5 El trabajo social
5.1. El Trabajo Social como proceso de trabajo
Cuando un TS establece una relación de trabajo con el Estado para intervenir en el marco de una política social, según Iamamoto se da inicio a un proceso de trabajo. En este el profesional lo que hace es vender su fuerza de trabajo especializada.. Tradicionalmente ese hacer, era entendido como práctica, para esta autora de la corriente brasileña era necesario debatir y complejizar la visión ya que la práctica profesional cotidiana pasaría de la centralidad, a ser entendida como parte del proceso de trabajo asalariado. Explicándolo desde sus palabras "transitar del foco de la práctica para el del trabajo no es un cambio de nomenclatura, y sí de concepción: lo que generalmente se le llama de práctica profesional corresponde a uno de los elementos constitutivos del proceso de trabajo que es el propio trabajo" (1998:117). Utilizar esta concepción nos permitirá comprender determinadas
situaciones que se dan en las dinámicas diarias del proceso de trabajo, comprender las relaciones de poder, y dentro de estas nuestros límites y posibilidades, poder realizar un análisis complejo de la realidad de las instituciones, como el IRAR, que nos permita comprender su dinámica de funcionamiento. Por qué unas profesiones tienen un lugar asignado específico y otras no.
Reconoceremos entonces cuales son los elementos constitutivos del proceso de trabajo del TS, antes de hablar de ellos, nos detendremos para hablar de la autonomía relativa. Como ya dijimos la relación de trabajo se entabla mayormente como agentes del estado, siendo asalariados, contratados o en relación de dependencia, trabajando con sujetos que tienen derechos vulnerados o como en el caso de los jóvenes además tienen problemas con la ley, están en conflicto con ella. Es así que en la mayoría de las situaciones ejercemos funciones de control social y apuntalamos la reproducción de la ideología dominante. Pensar a la autonomíanos permite que en determinadas situaciones cotidianas y cuando las condiciones lo permitan, podamos ser parte de procesos en sentido contrario a la clave dominante, siendo protagonistas de instancias de organización, para exigir la promoción y garantía de derechos básicos que muchas veces las instituciones re-vulneran.
5.1.2. Los elementos que hacen al proceso de trabajo
Según la autora brasileña el proceso de trabajo se encuentra constituido por distintos elementos. Primero, los medios o instrumentos , estos son propiedad de la entidad empleadora; permiten dar forma y constituir al proceso de trabajo -recursos materiales-humanos y financieros-; constituyéndose en las condiciones y vehículos para su realización. Analizar con qué recursos contamos, cómo están organizados y a quien se le otorga más poder servirá a los fines de develar el funcionamiento real de la institución. Como hemos elaborado la centralidad institucional termina quedando en torno al despliegue de las fuerzas de seguridad del Servicio Penitenciario, hecho que lleva a incrustar una lógica panóptica y a reforzar una identidad en los jóvenes ligada al mundo de la delincuencia, situaciones que refuerzan las representaciones sociales en clave cárcel de menores.
Segundo, la materia prima u objeto de trabajo , encontrándose de manera manifiesta en el ámbito de la cuestión social, siendo los jóvenes alojados en IRAR una de sus caras. Siguiendo a la citada autora, es importante el seguimiento de los procesos sociales e investigar la realidad social, estos pasan a ser componentes indisociables del ejercicio profesional. Debemos complementar la intervención, con el estudio y la investigación. Iamamoto enfatiza "el desconocimiento de la materia prima de su trabajo contribuye para que el profesional deje de ser sujeto de sus acciones y consciente de los efectos que éstas puedan provocar en los proceso sociales" (1998:123). Conocer a
los jóvenes en sus modos, sus contextos nos permitirá poder conocer sus trayectorias vitales, nos situará por encima de la inocencia y evitará la culpabilización ante cualquier acto. Hemos analizado que ante las privaciones del acceso agua, a la apertura y cierre de la ducha, y de la centralidad cotidiana del Servicio Penitenciario se generan situaciones de enojo y conflicto a modo motín; ante esto debemos evitar caer en la salida más sencilla, la responsabilización exclusiva de los jóvenes.
El tercero y último el trabajo vivo, componente de la propia subjetividad del colectivo profesional. Cuando la accionamos ponemos en juego toda nuestra herencia socio-cultural acumulada, con sus marcas de clase, etnia, género y del proceso de socialización vivido durante nuestra historia. Es un momento donde debemos reconocer de dónde venimos y hacia donde vamos, nos debe servir para afianzarnos como colectivo profesional, jerarquizar la profesión, como dice Iamamoto evitar "estimular el cultivo de una subalternidad profesional, con repercusiones en la baja autoestima de los asistentes sociales con relación a otras especialidades" (1998:129). Recuperando que provenimos de un colectivo mayoritariamente femenino, con una impronta voluntarista y mesiánica; no para debilitarnos sino para potenciarnos como sucede en la actualidad con el colectivo feminista. Recordando que como se ha mencionado nuestra profesión no es individualizada en ningún momento en la estrategia trazada en el Proyecto 2008, algo que sí sucede con las otras profesiones que habitan la institución.
De lo trabajado hasta aquí, siguiendo a la autora brasileña se van a desprender dos implicaciones;
Primero,“no existe un único e idéntico proceso de trabajo del asistente social” (1998:129), sino que se trata todo el tiempo de determinados procesos de trabajo en los cuales nos insertamos. Cada momento tendrá sus particularidades, donde podremos vislumbrar determinadas características, límites y posibilidades para llevar adelante nuestro ejercicio profesional. Copiar y pegar suele ser un error recurrente, para evitarlo debemos pensar estrategias de intervención que se adecuen a la realidad del momento y las particularidades de cada situación. Para lograr esto, debemos tener en claro nuestro armazón teórico y el marco situacional de la institución, para luego poder trazar la estrategia de intervención que creamos adecuada, recordando que en las ciencias sociales lo que pudo dar resultados ayer, hoy quizás no nos sirva.
Segundo, “el proceso de trabajo en el que se inserta el asistente no es organizado ni es propio de este profesional” (1998:130), más allá de participar del mismo con autonomía ética y técnica. Quien tiene a cargo esas funciones es el empleador, siendo quien organiza y atribuye unidad al proceso de trabajo en su totalidad, articulando y distribuyendo las múltiples funciones y especializaciones requeridas por la división social y técnica del trabajo.
Llegados a este momento del análisis del proceso de trabajo, tenemos conocimiento de los
medios y la materia prima frente a ellos y con el recorrido subjetivo – trabajo vivo- los TS se podrán posicionar para poder desarrollar el quehacer cotidiano con mayor claridad contextual, develando por ejemplo en qué tipo de instituciones trabajamos.