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La Personalidad Intrinseca (Álvaro Tineo)

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Academic year: 2021

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La Personalidad

Intrínseca

Por Álvaro Tineo

© 2013. Álvaro Tineo. Reservados todos los derechos. Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización scrita del titular del Copyright, bajo las sanciones establecidas en leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografía y el tratamiento

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Índice

ACLARACIÓN SOBRE LA AUTORÍA ... 6

INTRODUCCIÓN ... 7

PRIMERA PARTE: LA PERSONALIDAD INTRÍNSECA ... 10

UN PEQUEÑO RESUMEN ... 11

POR QUÉ ES IMPORTANTE ESTE LIBRO ... 13

Los niños son intrínsecos ... 16

El natural como suma de habilidades intrínsecas ... 18

La personalidad intrínseca y los Tres Pilares ... 20

Eres un ser vivo y necesitas evolucionar... 22

¿Qué necesita mi cerebro? ... 22

El estado de flujo ... 24

Aceptar la realidad ... 26

Me merezco lo mejor... 29

Sé tú mismo... 30

La excusa para evitar el cambio... 31

La importancia del cariño ... 33

¿Qué quieres poner en el mundo? ... 34

Responder al rechazo de forma atractiva ... 34

Todos los autores lo dicen... 36

Las mujeres se guían por emociones ... 37

Con cariño, ellas tomarán la iniciativa ... 38

No hay mejor ejercicio para la intrinsicidad ... 38

Vale para todo ... 40

Serás más feliz ... 42

La autenticidad ... 43

La autenticidad ejerce un poder hipnótico ... 43

La autenticidad como suma de detalles ... 44

SEGUNDA PARTE:EL ESTADO DE FLUJO ... 46

¿Cómo activar el estado de flujo? ... 47

1. Trabaja habilidades y no resultados ... 47

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3. Controla el proceso ... 48

4. Cree en lo que haces ... 48

5. Sé útil para los demás ... 48

6. Comprueba que lo estás haciendo bien ... 49

7. Determina dónde estás y a dónde vas ... 49

8. Ve poco a poco ... 50

9. No te estanques, ten siempre metas nuevas ... 50

10. No vayas en contra de tu bienestar ... 51

Resumen del capítulo ... 51

¿En serio la felicidad tiene que ver con el flujo? ... 53

El yonki emocional ... 54

El estado de flujo en detalle ... 56

1. Céntrate en habilidades, no en resultados ... 57

2. Encuentra el equilibrio entre el estrés y el aburrimiento ... 58

3. Controla el proceso ... 61

4. Cree en lo que haces ... 63

5. Sé útil para los demás ... 65

6. Comprueba que lo estás haciendo bien ... 66

La certidumbre y el carné de conducir ... 67

¿Cómo se consigue la certidumbre? ... 70

7. Determina dónde estás y a dónde vas ... 72

8. Ve poco a poco ... 75

La trampa de las rutinas ... 76

9. No te estanques, ten siempre metas nuevas ... 78

10. No vayas en contra de tu bienestar ... 80

Las cuatro preguntas ... 82

1- ¿Lo haría con un chico que acabo de conocer? ... 83

2- ¿Lo haría si estuviera solo? ... 84

3- ¿Lo haría si tuviera novio y supiera que es fiel? ... 85

4- ¿Lo haría si estuviera ante una mujer poco atractiva? ... 86

TERCERA PARTE:LA PERSONALIDAD INTRÍNSECA EN LA PRÁCTICA ... 87

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El Plan B ... 89

El Plan B comodín: el trabajo de habilidades ... 90

La forma lógica de trabajar ... 91

Aprender alemán ... 91

Por qué dedicar muchos años puede ser inútil ... 94

Salidas intrínsecas ... 97

Apuntes para que tus salidas sean intrínsecas ... 98

Sitios para salir intrínsecos ... 100

Apariencia intrínseca ... 103

Estilo intrínseco ... 104

Abridores intrínsecos ... 106

Piropos intrínsecos ... 107

Conversaciones intrínsecas ... 110

1- Pregunta utilizando tu curiosidad real ... 110

2- Temas intrínsecos ... 111

3- La intrinsicidad te hace escuchar ... 112

4- Humor intrínseco ... 112

5- Validación positiva y negativa ... 113

6- Autodescualificación ... 116

7- Convierte las piedras en diamantes ... 117

8- En los grupos, no buitrees ... 119

9- Habla normal ... 120 Postura intrínseca ... 121 Esperas intrínsecas ... 123 Citas intrínsecas ... 124 Relaciones intrínsecas... 133 Relaciones tóxicas ... 135 El nivel de toxicidad ... 137

Nivel de toxicidad en las salidas ... 139

Nivel de toxicidad en las citas ... 141

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ACLARACIÓN SOBRE LA AUTORÍA

Antes de comenzar con la presente obra, me gustaría aclarar que este libro se inspira, en gran parte, en el increíble trabajo de Mihály Csíkszentmihályi.

Mihály Csíkszentmihályi es profesor de psicología en la Universidad de Claremont (California) y fue jefe del departamento de psicología en la Universidad de Chicago y del departamento de sociología y antropología en la Universidad Lake Forest. Lleva más de 50 años dedicado a investigar la felicidad, el bienestar, la diversión y la creatividad desde un punto de vista científico y mensurable.

Su trabajo es, sencillamente, espectacular. En resumen, ha conseguido explicar la felicidad desde un punto de vista científico y su obra ha marcado un antes y un después en lo que a la comprensión del ser humano se refiere.

Recomiendo a todo el mundo leer su magnífica obra y, en concreto, su libro “Fluir”, en donde explica de forma teórica y algo más intrincada que el presente texto, por qué y cómo surge en el cerebro humano la sensación de felicidad y bienestar.

Humildemente espero que este libro contribuya a ampliar un poco sus conclusiones y las aplicaciones que éstas tienen en las relaciones entre hombres y mujeres, así como al desarrollo del Juego Interno y la expansión de nuestra realidad.

Por último, me gustaría mucho agradecer también a Sergi Fuss, brillante escritor, psicólogo y profesor, el haberme introducido en el trabajo de Mihály Csíkszentmihályi por primera vez hace algunos años. A él también le debo mucho, puesto que su trabajo académico como profesor de universidad e investigador en Psicología Social se ha centrado en esta área, y sin sus aportaciones este libro no sería nunca lo que es hoy.

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INTRODUCCIÓN

Me di la vuelta y allí estaba ella, con un vestido ceñido que marcaba absolutamente todas sus curvas, escotada y sonriente. Era una soleada tarde de verano y Judith había llegado a la cita muy puntual. Lejos de sentirme cohibido, me encontraba tranquilo y motivado por pasar la tarde con ella. Hacía tan solo cuatro años habría sido impensable que pudiera estar tan calmado ante una chica como esa. Pero ahora, como por arte de magia, me sentía en paz. Y lo más importante, me daba exactamente igual que pasara algo o no, con aquella mujer preciosa.

¿La razón? Había decidido que esa tarde iba a pasármelo bien.

Judith era extranjera, así que, corría de mi cuenta elegir el plan para aquella cita veraniega. Elegí mi heladería preferida para empezar la tarde, y luego iríamos a uno de los sitios que más me pueden divertir en el mundo: una ludoteca. Una ludoteca es una cafetería donde los clientes disponen de juegos de mesa para entretenerse mientras consumen alguna bebida o aperitivo. Ese era mi maravilloso plan: un helado y jugar a juegos de mesa.

No quería gastarme mucho dinero. No conocía realmente de nada a aquella chica. Tan sólo habíamos hablado diez minutos en un local de música en directo hacía algunos días. Pero sí que tenía claro que, hiciera lo que hiciera ella, y al margen de que algo surgiera entre nosotros, yo iba a pasármelo bien.

En la cola de la heladería pregunté a los chicos de delante nuestro si nos recomendaban algún sabor, y como por arte de magia, la chica que había detrás nuestro (que era una mujer preciosa, por cierto) nos contestó diciendo que no dejáramos de probar el mango. Judith no dijo nada. Me miró tímidamente y me di cuenta de que, sin apenas planearlo o ser consciente de ello, había iniciado una dinámica en la que yo tomaría la iniciativa con ella a partir de ese momento.

El tiempo en la heladería pasó volando. Ni yo mismo me di cuenta. El increíble sabor del helado, las bromas y anécdotas sobre nuestros viajes, las preguntas sobre sus estudios que me parecieron tan interesantes y el tomarle el pelo de vez en cuando supuso una mezcla muy buena para absorber toda mi atención.

Aún así, soy una persona de cambios. Me gusta variar de escenarios y me apetecía jugar a un juego de mesa. Nos fuimos hacia la ludoteca.

Una vez allí, pedimos un par de bebidas, me hice amigo del camarero, gastamos un par de bromas y empezamos a jugar al tres en raya. El tiempo volvió a pasar rapidísimo. Mi mente estaba fluyendo... viviendo el momento y no estaba preocupada por nada más. El tres en raya requiere pensar, estar concentrado. Después jugamos a otro juego que ahora, ni recuerdo, y más tarde a otro. Todos ellos me exigían concentración.

Judith era algo secundario. Su compañía era estupenda pero me invadía la maravillosa sensación de que no necesitaba tener nada con ella para pasármelo bien. La cita estaba siendo divertidísima y me daba igual todo lo demás. Su belleza no me impresionaba. Y no porque me considerara un conquistador, sino porque, simplemente, estaba pendiente de los juegos y de la conversación. Si estuviera quieto, mirándola, seguro que habría acabado estando cohibido. Pero por suerte estaba divirtiéndome y viviendo el momento.

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Al terminar la cita, dimos un paseo y, de pronto, esperando un semáforo, nos miramos y sin que pueda recordar muy bien cómo, nos besamos. No sé qué pasó exactamente. Ella estaba preciosa pero lo cierto es que no fui muy consciente de ello hasta que llegué a casa.

Si hago memoria, lo que recuerdo es lo bien que me lo pasé con ella.

En esa cita fui yo mismo. Fui divertido, natural. Mostré lo mejor de mi personalidad pero sin hacerlo para impresionarla. Viví el momento y nos divertimos mucho. Todo salió rodado. Y no tuve ni un momento de aburrimiento en el que divagar sobre mis opciones, su belleza o mi próximo movimiento. El tiempo pasó solo, y acabamos besándonos de la forma más natural posible.

Ese día no me gasté casi dinero. No hice grandes cosas.

No intenté impresionarla. Ni me dio tiempo a preocuparme de causar buena impresión. Mi única motivación y mi concentración estaban dedicadas a disfrutar de la velada. Punto.

Si hago memoria, he tenido muchas citas con chicas. Y no en todas me lo he pasado así de bien. Es más, he tenido citas carísimas, en restaurantes de lujo y espectáculos caros, en los que me lo he pasado realmente mal. ¿Por qué? Porque mi única motivación era “ligarme” a la chica, y no disfrutar.

Paradójicamente, el que al terminar la cita surgiera algo entre la chica y yo no me hacía sentir todo lo bien que yo esperaba. Si algo ocurría entre nosotros, me sentía con una momentánea subida de ego... que sería breve y efímera. Pero las horas previas había estado ansioso, preocupado de gustar y conquistar a la chica.

Si, por el contrario, finalmente nada ocurría entre la chica y yo... me sentía abatido, frustrado y decepcionado. Y me invadía una sensación difícil de evitar que me hacía ver que había perdido el tiempo y el dinero. Y me sentía estúpido por ello.

Con el tiempo descubrí que cuanto más esfuerzos ponía yo en gustar a una chica y en conseguir un resultado con ella... menos probable era que ese resultado tuviera lugar. La única forma realmente buena de gustar a una chica era mostrar mi personalidad de forma indirecta... haciendo cosas cotidianas que le muestren cómo era yo en mi día a día. Después de muchos años, considero que este bello, sutil y poderoso enfoque es el que más felicidad y éxito me ha dado en mi relación con las mujeres.

Una mujer se siente impresionada cuando percibe que la atención no está en ella, sino en ser felices y disfrutar de las cosas.

La diferencia entre una cita en una ludoteca y otra en un restaurante lujoso, no es otra que el punto de vista y las emociones que hay detrás. Sólo cuando te olvides de los resultados externos, y te centras en hacer cosas divertidas, estimulantes, enriquecedoras para ti, interiormente, es cuando empezarás a tener verdadero éxito con las mujeres.

Y, mucho más importante, sentirás una increíble sensación de bienestar y plenitud al hacerlo.

La personalidad intrínseca no es otra que aquella que basa su felicidad en hacer cosas que le motiven por el proceso, al margen del resultado. Se trata de centrar la atención en ti, en lo interno, en lo intrínseco y no en que la gente de tu alrededor haga unas cosas u otras. Y este casi filosófico punto de vista que, en apariencia, es muy poco práctico... es lo que hará que, sin

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apenas hacer esfuerzo, empieces a tener en tu vida infinidad de mujeres que estarán deseando gustarte.

Cuando disfrutamos de lo que hacemos, nos lo pasamos genial y nos divertimos, es cuando nuestro cerebro da lo mejor de nosotros. Es mucho más sencillo ser creativo y

brillante si estamos disfrutando, que si nos invade el miedo y la frustración.

Una vez más, mi enfoque y la forma en la que planteo mis acciones determinan en un 90% la forma en la que voy a sentirme.

Teniendo esto en cuenta, he intentado recopilar aquí la información que considero más valiosa para poder enfocar tu vida y tu relación con las chicas de forma que, casi siempre, consigas, de forma natural y sin hacer esfuerzo, estar en un muy buen estado de ánimo, que tu cerebro dé lo mejor de sí mismo, y que tus emociones te ayuden, en vez de boicotearte.

Aunque este libro intenta ayudarte a ser más atractivo y poderoso frente a las mujeres, todo lo que aquí leerás puede aplicarse a cualquier otra área de tu vida.

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PRIMERA PARTE:

LA PERSONALIDAD

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UN PEQUEÑO RESUMEN

Me parece interesante comenzar haciendo un pequeño resumen para que veas, un poco por encima, y antes de nada, cuáles son los temas que vamos a tratar y qué es lo que puedes esperar de este libro.

Como bien dice el título de la obra, la finalidad de estas páginas es ayudarte a trabajar lo que yo llamo la personalidad intrínseca. Por resumirlo, podríamos decir que la personalidad

intrínseca es aquella que se basa en cosas que te hagan feliz por el proceso y no el resultado,

y que te hagan depender lo mínimo de lo externo. Pero tranquilo que no es un libro de filosofía. Todo lo contrario, verás que las páginas que siguen están 100% orientadas a la práctica.

Antes he usado la palabra depender a propósito. No es lo mismo depender de algo, que tener algo. Yo puedo tener un coche, pero no dependo de él para ser feliz. Puedo tener una novia y, al mismo tiempo, no necesitarla a mi lado para sentirme pleno y realizado. Y puedo poseer riquezas, sin que sean imprescindibles para mí.

La personalidad intrínseca no hace referencia a lo que tenemos, ni a lo que deseamos tener. Se centra únicamente en no necesitar esas cosas para ser feliz.

Es un matiz sutil, lo sé. Yo apoyo la ambición por crecer y mejorar, pero no el apego a los logros. Defiendo intentar mejorarse siempre y aspirar a lo mejor, pero nunca necesitarlo para ser felices.

Creo firmemente que la felicidad reside en un proceso que consiste en estar siempre trabajando para conseguir nuevas metas. Es por ello que aceptar que la vida siempre es cambio y mejora me parece básico.

También considero que no podemos ser felices si dependemos de demasiadas cosas externas porque no tenemos control sobre ellas y sufrirán fluctuaciones que nos generarán sufrimiento. Mientras que si trabajamos cosas que dependan sólo de nosotros mismos, nuestra felicidad estará bajo nuestro control y no necesitaremos que lo de “fuera” vaya bien para estar bien.

Por último, y como dije antes, tengo fe ciega en que la base de la felicidad radica en desarrollar habilidades y no resultados. Con un resultado obtengo una sensación de placer efímera, momentánea. Pero cuando consigo desarrollar la habilidad para conseguir siempre resultados... entonces mi mente está en paz. Como dice el proverbio, es mucho más útil aprender a pescar, que conseguir pescado.

La persona que necesita de otros para disfrutar es débil y aburrida. La que es capaz de divertirse en cualquier situación y en cualquier compañía es poderosa y divertida.

El hombre que no necesita la aprobación de una mujer para tener confianza en sí mismo y en lo que es a nivel profundo, es atractivo. El que mendiga la atención o validación externa es mediocre.

La personalidad intrínseca persigue ayudarte a tener una realidad más poderosa, más estable, más plena, más feliz. Es un concepto que espero de corazón que llene tu vida de alegría y serenidad y que te ayude a tener mucho éxito a todos los niveles.

Porque, no nos engañemos. Aunque a corto plazo no sea bueno pensar en resultados...

si a la larga nuestra mente ve que no estamos consiguiendo lo que queremos del mundo exterior, entonces nos vendrá la frustración y la sensación de pérdida.

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La felicidad se alcanza cuando tenemos un equilibrio entre desarrollar procesos/habilidades a corto plazo... a la vez que, a la larga, trabajamos habilidades que nos hacen conseguir esos resultados con facilidad.

Yo hoy no quiero gustar a esa chica. Pero sé que si trabajo mis habilidades, en un futuro podré gustar a muchas chicas como esa.

Hoy no necesito ganar dinero con mis negocios, pero sé que si soy bueno en ellos, en un futuro no me costará enriquecerme gracias a mis habilidades empresariales.

Centrarnos en habilidades nos hace tener éxito poco a poco, de forma sostenible y controlando el proceso.

Así que, la personalidad intrínseca es un concepto bastante completo que incluye los diez siguientes principios:

1- Basar tu vida en cosas que dependan de ti, y que puedas controlar. 2- Enfocarte en desarrollar habilidades y no resultados.

3- Trabajar escalonadamente, cubriendo las metas y los objetivos poco a poco, al nivel que estés en cada momento.

4- Medir tus progresos de forma que seas consciente siempre de dónde estás y qué aplicación práctica tiene lo que estás aprendiendo.

5- Hacer siempre actividades que supongan un reto para ti.

6- Centrate en hacer cosas en las que creas realmente, y que carguen tu vida de sentido y profundidad.

7- Ser útil para el mundo que te rodea.

8- Saber elegir metas que además de divertirte, a la larga, te ayuden a satisfacer tus necesidades instintivas de alimento, salud, buenas relaciones con otros seres humanos y sexo. 9- Tener en todo momento metas claras sobre lo que estás trabajando, sabiendo siempre dónde te encuentras y hacia dónde vas en tu proceso de aprendizaje.

10- Aceptar que la vida es cambio y que no hay nada eterno. La felicidad reside en ser capaz de tener constantemente retos nuevos que cumplir. Sin estancarse.

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POR QUÉ ES IMPORTANTE ESTE LIBRO

A todos nos ha ocurrido alguna vez experimentar una situación en la que, de pronto, y sin saber por qué, todo fluía, el tiempo pasaba sin que nos diéramos apenas cuenta y nos divertimos como nunca.

Quizá fue en una reunión de amigos, donde gastábamos bromas sin parar, viendo una película que nos emocionó o una noche de fiesta, en la que nos lo pasamos de maravilla sin necesidad de alcohol.

A todos nos ha ocurrido esto alguna vez, pero la mayoría de la gente no sabe por qué esto ocurre.

Imaginemos el argumento de una película. Cuando un espectador ve las imágenes en el cine, está absorto en la trama, se emociona en los instantes emotivos, se ríe en los momentos graciosos y espera con ansia el desenlace del argumento. Esa secuencia emocional que vivimos al ver una película es mágica para el espectador. Y parece que es casual, pero no lo es. Los guionistas saben perfectamente cómo tienen que crear la historia y los diálogos para crear tensión dramática, humor y drama, con los tiempos y los personajes medidos al milímetro.

Nosotros somos los espectadores de nuestra propia vida. Y, vivimos nuestro día a día como el que ve una película: siente las emociones según se las provoca lo que ve.

Esto puede ser maravilloso, en ocasiones, pero también puede ser muy frustrante. Porque esas emociones no son siempre buenas, ni bonitas. A menudo nos sentimos tristes, ansiosos, estresados o miedosos, sin que podamos hacer nada por remediarlo. ¿Te imaginas lo que sería saber cómo cambiar esas emociones negativas?

Al igual que en el cine hay reglas que determinan por qué una historia es mala o buena, en nuestro cerebro hay mecanismos muy sencillos y fáciles de aprender, que explican por qué a veces nos sentimos felices, motivados y poderosos, y otras tristes, ansiosos o impotentes. Ninguna de estas emociones se sienten al azar, todas tienen su razón.

Y comprendiendo estas razones... entendiendo un poco cómo funciona el cerebro, podrás ser como el guionista de tu propia vida. Y serás capaz de cambiar tus acciones (el argumento), para que tu existencia en el planeta sea una película llena de alegría y humor, en vez de un auténtico drama. Suena bien, ¿verdad?

Entiendo que frente a este argumento tengas dos objeciones. Te entiendo muy bien porque yo también los tenía:

1- Si cambio mis emociones estaré dejando de ser yo mismo y viviré una vida forzada y artificial.

2- No quiero vivir siempre pensando qué tengo o qué no tengo que sentir. Muy buenas objeciones. Voy a intentar darte mi punto de vista al respecto.

La intención de este libro no es ayudarte a hacerte un robot sin emociones. Primero, porque eso no es posible. Y segundo, porque eso no sería útil. Las emociones nos ayudan a sobrevivir, nos hacen más humanos y nos unen a la gente que nos rodea. Cada uno tiene una forma única de ver la vida y eso jamás debemos perderlo. No se trata de perder tu identidad, simplemente se trata de ayudarte a ser más feliz.

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La finalidad de este libro es darte herramientas para que la mayoría de los momentos que componen tu vida estén llenos de vitalidad, motivación, autorrealización, positividad y energía. E intentar reducir los momentos de frustración, miedo y tristeza al mínimo más razonable. No querremos eliminarlos, porque estas emociones son necesarias para sobrevivir y evolucionar. Simplemente habrá que darles un lugar racional y lógico en cada situación.

Si yo, por ejemplo, estoy frente a una chica que me gusta y tengo un miedo irracional a besarla, hasta el punto de que me llegan a temblar las manos... estaré ante una situación mejorable. ¿No sería maravilloso poder estar ante una mujer que te gusta y sentirte en paz, feliz y tranquilo pudiendo ser tú mismo en todo momento? Las emociones negativas, lejos de

ser parte de nosotros, son, precisamente lo que nos impide ser nosotros mismos.

Nuestra verdadera esencia, nuestra única personalidad, surge cuando nos sentimos bien con nosotros mismos y en paz. Es cuando no tenemos miedo, cuando somos capaces de sacar lo mejor de nosotros y de expresar lo que pensamos y sentimos.

No niego que, si por ejemplo, estamos delante de un león... sí debamos sentir miedo. El miedo o la tristeza son emociones muy útiles, en algunos casos. El problema es que las tenemos demasiado activas en nuestro día a día. Dejemos que estas emociones negativas ocupen, únicamente, el lugar para el que fueron ideadas, y centrémonos en vivir una vida plena y feliz.

Respecto a la objeción de que no es bueno estar todo el día pensando en qué emociones sentimos y cuáles no, no me queda otro remedio que darte toda la razón. Eso sería absolutamente nocivo y aburridísimo. En las páginas que siguen no hablaré ni un sólo momento de cambiar o analizar las emociones de cada situación.

¡¡¡¡¡¿Cómo?¿Entonces todo este prólogo qué tiene que ver con el libro?!!!!!!

Tranquilo que no me he vuelto loco.

En el presente texto descubrirás las herramientas para, a la larga, plantear tu vida y tus acciones de modo que vayan a favor de tu cerebro, en vez de en su contra. En vez de intentar que cuando sientas miedo, esa emoción cambie, lo interesante es que no te pongas a ti mismo en situación de que ese miedo surja. He ahí la cuestión.

Como dice el dicho, mejor prevenir que curar. Si vamos de excursión, será más inteligente no pegarle patadas a un panal de abejas, que aprender a curar las picaduras luego. Si vamos al zoo, será mucho más racional NO meterse en la jaula del león, en vez de aprender a curar las heridas de sus ataques. Ese enfoque es precisamente lo que pretende esta humilde obra: enseñarte a no pegarle patadas al “panal” de tu cerebro; ni meterte en jaulas con leones que no conoces. Si ya sabes que las abejas y los leones responden agresivamente, será muy positivo aceptar esa realidad cuanto antes y obrar en consecuencia.

Tampoco estoy diciendo que no vayas al zoo. No hay nada que no puedas hacer. No seré yo el que te ponga límites. Dios me libre. Todo lo contrario, intento precisamente lo opuesto.

No es cuestión de evitar hacer cosas, sino de hacerlas sin que te coman las abejas o te muerdan los leones. Con ponerte un traje de apicultor, o entrar en la jaula del león con el domador delante, será suficiente.

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Si entendemos cómo funciona nuestro cerebro, sabremos a la perfección cómo actuar para que siempre esté motivado, animado, feliz, tranquilo y en paz consigo mismo, en cualquier situación. Y no tendremos que “modelar” o “cambiar” nuestras emociones negativas, porque, directamente, no estarán surgiendo.

Eso es lo ideal. Sí, sé que parece magia y un cuento chino, pero ya verás cómo es mucho más fácil de lo que parece. Confía en mí.

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Los niños son intrínsecos

El ser humano es intrínseco por naturaleza. Cuando somos pequeños, tenemos una actitud ante la vida basada en vivir el momento y trabajar habilidades. Al niño no le importa el resultado de las cosas. Sólo le importa aprender. Está todo el día preguntando. Y su relación con los demás, se basa en un 50% en curiosidad por conocer y otro 50% en pasárselo bien.

El otro día estaba en la cola del cine... y el niño que había detrás mío me saludó y se puso a hablar conmigo. Me dijo su nombre, y me explicó que había que esperar porque la película aún no había empezado. Habló conmigo como si me conociera de toda la vida. Tendría unos seis años.

Eso es lo que deberíamos estar haciendo nosotros.

Muchos autores de seducción dicen que el miedo al “abordaje” (es decir, el miedo a hablar con una chica) está en nuestros genes, porque en la prehistoria, los hombres que hablaban con mujeres que no eran de su tribu se morían a manos de otros hombres. Esa teoría se desmonta por sí sola cuando vemos que los niños pequeños hablan con todos los desconocidos sin tener ningún reparo.

Si fuera un miedo genéticamente programado... ¿cómo pueden los niños hablar de forma natural con desconocidos? Si fuera normal tener miedo, los niños tendrían muchísimo más miedo, porque son más débiles físicamente que nosotros. Y no es así, es lo contrario.

Es la sociedad la que nos ha hecho tener tantísimos problemas para relacionarnos entre nosotros. ¿La razón? Han hecho que basemos toda nuestra vida en los resultados y no en los procesos (que es para lo que estamos pensados naturalmente).

Piensa una cosa. Los niños pequeños se pasan el día preguntando cosas: “¿Qué pone ahí? ¿Eso para qué sirve? ¿Esto qué es? ¿Cómo funciona eso? Etc.” Sus ansias por conocer el mundo que le rodea son infinitas, y no lo hace por ningún resultado. Lo hace por aprender y mejorar sus habilidades para gestionar el mundo que le rodea. ¿Cuándo deja un niño de preguntar? Cuando empieza a ir al colegio.

¿Por qué? Porque ahí se rodea de unos adultos que le obligan a cambiar el enfoque de “aprender” por “aprobar”. Y, por primera vez, le fuerzan a pensar en resultados, y no en habilidades.

Hace algún tiempo estaba tomando un refresco en una terraza de verano... y al lado mío había un matrimonio con su hijo. El niño estuvo algo así como veinte minutos estudiando una silla desde todos los ángulos posibles. Era una silla de diseño, con una forma rara. Y el niño tendría unos cuatro años. Es decir, que era la primera vez que el niño veía algo de esas características. Su curiosidad por conocer le hizo: tocar, darle golpes, girarla, olerla, moverla, intentar cogerla, etc. No la estropeó. Simplemente estuvo enredando con ella para ver cómo era. No quería un resultado de la silla. Quería conocerla.

¿Por qué no tenemos los hombres la misma actitud con las mujeres? ¿Por qué en lugar de ir a ligar no vamos a conocer? ¿Por qué no pasamos media hora o una hora de conversación disfrutando de CONOCER a la persona que tenemos delante y de su compañía en lugar de estar pensando en tener sexo con ella?

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Un niño nunca se aburre. Ni piensa jamás en resultados. Todo lo que hace es

intrínseco, y está en flujo las veinticuatro horas. No tiene ni un momento libre para salir de ese

estado y tener dudas, o pensamientos compulsivos sobre las cosas. Cuando el niño está jugando al fútbol no se plantea gustar a las chicas haciéndolo, ni en su futuro como futbolista, ni en ganar mucho dinero. Cuando juega, juega. Y disfruta el juego. Punto.

Cuando los niños hablan entre sí, son totalmente intrínsecos, honestos y sinceros. El niño toma el pelo a la niña, le tira de las coletas, juegan juntos, se dicen lo que piensan y pasan mucho tiempo en silencio haciendo algo más importante que hablar: disfrutar.

Las citas con chicas deberían ser iguales: hacer cosas juntos de la vida diaria, tomarse el pelo, disfrutar y pasar ratos sin hablar porque se estén haciendo cosas juntos. ¿Por qué no? ¿No sería lo más sano? Tener citas así de divertidas y cotidianas.

Cuando un niño habla... te cuenta lo que le interesa/preocupa y te pregunta sólo lo que quiere saber. Sus conversaciones son 100% intrínsecas. Y te aseguro que un niño pequeño lo “engancha” TODO. No hay grupo de gente que se le resista. A todo el mundo le parece adorable y se lo pasan genial con ellos. Son máquinas de intrinsicidad en estado puro.

Al margen de que los niños físicamente tengan un aspecto vulnerable que les hace despertar ternura en los demás... parte de la magia que tiene hablar con niños es que no esperan nada de nosotros. No juzgan. No necesitan que seamos de ninguna forma porque ellos sólo quieren divertirse. Y eso es increíblemente atractivo.

Si consigues tener ese toque de inocencia, curiosidad real, diversión, autenticidad y espontaneidad al estar con una chica... sin pensar en tener sexo con ella, te aseguro que será ella la que estará deseando tener sexo contigo.

Ser una persona atractiva consiste, en gran parte, en desaprender todas las barreras sociales que nos ha ido metiendo la sociedad. Y en rescatar la actitud de proceso, y no la de resultados que tenemos ahora. Cambia el enfoque y toda tu vida cambiará.

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El natural como suma de

habilidades intrínsecas

En el mundo del crecimiento personal se llama “natural” a aquella persona que posee ciertas habilidades sin ser consciente de ello, ni tener conocimientos teóricos al respecto. Por ejemplo, la cantante que, sin haber dado una clase de canto en su vida tiene una voz y una manera de cantar prodigiosa, el vendedor que por imitar a su padre es brillante en ventas, o la gente que, naturalmente tiene facilidad para detectar mentiras pueden ser buenos ejemplos de naturales. La diferencia entre un natural y un “profesional” es que el primero tenía el conocimiento sin saber cómo, ni por qué, y el segundo aprendió ese conocimiento a base de estudio y práctica consciente.

Todos conocemos a algún amigo (o amigo de amigo) que posee una increíble facilidad para atraer y seducir mujeres, sin saber muy bien cómo. No todo el mundo puede ser un natural en el sentido riguroso del término, pero sí que se puede llegar a alcanzar un nivel de maestría suficiente como para que todo lo que hagas a la hora de estar con una chica te salga de forma “natural”, espontánea y sin que tengas que forzar la situación pensando racionalmente si debes hacer una cosa u otra. Para explicarte esto mejor, vamos a introducir un concepto importante: la competencia inconsciente.

Aprendamos lo que aprendamos, hay un proceso de aprendizaje que es común, y es el siguiente:

1- Incompetencia inconsciente. Primero empezamos sin saber (incompetencia) y sin ser consciente de que no sabemos (inconsciente). Es decir, que ni tenemos el

conocimiento, ni nos damos cuenta de nuestros fallos.

2- Incompetencia consciente. Una vez comenzamos el aprendizaje, poco a poco nos damos cuenta de qué es lo que no sabemos y qué tenemos que hacer para mejorar. En ese momento, seguimos sin tener las habilidades, pero por primera vez somos

conscientes de ello (incompetencia consciente).

3- Competencia consciente. Poco a poco, vamos practicando y nuestras habilidades mejoran, pero tenemos que poner atención a ello. No nos salen naturalmente. Aún tenemos que pararnos de vez en cuando para pensar si estamos o no haciendo bien las cosas.

4- Competencia inconsciente. En este punto, hemos practicado tanto los ejercicios y repetido tanto la actividad, que nuestra mente tiene total control sobre lo que está haciendo, hasta el punto de que lo hacemos sin darnos cuenta.

Si nosotros estamos mejorando nuestra relación con las chicas y, por ejemplo, queremos aprender a iniciar interacciones con naturalidad… al principio partiremos de una incompetencia inconsciente: no sabemos lo que hacemos mal, no sabemos cómo hacerlo bien y no tenemos ni idea de qué conocimiento necesitamos para aprender. Es por ello que, el primer paso, será

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leer, preguntar e investigar para saber qué estamos haciendo mal y ser conscientes de

nuestros errores y áreas de mejora (incompetencia consciente). En este momento no habremos practicado aún nuestras habilidades de conversación, pero sabremos sobre qué y cómo

debemos trabajar. Más adelante, vendrá el turno de la práctica. Ahí empezaremos a practicar, poco a poco e interiorizando lentamente, lo que habíamos estudiado previamente, ejecutando cada herramienta de forma consciente, pero teniendo cada vez más dominio sobre ellas (competencia consciente).

Y, por último, de repente, te verás un buen día hablando con una chica en la cola del

supermercado sin recordar muy bien cómo empezó la conversación y consiguiendo su número de teléfono de forma totalmente natural y sin hacer esfuerzo (competencia inconsciente).

Lo único que te diferencia a ti, de un natural es que él ha tenido la suerte de partir de una “competencia inconsciente” y tú no. Pero no te preocupes porque tú puedes llegar a

adquirir esa misma competencia inconsciente si sigues los pasos de la lista anterior. El fallo que cometen la inmensa mayoría de chicos que intentan mejorar su relación con las mujeres, es que quieren llegar a una competencia inconsciente sin haber pasado por los otros tres pasos (NECESARIOS) anteriores. Y se centran sólo en los resultados, sin dar importancia al proceso que hay en medio.

La personalidad intrínseca, por ese mismo motivo, se centra en dar importancia a los procesos, en clara oposición a los resultados. Un natural, no es otra cosa que un cúmulo de habilidades intrínsecas (es decir, cosas que te gustan, con un estilo concreto que va con tu personalidad y que te acercan a tus metas en la vida) ejecutadas a un nivel de competencia inconsciente. Ahí radica todo.

Es al llegar a la competencia inconsciente cuando la “habilidad” se convierte en una herramienta que integramos a nuestra propia personalidad con nuestro propio estilo. Si algo te sale forzado y se nota que aún no te sale de forma natural, lo único que necesitas es más horas de práctica para que eso pase de competencia consciente a competencia inconsciente. Punto. No desesperes. Dedica un poco más de tiempo y ya verás cómo, muy pronto, esa habilidad se integrará sin problemas en tu personalidad y con tu propio estilo.

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La personalidad intrínseca y los

Tres Pilares

Mi segundo libro se llamó “Los Tres Pilares” y en él expuse lo que yo considero que un hombre debe ofrecer a una mujer. No es algo muy complicado, en realidad. En mi opinión, una mujer necesita tan solo tres cosas de un hombre:

1- Sentirse protegida 2- Sentirse deseada

3- Sentir que está al lado de un hombre con una realidad poderosa

Siempre que proyectemos esas tres cosas, estaremos aumentando la conexión y la atracción con esa chica. A cada uno de esos puntos yo les llamo “pilares”. Así pues los tres pilares serían:

1- Pilar de la Protección (será todo aquello que hagamos para hacer que se sienta protegida) 2- Pilar de la Escalada (las acciones que tengan por fin que se sienta deseada)

3- Pilar de Jugar a la Contra (que viene a ser todo lo que un hombre puede hacer para proyectar una realidad poderosa)

Este libro, aunque parece diferente de aquel, en el fondo no es muy distinto, porque en realidad ambos persiguen lo mismo. En los Tres Pilares te expliqué qué es lo que tenías que hacer, y por qué.

Digamos que en este libro voy a decirte “cómo hacerlo”. Te darás cuenta de que el concepto de personalidad intrínseca es la forma más congruente de trabajar para aplicar los Tres Pilares.

Es imposible proyectar una realidad poderosa si no estamos disfrutando, si no fluimos con la situación... nuestra protección será muy pobre si hacemos algo que no va con nuestra forma de ser, o de manera forzada... y cualquier intento de escalada que hagamos... se vendrá abajo si la chica nota que estamos diciendo algo falso. La personalidad intrínseca tendrá que hacer los Tres Pilares igual que antes. Eso no ha cambiado. La diferencia es que estaremos trabajando con un nivel de congruencia muchísimo mayor.

Y lo que es aún más importante. Nuestro nivel de felicidad al hacerlo también será muy superior.

Pero, al final, todo lo que aquí verás, no es otra cosa que Protección, Escalada o Juego a la Contra. En este libro te ayudaré a que te diviertas y a que hagas cosas que siempre te entretengan y fascinen, al margen del resultado. Lo cual no se opone al hecho de que puedas hacer los Tres Pilares al mismo tiempo.

Imagina que quieres plantear una cita con tu novia. Eso es una forma de Protección. Pero aún siéndolo, no significa que no puedas hacer algo divertido que a ti también te guste, como ir a los bolos o a patinar sobre hielo. Siempre se puede disfrutar..

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Si, por ejemplo, estás charlando con una chica que te gusta, en cualquier momento podrías querer piropearla. La personalidad intrínseca te enseñará cómo hacerlo con congruencia, en base a algo que REALMENTE pienses y que genuinamente te haya llamado la atención. Eso sería el pilar de la Escalada.

También puede ocurrir que la chica en cuestión aún no tenga confianza contigo... o que simplemente esté conociéndote... en ese caso deberás hacer el pilar de Juego a la Contra. Y ¿qué mejor forma de hacerlo que con una actividad que te divierta y te haga disfrutar sin pensar en el resultado?

Por eso verás que en el libro hay: citas intrínsecas, piropos intrínsecos, abridores intrínsecos, etc. El concepto de “intrinsicidad” se basa en que sea lo que sea que hagas,

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Eres un ser vivo y necesitas

evolucionar

Todo nuestro organismo, al igual que el de todos los seres vivos tiene dos únicos objetivos: sobrevivir y reproducirse. Y para ello, hay una gran palabra clave que lo engloba todo: la evolución. Nuestras células, nuestro organismo y nuestro cerebro está constantemente evolucionando y adaptándose al entorno. No hay ni un minuto en el que todo nuestro ser no esté cambiando y evolucionando. Nos adaptamos al entorno a cada instante.

Nuestra mente funciona igual, si evolucionamos, crecemos, mejoramos y tenemos éxito, si no, morimos.

Nuestro cerebro es como un gran dispensador de drogas. Cuando hacemos algo que es bueno para la supervivencia, nos da sustancias positivas que nos hacen sentir genial. Cuando realizamos alguna acción que pone en peligro nuestro bienestar, nos las quita. Algunos ejemplos de esas sustancias o drogas que el cerebro nos administra son las endorfinas, la serotonina o la dopamina. Cuando las tenemos en nuestro organismo sentimos una enorme sensación de placer, bienestar y felicidad. Y cuando nos faltan nos sentimos enormemente frustrados y desdichados.

Entonces, se podría decir que la felicidad consiste en conseguir que nuestro

cerebro nos dé esas drogas. Y eso es tan sencillo como ir a favor del cerebro y no en su

contra.

Es decir, que será primordial entender qué juzga el cerebro como positivo para la supervivencia y qué no. Si yo hago, constantemente, acciones y procesos que a mi cerebro le cuadran para sobrevivir y reproducirme, entonces me dará drogas buenas. Si no, me las quitará.

Presta atención, porque no he dicho que tengan que ser cosas buenas para la supervivencia de por sí, sino que se lo tienen que “parecer” a tu cerebro. Las personas que entienden esta diferencia, viven una vida plena y feliz. Los que no, están condenados a vivir una vida profundamente amargada. Incluso aún en casos de éxito externo, como grandes riquezas o mucho éxito con las mujeres. Todo ello puede no valer nada, si a nuestro cerebro no le cuadra.

Así que, regla número uno: trabajar a favor de tu cerebro y no en contra.

¿Qué necesita mi cerebro?

El cerebro humano, para estar tranquilo y feliz, necesita sentir que tenemos alta probabilidad estadística de sobrevivir aunque las cosas fueran mal. Es por ello que le importa mucho más tener habilidades que resultados.

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Si yo tengo un buen coche, tendré cierto nivel de felicidad, pero será muy efímero. Porque nuestra mente, subconscientemente, se pone en lo peor ¿Qué ocurriría si tenemos un accidente? ¿o si lo roban? ¿o si hubiera una guerra o una crisis y lo perdemos todo? ¿tendríamos la capacidad de conseguir otro igual?

Para nuestro cerebro, tener un resultado (como un coche, por ejemplo), sólo nos cubre la necesidad durante un tiempo. Pero tener una habilidad (como ser bueno en los negocios), nos hace poder conseguir un coche nuevo siempre que queramos.

Tener una novia guapa y simpática es maravilloso. Pero es aún mejor tener las habilidades necesarias para, con frecuencia, ser capaces de conseguir gustar a chicas atractivas y que sean buenas personas.

Y así sucesivamente. La mente no está tranquila con resultados. Sólo lo está ante

HABILIDADES.

Conseguir habilidades es lo que verdaderamente nos ofrece bienestar y sensación de plenitud. Si algo pasara, si lo perdiéramos todo, nuestras habilidades nos permitirían recuperarlo de nuevo. Y eso nos tranquiliza y nos brinda paz.

Si yo, por el contrario, sólo he conseguido ciertos resultados, es imposible que me sienta relajado porque en el fondo, nuestra mente sabe, que si algo pasara, lo perdería todo.

Como dije antes, es mucho más importante saber pescar que conseguir un pescado concreto.

Los resultados son importantes, pero a largo plazo. ¿Por qué? Muy sencillo. Si yo tengo habilidades, pero no veo que me generen nunca nada positivo, entonces nuestra mente también se preocupa, y empieza a plantearse que quizá esas habilidades no sean ni útiles ni prácticas.

Es por ello que, a corto plazo, debemos siempre centrarnos en trabajar nuestras habilidades, siempre y cuando veamos que, a largo plazo, poco a poco, nos van generando resultados.

Pongamos algún ejemplo práctico.

Si yo estudio para aprobar un examen, inmediatamente me sentiré frustrado, ansioso y desmotivado, porque únicamente me estoy centrando en el resultado, y no en dominar y comprender realmente la asignatura (que sería la habilidad). A nuestro cerebro eso no le parece nada interesante, porque en un futuro no tendríamos ni idea de qué va la asignatura.

Si, por el contrario, yo centrase mis esfuerzos en aprender la materia realmente, en verle una utilidad práctica y en ser capaz de aplicar esos conocimientos en el día a día, mi cerebro estaría muy contento porque estaría aprendiendo habilidades que me podrían valer en cualquier situación.

Estudiar para aprobar, sólo me sirve en UN examen. Me estoy preparando para utilizar algo sólo en un periodo de una hora y media de mi vida. Ahora bien, si veo que después de un año de estudiar trabajando mis habilidades me han suspendido todo... entonces mi cerebro empezará a preocuparse.

El resumen es: trabaja tus habilidades... pero asegúrate de que éstas son útiles y tienen aplicación práctica/real.

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El estado de flujo

Gracias a los estudios de Mihály Csikszentmihalyi hoy podemos saber con bastante rigor que el mayor nivel de felicidad que puede experimentar el ser humano tiene lugar cuando se activa lo que él llama el estado de flujo. El estado de flujo tiene lugar cuando estamos tan concentrados en la tarea que estamos haciendo que el tiempo pasa sin que nos demos cuenta.

El pintor que está absolutamente absorto en plasmar su obra en el lienzo; el escritor atrapado por la historia de su nueva novela o el ingeniero que, durante horas, centra su atención en los cálculos matemáticos del diseño de un nuevo motor, son ejemplos claros del

estado de flujo.

Por suerte, no es necesario trabajar en grandes actividades para activar el estado de

flujo. Se puede llegar a ello con muchísimas tareas cotidianas: hacer la comida, hablar por

teléfono, leer, bailar, cantar, hablar en público, estudiar, etc.

Siempre que se nos pase el tiempo “volando” y miremos la hora sorprendidos de la cantidad de tiempo que ha pasado sin que nos demos cuenta... habremos experimentado un

estado de flujo.

La finalidad de este libro no es otra que ayudarte a que tu vida tenga la mayor cantidad de momentos de flujo posibles. Porque, como ya hemos mencionado, es este estado, por encima de cualquier otro, el que mayor nivel de felicidad puede ofrecer a una persona. En este estado somos más humanos, más empáticos. Gozamos de mayor paz interior, nos sentimos autorrealizados y nuestras emociones negativas descansan.

También es posible sentir el estado de flujo cuando estamos con otra persona. Al charlar con un amigo, en una reunión familiar o con la persona que amamos podemos sentir la misma sensación de que el tiempo vuela.

E incluso nos puede sorprender que actividades como jugar a un videojuego, o hacer sudokus pueden ser increíbles activadores de flujo para muchas personas.

Muchas veces el flujo nos viene por casualidad y otras por intuición. Pero ¿no sería maravilloso poder controlarlo y ser capaces de generar ese tan placentero estado siempre que quisiéramos? Es más ¿no sería espectacular conseguir que la mayoría de las horas de nuestra vida despierta estuvieran en flujo?

En las páginas que siguen voy a intentar explicarte qué condiciones se tienen que dar el

estado de flujo se active.

Mi objetivo es que, en vez de tener que llegar a este estado por intuición o casualidad seas capaz de entender exactamente qué tiene que ocurrir para que tu cerebro se active y que tengas las herramientas para hacer que eso ocurra con mucha frecuencia.

Esto es muy importante no sólo para tu felicidad, sino porque, como dije antes, la única forma absolutamente eficaz y contundente para que tu mente no active emociones negativas, es entrar en flujo.

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Si quieres perder miedo a hablar con una desconocida, no hay mejor forma de conseguirlo que estando en flujo. Para poder estar en una cita tranquilo y relajado, ocurre exactamente lo mismo. E incluso para no tener ansiedad de llamarla, o de pensar en ella cuando no la tienes delante, el flujo también es la mejor solución para darte paz y autoconfianza.

Este estado también es el capaz de sacar mayor rendimiento de nuestro cerebro. El ser humano se vuelve muy listo en flujo y muy tonto en la ausencia de él. En el primer caso, al no tener ninguna emoción negativa molestándonos o distrayéndonos, nuestras capacidades intelectuales se ven totalmente potenciadas. En el segundo, por el contrario, si estamos preocupados, ansiosos, tristes o con miedo, nos invadirán mil pensamientos compulsivos de qué puede y no puede salir mal y nuestro rendimiento disminuirá mucho.

Estoy seguro de que te ha ocurrido el estar con una chica que te gusta y encontrarte a ti mismo con tu mente bombardeándote un montón de ideas:

“¿Le gustaré?”

“¿Se apartará si la beso?” “¿Lo estaré haciendo bien?”

“Quizá no le gusten los chicos como yo” “No soy suficientemente atractivo para ella” “No da muestras de interés”

“Parece que ahora sí que tiene interés” “Etc.”

Todo este tipo de frases son síntomas claros de que NO estamos en un estado de flujo, porque cuando nos asedian estos pensamientos el tiempo pasa muy despacio. La ansiedad crece poco a poco y el miedo al fracaso empieza a invadir nuestro organismo.

El flujo frenaría en seco ese proceso y haría que tu mente trabajara al máximo nivel de rendimiento posible.

Si quieres tener éxito en la vida, y especialmente en tu relación con las mujeres, considero que debes plantearte que quizá el estado de flujo sea la única forma posible de conseguir resultados sólidos.

Es imposible gustar a una mujer si estás ansioso y preocupado por gustarla, en vez de vivir el momento y sentir cosas por ella.

Otra función que se suprime cuando pensamos compulsivamente es la creatividad. Y lo que nos hace únicos es precisamente nuestra capacidad creativa. Ella necesita que tú te desmarques del resto, que le demuestres que eres único y eso no ocurrirá si estás preocupado, ansioso o con miedo.

No conozco absolutamente ningún hombre con éxito con las mujeres que no esté siempre en estado de flujo al interactuar con ellas. Cuando una persona está absorto disfrutando de algo atrae a los demás a su realidad. Su diversión es contagiosa, todo el mundo quiere formar parte de lo que está viviendo.

Todos y cada uno de nosotros podemos ser esa persona. Es sólo cuestión de entender qué necesita nuestra mente para activar ese estado y tener las herramientas para hacer que eso ocurra.

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Aceptar la realidad

Algo que digo muy a menudo y que no podía dejar de resaltar en este libro es la importancia de aceptar la realidad. La mayor causa de fracaso en la vida es la negación de la realidad. Todo el énfasis que haga en este punto es poco.

No hay nada más devastador, inútil y contraproducente que pretender que las cosas no son como son. Esto no significa ser pesimista, ni derrotista. Simplemente se trata de aceptar la naturaleza de lo que tenemos ante nosotros. Cuando la gente te decepciona a menudo, cuando las cosas nunca salen como tú esperas, o cuando constantemente algo te sale mal, claramente tu error ha sido negar la realidad. Hay algo que no estás viendo ni aceptando que hace que tu patrón de interpretación del mundo que te rodea sea erróneo.

La gente te decepciona cuando piensas, literalmente, que son de una forma que no son. Eso es negar la realidad. La gente no es como tú quieres que sea. La gente es como es. Con imperfecciones y sutilezas, con belleza y complejidad... y siempre con cierto nivel de egoísmo más o menos acusado en según qué áreas. Las personas son humanos y tienen defectos. La felicidad no consiste en pretender que éstos no existen, sino en aceptarlos de antemano y adaptarte a ellos. Si tu amigo del alma es un poco quisquilloso con el orden... tú tienes dos opciones: intentar convencerle (y te garantizo que sin éxito) de que no tiene que ser tan quisquilloso (lo cual es negar la realidad, pretendiendo que puede cambiar su manía de toda una vida porque tú hables con él 5 minutos); o aceptar que es quisquilloso y adaptarte a él teniendo cuidado de, en su casa, no dejar nada desordenado.

De igual manera yo puedo estar ante una chica que acabo de conocer y recibir una mala contestación. Ante esta situación puedo enfadarme e intentarle hacer ver que no debe hablarme así... (lo cual, una vez más, sería negar la realidad pretendiendo que una desconocida va a hacer caso al razonamiento de un extraño) o puedo aceptar la realidad de que esa chica está enfadada por algo y desconozco la razón. Ante esa situación lo más inteligente será primero NO enfadarme. Lo segundo, plantearme que quizá yo haya dicho algo que le ha molestado (antes de echarle la culpa a ella aceptemos que lo más probable es que hayamos hecho algo mal o que le haya molestado algo que hemos dicho). Una vez barajada esta posibilidad, podría ser muy buena idea preguntarle si le ha molestado algo de nuestro comportamiento. Si nos dice que no... podremos preguntarle si está bien... quizá nos diga que ha tenido un mal día, o que lo ha dejado con su novio. El caso es que si recibimos una mala respuesta eso siempre tiene un motivo. Negar la realidad sería intentar convencer a esa persona de que cambie. Esa persona no va a cambiar porque se lo digamos. Otro error sería intentar hacer como que nada malo está ocurriendo. Esto lo dicen muchos profesores de seducción: “no dejes que su actitud te afecte, haz como si su respuesta sea buena aunque no lo sea”. Eso es negar la realidad. Si su actitud no es buena, hay que obtener información, plantearnos que quizá hayamos hecho algo mal y ser prácticos.

La gente sólo nos sorprende o nos decepciona cuando desconocemos o negamos la realidad. Cuando algo te sorprenda, pregunta, plantéate si tú has tenido algo que ver en ello. Intenta solucionarlo en vez de pretender que no está ocurriendo.

(27)

Te avanzo que aceptar la realidad no es nada fácil. Yo he perdido años y años de mi vida por no ser capaz de ver que las cosas eran de la forma que eran. Por ejemplo, me costó años darme cuenta de que mi problema con las chicas era por mi culpa. Siempre decía que era porque eran muy superficiales, muy inmaduras, etc. Estaba negando la realidad. Las cosas me iban mal porque yo no me comportaba de la forma adecuada. Sólo cuando acepté la realidad, estuve en situación de cambiarla. Y una vez lo hice, el cambio fue fácil. Ya sabía dónde estaba el fallo. Me di cuenta de que tenía muchos miedos, de que mostraba mucha necesidad, de que no tenía experiencia, de que no entendía cómo pensaban las mujeres, ni qué cosas necesitaban, etc. Me puse a leer y a aprender. Una vez lo hice, estuve en situación de entender lo que ocurría y ver mis errores y mis áreas de mejora. Aceptar la realidad siempre es la piedra angular del cambio.

Aceptar la realidad no significa ser derrotista ni pesimista.

Imaginemos que estamos ante una chica a la que le gustan los chicos altos... y nosotros no tenemos mucha altura (este es mi caso porque yo soy bajito). En este caso, un claro ejemplo de negación de la realidad sería pensar que le vamos a gustar aunque seamos bajitos, porque “nosotros lo valemos”. Genial, esto es absurdo, la chica no nos conoce y esto no es una película de Hollywood... Pensar que algo va a ser distinto de lo que es es pecar de irracional optimismo.

El extremo contrario e igual de nocivo.... sería la persona derrotista y pesimista que pensase que no hay nada que hacer porque esa chica quiere algo que no tenemos ni tendremos nunca.

El término medio, sano y razonable... sería aceptar la realidad e intentar ponerla a nuestro favor. Alguien práctico se preguntaría: ¿Qué puedo hacer para compensar mi falta de altura? ¿Qué otras cosas que yo puedo ofrecer puede llegar a valorar esta persona? Como es una mujer con emociones y sentimientos... tiene que haber maneras de acercarme a ella más allá del físico... ¿Cómo podría hacerlo?

Ante este tipo de razonamientos realistas, pero NO derrotistas, se podrán sacar conclusiones muy valiosas. Podemos charlar con ella al principio como amigo... y obtener más información. En ese proceso de conocerla es posible que veamos muchas otras formas de crear atracción con ella a través de la parte emocional... o quizá descubramos que, realmente, es una persona muy superficial que siempre, siempre, siempre ha estado con chicos muy altos y que tiene obsesión por ellos... y entonces podría ocurrir que fuéramos nosotros los que decidiéramos que es ella la que no nos interesa. En ambos casos tendré éxito.

Si obtengo información de ella que me haga ver que es una persona que no me interesa, habré tenido éxito en ahorrarme tiempo y disgustos. Si al conocerla mejor, descubro que es una persona profunda con la que puedo congeniar a pesar del físico, también tendré éxito porque estaré encontrando una solución perfecta para conseguir afinidad con ella. En los dos escenarios estaré teniendo la mejor solución. Pero ambos se conseguirán aceptando la realidad.

El que empezó negando la realidad y haciendo como que la altura no importaba y que algo surgiría sin pensar soluciones... fracasó. El pesimista que supuso que no había nada que intentar, ni nada que preguntar... además de fallar, se quedó sin aprender, ni mejorar. Sólo el que acepta la realidad y busca soluciones es el que tiene éxito en la vida.

(28)

Así que recuerda, no niegues la realidad. Acepta la realidad, infórmate al máximo sobre ella y luego busca soluciones para cambiarla o para adaptarte a ella de la forma más eficiente.

(29)

Me merezco lo mejor

Estoy de acuerdo en que te mereces lo mejor, pero eso no te llegará si no trabajas para conseguirlo. La diferencia entre una persona de éxito y una normal es que la primera hace cosas para obtener resultados y la segunda espera a que estos sucedan por algún tipo de magia divina.

Yo me considero una persona muy positiva. Y tengo cierta fe en el poder del pensamiento positivo, lo cual no quiere decir que considere que se pueden conseguir cosas a base de pensar y no actuar. Si quieres conseguir algo en la vida, habrás de actuar para que eso ocurra. Nada te vendrá dado si tú no lo trabajas.

Encontrar el amor o gustar a las chicas que te rodean con cierta frecuencia es algo que depende enteramente de ti. Una persona que constantemente trabaja para conocer chicas nuevas, mejorar sus habilidades sociales, estar en buena forma, tener el mejor aspecto posible, vestir bien, ser cariñoso, comprensivo, atento, empático y educado... te aseguro que al final estará con la chica que quiera. Olvídate de la suerte. Tira a la basura la idea de que el cielo te va a dar lo que te mereces porque eso no ocurre así. De ti depende que las cosas te vayan como tú quieres, o que no hagan más que fallarte.

Tú te mereces lo mejor. Pero eso que quede entre tú y yo. Las chicas no te conocen. No saben como eres, y su motivación para conocerte no reside en ser justa y recompensarte por tus buenas acciones... sino en sentirse cómodas a tu lado y en ver en ti rasgos de una personalidad poderosa. Tener esos atributos es algo que depende única y exclusivamente de ti.

En todo lo que te ocurra en la vida hay una parte que depende de ti, que podrías mejorar y que aún no estás haciendo. No tiene sentido que te centres en NADA que no sea eso que puedes mejorar. Lo externo no lo puedes cambiar. Lo justo o injusto de la situación no importa. Lo único realmente relevante es ver qué puedes hacer para mejorar tu situación y hacerlo.

Cada segundo que estés perdiendo en pensar lo que podría haber sido, lo que habría sido justo o lo poco afortunado que eres, es tiempo que estás tirando a la basura. Como dije en el apartado anterior, sé práctico. Céntrate únicamente en trabajar lo que tú puedes cambiar. Y no pongas atención en lo externo.

La personalidad intrínseca se basa en este principio: tomar acción en las cosas que puedes cambiar y que dependen de ti, en vez de en las cosas que no puedes controlar.

(30)

Sé tú mismo

Una cosa que oímos otra vez es que seamos nosotros mismos, que no forcemos las cosas y que hagamos las cosas de forma natural, tal cual nos salgan. Analicemos esto. Si llevamos toda la vida haciendo una cosa de forma natural y no nos ha ido bien... hay una cosa clara: haciendo lo mismo las cosas no van a cambiar. Si quiero que mis resultados cambien, tendré que cambiar mi comportamiento. Y para ello, tendré que ampliar previamente mi conocimiento.

Asumámoslo. Con lo que sabes ahora y con lo que haces ahora, sólo vas a conseguir lo mismo que hasta ahora. Si quieres que tu vida cambie, tendrás que cambiar lo que sabes y lo que haces. Ahora bien, si bien es cierto que la mejora implica, necesariamente, un cambio. También lo es el hecho de que ese cambio no tiene por qué ser brusco, ni forzado. La clave es hacerlo de forma paulatina y congruente.

Tú no dejas de ser tú mismo por aprender inglés, ni por mejorar en los negocios. Ningún arquitecto termina la carrera preocupado porque dejó de ser él mismo. Eso sería totalmente absurdo.

¿Por qué habría de ser distinto mejorar tus habilidades sociales? ¿Por qué esta área de mejora ha de ser diferente?

Piénsalo. Cuando alguien aprende inglés, e incluso cuando viaja Inglaterra su forma de expresarse y su forma de pensar cambia. Pero no siente que deje de ser él mismo, o que esté renunciando a lo que es. ¿Por qué? Porque dos razones:

1- Aprendió las cosas poco a poco.

2- Su motivación era aprender inglés en general, no gustar o caer bien a UN inglés. Si tú aplicaras estos dos puntos a tu relación con las mujeres te aseguro que no tendrías jamás la sensación de estar haciendo algo que te impide ser tú mismo o que te hace renunciar a tu verdadera personalidad. La diferencia entre el estudiante de inglés y uno de “seducción” es que el primero no tiene necesidad ni ansiedad por defraudar a los ingleses. No tiene presión por el resultado. Y las ganas de conseguir un resultado u otro en una conversación, no le hace forzar su aprendizaje ni hacer cosas que no le gusten. No aprende inglés para ganar la aprobación de los ingleses, sino para mejorar él y saberse comunicar, en general en ese idioma. Al margen de que luego haya ingleses que le caigan bien y otros que le caigan mal. Su aprendizaje del idioma no tiene ninguna relación directa con el hecho de gustar o no a personas concretas. Su meta es entender y hacerse entender. Es una meta totalmente

intrínseca y por eso está siempre en total control de lo que es, sin sentir que renuncie a ser él

mismo.

Un arquitecto tampoco hace casas para caer bien a su vecino, ni a su primo. Lo hace (o debería hacerlo) porque le gusta y es su pasión. Dejaría de ser él mismo cuando hiciera trabajos sólo por el dinero, porque entonces sí estaría pensando en resultados dependería de las necesidades de los demás.

(31)

En la relación con las mujeres ocurre lo mismo. Tú puedes aprender cientos de habilidades nuevas y cambiar tu personalidad totalmente sin dejar de ser tú mismo. Al contrario. Ser uno mismo implica cambiar, evolucionar y ser siempre una persona mejor. La sensación de dejar de ser uno mismo surge cuando ese cambio es motivado para conseguir cosas externas, en vez de para crecer interiormente. Si tú mejoras tus habilidades sociales únicamente para ligar más, nunca podrás sentirte a gusto. Te sentirás forzado y mentiroso. Pero si lo haces para mejorar tu comprensión del género humano, y para poder entender lo que ocurre a tu alrededor, teniendo éxito en la obtención de tu felicidad a largo plazo... aunque cambies mil cosas de tu forma de ser, nunca dejarás de ser tú mismo, porque estarás ante una evolución y un crecimiento interior TUYO, no ante un cambio motivado para conseguir resultados de las chicas. Sólo dejarás de ser tú mismo cuando busques la aprobación de mujeres concretas.

La diferencia entre buscar la aprobación de una persona, e intentar mejorar tus habilidades, para conseguir, en general, tener relaciones más sanas... es abismal. Lo concreto

nos abruma y nos genera ansiedad. Lo general nos tranquiliza y nos permite trabajar relajada y congruentemente.

De igual manera será muy importante que trabajemos poco a poco. Volvamos al ejemplo del estudiante de inglés. ¿Cómo de natural le saldrá la conversación si intenta aplicar de golpe quince principios gramaticales distintos a la vez? Le saldrá forzado, se verá abrumado de dificultad y el interlocutor percibirá que no está cómodo. Si queremos que esa persona se sienta cómoda y natural aplicando los conceptos gramaticales habremos de dárselos uno a uno, y permitirle que los vaya interiorizando por separado. Para que un alumno de inglés fluya en una conversación lo importante no es que hable perfecto, sino, precisamente, permitirle que hable con errores, como parte de su proceso de interiorización.

Es sano y necesario que nos equivoquemos y que aprendamos de forma paulatina. En nuestra relación con las chicas ocurre exactamente lo mismo. Yo puedo salir e intentar hacer quince cosas nuevas bien, pero eso se verá muy forzado porque son demasiadas habilidades nuevas. Esto lo hacen muchos chicos al empezar. Leen un libro de seducción e intentan aplicar en la misma noche: un buen lenguaje corporal, la apertura, enganchar con la conversación, generar tensión sexual, crear complicidad, etc. Todo de golpe. Eso es imposible y claro, desde fuera se ve muy forzado y antinatural. Si queremos que las cosas nos salgan naturales el secreto será trabajar poco a poco. Salir, por ejemplo un día, y centrarnos sólo en iniciar interacciones estando relajados. Esa será nuestra única meta. No querremos conseguir teléfonos ni seducir a una modelo, nuestra única meta será iniciar conversaciones. Y trabajando de esta forma siempre estaremos cómodos, iremos mejorando poco a poco y externamente se nos percibirá con naturalidad y desparpajo.

Así que recuerda, la clave para ser siempre tú mismo estará en trabajar poco a poco y no buscar resultados externos, sino centrarte en el desarrollo de tus propias habilidades.

La excusa para evitar el cambio

He hecho énfasis en el punto anterior porque una y otra vez la gente justifica sus defectos y seguir haciendo una y otra vez las cosas de la misma forma bajo el razonamiento de

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