cución de soluciones estables para los desplazados. Entre 35.000 y 50.000 personas desplazadas internas continuaron sin poder retornar a sus lugares de origen. El motivo, según denunciaron a lo largo del año diver- sas organizaciones locales e internacionales, fue la negativa del Gobierno a reconocer a la mayoría de ellos como desplazados internos, con lo que no tendrían derecho a recibir el paquete de ayuda inicial. Las orga- nizaciones humanitarias, por su parte, alertaron de las dificultades de acceso en la región de Terai, señalando que eran superiores a las que tenían que hacer frente durante el conflicto armado que finalizó en el país en 2007.
En Filipinasla ruptura del diálogo entre el Gobierno y el
grupo armado MILF y la reanudación de las actividades militares en agosto llevó al desplazamiento de más 400.000 personas en Mindanao. Además en diciem- bre, la extensión del combate a las islas de Jolo y Basi- lan llevó al desplazamiento de más de 35.000 perso- nas, según fuentes gubernamentales. El Consejo para la Coordinación de Desastres Nacionales informó en diciembre que alrededor de 58.000 personas estaban recibiendo asistencia en campos de refugiados en Min- danao, mientras cerca de 250.000 estaban siendo atendidos fuera de estas instalaciones. En Sri Lanka, la ruptura del acuerdo del alto el fuego y la reanudación de los enfrentamientos entre el Ejército y el LTTE lleva- ron a cerca de 230.000 personas a desplazarse, que
sufrieron también los efectos devastadores del monzón. El 16 de septiembre una directiva del Gobierno obligó a las agencias de Naciones Unidas y a las ONG a salir de la región de Vanni (norte), poniendo en peligro la sub- sistencia de decenas de miles de personas. Solamente en octubre se pudo reanudar la asistencia. Finalmente,
en Timor-Lestelas agencias de Naciones Unidas y el
Gobierno intentaron fomentar el retorno de los despla- zados internos en Dili. Al concluir el año el 90% habí- an regresado a sus hogares, mientras 15.000 permane- cían en 16 campos de desplazados que el Ejecutivo tiene previsto clausurar en febrero de 2009. Sin embargo, diversos líderes comunitarios alertaron de que se estaban incrementando las tensiones entre retornados y residentes debido a que los primeros dis- frutaban de un mayor acceso a recursos (ayudas para el retorno ofrecidas por el Estado y organizaciones de asistencia) en una situación de inseguridad alimenta- ria que estaba afectando a toda la población por igual.
Europa
Países Factores de la crisis
Cáucaso Sur (Armenia, Conflicto armado, desplazamientos
Azerbaiyán y Georgia) forzados
Rusia (Chechenia) Conflicto armado, desplazamientos forzados
10. International Crisis Group. Myanmar after Nargis: time to normalise aid relations. Asia report nº 161, 20 Octubre 2008; y Refugees Interna- tional. “Burma: building upon success”. Bulletin, 5 septiembre 2008.
Cuadro 5.4. Ciclón Nargis: la apertura del “diálogo humanitario” con el Gobierno birmano
La primera reacción del Gobierno birmano oponiéndose a la entrada de organizaciones y personal humanitario de países occi- dentales en las zonas devastadas por el ciclón Nargis en el mes de mayo, fue ampliamente difundida y recogida por los medios. Sin embargo, el cambio de actitud de la Junta Militar en los meses siguientes, gracias a las labores diplomáticas de Naciones Unidas y la ASEAN, proporcionando a los actores humanitarios un nivel de acceso sin precedentes, no logró tras- cender. La colaboración entre la Junta y las organizaciones en terreno también fue positiva. Más allá de los motivos que pue- den esconderse tras esta falta de información, es importante señalar cómo el inicio del diálogo entre las instituciones inter- nacionales y la Junta birmana, por motivos humanitarios, ha logrado hacer más flexible la respuesta de un sistema conocido por su hermetismo y rigidez.
Considerar a la Junta Militar como un organismo monolítico es un error. Según han señalado informes de International Crisis
Group y Refugees International,10dentro del Gobierno existen ministros que se mostraron decididos a posibilitar el acceso de
las organizaciones humanitarias a la zona, frente a las posturas aislacionistas del sector más conservador que pretendió, sin éxito, aumentar el control sobre las labores de asistencia. En este sentido, todas las organizaciones humanitarias que pres- taron asistencia en Myanmar alabaron el trabajo realizado por el Grupo Tripartito Central —compuesto por representantes de ASEAN, Naciones Unidas y la Junta Militar birmana— en la efectiva resolución de situaciones conflictivas relativas a la pro- visión de asistencia. Igualmente, la Evaluación Conjunta Post-Nargis (PONJA, por sus siglas en inglés) liderada por ASEAN fue calificada como el primer informe sobre necesidades global e independiente que se ha podido realizar en el país. La aper- tura de seis oficinas de ASEAN en la región del delta de Irrawaddy hará posible una mayor transparencia y reducirá las posi- bilidades de desviación de la ayuda.
Existe el riesgo que de cara al año 2009 la mayor parte de los donantes cambien su percepción de la situación en Myanmar, pasando de una situación de emergencia a otra de recuperación a largo plazo, reduciendo el número de aportaciones, como ocurre generalmente en estos casos. Según diversos analistas, la menor cantidad de fondos podría significar la pérdida de poder relativa de los ministros más aperturistas a favor de los aislacionistas, por lo que se debería considerar el impacto estra- tégico de la ayuda. Y sobre todo porque la incapacidad de restablecer los modos de vida, la producción y la seguridad en las zonas afectadas, incrementaría la vulnerabilidad del conjunto de la población en el país (la zona más afectada es conocida como la mayor productora de alimentos de Myanmar). Diversos analistas sostienen que la capacidad de permanecer en con- tacto y con un diálogo fluido con los dirigentes birmanos podría ser una oportunidad para iniciar un cambio político o, cuan- do menos, hacer posible el avance de estrategias de desarrollo socioeconómico en el país. Sin embargo, la celebración del referéndum constitucional inmediatamente después del Nargis y la continuación de las operaciones militares en las regiones con minorías étnicas hacen dudar de la posibilidad de que se produzcan avances hacia la democracia a corto o medio plazo.
En la región del Cáucasola situación de los desplaza- dos internos por los conflictos de Nagorno-Karabaj, Chechenia y Osetia del Sur, continuó siendo preocu- pante ante la ausencia de soluciones definitivas. En este sentido, el impulso dado por los Gobiernos azerí y ruso para el reasentamiento de parte de esta población continuó siendo insuficiente y marcado por motivacio- nes políticas que poco tenían que ver con dar respues- tas a la situación generalizada de desprotección. Un informe de IDMC señaló las grandes dificultades de los desplazados de origen checheno para acceder a los ser- vicios públicos y para registrar su residencia. Más de 136.000 personas permanecen desplazadas en Rusia desde el inicio del conflicto en Chechenia.
El conflicto armado que estalló en agosto en
Georgia,en un intento del Gobierno de recu-
perar el control sobre la región de Osetia del Sur (independiente de facto desde los años noventa), generó el desplazamiento de más de 190.000 personas, de las que al menos 24.000, principalmente georgianos resi- dentes en la provincia, no han podido regre- sar a sus hogares por la persistente situa- ción de inseguridad, según un informe de Amnistía Internacional.11 En octubre, el BM, la Comisión Europea y Naciones Uni- das elaboraron una evaluación conjunta de las necesidades tras el conflicto armado,
proyectando una actuación a largo plazo —tres años— que iba más allá de la asistencia humanitaria, intentan- do apuntalar la estabilidad económica del conjunto del país. A partir de esta evaluación el Gobierno georgiano lanzó un llamamiento de 450 millones de dólares en la conferencia de donantes que se realizó en octubre en Bruselas. El Consejo de Europa mostró su preocupa- ción por las persistentes dificultades en el acceso a determinadas zonas en Osetia del Sur y en la frontera georgiana, y la poca presencia de cuerpos de seguridad que protegieran a los retornados. Por otra parte, el orga- nismo alabó la rápida actuación del Gobierno georgiano para aliviar la situación de los nuevos desplazados, pero señaló que la situación de las personas que fueron desplazadas en los años noventa, 220.000, debe ser igualmente solucionada.
Oriente Medio
Países Factores de la crisis
Iraq Conflicto armado, desastres naturales,
crisis política y económica
Palestina Conflicto armado, bloqueo de la ayuda,
crisis política y económica
Yemen Conflicto armado, desastres naturales,
volumen de refugiadoss
En Oriente Medio la situación enfrentada en Palestina por el bloqueo continuado de Israel a la entrada de
combustible, alimentos y asistencia humanitaria en Gaza llevó a que dos terceras partes del llamamiento humanitario de Naciones Unidas para 2009 estuviera centrado en la provisión de alimentos, constatando la cada vez mayor dependencia exterior de la población y el grave deterioro de la crisis humanitaria. El bloqueo provocó la disrupción de los servicios sanitarios y del tratamiento de residuos y aguas, aumentando el riesgo de aparición de epidemias. La gran ofensiva israelí con- tra Gaza iniciada en el mes de diciembre puso de mani- fiesto la creciente desprotección de la población y la falta de medios para asistir a las miles de víctimas. Israel obstaculizó la asistencia a la población civil, impidiendo o retrasando el acceso de las organizacio- nes humanitarias, entre ellas Cruz Roja que alegó que el Ejército israelí estaba violando la Convención de Ginebra al negarse a eva- cuar y asistir a las víctimas de sus operacio- nes.12 La decisión de Israel de impedir el suministro de bienes a la zona fue calificada desde Naciones Unidas como castigo colec- tivo, aunque esto no logró que el Ejecutivo israelí modificara su postura. Esta situación fue definida por diversas ONG (entre ellas Oxfam) como la peor vivida en la zona desde 1967. Por otra parte, el Gobierno israelí continuó con su política de demoliciones y desalojos forzados en Gaza y Cisjordania. Mientras, en Iraqla OIM señaló que a pesar de que el desplazamiento forzado se había reducido durante la primera mitad del año, las necesidades humanitarias de la población desplazada eran apremiantes. En este sentido el Comité Parlamentario para el Desplazamien- to y la Migración solicitó al Gobierno que se destinara un porcentaje fijo de la renta petrolera para la asisten- cia de los desplazados internos, sugerencia que no logró ser aprobada. El presidente del Comité señaló que la bajada del precio del petróleo podría reducir aun más la partida destinada a la atención de desplazados, ya que el Gobierno iraquí considera que la situación de estas personas es provisional y se resiste a diferenciar- la de la del resto de la población. Por otra parte, el gru- po de trabajo para Iraq sobre desplazados internos (OIM, ACNUR y diversas ONG y agencias de la ONU) alertó de que el sistema de distribución pública de ali- mentos gestionado por el Gobierno dejaba a muchas familias sin asistencia. Un grupo de más de 1.000 ONG locales advirtió al Gobierno de la necesidad de no fomentar el retorno de desplazados hasta que la situa- ción de seguridad permita su adecuada reinserción. Las cifras gubernamentales señalaron que 662 familias habían regresado a Iraq en 2008 utilizando el sistema subvencionado de transporte.
Finalmente, en Yemenlos enfrentamientos en el norte del país, unidos a la inseguridad alimentaria y las inun- daciones en el sureste, incrementaron la gravedad de la crisis humanitaria. Más de 100.000 personas fueron desplazadas durante 2008 por la violencia, mientras numerosas organizaciones humanitarias y de derechos
11. Amnistía Internacional, Civilians in the line of fire. The Georgia-Russia conflict, noviembre 2008
<http://www.amnesty.org/es/library/asset/EUR04/005/2008/es/d9908665-ab55-11dd-a4cd-bfa0fdea9647/eur040052008eng.pdf>. 12. Bajo la Convención de Ginebra de 1949, las partes contendientes están obligadas a hacer todo lo posible para encontrar, asistir y evacuar a los
heridos y enfermos sin dilación.