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Enfoque Centrado en la Persona y sus aportaciones a la educación.

MARCO TEORICO

2.3. Educación y Desarrollo Humano.

2.3.2. Enfoque Centrado en la Persona y sus aportaciones a la educación.

El Enfoque Centrado en la Persona (ECP) es una perspectiva científica que surge como enfoque terapéutico en la década de los cuarenta con los trabajos del psicólogo Cari R. Rogers, ante su creciente insatisfacción con las teorías desde las cuales se intentaba abordar los problemas emocionales y conductuales de la época (Lafarga, 2003 a).

Esta teoría se apoya en dos pilares filosóficos fundamentales que son la corriente Existencialista y Humanista, mismas que generan una concepción nueva del hombre que defiende la libertad y la tendencia del ser humano a desarrollarse y a promoverse incluso más allá de los límites humanos (González-Garza, 2001).

Rogers partía de la concepción de que el hombre es digno de confianza, con potencialidades y características que le llevan hacia el desarrollo, la diferenciación, las relaciones cooperativas, cuya vida tiende a moverse de la dependencia hacia la independencia, cuyos impulsos tienden a armonizarse en un complejo y cambiante patrón de autorregulación y su carácter total tiende a preservarse y a mejorarse para conducirla hacia su más amplia evolución.

El Enfoque Centrado en la Persona tiene como propósito ayudar a toda persona a tener un funcionamiento pleno el cual es factible en virtud de que se reconoce la potencialidad y los recursos con los que cada una cuenta. Como el mismo nombre de la teoría y práctica terapéutica lo indican, dicho enfoque presenta una visión positiva de la naturaleza humana; enfatiza los aspectos de ser autónomo, ser socialmente responsable, la búsqueda de la actualización y el desarrollo de las capacidades existentes (González-Garza, 2001).

La teoría propuesta por Rogers se puede sintetizar en las proposiciones que a continuación se enlistan (Lafarga, 2003 b):

1. Todo individuo vive en el mundo de experiencias continuamente cambiante, de las cuáles él es el centro; este mundo delimitado es el campo fenoménico que puede llamarse como campo experiencial.

2. El organismo reacciona ante el campo tal y como lo experimenta y lo percibe; este campo perceptual es para el individuo la realidad.

3. El organismo reacciona como una totalidad organizada ante un campo fenoménico.

4. El organismo tiene una tendencia o un impulso básico a actualizar, mantener y desarrollar el propio organismo experimentado.

5. La conducta humana es básicamente el esfuerzo intencional del organismo por satisfacer sus necesidades tal como las experimenta ahora en el campo fenomenológico, tal como las percibe en el presente.

6. Una parte del campo perceptual se diferencia gradualmente y constituye el Yo mismo (self).

7. La inadaptación psicológica se produce cuando el organismo rechaza de la conciencia experiencias sensoriales y viscerales que no son organizables en la totalidad de la estructura del Yo mismo.

8. Cualquier experiencia incompatible con la organización o estructura de la persona puede percibirse como una amenaza y cuanto más numerosas sean estas percepciones más rígidamente se organizará la estructura de la persona para preservarse.

La concepción del proceso terapéutico desde un Enfoque Centrado en la Persona radica en el impulso de éstas hacia la búsqueda de su crecimiento, en donde ésta

y

se libera de los elementos que obstaculizan su desarrollo, presenta claridad en el acceso a las vivencias y experiencias del ser humano a la conciencia y el crecimiento a través de la relación interpersonal significativa bajo tres condiciones: congruencia, empatia y aprecio positivo incondicional (Lafarga, 2003 a).

La experiencia de la psicoterapia ha sido considerada como un proceso de aprendizaje acerca del Yo mismo y de la totalidad de las experiencias que influyen en este aprendizaje. Todos los sentimientos y significados expresados y satisfactoriamente asociados con la percepción del Yo, se producen a través de la persona del terapeuta cuando éste es capaz de mantener una actitud aceptable incondicional ante la totalidad de la experiencia de la persona que busca ayuda; esta actitud del terapeuta tiende a mirar la confianza de la persona en su propia autodeterminación (Lafarga, 2003 b).

Según Lafarga (2003 a) este enfoque supone que lo verdaderamente importante para la persona es sentirse mejor consigo misma, ampliar el ámbito de su experiencia interna y externa, sentirse menos dependiente de los demás, más responsable de sus propias decisiones en la vida y establecer pautas de conducta más favorables al propio crecimiento y al de otras personas con las que se relaciona. De igual manera esta visión concibe a la persona como valiosa por sí misma, independientemente de sus acciones, constructiva y cuya motivación básica es la autorrealización.

Dicho en otras palabras, Rogers (1985) propone con base en la hipótesis humanista, que el ser humano es digno de confianza y respeto con una capacidad de autodirección que le permite la toma de decisiones y la elección de sus propios valores. Esta perspectiva implica un proceso dinámico en el cual la persona participa activamente en dicho proceso desarrollando su facultad creadora y descubriéndose como un ser libre.

En el contexto educativo, Cari Rogers, precursor de la corriente psicológica humanista, se refiere a las aplicaciones del ECP, como una revolución callada dirigida a la transformación del sistema educacional.

Creo que nos enfrentam os a una situación enteram ente nueva de la educación, en la cual el propósito de ésta, si hemos de sobrevivir, debe ser la facilitación del cam bio y del aprendizaje. Solo son educadas las

personas que han aprendido cómo aprender, que han aprendido a adaptarse y cambiar, que advirtieron que ningún conocimiento es firme, que solo el proceso de buscar el conocimiento da una base para la seguridad...liberar la curiosidad, permitir que las personas evolucionen según sus propios intereses, desatar el sentido de indagación, abrir todo a la pregunta y a la exploración, reconocer que todo está en proceso de cambio, aunque nunca lo logre de manera total, constituye una experiencia inolvidable...La facilitación del aprendizaje es el objetivo de la educación, el modo de formar al hombre que aprende a vivir como individuo en evolución. (Rogers, 1986, pp. 143-160).

Rogers aporta una visión de la educación que va más allá de la modificación de conducta, de la transmisión de la información y el diseño de técnicas y estrategias encaminadas a enseñar para la escuela; la facilitación del aprendizaje significativo pretende enseñar para la vida, por lo que se convierte en la piedra angular del desarrollo humano integral. Concibe su enfoque como un modelo educativo que promueve la libertad responsable y basado en la confianza del potencial humano, ya que el aprender a aprender requiere no solo el desarrollo de la capacidad de reflexión y de discernimiento sobre cómo se aprende, sino el cómo actuar en consecuencia mediante la autorregulación del propio proceso de aprendizaje a través de estrategias flexibles y adecuadas que se integran y adaptan a las nuevas situaciones que enfrenta el aprendiz (González-Garza,

2001).