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Por CESAR VALEJO RESTREPO

Redactor de EL TIEMPO

Encostalado, amordazado y amarrado de pies y manos, con signos de haber recibido violenta paliza, fue abandonado por la clandestina organización – Muerte a Secuestradores, MAS- el jefe de la regional del M.19 en Antioquia, Guillermo Elvencio Ruiz Gómez.

Los captores del guerrillero botaron su cuerpo en inmediaciones de Guaimaral31, donde patrullas militares lo recogieron y condujeron a la brigada de Usaquén.

       

31 Es un humedal del norte de Bogotá y hace parte de la localidad de Suba y limita con las poblaciones  de  Chía  y  Cota.  Además  de  haber  vivienda  de  alto  estrato  social,  se  caracteriza  principalmente  por  tener  el  segundo  aeropuerto  de  la  ciudad,  siendo  la  base  de  la  escuela  de  formación  de  pilotos  Aeroandes y Aeroclub de Colombia.   

Las autoridades tuvieron conocimiento, mediante una llamada telefónica, de que al lado de la carretera que conduce a Guaimaral32 habían dejado un “importante encargo”.

El misterioso hombre que llamó a la BIM para dar cuenta del hecho no se identificó como miembro del MAS ni informó sobre qué clase de encargo había sido tirado allí.

Después de adoptar todas las medidas de seguridad –en previsión de emboscada- varios piquetes de soldados fueron desplazados al sitio señalado por el interlocutor, pero la primera búsqueda resultó infructuosa.

Cuando regresaron las patrullas a la guarnición de Usaquén se recibió una nueva llamada, ya en la madrugada, que pedía “tener calma” y no perder la paciencia. Hablamos en serio y no debe atemorizarse. Es algo que les conviene investigar, contra ustedes no tenemos nada y antes, por el contrario, “queremos ayudarlos”, dijo el interlocutor.

Nuevamente se tomaron las precauciones del caso y ya con señales más efectivas, suministradas por el misterioso hombre, patrullas militares se dedicaron a la búsqueda del “encargo”.

Y, efectivamente, junto a un poste se encontraba un costal húmedo herméticamente cerrado y con protuberancias en los lados en cuyo interior estaba un hombre de regular estatura, de unos 40 años de edad, pálido y semiinconsciente.

En principio, quienes abrieron el costal creyeron que el hombre estaba muerto, pero comenzó a gemir y a quejarse casi como un niño, cuando le fue desprendido un esparadrapo de la boca.

Dentro del costal se encontró también un papel de gran tamaño, escrito en letra de molde con la siguiente leyenda: “Ahí les entregamos a este hombre, autor intelectual del secuestro de Martha Ochoa de Yépez y que dice llamarse Armando Chaparro o Amando Pérez… (Firmado) MAS”.

Al lado de la firma estaba estampada una cruz, símbolo de ese clandestino movimiento recientemente creado en Cali, Bogotá y Medellín.

A la BIM

El hombre, que después fue plenamente identificado como Guillermo Elvencio Ruiz Gómez, de 40 años de edad, natural del Valle, también fue señalado por el MAS como el autor del asesinato de un suboficial y un agente de la policía de Cali.

       

En el trayecto a la Brigada de Institutos Militares, Ruiz Gómez fue recobrando el conocimiento y al llegar a la guarnición pidió un tinto. “Ojalá bien cargado porque me muero de frío”, dijo en tono jocoso, como si nada le hubiera pasado.

Allí confesó ser autor intelectual del secuestro de Martha Ochoa y confirmó el monto del rescate por esta, que es de 80 millones de pesos. Reconoció que desde hace más de 10 años pertenece a la Dirección Nacional del M-19 y reveló que junto con Bateman y otros dirigentes de esa agrupación sediciosa estuvo a punto de ser capturado por el ejército cuando se celebraba la VIII conferencia del movimiento en el balneario Potosí, en Tocaima (Cundinamarca).

Sin embargo, negó haber hecho pactos con el MAS, organización que dijo desconocer. “Unicamente sé que ellos me capturaron cuando caminaba por una calle de Medellín, pero solo en este momento me doy cuenta de que estoy en Bogotá”, dijo.

El secuestro

El jefe guerrillero, tras confesar que por orden de la Dirección Nacional del M- 19 dirigió intelectualmente el secuestro de Martha Ochoa, no dio ninguna pista que conduzca a la liberación de la joven, hija del millonario ganadero y comerciante Fabio Ochoa.

Explicó que en “ese secuestro participaron tres grupos de la organización, es decir el M-19. A mí me correspondió elaborar el plan”.

El segundo grupo lo consumó y secuestró a Martha Ochoa y el tercero se encargó del cautiverio.

Dijo que “por orden de la dirección general del M-19, los tres grupos no podían tener ningún contacto. Por lo tanto desconozco dónde se encuentra la secuestrada”, dijo.

Las pesquisas adelantadas por los servicios secretos del Estado permitieron establecer que Ruiz Gómez, amante de la tristemente célebre Carmenza Cardona Londoño, dada de baja en el Chocó por el Ejército, fue traído en el baúl de un auto de Bogotá desde Medellín el mismo día que los capturó el MAS.

Quien consumó el secuestro fue la persona que se hospedó en la casa del antropólogo, músico y profesor universitario Jaime López en Bogotá, por lo que se presume que Martha Ochoa haya sido traída a la capital.

El profesor López y varios familiares suyos fueron detenidos por el Ejército al conocerse que en casa de éstos se había hospedado el guerrillero que

consumó el secuestro. Jaime López fue dejado en libertad días después, no así su hermana Olga Lucía y una cuñada, contra quienes existen evidencias de su vinculación con el M-19. El maestro López fue al parecer engañado por el subversivo.

Otros detenidos

Además de Olga López y Ruiz están detenidas otras cuatro personas en Bogotá, entre ellas dos mujeres, también comprometidas en el secuestro de Martha Ochoa. En Medellín y Cali cayeron en poder del Ejército importantes cabecillas del M.19 vinculado con el sonado caso.

Auto de detención

También se estableció que la juez sexta de instrucción penal militar de Bogotá dictó auto de detención contra Olga Lucía López y Clara Mercedes Arango, quienes confesaron su participación en el secuestro de Martha Ochoa. Ruiz Gómez, quien aún permanece detenido en Bogotá, será puesto a órdenes de la juez sexta de Bogotá en la próxima semana.

Extraoficialmente se informó a última hora que el MAS tiene en su poder a otros tres secuestradores identificados como Horacio Bernal, María Nhora Castrillón y Julio César Durán.

Según comunicó telefónicamente un supuesto miembro del grupo “Muerte a secuestradores”, éstos serán entregados a las autoridades en los próximos días.

Horacio Bernal es hermano de Gabriel Bernal, quien supuestamente ejecutó el secuestro de la joven Martha Nieves Ochoa de Yépez el pasado 12 de noviembre en Medellín.

3.8 “¿Dónde están? ¿Quién se los llevó?”

Con este texto, se muestra una de las problemáticas generales del país hasta el día de hoy: la desaparición de personas. Vale la pena aclarar que en un gran porcentaje de los casos, el tema del secuestro ha estado involucrado. Durante la década de 1980, los grupos armados intensificaron el secuestro como forma de presión, para obtener ciertos beneficios, ya fuera de carácter político, social, económico o de venganza.

El relato comienza a partir de diferentes preguntas con las cuales el periodista se cuestiona por el paradero de ocho habitantes de Medellín, para luego desarrollar la historia de cada uno de los protagonistas.

“¿Dónde están? ¿Quién se los llevó?”, publicado el 24 de enero de 1982, en el periódico El Tiempo, es un claro ejemplo de los hechos que al escritor y periodista Juan José Hoyos cubrió en la capital antioqueña, durante esta época de violencia marcada por el narcotráfico y otros grupos armados. Hoyos, además de sobresalir como corresponsal y enviado especial del periódico El Tiempo; fue profesor universitario por más de veinticinco años y director y editor de la Revista Universidad de Antioquia. Además ha escrito dos novelas (Tuyo es mi corazón y El cielo que perdimos) y publicó dos libros sobre reportajes (Sentir que es un soplo la vida y El oro y la sangre). Asimismo publicó dos libros sobre periodismo narrativo: Escribiendo historias: el arte y el oficio de narrar en periodismo y La pasión de contar.