OTROS TEMAS ASOCIADOS
4. La Energía: un móvil Petróleo:
La OECD y otras organizaciones han estudiado la situación de las reservas mundiales de crudos y hay criterios dispares con respecto a la disponibilidad de
estas reservas, de acuerdo a los consumos actuales. Sin embargo, el ingreso de
China e India al mercado puede alterar las previsiones actuales. Esto obliga a los productores a revisar sus posibilidades reales de aumentar la producción. La existencia abundante de crudos pesados, especialmente en Venezuela, abre otras perspectivas. El aumento de recursos en los Estados Unidos hace cambiar las mismas.
En Venezuela la disminución en la producción de crudos hace crisis, así como también la carencia de gasolina en el país y su precio irreal.
Carbón:
Se espera que el uso del carbón crezca mundialmente un 1,5% anual hasta 2030. En Venezuela, los yacimientos conocidos en Perijá para uso térmico están en producción. Los de Naricual no lo están, tampoco los tachirenses.
Se espera que la producción aumente en China para usos térmicos. Gas:
Está en aumento creciente. Se estima que para 2030 con casi 90% de uso, se habrá duplicado y habrá desplazado al carbón a un segundo lugar. Su fracción subirá a 25% en 2030. Los grandes yacimientos encontrados en Australia, Venezuela y China (menores en Bolivia) serán intensamente explotados; empero, se justifica que haya preferencia para los depósitos venezolanos.
Se espera que entren en producción los yacimientos al N. de Paria y en el Delta.
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Hidroelectricidad:
Se estima que crecerá un 1,8% hasta 2030. Su fracción en la producción de energía variará a 13% en 2030. Su crecimiento será más importante en los países en desarrollo. En Venezuela requerirá mayor aumento en Guayana y Occidente.
La Central hidroeléctrica de Guri es la principal fuente de energía, en menor porcentaje las de occidente. Se requieren inversiones para efectuar reparaciones y mantenimiento. La crisis en la carencia de electricidad incrementa el problema político, por los frecuentes y duraderos apagones.
Plantas termoeléctricas:
En Venezuela están instaladas numerosas plantas termoeléctricas, con turbinas a gas, a vapor y diésel, las mayores generan más de 2000 MW, la mayor parte de las cuales opera irregularmente, con producción insuficiente.
Se necesita una revisión constante del estado de las plantas en operación, a fin de garantizar su mantenimiento y operación en forma óptima.
Energía Nuclear:
Aun cuando la propensión es disminuir la energía nuclear, ésta aumentará hasta 2030. Treinta y un países mantienen centrales, y estos se dividen en tres tendencias: los que están en contra, los que la aprueban y los que se mantienen a la expectativa. En Alemania está en juego su eliminación. Francia continúa al frente de los que la retienen, con miras a disminuirla, al igual que el Japón, Rusia y Estados Unidos. Se abandonarán reactores anticuados y se reemplazarán por otros más modernos. Queda pendiente la disposición de residuos nucleares. No hay planes conocidos en Venezuela.
Energía renovable:
Crece constantemente en Europa y en Alemania su producción ocupa un alto porcentaje. La solar y la eólica ocupan, el mayor interés a nivel mundial. En Venezuela no se conocen planes evaluados.
Energía Eólica:
Está en aumento creciente. Un 40% de las instalaciones operativas son provistas por Alemania, los Estados Unidos un 15%, España con 14%, Dinamarca con 10% y la India con 5%.
Energía Solar:
La solar tendrá alto crecimiento, especialmente en China. En los Estados Unidos ocupa un porcentaje notable del consumo.
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Hidrógeno:
Para vehículos, se estima que estará listo para entrar al mercado en el año 2020. En Alemania hay gran expectativa. Hay estaciones de servicio instaladas.
Otras energías:
La bioenergía tendrá uso muy restringido en el resto del siglo. Pero, el etanol y el de biodiesel tendrán un crecimiento notable en Europa. El ingreso de las lutitas al mercado obliga a cambiar perspectivas, sobre todo en los Estados Unidos. El uso de las baterías de litio aumenta.
Racionalización del consumo
Este sector debe ser tratado con profundo análisis. Es necesaria una revisión del uso de la energía en Venezuela. Con frecuencia es mal utilizada, despilfarrada y maltratada. El rendimiento de sectores debe ser maximizado.
Aun cuando se conoce de un conjunto de recursos energéticos con reservas conocidas evaluadas junto a recursos adicionales, el crecimiento de la demanda de energía y la necesidad de exportarla obligan a que el consumo local sea racionalizado de manera más efectiva, no sólo en cuanto a su uso sino también en cuanto a los precios tanto nacionales como internacionales.
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II.
NUEVOORDEN MUNDIAL
En los años recientes, tanto la geopolítica mundial como las situaciones generadas en las regiones por reclamos sociales están generando una transformación radical en las relaciones entre países.
La emergencia de China como gran potencia económica, unida a su potencial militar, permite prever que sus aspiraciones mundiales desborden sus fronteras para intensificar su ofensiva mundial en la consolidación y captura de mercados. Ya está procediendo en esa dirección al arrinconar a Taiwán. Sus pretensiones en los mares regionales también así lo señalan.
Rusia presenta un cuadro parecido, aun cuando no tan profundo, ni su potencial económico ni el industrial se lo permiten. Puede tener aventuras regionales, tales como la de Ucrania o la de Georgia, pero no irá más allá.
En el Cercano y Medio Oriente surgen Turquía e Irán como potencias medias, regionales, amparadas bajo un manto religioso, pero carecen de potencial para compararse con las mayores.
De acuerdo a los cambios y tendencias internacionales se debe prever que, al emerger nuevas potencias, la geopolítica varíe profundamente, lo cual afectará a Venezuela mucho más que hasta el presente, por lo tanto, se tendrá que actuar de acuerdo a nuevos conceptos en situaciones diferentes.
Hay que ser cuidadosos con la política de alianzas, o de escogencia del bloque con que conviene a Venezuela estar asociada. Hasta ahora, el acercamiento ha sido con los países occidentales, de los cuales se han derivado innumerables beneficios. Hay que sostener relaciones estrechas con todos los pueblos, especialmente aquellos que pueden dar apoyo económico, abrirse a todos, basados en la igualdad y el respeto mutuo. Como resultado, hay que impulsar la recepción de inversiones que algunos organismos pueden ofrecer. Sin inversiones suficientes se dificultará la subsistencia y el crecimiento.
El deterioro institucional de la Unión Europea le impide llevar a cabo una política de seguridad y defensa que es hoy imprescindible, ante la crisis de Trump con Irán y Rusia.
La denuncia por parte del presidente Trump del tratado de seguridad nuclear con Irán pone de relieve una vez más la debilidad institucional y el deterioro de los organismos multilaterales encargados de velar por el mantenimiento de la paz y la mejora de las relaciones entre los países. Aunque el presidente Macron y la canciller Merkel han reaccionado ofreciendo seguridades al régimen de Teherán respecto al
52 cumplimiento por su parte de los términos del acuerdo, la ruptura unilateral de este
tratado por Estados Unidos sitúa al mundo en situación de riesgo. Hubiera merecido una reacción más sólida por parte de la Unión Europea y el Consejo de Seguridad de la ONU. Además, la decisión de Trump afecta seriamente al equilibrio interno del régimen iraní, país clave para la estabilidad en Asia Central y Oriente Próximo.
En 2019 el Presidente Trump rompió el tratado de proliferación de armas balísticas y nucleares con Rusia, con lo cual se ha generado un estado de ansiedad en el mundo entero.
El equilibrio de fuerzas y el sistema de control de armas establecido entre Washington y Moscú durante la Guerra Fría han desaparecido. El mundo se adentra en un tiempo inseguro e imprevisible, en la que además proliferan nuevos tipos de armamento, exentos de cualquier restricción, que están alentando una época beligerante. Pero, a diferencia de la Guerra Fría, la de hoy es una carrera multipolar y tecnológica, en la que se pugna por la calidad y la precisión, no por la cantidad.
Las dificultades para elaborar y llevar a cabo una política de seguridad y defensa en Europa son coherentes con el deterioro institucional de la propia Unión, asediada en buena parte por el crecimiento de los nacionalismos y los movimientos xenófobos de las naciones que la integran. El aumento del populismo y las manifestaciones contra el sistema democrático, la descomposición se refleja en las cada vez más frecuentes crisis internas en los países miembros de la Unión.
Al tiempo que los sistemas bipartidistas se ven replicados por doquier en la estructuración interna de los Parlamentos democráticos, los viejos imperios (Estados Unidos y Rusia) y los emergentes (China) encuentran enormes dificultades para organizar con coherencia y normalidad un marco de relaciones internacionales estable, perturbado como está, además, por la fragilidad europea. Diversos Estados de mediano y aun pequeño tamaño toman decisiones que afectan a la Paz Mundial, o a la de extensas áreas geopolíticas, sin ningún tipo de caución por parte de quienes todavía se consideran los amos del planeta y están dispuestos a comportarse como tales. Arabia Saudí, el Irán de los ayatolás, la Turquía de Erdogan o el Israel de Netanyahu contribuyen, entre otros, a generar esa fragmentación del poder dentro de un escenario donde resplandece el creciente dominio de los mercados financieros sobre las decisiones políticas de los Gobiernos.
En tales circunstancias, comienzan a ser preocupantes el silencio y el pasmo de la Unión Europea frente a la frecuente vulneración de los derechos humanos en su propio territorio. Las generaciones que no vivieron la guerra ni la posguerra mundial, ni siquiera el Mayo del 68, se ven tan frustradas en sus expectativas como sorprendidas por el aparente éxito del capitalismo no democrático en China y los países de su entorno. En el seno de lo que fuera el anterior imperio soviético, la falta de tradiciones democráticas, la corrupción y el fanatismo ideológico, avivado por la
53 irritación popular, están llevando a naciones como Hungría o Polonia a situaciones
casi pre-fascistas mientras se observan tendencias autoritarias en algunos de sus vecinos. La vulneración de derechos fundamentales, los ataques y amenazas a la libertad de expresión, la persecución y exclusión de inmigrantes y refugiados que huyen de las hambrunas africanas o de la destrucción de sus países asolados por la guerra comienzan a ser señas de identidad en extensas áreas de la Unión. Mientras tanto, la OTAN se muestra más efectiva a la hora de reprimir la migración ilegal en el Mediterráneo que en su respuesta a los problemas creados por la anexión rusa de Crimea.
El atlantismo fue una prioridad para garantizar la paz en nuestro continente tras el cataclismo de la Guerra Mundial.
Javier Solana, primer alto representante para la Política Exterior de la UE y uno de los iniciales negociadores del tratado con Irán, ahora roto por el perturbador presidente americano, declaraba recientemente su preocupación por la decisión de Trump, al tiempo que insistía en la necesidad de privilegiar las relaciones transatlánticas de Europa. El atlantismo fue una prioridad para garantizar la paz en el continente europeo, tras el cataclismo de la Guerra Mundial y frente a la amenaza del expansionismo soviético. Ver al presidente de Estados Unidos envuelto en secretos trapicheos con la Rusia de Putin para lograr su victoria electoral y alinearse entusiasta ahora con el régimen despótico de Arabia Saudí son motivos serios de preocupación para cuantos crean en el futuro de la democracia representativa y la defensa de los derechos humanos.
Si es verdad, como ha dicho Ángela Merkel, que Europa no puede confiar ya en Estados Unidos, se está ante una quiebra definitiva del orden mundial establecido tras la victoria aliada y del ejército ruso sobre el terror nazi. Cuestión añadida es averiguar si Europa puede confiar en sí misma, y si será capaz de emprender las reformas que garanticen la supervivencia de la Unión. Ya hay una hoja de ruta propuesta por el presidente francés. Ahora falta saber si los egoísmos nacionales y la mediocridad de los líderes políticos actuales no acabarán frustrando el empeño.
No se pueden soslayar los cambios ocurridos en América, especialmente en Brasil, México y Argentina, los cuales tienden a afectar el poder político de los Estados Unidos en el continente.
La Ruta de la Seda
China emprendió desde 2016 un proyecto vigoroso de comunicación terrestre, cruzando 65.000 Km. a través de varios países asiáticos, hasta Duisburg, Alemania, para comercializar sus productos y marítima, hasta llegar a Turquía. Las secuelas de tan grandioso proyecto se extenderán a todos los continentes.
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III. VENEZUELA EN EL CONTEXTO GLOBAL
En Venezuela la grave crisis que conmueve al país obliga a tomar la decisión de resolver ésta, buscando la unidad, aportando voluntades: toda institución u organización nacional se encuentra vinculada. Hay que ejercer esfuerzos superiores para contribuir a solucionar tal crisis. Se pueden ofrecer algunas ideas para enderezar los entuertos y los desajustes producidos durante tanto tiempo. Confiamos en salir adelante.
Para disponer de un cuadro actualizado y completo, que analice la situación actual y se propongan soluciones para esbozar un futuro por determinar, hay que pensar al país en el concierto mundial. Hoy día −más que nunca− Venezuela está inmersa y muy afectada por todo lo que sucede en los campos económico, político y militar, no sólo en América, sino hasta el rincón mundial más apartado.
Para programar con autenticidad es necesario tener a disposición los informes más recientes de lo ocurrido en el mundo. Utilizar dicha información y las teorías más recientes. Lo sucedido en 2018 ya es obsoleto, están sucediendo eventos que ni siquiera eran imaginados.
De prolongarse tal situación, es altamente probable que la sustentación del país quede destruida, que se carezca de medios suficientes para progresar y actuar contra los peligros que se ciernen y amenazan. Alguien escribió que “si el gobierno sigue huyendo hacia adelante la recuperación no se podrá realizar en años sino en décadas”.
Entre otros asuntos, se enfatiza que, desde hace una década, se aceptó una situación muy comprometida, donde Cuba y China, exhiben una influencia exagerada en la vida nacional, especialmente sobre el Poder Ejecutivo. La soberanía está vulnerada, minimizada, de modo muy desventajoso.
Salir del referido atolladero y comenzar la recuperación nacional requiere de muchos esfuerzos y la suma irrestricta de todas las voluntades. Abundan problemas que hay que resolver. No caben discrepancias en este enfrentamiento. Toda institución debe estar dispuesta a prestar sus esfuerzos para contribuir con las organizaciones e instituciones deseosas de alcanzar las mejores soluciones que afiancen el futuro.
Luego de analizar experiencias desafortunadas de gobiernos que condujeron a la Nación durante diversos períodos en el siglo XX y la primera parte del XXI, se proponen correctivos en varias instituciones. Concebir un futuro deseable, planificar y preparar un proyecto que conforme a un país mejor estructurado, próspero y
56 moderno, regido por criterios actuales. Para su logro, se requiere visualizar una fecha
tope, escogida como límite y colocarla en un escenario deseable y posible. Luego, fijar metas y objetivos, investigar hasta encontrar medios y recursos necesarios para cumplirlos, estableciendo políticas y estrategias por adoptar. Una compleja operación de ingeniería y gerencia, sin duda.
Se hace imprescindible visualizar las condiciones en las cuales se podría encontrar Venezuela para esa instancia escogida, especialmente inserta dentro de un contexto mundial y, en particular, dentro del ambiente americano en el cual tendrá que funcionar y competir.
Venezuela es una nación con características sui-generis, por sus condiciones geográficas y por su población y sus recursos naturales. Entre ellas está la abundancia de recursos energéticos, cuando la energía hace crisis en el ámbito mundial. Ésta tiene connotaciones distintas de acuerdo a quien la defina: para algunos países significa retener y aplicar el poder, para otros es baluarte de ambiciones, también es un arma política formidable, para muchos es asunto de vida o muerte, y, para otros, un recurso cuya posesión significa bienestar y fuente de despilfarro. Hay otras definiciones: para Lavoisier era algo que nunca se perdía, sólo se transformaba. Para Joule, era algo que producía trabajo, para Einstein un principio relacionado con el suyo de la relatividad. Hay que trabajar con todas esas definiciones como guía, concurrentemente.
En atención a los incidentes relacionados con la producción y comercialización del petróleo, no sólo en su variación constante de precios, ¿hasta cuándo durará ello y cuáles serán los nuevos recursos para reemplazar la energía? Todos los países siguen esto con igual preocupación. Venezuela, que dispone de variadas fuentes energéticas, debería dedicar el máximo esfuerzo continuo al análisis de tal situación, consultando a instituciones y profesionales de mayor credibilidad que estudien y ofrezcan soluciones apropiadas. La población así lo demanda.
Para noviembre de 2002, durante un ejercicio en grupo privado, se estimó que se necesitaban invertir alrededor de US $ 60.000 millones a corto y mediano plazo para comenzar a resolver los principales problemas ocupacionales que afectaban al país y complementar la infraestructura y la estructura industrial para poder competir en este siglo. Con efecto inmediato habrá que crear puestos de trabajo para la población desempleada. Para el año 2030 es urgente crear más de cuatro millones de estas plazas. Los acontecimientos de los últimos años en Venezuela han modificado la cifra anterior convirtiéndola en casi inalcanzable a mediano plazo. Los esfuerzos y presupuestos adicionales para restituir la empresa petrolera y devolverla a sus niveles de eficiencia anteriores están fuera del alcance de los venezolanos. Habrá que solicitar sugerencias y recomendaciones.
57 La industrialización es fuente principal de empleo bien remunerado y
permanente, los recursos mineros venezolanos, explotados de manera eficiente generarán una industria metalúrgica suficiente y poderosa, que es fuente de exportación y de divisas.
Hay que restituir y complementar la capacidad de reducción de aluminio primario, ahora vulnerada, a un millón de toneladas anuales, conjuntamente con el de la alúmina y el de la bauxita; así como también los complementos requeridos de esta industria aguas abajo para completar la cadena del aluminio. La capacidad mundial de reducción lo indica. Así, Venezuela quedaría entre los mayores productores mundiales, lugar de privilegio que le corresponde. La creación de un Instituto de Investigación del Aluminio sería una gran contribución para esos planes de crecimiento.
Podría analizarse la situación del hierro y el acero, elevando su producción con procesos modernos hasta 10 millones de toneladas anuales o cantidad mayor; y producir las aleaciones más buscadas en los mercados internacionales. Aun tomando en consideración la destrucción generada y las limitaciones en los precios mundiales, se disfruta de excelentes condiciones para producir una fracción importante para exportar dichos productos. En el caso de los procesos de reducción directa o de colada continua, hay que mantener y aumentar la posición de avanzada que se había alcanzado.
La rehabilitación del agro es prioridad de la política mundial. Hay hambre en todos los continentes, se hace urgente completar la cadena agro-alimentaria, estimulando la ganadería moderna, la pesca de agua dulce y su colocación en los mercados internacionales. Es imprescindible la ampliación y el cuido de una red de represas para regadíos. Hay avidez de alimentos en el mundo, en especial los menos comunes, debería ser la meta actual la industrialización de productos alimenticios para la exportación y el aumento de productos congelados y procesados para el mismo propósito.
La investigación y la innovación deben tener un puesto asegurado. Este sector merece un nuevo enfoque para ocupar un porcentaje mayor que en el pasado en el