• No se han encontrado resultados

Encuentra el equilibrio entre el estrés y el aburrimiento

aburrimiento

Si algo te aburre es porque es demasiado fácil de realizar. El estrés, por el contrario, surge cuando nos enfrentamos a una tarea demasiado compleja, que supera nuestra capacidad para hacerla correctamente. El secreto de la felicidad está en encontrar actividades que estén justo a mitad de camino entre ambos extremos.

El problema del mundo profesional es que casi nunca tiene un buen equilibrio en este ámbito. Los trabajos suelen ser o muy estresantes, o aburridos, porque durante años se hace lo mismo. Al principio suponen un reto y activan el flujo, porque cuando alguien entra nuevo en una empresa, tiene que aprender y perfeccionar sus habilidades para desempeñar correctamente su actividad, pero una vez lo consigue... lo más probable es que dedique los sucesivos años a realizar el mismo trabajo una y otra vez.

El estado de flujo se activó durante los primeros meses, pero se apagó en el momento en el que su trabajo ya no era un reto sino algo rutinario y aburrido. Se convirtió en algo demasiado fácil. Por eso los trabajadores están tan motivados al empezar a trabajar y luego sufren el pendulazo contrario cuando ya dominan la ejecución de sus tareas.

Para nuestro cerebro es importante evolucionar siempre. Si sabemos contar, querremos sumar, y después multiplicar, dividir, y hacer raíces cuadradas. Primero gateamos, luego andamos, corremos y bailamos. La mente humana necesita crecer siempre. En el momento en el que dominamos una actividad necesitamos pasar a otra y así sucesivamente.

Entiendan esto o no las empresas, el resultado en nuestro cerebro no varía.

Por eso cada vez más compañías intentan dar autonomía, libertad y retos nuevos a sus trabajadores, permitiéndoles crecer y abarcar cada vez más complejidad en sus quehaceres a medida que pasan los años.

Google, Facebook o Pixar son buenos ejemplos de empresas con este tipo de enfoque. Y la gente mata por trabajar ahí.

Hemos de entender que la mejora constante es una NECESIDAD fundamental del ser humano. No es algo negociable. Supone un principio básico de nuestra existencia.

Las personas que aceptan esta realidad son felices durante toda su vida. Los que no, sufren la desdicha durante todo su paso por el planeta tierra.

No hay nada peor que estancarse y sentir que no vas a progresar más.

El estrés tampoco es una emoción agradable. Sentir que tu entorno te exige más de lo que tú eres capaz de hacer es muy frustrante.

En el mundo laboral también encontramos este fallo. Muchas empresas someten a sus trabajadores a un estrés y una presión implacables en todo momento. Exigiendo más de lo que pueden ofrecer. O llevándoles al límite. Esta tampoco es la solución.

Es igual de mala. Y supone un gran perjuicio para la salud. El estrés deprime el sistema inmune, desgasta el sistema cardiovascular y aumenta la probabilidad de padecer prácticamente cualquier enfermedad.

Con las chicas se aplican estos dos principios de la misma manera.

Cuando tomamos un café con una chica por primera vez, estamos motivadísimos. Todo es nuevo. Es nuestra primera cita con una mujer. Estamos motivados, ilusionados y alegres. Nos ponemos guapos, elegimos la ropa, prestamos atención a los detalles, etc. Supone un

reto y queremos enfrentarnos a ello.

También puede ocurrir que por inexperiencia, una cita nos hiciera sentir más presión de la que pudiéramos soportar, entonces nos desmotivaríamos, estresaríamos y sentiríamos muy frustrados. Con el simple y cotidiano acto de tomar un café, podemos sentirnos abrumados, nerviosos y estresados por la situación (la chica nos gusta demasiado y no estamos aún preparados para ello) o podemos sentir una absoluta sensación de aburrimiento (lo hemos hecho ya mil veces con éxito y no supone un reto). La cita perfecta será aquella que sea un

punto intermedio entre esos dos extremos.

Si aún no tenemos experiencia con chicas y nos invade la presión y el estrés por no saber hacerlo bien... nuestra mente se verá constantemente alarmada con pensamientos compulsivos sobre dudas, predicciones negativas sobre lo que va a ocurrir, etc.

Si la cita nos supone rutina y no nos motiva nada porque lo hemos hecho muchas veces de la misma forma... entonces empezaremos a tener pensamientos compulsivos sobre conseguir resultados: besarla, gustarla, hacerlo bien, etc. Y ninguno de esas dos situaciones nos harán disfrutar ni sentir felicidad y plenitud.

Si, en cambio, tomar café supone algo nuevo, pero no tanto como para sentirnos estresados... entonces el estado de flujo se activará inmediatamente sin esfuerzo. Y sentiremos una inmensa sensación de bienestar y diversión.

Aún así, si te soy sincero, tomar café me parece una cita malísima y aburridísima. Ejemplos de citas que me parecen muchísimo mejores: patinar; ir al cine; hacer footing juntos; ir a una exposición de arte; jugar a los bolos; salir juntos a hacer fotos o incluso estudiar. Todas ellas son brillantes porque no dependen de la chica para que nos lo pasemos bien. Sino que son divertidas ya de por sí. Son, lo que yo llamo actividades intrínsecas, que ya cumplen los diez puntos del flujo por sí solas. De todos modos, eso es algo que veremos más adelante.

De momento, quiero que te quedes con la idea de que debes encontrar un equilibrio entre estrés y aburrimiento.

Y no sólo hablo del área intelectual. También se aplica a las emociones y a la condición física. El secreto es coger un reto que no sea demasiado difícil.

Veámoslo a nivel emocional.

Hablar a un grupo de veinte chicas que no conoces podría suponer demasiada presión emocional. Y hacerlo con el conserje de tu colegio puede ser demasiado fácil. Un pequeño reto, en este caso, podría ser, intentar hablar con dos chicas que acabas de conocer.

Imaginemos que vamos en tren leyendo y de pronto vemos a una chica preciosa e increíblemente sexy sentada con su madre al final del vagón. ¿Cómo de cómodos estaremos

levantándonos y yendo solos, delante de todo el vagón y de su madre a decirle algo? Probablemente esa situación sea demasiado estresante para nosotros.

Infinidad de manuales de seducción te dirán que te enfrentes a tus miedos y que hagas locuras. No te lo recomiendo. De hecho, si te soy sincero, eso me parece una soberana estupidez y algo que se basa en una profunda ignorancia acerca de cómo funciona la mente y el cerebro humano.

Las cosas hay que hacerlas poco a poco. Si no hemos hablado con una chica desconocida en nuestra vida, no podemos empezar haciendo la odisea del vagón de tren. Tendremos que ver en qué punto del camino nos hallamos y encontrar un ejercicio que sea un desafío pero que no nos abrume. Por ejemplo, ir a clase de salsa, empezar a conocer mejor a nuestras compañeras de universidad y charlar con las amigas de nuestra hermana.

Recuerda que hay que trabajar para desarrollar habilidades, no resultados. Lo importante no es ligarte a la chica del tren, ni a tu compañera de la facultad. La meta es llegar a tener habilidades para que, en un futuro, puedas gustar con frecuencia a ese tipo de chicas con facilidad.

Y una de esas habilidades debería ser poder hablar con mujeres que te gusten sin miedo. ¡Bingo! Ya tenemos un buenísimo primer objetivo. Nuestra primera meta podría ser esta: desarrollar la habilidad de hablar con chicas estando relajados y tranquilos. Para ello deberemos empezar poco a poco. Pensemos dónde estamos y hacia donde nos dirigimos. Y empecemos nuestro camino encontrando una actividad que no nos estrese mucho, pero que tampoco sea demasiado sencilla.

Ya oigo a los gurús de seducción diciéndome que todos tenemos miedos, y que esos miedos nunca desaparecen, sino que se trata de aprender a gestionarlos. Vale, pues enfócalo de esta manera: si lo haces poco a poco y sin grandes odiseas, será muchísimo más fácil que aprendas a gestionarlos.

Hagas lo que hagas, ve poco a poco. Y comienza tu camino con acciones que estén al nivel que puedes gestionar.

Después de hablar con quince compañeras de clase, será muy fácil hablar con chicas de otras clases. Y luego con las amigas de estas. Más tarde te verás en las fiestas universitarias de las discotecas siendo dicharachero y simpático con todo el mundo. Al cabo de un par de meses serás tú el que organice esas fiestas. Pasado un tiempo tendrás mucho éxito con las chicas y lo verás como algo cotidiano. Y, de pronto, un día, sin que puedas darte apenas cuenta, te verás en un vagón de tren hablando cómodamente con una chica preciosa y su madre.

Te lo aseguro. Si empiezas en un nivel adecuado y vas poco a poco, llegarás donde te propongas.

3. Controla el proceso

La incertidumbre es muy frustrante. No saber lo que va a pasar nos hace sentir ansiosos y desdichados. Por supuesto que tampoco podemos controlarlo todo. Pero sí que debemos saber que ciertas cosas van a ser fijas y estables para poder estar tranquilos y relajados. Por ejemplo, poder contar con cierto bienestar económico, físico y emocional nos ofrece un alto nivel de bienestar. Mientras que temer un despido, padecer una enfermedad desconocida o perder a un ser querido desestabiliza nuestro mundo enormemente.

En un mundo ideal, tendríamos las necesidades básicas cubiertas con bastante certidumbre. Y la incertidumbre se dejaría a metas intelectuales y profesionales que supondrían pequeños retos que ir superando poco a poco a lo largo de nuestra vida.

Hay muchas cosas que no son fáciles de cambiar. Si vives en un país pobre, es muy probable que no puedas cambiar la incertidumbre de si podrás ganar dinero. Pero gustar a una chica no es tan importante ni tan inamovible como eso.

Empecemos por el principio. Voy a lanzarte una máxima teórica para empezar:

“Todos necesitamos controlar el proceso de lo que hacemos para ser felices. Y cada uno de nosotros tenemos un nivel máximo de incertidumbre que podemos soportar. Si superamos ese nivel, sufriremos”.

El estado de flujo se activa cuando conseguimos un alto nivel de control en lo que hacemos. O, al menos, en lo que a nuestra diversión y entretenimiento se refiere. Y precisamente por este punto introduje el concepto de intrinsicidad y actividades intrínsecas. Cuando yo baso mi diversión en algo que depende de mí y que puedo controlar, estoy ante una

actividad intrínseca. Mientras que cuando dependo de otros para disfrutar, me encuentro ante

una extrínseca.

Cuando tengo un alto nivel de certidumbre y controlo el proceso de pasármelo bien, al margen de lo que hagan los demás... trabajo de forma intrínseca. Ir al cine depende de mí. Es muy complicado que viendo una película pase algo que me impida divertirme. Tiene un bajo nivel de incertidumbre. En cambio, tener sexo con una chica tiene un alto nivel de incertidumbre. Porque pueden pasar mil cosas que hagan que eso no llegue a ocurrir.

Si yo tengo una cita que tiene como única finalidad acostarme con la chica... sufriré y no estaré en flujo, porque mi meta es extrínseca, dependo de ella, de lo que haga y de gustarla, para disfrutar, y mi nivel de incertidumbre es muy alto. Si yo, por el contrario, baso mi cita en una actividad intrínseca (como ir al cine) que me haga disfrutar con un alto nivel de certidumbre, y el sexo con ella fuera algo añadido, se me activaría el estado de flujo sin ningún problema.

En el primer caso, estaría toda la cita pensando y divagando sobre si podría tener sexo o no. Me invadirían pensamientos compulsivos sobre si lo estoy haciendo bien, sobre qué tengo que hacer para gustarla, etc. Mientras que en el caso del cine, todo iría de forma fluida y natural. Porque ninguno de los dos depende del otro para disfrutar. Lo cual hace que la incertidumbre con respecto a la diversión sea “cero” en ambas partes, y así es MUY fácil que

todo fluya. Si, por el contrario, los dos dependen del otro para pasárselo bien y apenas se conocen, es muy complicado que el resultado sea positivo. Habrá silencios incómodos, se producirán conversaciones aburridas, etc.

Trabaja siempre en intrínseco. Es decir, plantea siempre citas y situaciones en las que tú puedas controlar el pasártelo bien con un alto nivel de certidumbre, al margen de que consigas algo con la chica o no. Y ese enfoque, precisamente, es el que hace que tengas éxito con las mujeres. Cuanto menos las necesitas para disfrutar, más les gustarás.

Por eso dije antes que tomar café es una cita muy mala, porque ambas partes se necesitan para pasárselo bien. No hay nada divertido más allá de ellos. Y eso genera

mucha inseguridad. Necesitas a la otra persona, dependes de algo externo totalmente variable para disfrutar. Y entras en un círculo vicioso en el que te preocupas por no controlar el proceso, y eso te hace estar frío, lo cual provoca que ella se distancie, y tú te preocupas más, y así hasta el infinito. Mientras que si quedas con ella para ver una exposición de arte, todo eso se elimina, porque ambas partes saben que hay garantías de pasárselo bien y que no hay presión para que surja o no algo entre vosotros.

Cuando conoces mucho a una chica y/o tienes una relación de pareja con ella, el nivel de certidumbre crece. Por eso tomar café con una novia sí puede ser un buen plan. Al igual que con tu padre o un amigo de toda la vida. Conociendo mucho a la otra persona, es fácil sentir un alto nivel de control sobre tu diversión.

Todos sabemos que hay ciertas personas con las que siempre nos lo pasamos bien. Pero una chica que aún no conoces de nada NO es una de ellas. Aunque te intentes convencer de lo contrario, tu mente aún no puede tener certidumbre sobre la situación.

Moraleja: si quieres tener una buena actitud en las citas y al conocer a chicas nuevas, tienes que conseguir disfrutar con algo que dependa de ti y controles, y enfocar lo que ellas puedan ofrecerte, como un añadido y no como la diversión principal.

4. Cree en lo que haces

Es muy complicado disfrutar haciendo algo que va en contra de tus principios. Y lo hacemos muy a menudo. Eso no ayuda a entrar en flujo y aunque consigamos hacerlo eventualmente, en el fondo tendremos una cierta sensación de incomodidad y tensión interna que no nos permitirá disfrutar plenamente.

Vivir una vida basada en ideales y principios en los que creamos enriquecerá muchísimo nuestra vida y aumentará enormemente la intensidad y facilidad para entrar en flujo. Puedes entender esto como pasión. Compromiso. E incluso como diversión ¿por qué no? Si te divierte tremendamente, eso también es una forma de creer en algo. Porque si algo te divierte y no hace daño a nadie, lo más probable es que más gente comparta ese punto de vista.

Hacer películas o monólogos puede ser muy divertido. Y el simple hecho de que lo sea, de que haga reír y ayude a los demás a ser felices, es suficiente para que sea una cosa en la que todos podemos creer.

Ese mismo sentido del humor se puede usar también al estar con una chica. Tener la

creencia de que estás en la vida de los demás para mejorarla y alegrarla, es tremendamente poderoso.

Aplicar principios, valores y creencias a lo que hacemos puede hacerse en cualquier área. Desde la primera frase que eliges decirle a una chica, hasta la forma en que te vistes o el coche que usas. Una vida con sentido es mucho más fácil de disfrutar que una que no.

Sí, efectivamente esto tiene mucho que ver con las rutinas y manuales de seducción. Muchos profesores de seducción enseñan métodos que son réplicas de lo que ellos hacen pero eso puede no tener nada que ver con lo que nosotros somos. Y mucho menos con las cosas en las que creemos ¿Mentir a una chica para conseguir sexo con ella es digno? ¿Realmente creemos en ello? ¿Vestimos de forma que nos guste a nosotros o lo hacemos para encajar? ¿Expresamos realmente nuestras ideas y nuestra forma de pensar en las cosas que hacemos o las ocultamos por miedo?

La pasión es importante al emprender un negocio, pero también lo es y mucho al afrontar el reto de cimentar la personalidad del hombre que queremos ser. Tu vida la construyes tú. Y tú eliges los ladrillos que más te convencen. Más vale que lo hagas de un color en el que creas.

Por ejemplo, en una cita, antes mencioné la posibilidad de llevar a la chica a una exposición de arte. Bueno, esta es la que elegiría yo, pero no tiene por qué ser buena para ti. Si a ti no te gusta, si no crees en ello, entonces sería una auténtica porquería de cita. Una cita estupenda puede ser un partido de hockey; una exhibición canina o incluso una conferencia de peluquería, siempre que tú creas en ello y a ti te encante.

Para hablar con una chica que no conoces, se pueden hacer mil entradas. Y en internet encontrarás mil frases graciosas que te ayudarán a romper el hielo. Pero no todas ellas irán contigo. Algunas te parecerán ofensivas, absurdas o estúpidas. No necesitas hacerlas todas. Elige las que a ti te encanten y las que verdaderamente se basen en cosas en las que creas.

Si en algún tema no sabes muy bien cuáles son tus creencias, porque nunca lo has pensado... un buen comienzo es empezar por lo que no te gusta.

Cuando empecé a relacionarme con chicas no sabía muy bien qué quería hacer o cuál sería mi estilo, pero sí tenía perfectamente claro qué cosas no quería hacer. Sabía que no quería engañar a nadie, que no quería reírme de ninguna mujer ni hacerla sentir mal y que no quería depender de nada “enlatado” para conseguir gustar a una chica.

Con eso en la cabeza pude eliminar de mi lista métodos, autores e ideas que no me cuadraban. Y desde ahí, la búsqueda fue más fácil.

Poco a poco fui creando mi propio estilo en base a mis creencias.

No te sorprendas si tus creencias cambian, porque siempre lo hacen. Las personas cambian y cada vez ves más matices a las cosas. Mi concepto de la sinceridad no era el mismo antes que ahora, y lo que me divertía hace años ahora me parece aburridísimo. Las creencias no deben ser eternas, deben hacerte feliz y darle sentido a tu vida, ahora.

Por supuesto que habrá cosas que probablemente se conserven con el tiempo. Espero que nunca quieras asesinar a nadie. Y que ciertos valores se mantengan, en esencia. Aunque muchos de ellos se matizarán y adaptarán a las nuevas cosas que vayas descubriendo sobre la vida.

Una de mis palabras preferidas es “congruencia”. Siempre que pienses en hacer algo con una chica, plantéate si eso es congruente contigo.

¿Va con tu forma de ser? ¿Es algo en lo que crees? Quizá muchas de tus barreras a la hora de relacionarte con chicas, están simplemente en el hecho de que estás intentando hacer cosas que no van contigo.

5. Sé útil para los demás

Documento similar