Equipo GUAM 1
1El equipo GUAM es una asociación cultural que nace en el seno de la Universidad Autónoma de Ma-
drid (UAM), cuyos fines son apoyar y asesorar proyectos de investigación y cooperación al desarrollo de América Latina con carácter intercultural que posean un enfoque integrado de etnia, género y cultura.
esa esperanza en y por el cambio, la educación debe constituirse como herra- mienta para y por la ciudadanía, garante de convivencia y de participación activa que lleven a alcanzar modelos de igualdad y de conciencia reflexiva. Partiendo de esta idea, la Universidad (como culmen de la docencia y la enseñanza superior), debe en primer lugar asumir su responsabilidad como foro y foco de reflexión, de formación, de debate, de motivación y de «participación» entre toda la fami- lia universitaria y el resto de la población extra-universitaria. Una vez que sea consciente de que su responsabilidad va más allá de innecesarias fronteras acadé- micas y burocráticas, y que su papel está en la reflexión conjunta y la formación global, la Universidad debe fomentar una educación que vaya más allá de los for- malismos en la docencia (si bien estos garantizan la profesionalización de sus jó- venes), buscando un horizonte mucho más ambicioso donde los valores y la mo- ral dictaminen modelos educativos no formales que conciencien a la estructura global de la universidad: sus jóvenes y sus profesionales.
Como espacio gestor de hechos y realidades y como gestante de ciudadanos del mañana, la Universidad debe garantizar que sus estudiantes conozcan y busquen su espacio de participación en torno a la situación actual, tanto del país como del con- texto internacional, mediante el diálogo, el respeto, la vivencia de experiencias, la re- flexión, el debate y la empatía hacia los demás, la dignidad por igual de cada uno, la libertad de expresión y la defensa de los derechos y deberes de y para todos. Sólo así, se podrá tener una verdadera visión y un criterio objetivo que lleve de la mano hacia una intervención individual y colectiva coherente y práctica con la realidad.
Es así como, desde la base de una conciencia y una moral de empatía con res- pecto al otro, la sociedad constituye sistemas y modelos diversos de actuación con- junta y participativa. Igualmente, en el seno de las universidades se van gestando colectivos multidisciplinares que, por medio de asociaciones culturales, ONG, grupos de investigación social y asociaciones juveniles y de estudiantes, van confi- gurando modelos de actuación e intervención social que logran superar límites y barreras sustentadas en formalismos inconscientes, para que los conocimientos y la experiencia salgan al terreno social. De este modo, mediante la coexistencia y la in- teracción del colectivo universitario con la realidad social de nuestro país y de fue- ra de él, se podrá garantizar una mayor aproximación hacia el conocimiento verídi- co de sus hechos y realidades, que modelarán nuevas estructuras sociales con disposición para el cambio y el intercambio entre sociedades interculturales.
No hace mucho leíamos un artículo del escritor Luis Goytisolo que mencio- naba que «lo importante no es saber leer, sino utilizar ese saber de forma que contri-
buya eficazmente a la formación del individuo a un mejor conocimiento del mundo y de sí mismo que le permita vivir la vida con máxima plenitud posible», para sí mi-
mos y para con el resto. Es responsabilidad del que tiene poder, ofrecer al resto lo mejor de sí mismo, ser conscientes de que la verdadera sabiduría en muchas oca- siones es más de los lares, manes y penates3que de las grandes bibliotecas; que de-
bemos ser humildes y compartir lo que sepamos para poder aprehender del resto lo que nos falta, aceptando que la vida es un constante camino de aprendizaje y que nunca se es más que nadie. Sólo así seremos lo suficientemente humildes co- mo para aspirar a ser mejor personas.
La libre y consciente conciencia provocada por el conocimiento y el traspase de experiencias facilitado por la acción directa, llevan a estructurar nuevos inte- reses y nuevas motivaciones para el individuo. Es así como en los últimos años las universidades españolas han comenzado a desarrollar programas y proyectos encauzados hacia la cooperación al desarrollo y la asistencia a colectivos sujetos de algún tipo de desamparo social. Han sido diversos los modelos y variadas las propuestas que se han ido presentando desde las universidades, como respuesta a un interés y una sensibilidad común con respecto a muy variadas problemáticas acaecidas en nuestro país y fuera de él. Tanto el apoyo técnico ofrecido a organis- mos extra e inter-universitarios (favoreciendo la profesionalización, el rigor y la seriedad de equipos de trabajo interdisciplinares), como el apoyo humano en re- cursos y medios logísticos para una gran diversidad de programas de cooperación y voluntariado, están provocando cierto cambio en las estructuras que parecían anquilosadas sobre banales e incómodos silencios. El despertar de nuevas conciencias y nuevas inquietudes ha provocado en el propio seno de la Universi- dad un debate que debe encontrar un sistema lógico y a la vez abierto que ofrez- ca respuesta a la variada llamada de atención de tan diversos beneficiarios. La Universidad debe saber aunar todo el potencial que poseen cada uno de sus ám- bitos de análisis y trabajo, para poder ofrecer un verdadero abanico de posibili- dades coherentes y conexas con las demandas acaecidas. La Universidad no sólo debe ser responsable de la formación y la concienciación del alumnado, sino que también debe ser capaz de facilitar un campo de acción político-social que sea garante de una medida de cambio en pro del beneficio común, para y con los be- neficiarios receptores de cada uno de los programas y la sociedad en su conjunto. Es para ello necesario ser consciente de que el trabajo no debe limitarse al campo de la investigación y la reflexión académica, sino que es indispensable fo- mentar la acción directa mediante el trabajo de campo y la experiencia tangible que, desde los diversos ámbitos de potencial facultativo, garanticen el bienestar y la dignidad de los colectivos beneficiarios de los programas. En este sistema de intervención directa se deben establecer modelos de trabajo que garanticen el protagonismo y la eficiencia de los propios beneficiarios, así como la pretensión de una posible autogestión de los programas por parte de estos colectivos, agen- tes de su propio modelo de desarrollo. Se favorece así la constitución de princi- pios basados en el respeto y la interacción entre todos los agentes, según princi- pios de igualdad y respeto mutuo que configurarán los cimientos de un verdadero cambio social. Olvidar esencialismos, caridad o instintos de salvación del otro para que se reduzca todo a un sincero apoyo en el proceso que los mis- mos beneficiarios deben de llevar adelante, convirtiéndose la cooperación (como su nombre indica) en un camino conjunto, codo con codo y con una visión des- de todos y para todos.
Por otro lado la Universidad, como sede de enseñanza y conocimiento, debe focalizar sus proyectos dentro de esos dos espacios de manera especial, fomen- tando la consolidación de una educación en valores abierta para todos.
A través del Equipo GUAM se promueve y se elabora un trabajo directo des- de la propia demanda de los colectivos de la población indígena y ladina en Gua- temala. En un primer momento se establecieron las condiciones necesarias para la correcta elaboración de un diagnóstico fundamentado a través del trabajo de cam- po y la recogida de datos estadísticos en un primer momento, para continuar con entrevistas de líderes y organizaciones locales. Tras una rigurosa investigación y el diagnóstico de la situación y de las necesidades observadas y expuestas por las co- munidades, un grupo de profesores y alumnos de la Universidad Autónoma de Madrid crean el Equipo GUAM. A lo largo de estos ocho años que se vienen de- sarrollando programas de Cooperación en Centro América, se han seguido dos lí- neas en proyectos. Por un lado las Maestrías en Gerencia para el Desarrollo Sosteni-
ble, como respuesta a las propuestas que presentaron organizaciones indígenas
guatemaltecas, que requerían convenios con otras universidades internacionales. De este modo la Universidad Autónoma de Madrid, con el objetivo de fomentar programas de formación académica y de docencia, se constituyó como soporte y garantía de este proyecto, que desde un primer momento demarcó la partici- pación en las maestrías de colectivos indígenas y ladinos, así como la necesidad de presencia de mujeres y hombres en igualdad compensatoria.
Otra área de sus programas es la investigación, tratando de hacer un trabajo riguroso basado en la relación directa con los colectivos y las realidades sujeto de estudio, en donde el apoyo de becarios y voluntarios no sólo fomenta un modelo de intervención favorable para el medio académico, sino que sirve como medio de acercamiento a nuevas realidades de manera que surjan nuevas sensibilidades.
Por último el Equipo GUAM desarrolla desde el año 97 proyectos integrales de cooperación al desarrollo sostenible en áreas rurales de Guatemala, donde la realidad se presenta con mayor crudeza sin más rostro que el de la población in- dígena, sin más voz que su exigencia de «dejar de tener miedo, a tener miedo». Como respuesta al reclamo de un grupo de mujeres que acudieron a los encuen- tros en ese mismo año, y tras escuchar y analizar sus demandas y sus claras pro- puestas de intervención, el Equipo GUAM acudió a la comunidad de Chuinima- chicaj donde el colectivo de madres-viudas expusieron lo que era su principal demanda: ayuda para la alimentación de sus hijos. Con este primer contacto, se comenzaron diversas conversaciones que llevaron a elaborar un completo progra- ma de apoyo integral que cubría no sólo el campo de la salud, sino también el de la educación, infraestructuras y proyectos productivos en una última fase del pro- yecto que garantizarán el sostenimiento y la autogestión de las diversas comisio- nes de desarrollo surgidas en la propia comunidad. Manteniendo la creencia de que en estos proyectos los únicos protagonistas y gestores de los mismos debe ser la propia población, desde un principio se diseñaron los programas de manera que la gestión y los recursos humanos fueran ofrecidos por la comunidad y por la ONG local, Renacimiento, que se responsabilizó de llevar a cabo el seguimiento,
respaldado por diversas visitas y estancias de asistencia técnica de Carmen Rome- ro como responsable del proyecto. Proyectos fundamentados en la autogestión, y en la garantía de un sostenimiento futuro sustentado en la capacidad de involu- crar a todo el colectivo, avanzaron en los años hasta que la comunidad pudiera «caminar sola», dando paso a nuevas aldeas que tenían necesidades que reclama- ban atención.
En los distintos proyectos y a diferentes colectivos así como zonas rurales o urbanas que se viene apoyando en el aspecto económico como profesional, han sido experiencias enriquecedoras y valiosas desde el punto de vista que se ha teni- do la oportunidad de participar en necesidades vitales en hechos concretos, en algo que muchos seres humanos sueñan, sienten un mundo mejor .
La experiencia del Equipo GUAM en el área de la Cooperación ha sido y es- ta siendo positiva, a pesar de ser una Asociación mas bien reducida en cuanto al número de personas que trabajan en la gestión y seguimiento de los proyectos en Guatemala. Esto nos lleva a reflexionar que a veces los seres humanos, y sobre to- do en el campo de la solidaridad, deben aspirar a hacer cosas importantes, no ne- cesariamente grandes, siendo lo verdaderamente importante convivir y aprender siempre de otros que pueden ofrecer distintas maneras de pensar y sentir, que ha- cen que veas que el mundo es mucho más grande y que merece la pena abrir la mirada y la conciencia hacia todo lo demás.
En el actual sistema de la cooperación para el desarrollo española participan una gran diversidad de actores, tanto públicos como privados. Todos ellos con- forman una compleja red, de cuya adecuada coordinación depende -en buena medida- el eficaz y eficiente uso de los recursos que nuestra sociedad destina a la lucha contra la pobreza.
En la práctica, dicha coordinación requiere, además de la generación de un entorno favorable para el fomento del intercambio y la acción conjunta de los actores –tarea que recae principalmente en las instituciones públicas que rigen la cooperación– que cada actor se plantee estratégicamente qué capacidades y re- cursos propios puede poner a disposición del sistema y qué capacidades y recur- sos pueden provenir de la colaboración con otros actores.
Las ONGD (Organizaciones no Gubernamentales de Desarrollo) y las Uni- versidades -dos instituciones con un papel protagonista en el sistema de coopera- ción- representan muy bien el amplio potencial de coordinación y colaboración entre los actores de la cooperación. En este capítulo pretendemos llamar la aten- ción sobre las muchas formas posibles de su actuación conjunta, y defenderemos que, cuando ésta se plantea con un enfoque estratégico, no sólo posibilita el in- tercambio de conocimientos y recursos útiles para cada institución, sino que, a medio y largo plazo, puede generar positivos efectos multiplicativos.
Comenzaremos revisando la función que ambas instituciones cumplen en la cooperación. Posteriormente, «cruzaremos» las funciones de cada una con el ob- jeto de presentar sistemáticamente las formas de colaboración. Finalmente, ex-