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Capítulo 2. Fundamentación Teórica

3.1 Enfoque metodológico

3.1.1 Elementos a Investigar

La percepción de los alumnos sobre el desempeño de los profesores en el proceso enseñanza aprendizaje es la modalidad al que la mayoría de los cuerpos directivos otorga el peso específico mas alto; es decir la opinión del estudiante es fundamental para la calificación del profesor. Sin embargo esta debe manejarse con las reservas del caso debido a que su aplicación en estudiantes con criterio no muy desarrollados (edad), como los son alumnos de secundaria, que es el caso que nos compete, en este sentido se debe proponer un modelo que sea lo suficientemente objetivo y no cuente con distractores que confundan al encuestado y obviamente al evaluador. Valenzuela (1998) sugiere as encuesta a aplicarse a los estudiantes y a los observadores en clase para la Evaluación de Profesores contenga los siguientes apartados:

Dominio de la materia y cultura general

Es imprescindible que el maestro tenga un conocimiento pleno de la materia que va a enseñar, tanto de la historia de la disciplina como de los cambios que ha sufrido en cuanto a las exigencias del currículo contemplando las adaptaciones que se han dado debido a los avances tecnológicos, las exigencias políticas y los cambios sociales.

Contar con una cultura general es muy importante para que el profesor pueda hacer relaciones de la materia que imparte con situaciones reales en las que los alumnos encuentren aplicaciones y/u observen hechos que tienen relación con lo que están aprendiendo en cada asignatura. Con la influencia tan grande de los medios de comunicación masiva, los alumnos cada vez conocen más acerca del mundo, por esta razón se requiere de profesores que lean, que se informen y que conozcan y manejen la tecnología que sus alumnos tienen al alcance.

Estimulación del interés de los alumnos por la materia

Uno de los retos que el maestro enfrenta es crear en el alumno el gusto por la materia que imparte. Sin duda un elemento fundamental para que esto suceda es que el maestro conozca plenamente su materia, ya que al hacer evidente esto con los alumnos estimulará su interés mediante situaciones que tengan aplicación en su vida diaria. Un profesor que llega al salón de clases con una actitud negativa, sin planear la clase, que utiliza el dictado, difícilmente podrá contagiar el gusto por la materia que imparte. Es muy común que en Secundaria cada maestro piense que su materia es la más importante, finalmente de eso se trata, de que el maestro esté “enamorado” de su materia y que tenga la actitud para compartir sus conocimientos.

Planeación y requerimientos del curso

El docente debe conocer a profundidad el currículo de la materia que imparte, cómo está organizado, cuáles son los objetivos del curso y cuáles son los objetivos específicos de cada tema. También requiere saber cuáles son los aprendizajes esperados en cada unidad o bloque, por otro lado también es necesario conocer el calendario escolar para que, con base en los requerimientos del curso, pueda organizar una planeación lo más apegada a los tiempos reales disponibles. También es fundamental conocer el perfil de egreso del alumno para que las actividades que se van a planear estén enfocadas a lograr dicho perfil.

Considerar la misión y la visión de la escuela no se puede dejar a un lado, ya que éstas constituyen la razón de ser de la escuela y son las que rigen todas las acciones que se desarrollan en la institución.

Organización y claridad en la presentación de ideas

Si bien es cierto que la tendencia actual está dirigida a que el alumno sea el responsable de la construcción de su aprendizaje, es indiscutible que el papel del profesor es determinante en ese proceso. Si el profesor es ambiguo en su exposición y presenta información desorganizada y sin claridad, el alumno difícilmente podrá construir sus conceptos, inferir reglas o estructuras, llegar a resultados y/o explicar procedimientos.

Valoración en los contenidos de aprendizaje

Muy de la mano con la planeación del curso, el docente debe tener un conocimiento profundo de la organización del currículo identificando los conocimientos, las habilidades y las actitudes que se esperan que el alumno desarrolle con la asignatura que se imparte. Cada uno de los contenidos del currículo es diseñado para lograr uno o todos estos aspectos. El alumno debe saber hacer y debe saber ser y el profesor tiene la responsabilidad de ayudar a desarrollar en los alumnos estos saberes, de ahí la importancia de dosificar el programa dándole más tiempo a aquellos contenidos que el profesor considere más importantes, con base en los objetivos del curso y los aprendizajes esperados del alumno y por que no, de la propia experiencia del maestro.

Sensibilidad para captar el progreso en el aprendizaje de los alumnos

Todas las personas aprenden a diferentes ritmos y de diferente manera. Existen alumnos que aprenden visualmente, otros que lo hacen auditivamente y otros que son kinestésicos.

Se requiere de mucha sensibilidad y de mucha paciencia para lograr los aprendizajes esperados. El examen en sí le da al profesor una idea de lo que el alumno ha aprendido, pero

es en el proceso de enseñanza y de aprendizaje en el que se requiere que el profesor monitoree el progreso de los alumnos. El diseño de actividades variadas considerando las diferentes formas en que los alumnos aprenden posibilitará mayores oportunidades a los alumnos para que aprendan. Se requiere que el profesor sea muy organizado en el registro de los avances que los alumnos van teniendo durante el proceso.

Utilidad de tareas y de otras ayudas para la enseñanza y el aprendizaje

Una tarea será útil siempre y cuando esté relacionada con algún tema que el alumno ya abordó en clase y si el maestro lo ha revisado en forma individual o grupal. Otra ayuda que constituye una actividad valiosa en el proceso de enseñanza y aprendizaje, es el trabajo en equipo, pues la aportación de los diferentes miembros del grupo permite conocer otros puntos de vista y enriquecer el propio, negociar y acordar conclusiones o soluciones acerca de la actividad asignada. Es muy importante que el profesor asigne roles específicos a cada miembro del equipo y que así mismo monitoree el trabajo de cada alumno.

El uso del Internet es una herramienta de gran utilidad cuando el maestro ha enseñado al alumno a resumir información, a seleccionarla y a que explique con sus propias palabras lo que ha leído en algún texto.

Manejo del grupo

Para que el alumno pueda aprender debe estar situado en un ambiente ordenado. Este ambiente debe ser propiciado por el profesor. El tener reglas claras dentro del salón de clase ayuda significativamente a mantener este ambiente. El profesor debe tener la capacidad de detectar a los líderes del grupo y a aquéllos que requieran de mayor apoyo tanto del profesor como de sus compañeros. Así mismo debe tener la capacidad de diseñar actividades variadas

en donde organice a los alumnos en parejas, en pequeños grupos o de manera grupal y en las que siempre tenga el control de la situación.

Se requiere que el maestro conozca sobre la fundamentación psicológica del manejo de grupos.

Promoción de la participación de los alumnos en el salón de clase

En cada grupo encontramos al alumno participativo que siempre levanta la mano cuando el maestro pide una respuesta o pregunta si alguien ha vivido tal o cual experiencia. El profesor debe ser capaz de equilibrar o de encontrar un balance en la participación de los alumnos haciendo preguntas directas a aquellos alumnos que nunca participan, promoviendo exposiciones o presentaciones de temas en el grupo ya sea individuales o en equipo, asignando roles específicos en el espacio áulico y fomentando un ambiente de respeto y tolerancia ante las opiniones que cada alumno tenga. Siempre es importante que el maestro centre las opiniones y comentarios de los alumnos.

Evaluación del aprendizaje

Debido a que en la educación básica se privilegia la construcción de saberes por parte del alumno, no podemos considerar al examen como el único instrumento de evaluación, ya que éste solo evidencia una parte del proceso de construcción del alumno y a su vez está atravesado por diferentes factores tales como el nerviosismo del alumno, la posibilidad de copiar, memorizar solo para contestar el examen, etc. El examen constituye una herramienta valiosa siempre y cuando esté diseñado de tal manera que el alumno tenga que expresar con sus propias palabras lo que entiende sobre un tema, analice alguna situación y/o encuentre aplicación de lo aprendido en su vida diaria. El profesor también debe evaluar al alumno durante

el proceso de aprendizaje ya sea con proyectos individuales o grupales, exposiciones, tareas, investigaciones, puestas en escena, prácticas de laboratorio, es decir con actividades que den cuenta de lo que el alumno está aprendiendo en un periodo determinado de tiempo y en un contenido específico.

Relaciones profesor(a) – alumno

Como en todo tipo de relación, la que se da entre el profesor y el alumno deberá estar regida sobre todo por el respeto. Muchos se dice que el maestro sea amigo del profesor, sin embargo también es cierto que los alumnos tienen amigos de su edad y el profesor es el responsable de ir guiándolos en su proceso de aprendizaje y de formación. Debe existir una relación cordial en la que el docente se ponga a nivel de los alumnos para lo cual debe conocer acerca de la psicología del adolescente para que pueda comprender el porqué de las reacciones de los alumnos. Un buen profesor no solo enseña contenidos también fomenta valores y se toma un tiempo para hablar con sus alumnos sobre las actitudes esperadas para que no solo sean alumnos académicamente exitosos sino que tengan herramientas para convivir armónicamente en cualquier ámbito.

Asistencia y puntualidad

Con el ejemplo se predica. No podemos exigir puntualidad a nuestros alumnos si llegamos tarde o faltamos a clase. Nadie está exento de sufrir alguna eventualidad, pero cada tiempo perdido jamás se va a recuperar. Los profesores deben estar conscientes de que tienen en sus manos la responsabilidad de formar personas totales. Es innegable la influencia que un maestro tiene sobre sus alumnos y ésta puede ser positiva o negativa. Al ser puntuales el

maestro demuestra un compromiso consigo mismo, con la materia que enseña, con la institución en la que labora, pero sobre todo con los alumnos a su cargo.

Los puntos anteriores podrían resultar un tanto obvios en su lectura sin embargo al analizarlos al detalle podríamos encontrar cierto grado de dificultad de interpretación si es que no se cuenta con la experiencia suficiente en procesos de evaluación o si no se esta relacionado con las implicaciones de las tareas dirigidas a la enseñanza y al aprendizaje. Por esta razón se ha elegido como responsable de la evaluación a la directora del área de Secundaria misma que tiene formación docente y ha ejercido su profesión por mas de veinte años.

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