por ejemplo, la Argentina95.
Países en transición
Efectos profundos en la transición
128. Las crisis y los choques económicos y sociales también pueden ocurrir en el contexto de una transición más gradual, pero de carácter radical. En los últimos veinte años, muchos países han experimentado profundas mutaciones políticas y reestructuraciones económicas. Para los países en transición96 los
resultados han sido diversos, pero hasta el momento todo indica que para los niños los perjuicios provocados por estos trastornos han sido muy superiores a los beneficios. La pobreza crónica es un problema aún mal conocido; las familias más vulnerables han sido las familias con niños, y en especial las fa- milias monoparentales y las pertenecientes a sectores socialmente excluidos. La transición ha tenido también profundos efectos psicológicos: el desmante- lamiento de los sistemas de apoyo estatal, la pérdida de un empleo asegurado para los adultos y el colapso de los ingresos y del nivel de vida han suscitado un sentimiento generalizado de vergüenza, confusión y marginación, e indu- cido diversos problemas sociales, entre ellos el consumo de estupefacientes. En estas condiciones, muchos países en transición han experimentado un acrecentamiento del trabajo infantil en una escala nunca antes vista.
Trabajo infantil en las economías de planificación centralizada
129. El trabajo infantil no sólo era ideológicamente inaceptable, sino que ade- más no tenía cabida en las economías de planificación centralizada que con- trolaban la circulación de la mano de obra y regulaban estrictamente el mercado del empleo, así como las libertades individuales. Oficialmente, los niños sólo podían trabajar en el marco de su educación con el objeto de pre- pararse para ocupar un empleo futuro97. Hasta hoy día, Cuba afirma que el
trabajo infantil no existe en este país98. Sin embargo, el trabajo infantil sí
existía hasta cierto punto99 en los países socialistas antes de la reforma de sus
sistemas.
Nuevas presiones sobre los niños
130. El paso a la economía de mercado ha hecho surgir nuevas e intensas pre- siones sobre los niños, en especial de las clases pobres, que se ven obligados a aportar una contribución a los ingresos familiares y a buscar su sustento por sí mismos. En todos los países de la ex Unión Soviética y de Europa Central y Oriental se ha producido, en grados diversos, un aumento de la pobreza, la
95 D. de Ferranti y colaboradores: Hacia la seguridad económica en la era de la globalización
(Washington, D. C., Banco Mundial, 2000).
96 Se suele entender por «países en transición» aquellos que están pasando de una economía de
planificación centralizada a una economía de mercado, o de un régimen políticamente restric- tivo a un régimen más democrático; estos dos tipos de transición están lejos de excluirse mutua- mente.
97 V. N. Yagodkin: How child labour was eradicated in the USSR: Integrating school and so-
ciety, population and labour policies programme, documento de trabajo núm. 109 (Ginebra, OIT, 1981).
98 OIT: Examen de las memorias anuales con arreglo al seguimiento de la Declaración.
99 Por ejemplo, incluso en el Viet Nam anterior a la política de «doi moi», que había conseguido
excelentes resultados en materia de organización de la enseñanza, algunos niños trabajaban en las esferas entonces limitadas del sector informal, el sector privado y la economía familiar. Véa-
se T. Le (director de la publicación): Vietnam family: Responsabilities and resources in the
desintegración de las familias, las emigraciones y los desplazamientos de po- blación, al tiempo que se han deteriorado las redes de seguridad social, los servicios de salud y de educación y ha aumentado la delincuencia y el con- sumo de estupefacientes entre los jóvenes. Al mismo tiempo, se han multipli- cado rápidamente las posibilidades ofrecidas a los niños de participar fundamentalmente en los segmentos no regulados del mercado del trabajo, so- bre todo en el sector cada vez más extendido de la economía informal (y con frecuencia ilegal). La influencia conjunta de estos factores ha tenido como consecuencia un aumento de todas las formas de trabajo infantil. Dado que su experiencia en materia de trabajo infantil es limitada o inexistente, las insti- tuciones públicas carecen de medios adecuados para reaccionar con eficacia. 131.Mongolia ha emprendido reformas económicas radicales que han tenido como resultado un rápido incremento de la pobreza y una reducción de la ac- ción gubernamental en favor de los niños. El éxodo del campo a la ciudad se ha intensificado a raíz de la destrucción de una parte importante de los recur- sos ganaderos como consecuencia del invierno riguroso y las enfermedades registrados en 2000; muchos niños originarios de las zonas rurales trabajan ahora en el sector informal, por ejemplo como vendedores callejeros o limpiabotas100. En las antiguas economías socialistas o anteriores a la re-
forma económica no había niños de la calle. Los menores fugados eran captu- rados rápidamente por la policía y devueltos a la familia o recluidos en un reformatorio. Actualmente, como consecuencia de la pobreza y de las migra- ciones, hay niños en situación de fuga en las zonas urbanas de todos los países en transición, como en los demás países del mundo. En varios países de la Eu- ropa Oriental, los niños gitanos se encuentran en una situación particular- mente desventajosa. Su presencia es desproporcionadamente importante en trabajos peligrosos y corren un riesgo considerable de padecer enfermedades, participar en actividades delictivas o vivir en la pobreza.
Transformación
de las economías rurales
132. La participación de los niños en la agricultura tiende a aumentar en al- gunos países en transición. Por ejemplo, en las regiones rurales de Viet Nam, el colapso de la economía colectiva, sumado a la introducción del sistema de contratación de familias para las faenas agrícolas, ha intensificado la necesi- dad de emplear mano de obra infantil en las explotaciones familiares. En al- gunas trabajan niños contratados o transferidos de otras familias, tal vez a cambio de un pago en especie solamente. También en China ha aumentado el número de los niños que trabajan en explotaciones familiares, a pesar de la puesta en vigor de las leyes sobre la enseñanza básica obligatoria101.
133. El mantenimiento de los permisos de residencia, vestigio del antiguo ré- gimen, puede contribuir de manera considerable a agravar la pobreza y la exclusión social, ya que obliga a los emigrantes, y a sus hijos, a evitar los cen- tros urbanos (en los que quizás podrían encontrar trabajo) o a vivir en ellos ilegalmente, lo que les impide obtener alguna de las formas de protección so- cial que tal vez existan todavía.
Una víctima de la transición: la enseñanza
134. Junto con los sistemas de protección social, la enseñanza ha sido una víctima frecuente de la transición, lo que ha agravado el problema del trabajo infantil. Muchas escuelas han quedado privadas de fondos públicos y los maestros han sido muy perjudicados por el impago de los sueldos. El alza de los precios de los manuales escolares y la ropa, junto con el costo de oportu- nidad que la asistencia a la escuela representa para los niños que de otro modo podrían percibir un ingreso, son factores de la carga cada vez mayor que
100 Resumen de la reunión del equipo CIOSL-APRO encargado de la campaña contra el trabajo
infantil, 24 a 26 de julio de 2001 (Bangkok, CIOSL-APRO, 2001); e IPEC: Country report Mon-
golia: Trafficking related-issues (Ulanbator, Mongolia, OIT, 2001).
101 I. Epstein: «Child labour and basic education provision in China», en International Jour-
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recae sobre unos recursos familiares cada vez más limitados. En Kirguistán, la reducción de los subsidios públicos para la enseñanza ha tenido como re- sultado una disminución del número de las escuelas públicas y el hacina- miento de los escolares. En un país con un 55 por ciento de la población en situación de pobreza (un 23 por ciento en situación de pobreza extrema), mu- chos menores se desinteresan de los estudios secundarios y prefieren ganar dinero, primordialmente como trabajadores auxiliares, en la venta, transporte o tareas de recolección102.
Cambio de los valores sociales
135. Por último, en el contexto de la transición y el trabajo infantil, cabe se- ñalar la mutación de las mentalidades y las aspiraciones que acompaña a la transformación de la sociedad. En la República Democrática Popular Lao se considera que el aumento del afán de consumo y el ansia de adquirir artículos de lujo han llevado tanto a adultos como a niños a emigrar de las re- giones rurales en busca de mejores posibilidades de obtener ingresos en las ciudades. Ello tiene a la vez como resultado la desintegración del tejido social en el campo y el aumento del número de jóvenes que viven en situación de gran peligro en las ciudades. Teniendo en cuenta el rápido crecimiento del tu- rismo, ese país corre el riesgo de ser incluido entre las nuevas alternativas a los tradicionales puntos de destino de los turistas sexuales103.
La pandemia del VIH/SIDA
Una crisis sin precedentes
136. El VIH/SIDA tiene hoy una incidencia radical en la vida de los niños y en la evolución del trabajo infantil en todo el mundo104. Como obstáculo al
desarrollo, la epidemia no tiene probablemente igual en la época moderna. Niños de todos los países son víctimas de la propagación del virus, ya sea di- rectamente a causa de sus efectos sobre ellos y sobre los miembros de su fa- milia, e indirectamente a causa de su influencia sobre el entorno social y