En esta etapa, las polaridades del cliente no tienen un sistema representacional en común — literalmente, no tienen forma de hacer contacto. Aquí las opciones fundamentales del terapeuta son: dar a una de las polaridades el sistema representacional de la otra, dar a cada una de las polaridades el sistema representacional de la otra o introducir un sistema representacional nuevo para ambas polaridades donde puedan hacer contacto. Naturalmente, el terapeuta puede elegir las tres alternativas, para que el resultado sea que cada una de las polaridades tenga los tres sistemas representacionales, haciendo así contacto en todos.
Al margen de la opción que el terapeuta elija, deberá estar particularmente consciente del uso de sus predicados y de los del cliente. Por ejemplo, si el terapeuta ha decidido comenzar la fase de contacto por una polaridad visual Satir 2 desarrollando una habilidad para representar su experiencia kinestésicamente —tomar contacto con sus sentimientos—, deberá cambiar deliberadamente los predicados que está usando tales como ver, observar, claro , que presuponen un sistema representacional visual, por otros tales como sentir, tocar, sensitivo , que presuponen un sistema representacional kinestésico. Aún más, el terapeuta deberá escuchar cuidadosamente las respuestas del cliente para determinar si este cambia a predicados que coincidan. Presentamos ahora dos ejemplos acerca de la elección del terapeuta de los sistemas representacionales y del comienzo del proceso de poner las polaridades en contacto.
EJEMPLO 1
El terapeuta ha clasificado las incongruencias del cliente en dos polaridades, usando la técnica de la silla vacía de Perls. Una de las polaridades del cliente es inculpadora visual y la otra apaciguadora kinestésica. La cliente, una mujer llamada Beatriz, está en la silla de la polaridad inculpadora visual, expresando congruentemente su enojo.
Terapeuta:… Sí, y dile exactamente lo que ves mientras la miras, sentada ahí llorando.
Beatriz: Sí, lo sé… te observo… siempre te sientas por ahí llorando y sintiendo lástima por ti misma. Tus ojos están tan llenos de lágrimas que ni siquiera ves lo que estás haciendo. Terapeuta: ¡Ahora, Beatriz, cámbiate de silla!
Beatriz: (Se cambia a la otra silla, su postura corporal, gestos y tonalidad cambian a un conjunto de paramensajes congruentemente apaciguadores) oh… (llorando calladamente)… oh, me siento tan mal… me duele el estómago y quiero que me dejen sola (sigue llorando).
Terapeuta: (Notando que Beatriz está expresando cada una de sus polaridades en forma congruente y que están clasificadas de tal manera que no hay sobreposición entre los sistemas representacionales y las categorías Satir, el terapeuta decide usar el sistema representacional que no está presente en ninguna de las polaridades para ayudarlas a tomar contacto —el sistema auditivo). Beatriz, ¿escuchaste lo que ella (indicando la silla de la polaridad inculpadora visual, ahora vacía) te dijo?
Beatriz: ¿Qué?… lo que ella dijo. (Mirando a la otra silla). Sí, creo que sí… Terapeuta: ¿Me puedes decir qué dijo?
Beatriz:… oh… No estoy segura; creo que no la escuché.
Terapeuta: Está bien, Beatriz, pregúntale qué te dijo. Llámala por su nombre. Beatriz: Beatriz, ¿qué me dijiste?
Terapeuta: ¡Cámbiate! (Beatriz se cambia a la otra silla, nuevamente su cuerpo y otros canales de salida cambian a la polaridad inculpadora). ¡Ahora, Beatriz, responde!
Beatriz: ¿Respondo?… ¿respondo a qué? Terapeuta: ¿Escuchaste lo que ella te dijo? Beatriz:… Bueno, no, pero ella siempre…
Terapeuta: (Interrumpiéndola). ¡Pregúntale qué te dijo!
Beatriz: Bueno, ¿qué me…? (interrumpiéndose) oh, me acordé. Terapeuta: ¿Qué?
Beatriz: Me preguntó qué le había dicho. Terapeuta: Respóndele.
Beatriz: Todo lo que haces es llorar y sentir lástima por ti misma.
Terapeuta: Beatriz, cámbiate de silla (Beatriz se cambia). Ahora, ¿escuchaste lo que te dijo? Beatriz: Sí, me dijo que lo único que hacía era llorar y sentir lástima por mí misma.
Terapeuta: Sí, respóndele.
El terapeuta sigue trabajando con Beatriz, asegurándose de que cada vez que se cambia haya escuchado exactamente lo que la otra polaridad dijo, antes de intentar responder. En esta forma, las dos polaridades comienzan a hacer contacto una con otra, dan a conocer sus necesidades, aprendiendo a comunicarse y a cooperar una con otra, hasta ser verdaderamente un recurso para Beatriz y no una fuente de dolor e insatisfacción.
EJEMPLO 2
Marcos, un joven veinteañero, miembro de uno de nuestros grupos de entrenamiento, ha estado trabajando con uno de los terapeutas para clasificar sus incongruencias en dos polaridades, apaciguadora kinestésica e inculpadora visual. El terapeuta ha decidido dar a cada una de las polaridades el sistema representacional de la otra a fin de permitirles tomar contacto.
Marcos: (En la posición apaciguadora kinestésica). Sólo quiero sentirme bien, quiero relajarme…
Terapeuta: Marcos, respira profundo, reclínate y relaja los músculos de tu pecho y cuello, y mientras lo haces, mira cuidadosamente al frente tuyo, y observa qué ves en la silla opuesta. (Marcos se acomoda y mira hacia arriba). Sí, ¿qué ves?
Marcos:… Bueno, me cuesta ver. Yo… oh, está bien, sí, veo a un tipo apuntándome con el dedo y gritándome…
Terapeuta: Sí, ¿y cómo ves su rostro mientras lo observas?
Marcos: Se ve enojado… eh… tenso… me entiendes… parece que hay algo que lo hace muy infeliz.
Terapeuta: Ahora, Marcos, cámbiate.
Marcos: (Cambiándose a la silla inculpadora visual, poniendo su cuerpo en la postura adecuada). El (señalando la primera silla) me empelota… él nunca…
Terapeuta: (Interrumpiendo a Marcos). Marcos, mientras estás ahí sentado mirándolo, ¿cómo sientes tu cuerpo?
Marcos: …¿Qué?… ¿cómo siento mi cuerpo?
Terapeuta: Sí, Marcos, ¿qué percibes en este momento en tu cuerpo?
Marcos:… Bueno, no lo sé realmente… No estoy seguro de lo que siento…
Terapeuta: Bueno; ahora cierra los ojos y percibe tu cuerpo. (Marcos responde). Ahora Marcos, dime lo que sientes en tu cuerpo.
Marcos: ¡Guau! Tengo los hombros muy tensos… el estómago retorcido… me arden los ojos (y comienza lentamente a llorar).
El terapeuta continúa el trabajo con Marcos, cambiando sistemáticamente predicados y asegurándose que Marcos también lo haga, de tal modo que tenga la habilidad para ver y sentir en ambas posiciones. De esta manera, las polaridades de Marcos comienzan a tomar contacto, un paso esencial para lograr una meta-posición con respecto a sus polaridades.