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ELECCIÓN DE LAS PARTES DE LA MISA

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D) FUNCIONES DEL LECTOR Ritos iniciales

II. ELECCIÓN DE LAS PARTES DE LA MISA

356. Al elegir los textos de las diversas partes de la Misa tanto del Tiempo como de los Santos, obsérvense las siguientes normas.

Las lecturas

357. Para los domingos y solemnidades se asignan tres lecturas, es decir de los Profetas, de los Apóstoles y del Evangelio con las cuales se educa al pueblo cristiano en la continuidad de la obra de la salvación, según el admirable designio divino. Estas lecturas se usarán estrictamente. En el Tiempo Pascual, según la tradición eclesial, la lectura del Antiguo Testamento es reemplazada por una lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Para las fiestas se asignan dos lecturas. Sin embargo, si una fiesta se eleva al grado de solemnidad, se añade una tercera lectura que se toma del Común.

En las memorias de los Santos, si no hay lecturas propias, se leerán por lo general las asignadas para la feria. En algunos casos se proponen lecturas apropiadas, que iluminan un aspecto peculiar de la vida espiritual o de la obra del Santo. El uso de esas lecturas no es obligatorio, a no ser que realmente lo aconseje un motivo pastoral.

358. En el Leccionario ferial se proponen lecturas para cada uno de los días de cada semana de todo el año, por consiguiente se tomarán preferentemente estas lecturas en los días para los que están asignadas, a no ser que ocurra una solemnidad o fiesta, o una memoria que tenga lecturas propias del Nuevo Testamento, en las que se menciona al Santo celebrado.

Sin embargo, si alguna vez la lectura continuada se interrumpe dentro de la semana por alguna solemnidad o alguna fiesta o por otra celebración particular, le está permitido al sacerdote, teniendo en cuenta la ordenación de las lecturas de toda la semana, unir con las otras lecturas las partes omitidas o determinar qué textos deben preferirse.

En las Misas para grupos peculiares, se le permite al sacerdote elegir los textos que se adapten mejor a esa celebración particular, con tal de que esos textos se tomen de un Leccionario aprobado.

359. Además, el Leccionario presenta una selección de textos de la Sagrada Escritura para las Misas en que va incluido algún Sacramento o Sacramental, o para las Misas que se celebran en determinadas circunstancias.

Estos Leccionarios se han elaborado para que los fieles, al oír una lectura más adaptada de la Palabra de Dios, sean conducidos a un mejor entendimiento del misterio del que participan y sean formados en un amor más ferviente por la Palabra de Dios.

Por consiguiente, los textos que se proclaman en la celebración deben ser determinados teniendo en cuenta no sólo los motivos pastorales sino también la libertad de elección concedida para estos casos.

360. Algunas veces se presentan los mismos textos en una forma más larga y en otra más breve. Al elegir entre estas dos formas, téngase en cuenta el criterio pastoral. Es necesario entonces que se considere la capacidad de los fieles para escuchar un texto más

o menos largo; de su capacidad para escuchar el texto más completo, que se ha de explicar en la homilía.142

361. Cuando se presenta la posibilidad de elegir entre un texto u otro texto ya determinado, o propuesto a elección, se deberá atender a la mayor utilidad de los participantes, es decir según se trate de usar el texto que sea más sencillo y que convenga mejor a la asamblea congregada, o un texto que se va a repetir o reponer, asignado como propio para alguna celebración, dejándose el otro a elección, cuando la utilidad pastoral lo aconseje.143

Esto puede suceder o cuando el mismo texto deberá ser leído de nuevo en los próximos días, –por ejemplo el domingo y al día siguiente–, o cuando se teme que el texto genere algunas dificultades en la asamblea de los fieles. Cuídese, sin embargo, en la elección de los textos de la Sagrada Escritura, que algunas partes no sean excluidas permanentemente.

362. Además de las facultades de elegir algunos textos más aptos, de que se habla más arriba, la Conferencia Episcopal tiene la facultad de indicar, en circunstancias particulares, algunas adaptaciones en lo que se refiere a las lecturas, con la única condición de que los textos se elijan de un Leccionario debidamente aprobado.

Las oraciones

363.En cualquier Misa, si no se indica otra cosa, se dicen las oraciones propias de esa Misa.

En las memorias de los Santos se dice la oración colecta propia , o si no hubiera, la del Común correspondiente; en cambio, las oraciones sobre las ofrendas y la de después de la Comunión, si no son propias, se pueden tomar del Común o de la feria del tiempo correspondiente.

En las ferias del tiempo durante el año, además de las oraciones del domingo precedente, se pueden tomar las oraciones de cualquier otro domingo del tiempo durante el año, o una de la oraciones de las Misas por diversas necesidades, que se encuentran en el Misal. En todo caso, siempre está permitido tomar de esas Misas sólo la colecta..

De este modo, se presenta una mayor riqueza de textos con los cuales se alimenta más abundantemente la oración de los fieles.

No obstante, en los tiempos más importantes del año, esta acomodación ya está hecha en las oraciones propias de esos tiempos, que se señalan para cada día en el Misal.

Las plegarias eucarísticas

364.Muchos prefacios con los que se ha enriquecido el Misal Romano miran a que el tema de la acción de gracias tenga en la Plegaria eucarística una expresión más plena, y a que los diversos aspectos del misterio de la salvación se vayan proponiendo con mayor claridad.

142 MISAL ROMANO, Ordo lectionum Missae, editio typica altera 1981, Praenotanda, n. 80. 143 Ibidem, n. 81.

365. Las Plegarias eucarísticas que se encuentran en el Ordo Missae se elegirán convenientemente de acuerdo con estas normas:

a) La Plegaria eucarística primera, o Canon romano, que se puede usar siempre, se dirá de preferencia en los días que tienen asignados Reunidos en comunión propio, o en las Misas que tienen su propio Acepta, Señor, en tu bondad. También en las celebraciones de los Apóstoles y Santos de quienes se hace mención en dicha Plegaria; asimismo, en los domingos, a no ser que por motivos pastorales se prefiera la Plegaria eucarística tercera.

b) La Plegaria eucarística segunda, por sus peculiares características se empleará de preferencia en los días de semana, o en circunstancias particulares. Aunque tiene su prefacio propio, también puede usarse con otros prefacios, principalmente con los que presentan en forma resumida el misterio de la salvación, por ejemplo con los prefacios comunes. Cuando la Misa se celebra por un determinado difunto, se puede emplear la fórmula peculiar que se encuentra en su respectivo lugar, antes del Acuérdate también.

c) La Plegaria eucarística tercera puede usarse con cualquier Prefacio. Su uso se recomienda los domingos y las fiestas. Si esta Plegaria se usa en las Misas de difuntos, se puede emplear la fórmula peculiar para un difunto, que se encuentra en su propio lugar, es decir después de las palabras: Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.

d) La Plegaria eucarística cuarta tiene un prefacio fijo y presenta un compendio más pleno de la historia de la salvación. Se puede emplear cuando la Misa no tiene Prefacio propio y en los domingos “durante el año”. En esta Plegaria, por razón de su propia estructura, no se puede introducir una fórmula peculiar por un difunto.

Los cantos

366. No es lícito sustituir con otros cantos los que pertenecen al Ordo Missae, por ejemplo el Cordero de Dios.

367. En la elección de los cantos interleccionales, como también de los cantos de entrada, del ofertorio y de la Comunión, obsérvense las normas establecidas en sus respectivos lugares (cf. nn. 40-41, 47-48, 61-64, 74, 85-88).

CAPÍTULO VIII

MISAS Y ORACIONES PARA DIVERSAS CIRCUNSTANCIAS Y MISAS DE DIFUNTOS

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