Capítulo II Marco teórico
2.2. Base teórica de la variable producción científica 1 Investigación en la práctica docente universitaria
2.2.4. La producción científica
2.2.4.1. Determinantes de la producción científica 1 La producción científica
2.2.4.1.2. Enfoques tradicionales en el estudio de los determinantes de la productividad científica
Atributos individuales
Los primeros estudios sobre la productividad científica de los docentes universitarios incluyeron como factores explicativos características individuales de los académicos tales como la edad, el género, la posición dentro de la institución, y la disciplina científica. Dentro de estos factores, la relación entre edad y la productividad científica ha sido uno de los aspectos que más ha llamado la atención de economistas y sociólogos. Aunque los resultados obtenidos han sido diversos, la mayor parte de los trabajos realizados sugieren la existencia de una relación en forma de U-invertida entre estas variables, es decir, la productividad científica aumenta con la edad pero sólo hasta cierto punto, a partir del cual se mantiene constante e incluso disminuye Weiss y Lillard (1982) y Levin y Stephan (1991).
Adicionalmente, se ha señalado que esta relación no es homogénea y que varía en función del campo disciplinar del docente Clark y Lewis (1985); Levin and Stephen (1989).
De hecho, en la década de 1960, Lehman (1960) mostró que los científicos de
disciplinas más fundamentales alcanzan su pico de productividad más pronto que los que pertenecen a disciplinas de base más empírica.
En este sentido, Levin y Stephan (1991) a través de un estudio longitudinal concluyen que el efecto del ciclo de vida está correlacionado con la edad y que, en general, los científicos se vuelven menos productivos a medida que envejecen. Asimismo, la
experiencia profesional, medida como el número de años dedicados a la labor académica, también se ha considerado como un factor que afecta la producción científica. En lo que
respecta a este factor, la mayoría de los estudios sugieren que las publicaciones académicas aumentan significativamente durante los años iniciales de actividad del investigador.
Así, por ejemplo, autores como Rebne (1990) y Goodwin y Sauer (1995), indican que el rendimiento máximo de un investigador ocurre dentro de los primeros 10 años de trabajo. Tendiendo a disminuir después de 25 o 30 años de actividad.
A pesar de los resultados anteriormente mencionados, también se ha indicado que, ante la presencia de otros atributos, la edad o la experiencia, constituyen pobres predictores de la productividad científica. En concreto, se ha señalado que la posición que ocupa el docente dentro de la institución puede llegar a ser un factor mucho más determinante.
En esta línea, Knorr et al. (1979), demostró que cuando se controla el efecto que ejerce la realización de labores administrativas, la edad deja de ser un factor significativo.
Asimismo, autores como Cole y Cole (1973), y Long (1978), han encontrado que los profesores con mayor categoría dentro de la institución (tiempo completo, catedrático) tienen una mayor productividad que los profesores de categorías inferiores (junior, asistente, profesor asociado).
Otro atributo individual que ha sido relacionado con la productividad científica es el género. Los primeros estudios realizados al respecto mostraron una menor tendencia por parte de las mujeres hacia la publicación, en comparación con sus colegas masculinos Cole y Zuckerman (1984) y Vasil (1996). No obstante, más recientemente estos resultados han sido matizados, indicando que los mismos pueden ser atribuidos a diferencias de género asociadas con la posición y con factores familiares Xie y Shauman (1998), Smeby y Try, (2005).
Con relación a este último punto, se han realizado varios estudios que incluyen la variable estado civil para tratar de explicar el rendimiento científico. La hipótesis
subyacente en estos estudios es que las investigadoras casadas podrían ser menos productivas dado sus responsabilidades domésticas. Sin embargo, la evidencia con respecto a este punto es ambigua y al parecer falta un mayor sustento empírico sobre el tema.
Por otra parte, Rushton et al. (1987) intentaron determinar los rasgos de personalidad que están asociados a la excelencia académica. Los resultados encontrados muestran que un buen científico se caracteriza por ser una persona menos sociable que la media,
inteligente, agresivo, dominante, orientado hacia el logro e independiente. Aunque no cabe duda que los rasgos de la personalidad inciden en el rendimiento científico es un aspecto complejo, en el que no se ha llegado a un consenso definitivo.
La disciplina constituye otro de los factores clásicos que han sido asociados con la productividad científica. Sobre este factor se ha analizado tanto su efecto individual como su efecto conjunto con otros atributos personales, especialmente con la edad. Se asume como referencia que la disciplina de matemáticas, las ciencias sociales y humanidades ejercen un efecto significativo y negativo sobre la productividad científica del docente.
Dundar y Lewis (1998), también hallaron diferencias importantes en cuanto al número promedio de artículos publicados por los académicos de universidades de Estados Unidos en función del campo disciplinar al que pertenecen. Así, mientras que un docente típico en el campo de las ciencias sociales publicó aproximadamente 2,5 artículos entre 1988 y 1991, sus colegas en las ciencias biológicas publicaron 9 artículos durante el mismo periodo.
No obstante, Dundar y Lewis (1998) señalaron que estos resultados más que reflejar diferencias en cuanto a los niveles de productividad por disciplina, pueden reflejar diferencias generales en las pautas de publicación existentes entre diversas áreas.
referencia a los factores determinantes de la misma. Uno de los trabajos pioneros es el de Larrinaga (2005), quien avanzando en la línea de los estudios descriptivos de la
producción científica de los investigadores españoles, abordó algunos factores asociados a la publicación de artículos académicos. Sus hallazgos le permitieron concluir que el factor institucional es el que parece estar más relacionado con el nivel de producción científica, ya que algunos departamentos universitarios tenían una mayor producción científica que otros, mientras que los incentivos profesionales no eran demasiado determinantes.
Asimismo, Casanueva y Caro (2013), en una investigación posterior, muestran que los factores sociales influyen positivamente en una actividad académica y científica de forma tan relevante como la obtención del grado de doctor, mientras que la productividad científica individual no lo hace.
En cuanto a las causas de las diferencias de productividad a nivel de cada universidad o departamento, sobresalen la desmotivación por los rechazos sufridos y la presencia de actitudes acomodadas, seguidas por la falta de incentivos a la investigación, tanto en forma de financiación, como de reconocimiento al asignar la docencia. En este ámbito no se aprecian diferencias de opinión por edad, tamaño de universidad o categoría profesional. Sin embargo, las diferencias a nivel departamental son significativas cuando analizamos la existencia o no de tramos de investigación. Los profesores universitarios de Contabilidad que cuentan con algún tramo de investigación son más críticos con las causas que motivan la mayor o menor productividad de su departamento, considerando que se debe
fundamentalmente a la presencia de actitudes acomodadas y atribuyendo menor peso que el grupo de profesores sin sexenio a otras causas como las dificultades de formación o la inexistencia o existencia irregular de cursos de doctorado.