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Enfermedades parasitarias en vacas y terneras

4. Discusión

4.3.3. Enfermedades parasitarias en vacas y terneras

Los valores para las coccidias en las terneras reflejaron que la presencia de estos parásitos fue baja en las fincas estudiadas. Sin embargo, hubo un 3,3 % de terneras con más de 1000 ooquistes por gramo, lo que constituye un problema de bienestar para los individuos afectados, aunque no para la finca.

Campbell et al. (1987) y Clymer (1995) consideraron como problema para los animales la presencia de más de 30 moscas de los establos (Stomoxys calcitrans) y más de 150 moscas de los cuernos (Haematobia irritans) por animal; en el presente trabajo el 2,7 y 5 % de las vacas presentaron más de 30 moscas de los establos en las FG y en las FM, respectivamente. Aunque no son significativas las diferencias para la mosca de los cuernos entre fincas a partir del valor 150, hay que destacar que 4,2 y 4,6 % de vacas de FG y FM respectivamente, estaban sufriendo los efectos de poblaciones elevadas de esta mosca (+ de 150 moscas/animal). Tal como mencionan Johnsson y Mayer (1999), el ganado lechero infestado por mosca de los cuernos sufre una disminución en la producción diaria de leche de 520 ml, lo que sugiere un problema grave de bienestar.

En las terneras, se contabilizaron más de 30 moscas de los establos en el 0,5 % y 4,3 % de las mismas en las FG y en las FM, en su orden.

Como señala Phillips (2001), la presencia de moscas repercute sobre el bienestar de los animales, incidiendo sobre las 5 libertades consideradas por el FAWC, ya que afecta su descanso, su capacidad de comer y beber, su salud, su capacidad para poder desarrollar un patrón de comportamiento normal y en muchos casos les va a causar estrés. En este trabajo la infestación por moscas se ha incluido en estar libres de lesiones y enfermedades, porque de acuerdo con Phillips (2001) se ha considerado la más afectada, observándose que puede ser un buen indicador para medir niveles de malestar, lesiones y enfermedades. A partir de los estudios sobre S. calcitrans y H. irritans, en otras latitudes (Phillips, 2001 y Eicher et al., 2001) los resultados del presente estudio señalan que la presencia de la mosca de los cuernos y de los establos es uno de los mayores inconvenientes que debe afrontar el ganado de leche en los sistemas de pastoreo de la Sabana de Bogotá y sugieren que un elevado número de estos ectoparásitos son un problema manifiesto para el bienestar animal en los sistemas de lechería especializados del trópico alto colombiano, aspecto que debería conllevar a la generación de estrategias que contribuyan a mitigar los problemas causados por los mismos a las vacas de leche.

4.3.4. Mastitis

El porcentaje de vacas con mastitis subclínicas fue de 27,6 % (CMT = 2 y 3), dato que concuerda con Rodríguez (1988), que también en la Sabana de Bogotá obtuvo un 23,2 %

de valor 2 de la prueba de California para Mastitis (CMT) en fincas con ordeño mecánico; además, Calderón y Rodríguez (2008), en la región de la Sabana de Bogotá utilizando también el test de California para mastitis, obtuvieron un 31,29 % de animales con mastitis subclínicas (incluyendo CMT de 2 y 3).

No se observaron diferencias entre los dos tipos de fincas con relación al número de animales con mastitis subclínicas (29,1 y 25,9 %, para FG y FM respectivamente). La incidencia de mastitis subclínica fue más elevada que la clínica, hecho también observado por Ramírez et al. (2001).

La alta prevalencia en el presente estudio de mastitis subclínica, refleja la brecha tan amplia que hay entre el conocimiento científico sobre mastitis y su control a nivel de campo, ya que como sugieren los resultados de Ramírez et al. (2001) siguen sin realizarse adecuadamente medidas básicas para la prevención de la mastitis en las rutinas de ordeño como la desinfección posordeño y el lavado y secado de los pezones.

En cuanto a las mastitis clínicas, su incidencia fue muy baja, con porcentajes medios del 0,2 % en FG y del 2,3 % en FM. Los resultados para las FM se acercan mucho a los de Calderón y Rodríguez (2008) en la Sabana de Bogotá, con mastitis clínicas en un 2,23 % de vacas. La mastitis conlleva a una disminución de la producción de leche, incrementa los costos de producción y reduce la calidad de la leche (Harmon, 1995); por otro lado, causa en el animal angustia y sufrimiento (Hristov et al., 2008). Así, la presencia de mastitis continúa siendo uno de los mayores problemas a resolver en las fincas de vacuno de leche de la Sabana de Bogotá, tanto desde el punto de vista económico como del bienestar animal.

4.3.5. Otras enfermedades

Con respecto a las otras enfermedades valoradas en este estudio, se evidencian las cojeras como una de las más manifiestas. Las cojeras pueden estar favorecidas, como señalan Lean et al. (2008), por la falta de higiene de los caminos por donde pasan los animales unido a los suelos de cemento de los patios preordeño. Para Faye y Lescourret (1989), el mantenimiento prolongado de los animales sobre suelos de cemento produce desgaste excesivo de pezuñas que pueden dar lugar a cojeras.

Los resultados de este trabajo están en consonancia con los de von Keyserlingk et al. (2009), para quienes las cojeras son una de las mayores causas de falta de bienestar en las ganaderías lecheras, produciendo dolor y alterando el comportamiento natural del animal. Sumado a lo anterior, hay que tener en cuenta, como refieren Whay et al. (2003), que los ganaderos infravaloran la presencia de vacas cojas, ya que no existe relación entre la prevalencia de cojeras y los tratamientos realizados, lo que implica que en la mayoría de los casos las cojeras o no son diagnosticadas de forma correcta o no son tratadas.

Podemos señalar que en el presente estudio hay más vacas cojas en las FG que en las FM (10,5 vs. 4,8 %); mientras que, como se ha visto al hablar de mastitis, es mayor la prevalencia de mastitis clínicas en las FM que en las FG (2,3 vs. 0,2 %).

En las fincas lecheras especializadas de la Sabana de Bogotá, las cojeras fueron el principal problema sanitario a tener en cuenta de cara al bienestar, seguido de las mastitis subclínicas, que aunque tuvieron mayor prevalencia en ambos tipos de fincas, tienen menos efectos negativos sobre el bienestar (von Keyserlingk et al., 2009).

Las neoplasias oculares que para Walker (2003) son un problema, para las vacas de raza Holstein friesian se han presentado solo en el 0,04 % de las vacas de las FG y en el 0,42 % en las FM en la Sabana de Bogotá, o no se las trata o el tratamiento es la enucleación, incidiendo negativamente sobre el bienestar del animal. Por otro lado, cabe destacar que aunque la incidencia de esta patología es pequeña, son significativas las diferencias entre fincas, siendo más escasa en las fincas grandes.

Los animales que padecen el síndrome de vacas caídas, aunque no afecta a una gran cantidad de vacas, tienen muy dañado su bienestar, ya que al propio síndrome se une la falta de herramientas adecuadas para poder levantar a las vacas en las fincas estudiadas de la Sabana de Bogotá. La lista de causas que pueden hacer que una vaca no pueda levantarse es larga e incluye lesiones y patologías de distinta índole (Correa et al., 1993). En este estudio, una de las causas fueron las malas condiciones de higiene y diseño de los suelos, hecho más manifiesto en las FM, obteniendo un valor de OR como factor de protección las FG frente a las FM.

Para valorar el nivel de bienestar animal en función de las patologías presentes en las fincas de vacuno lechero del estudio, hay que tener en cuenta todas, ya que si se valoran individualmente en muchas su prevalencia es escasa, pero estudiadas en conjunto se observa que un 17,4 % de los animales presenta alguna patología en las FM frente a menos de la mitad en las FG. Por otro lado, los abortos y la retención de placenta que en este estudio afectan a menos del 0,5 % de los individuos, para Bascom y Young (1998) representan problemas reproductivos, como abortos y retención de placenta entre las causas más frecuentes de descarte en vacas de leche.

Como se ha explicado anteriormente, las dos enfermedades de mayor incidencia en las fincas de vacuno lechero de la Sabana de Bogotá han sido las mastitis y las cojeras, que por tanto podrían ser empleadas como indicadoras de bienestar animal en esta región y su cuantificación podría hacerse –como en este estudio– mediante el CMT y la valoración de presencia o ausencia de cojeras, o como valoran Blowey y Edmondson (1995) determinando las células somáticas para la mastitis y puntuando la locomoción, que permitiría determinar cojeras de tipo leve.

4.4. Libres para expresar comportamientos

normales para la especie

4.4.1. Temperamento de las vacas en patio