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IX. 2.1.2.3 Evaluación de impacto

IX.2.2. Enfoques pluralistas o participativos

IX.2.2.1. Fundamento (Ballart 1992, 151 – 156)

La evaluación se desarrolla dentro de un contexto que coincide con el contexto en el que se desarrolla la política o programa, estamos hablando de un contexto político. El conocimiento de tal contexto es de fundamental importancia para la utilidad de la evaluación es decir, si no conocemos el entorno dentro del cual se desarrolla la política o programa, difícilmente podríamos hacer una evaluación que sirva como elemento constructivo y formativo de sus ejecutores. Al respecto, son tres las formas en que se podría decir que la evaluación es política:

1. Las políticas y los programas son propuestos, definidos, debatidos, financiados y aprobados a través del proceso político. En razón de ello, están sujetos, en todas sus fases, a la dinámica política.

2. La evaluación, de alguna manera, se realiza con el propósito de influir en el proceso de toma de decisiones políticas, aunque tal influjo no sea tan decisivo. 3. La evaluación tiene un peso político y adopta, aunque sea implícitamente, una

posición política determinada. En ese sentido, la evaluación se desarrolla a partir de los valores y premisas que inspiran a la Administración con el fin de verificar su realización.

A la vez que se ha reconocido que la evaluación se realiza dentro de un entorno político concreto, se reconoce también la idea de planificar las evaluaciones teniendo en cuenta a sus posibles usuarios e, incluso, su participación activa en la evaluación. Se trata de realizar evaluaciones en períodos de tiempo relativamente cortos, de bajo coste y, sobre todo, que respondan a las necesidades de sus usuarios, todo ello con la finalidad de promover un estrecho contacto con la realidad y una mejor comprensión del entorno político.

En tal sentido, Ballart (1992, 155 – 156) establece que los enfoques pluralistas se fundamentan en los siguientes principios:

1. Importancia de considerar una pluralidad de valores en la evaluación de cualquier política o programa.

2. Interés por la utilización efectiva de los resultados de las evaluaciones por los responsables de primer nivel de las políticas o programas.

3. Utilización de metodologías de índole cualitativas con el objeto de alcanzar un conocimiento amplio de la política o programa y de su contexto.

4. Sustitución de métodos científicos que requieren un ámbito estático, por otros que se adapten a la naturaleza dinámica de las políticas o programas.

A mi entender, estos principios de evaluación se adecuan más a la naturaleza dinámica del contexto en el cual se desarrolla la política o programa. Dentro de esta dinámica el papel de los actores es de capital importancia, pues entra en juego el conocimiento que tengan tanto de la política, como del entorno en que ésta se desarrolla. En este marco, no se trata de aplicar fórmulas determinadas y esperar unos resultados previsiblemente concretos, sino se trata de tener en cuenta el entorno y su dinamismo para obtener resultados adecuados y útiles a la naturaleza y a los fines de la política o programa.

IX.2.2.2. Los enfoques pluralistas o participativos

En los enfoques de evaluación pluralista lo que realmente cuenta son los valores latentes en la relación intrínseca e interactiva entre actores y política y/o programa a evaluar es decir, la evaluación no va a ser algo aislado, realizado exclusivamente por alguien ajeno a la política, sino más bien, va a ser un proceso en el cual participarán los ejecutores de la misma con el evaluador. Por tanto, política pública y evaluación van a estar relacionadas entre sí en razón de sus actores (Warin 1993, 281).

Hablando de los actores, señala Monnier (1995, 159), que son éstos quienes tienen el poder de decisión de evaluar un programa o política. Este poder, según los enfoques pluralistas, se reparte en tres subsistemas: los demandantes de la evaluación, la instancia de evaluación (que integra a los destinatarios y a los ejecutores del programa

o política) y el equipo encargado de evaluar. Monnier representa este planteamiento con el siguiente gráfico:

Tabla I.4.:

DINÁMICA BÁSICA DE LOS ENFOQUES PLURALISTAS

Fuente: Monnier (1995, 159)

Este gráfico representa la dinámica prevista por los enfoques, donde el intercambio o flujo de información es un elemento definitorio y definitivo. Cada uno de los subsistemas descritos están interrelacionados entre sí, de tal forma que las decisiones de uno afectan a las de los demás. En esta interrelación, la Instancia de Evaluación es la que va a determinar el camino a seguir durante la ejecución de la intervención es decir, establecerá los objetivos, la metodología y propondrá los criterios a utilizar. El papel de esta instancia será de capital importancia debido a que conformará el objeto sobre el cual las partes discutirán y harán valer o no sus intereses y valores.

Por otro lado, el evaluador o el equipo encargado de evaluar no se limita a ser un experto en métodos e instrumentos técnicos ni en un ente encargado de realizar en solitario la evaluación, sino que será un incentivador de ideas, un mediador y un metodólogo (Monnier 1995, 166). En ese sentido, deberá:

− Intervenir en el debate entre las partes para informar a los actores sociales.

− Abocarse a ayudar a los demás a aportar ideas, clarificar dudas y explicar consecuencias que se esperan o se temen.

− Mediar para que se respeten las posiciones de todas las partes.

− Lograr un compromiso sobre la definición de los objetivos de la evaluación.

Método Interpretación Demandantes Instancia de evaluación que integra destinatarios y socios de la acción Equipo encargado de evaluar Informe público Recopilación de datos Financiación Relaciones contractuales

− Establecer las prioridades que se fijarán para las distintas peticiones de información.

Por tanto, se advierte un dinamismo intenso por parte del evaluador, éste ya no será un verificador de resultados sino más bien, un sujeto que va a plantear, formular, conducir y animar todo el proceso evaluativo.

Entonces, como podemos apreciar, la evaluación pluralista pretende legitimar la diversidad de intereses en juego, reconoce la multiplicidad de perspectivas y promueve la participación activa de los grupos relacionados con la política o programa. Asimismo, podemos afirmar que la evaluación pluralista, básicamente, consiste en un intento colectivo de información, que permite a los actores ajustar sus representaciones y comprensión de los fenómenos sociales; y, en un proceso interactivo e iterativo para la elección de criterios de evaluación, que busca conducir a una mejor integración de los puntos de vista políticos, estratégicos y operativos por parte de los demás actores.

IX.2.2.3. Ventajas

Las ventajas de los enfoques pluralistas se ordenan, fundamentalmente, hacia el conocimiento de contexto en el cual se desarrolla la política pública y hacia el conjunto de agentes que intervienen en la misma, sus intereses en juego y la interacción entre los mismos. En ese sentido, se precisa lo siguiente:

− Se trata de llegar a comprender qué aspectos son más relevantes desde múltiples perspectivas y su influencia dentro del proceso evaluador.

− Tiene en cuenta el contexto político, lo cual significa que el evaluador tendrá una visión completa del entorno donde se ha implementado el programa o política. − Tiene en cuenta las opiniones y puntos de vista de los actores intervinientes en el

proceso evaluador: demandantes, evaluador, destinatarios y socios.

− El proceso evaluativo que siguen estos enfoques buscan generar un espacio de negociación que los intervinientes enriquecen con sus ideas, opiniones y valores. − Existe una preocupación por responder a las múltiples demandas de información

− El evaluador no es un mero investigador y/o constatador de hechos sino más bien, un mediador o negociador que va a reconducir los pareces de los actores intervinientes para definir el objeto a evaluar y así, poder ganar en objetividad y pertinencia.

Al respecto, cabe destacar que la actividad del evaluador no se limita a tener un conocimiento de la situación de la política – contexto y agentes – sino, que deberá consolidar la información recibida para conocer el desarrollo e implementación de la política concreta. En ese sentido, el papel del evaluador y de los agentes intervinientes cobra una especial relevancia ya que serán ellos quienes determinarán coordinadamente, en base a su conocimiento completo e integrado de la situación, la materia objeto de evaluación.

IX.2.2.4. Desventajas

Las desventajas están referidas, básicamente, a la extensión del proceso evaluador en cuanto al tiempo, lo cual influiría necesariamente en los costes de la misma. También están referidas a las dificultades que se pueden encontrar al intentar coordinar los intereses de los distintos actores intervinientes. En ese sentido, podemos precisar:

− Hay que determinar, según sea el caso, si el consenso creado entre los actores y sus posibles consecuencias positivas, compensan la pérdida de rigor metodológico y de capacidad para determinar la eficacia de las políticas o programas evaluados. − Mantener un proceso evaluador con una participación activa de distintos actores

con diversos intereses, requiere una gran capacidad de gestión política por parte del evaluador, tiempo y recursos suficientes.

− El evaluador puede ser confundido con quienes le contrataron y ser percibido como representantes de intereses premeditados.

− No está claro quién define los grupos que pueden y no pueden participar en la evaluación.

− La negociación que este modelo implica requiere tiempo, por lo que puede haber un desfase temporal entre la decisión y la evaluación es decir, que los resultados de la evaluación devengan en obsoletos debido a la inoportunidad e impertinencia de los mismos.

Por tanto, estas desventajas pueden hacer que el proceso evaluador devenga en largo, caro e inservible para los fines que toda evaluación persigue. Es por ello que, convendría delimitar en el tiempo la evaluación y, además, el número de agentes que serían parte de la coordinación que efectuaría el evaluador para determinar las pautas de la tal evaluación.