Capítulo II Marco teórico
2.2. Base teórica de la variable producción científica 1 Investigación en la práctica docente universitaria
2.2.2. Investigación científica
2.2.2.3. Evaluación científica:
Los sistemas científicos y la ciencia han crecido tanto, que es necesario evaluar los nuevos conocimientos y los resultados de investigación. La investigación científica es una actividad colectiva Callon, Courtial y Penan (1995). Su crítica es permanente y nadie puede sustraerse a ella.
La razón de la evaluación científica se debe a que en ella intervienen fondos presupuestarios, públicos y privados. Los resultados presentados a la comunidad de investigadores por medio de publicaciones científicas sobre todo de artículos científicos para que la comunidad verifique y contraste el valor de la investigación y el
aprovechamiento de los recursos recibidos permite además planificar y gestionar la investigación a través de las instituciones y grupos que se benefician de las ayudas económicas de los presupuestos de la administración pública. Por tal motivo está fuera de toda duda la importancia de la investigación y el desarrollo de ésta en países cuyas instituciones evalúan constantemente la calidad y cantidad de investigaciones realizadas.
Gómez, y Bordons (1996) argumentaron que durante los últimos años se ha evidenciado una creciente necesidad de evaluar los resultados de la actividad investigadora, tanto en países o regiones como en centros o grupos de investigación.
Considerando esta problemática, Sancho (2001) señaló que la investigación científica es una actividad social y su estimación proporciona herramientas sistemáticas, fiables y eficaces para el desarrollo de determinadas instituciones, ya sean del sector público o del privado, haciendo necesaria la evaluación. La evaluación permite concretar planes y programas que ayudan a la gestión de recursos económicos de diversas instituciones, ante las entidades políticas que asignan los presupuestos dedicados a la investigación, lo cual no es tarea fácil.
En este tenor Spinak (1998) opinó que la actividad científica debe ser analizada e interpretada dentro del contexto social en la que está enmarcada, por ello, las evaluaciones del desempeño en determinados campos del conocimiento, deben ser sensibles al contexto social, económico e histórico de la sociedad de donde provienen.
Este mismo autor describe que el proceso de toda evaluación debe distinguirse de una simple recolección de datos o indicadores científicos. La recopilación y tabulación de los datos cualitativos y cuantitativos, así como el monitoreo de las actividades son sólo componentes para la evaluación. El examen trata de responder por qué las cosas ocurren como ocurren y se ha convertido en un componente esencial de la política científica. Por tanto, la cantidad de publicaciones de un grupo de investigación puede considerarse un indicador de su producción científica Llana y Sobrino (2003).
Es así como la evaluación juega un rol significativo para construir el potencial científico y tecnológico en los distintos países por su pertinencia en cuanto a: medir la efectividad de las investigaciones y para dar cumplimiento con los objetivos
socioeconómicos. El análisis científico permite desarrollar las infraestructuras e identificar programas que entrenen y preparen a las futuras generaciones de investigadores Spinak (1998).
Moravcsik (1989) señaló otras tres razones por las que es necesario evaluar la ciencia: La primera razón es debido a que si bien los resultados son intangibles (el conocimiento y la comprensión del mundo que nos rodea) también es necesario establecer pautas
precisas que permitan comprobar y conocer los efectos de la investigación, La segunda razón tiene que ver con el impacto y la influencia que genera la ciencia (que nos obliga a saber cómo funciona y cuál es su rendimiento) y la tercera razón es conocer el posible sesgo que presenta la productividad de la ciencia, la cual obliga a que los recursos se destinen a los científicos que pueden resultar más productivos.
Las evidencias anteriores han motivado la creciente demanda de la sociedad sobre la transparencia en el rendimiento de cuentas relativo a la investigación y conlleva la
obligación ética de demostrar que el financiamiento público de esta sigue reglas claras. En las últimas décadas la evaluación del desarrollo científico y tecnológico de algunas
naciones es más evidente que en otras. Posiblemente esto sea consecuencia de una inversión planeada a mediano y largo plazo. Dicha inversión implica mejoras sustantivas en la economía, la medicina y la producción de alimentos entre otras áreas todo lo cual redunda en el mejoramiento en la calidad de vida de la población de aquellos países que invierten en dichos rubros. Lo anterior justifica la necesidad de la intervención pública y la aplicación de criterios y metodologías de evaluación.
La bibliometría constituye un medio para situar la producción científica de un país con respecto a otro; una institución en relación con su país e, incluso, a los científicos en relación con sus propias comunidades. Los indicadores bibliométricos deben aparecer allí donde se evalúe la investigación, porque son una herramienta que permite observar el estado de la ciencia y la tecnología a través de publicaciones científicas que se generan en distintos niveles de agregación y cada uno de ellos pone de relieve una faceta del sistema objeto de evaluación.
Los estudios bibliométricos llevan años utilizándose como parámetros para evaluar la investigación en el ámbito universitario debido a que contribuyen a la medición específica de los resultados concretos que generan las investigaciones y justifican la pertinencia de los gastos derivados de las mismas. Los sistemas científicos son caros y cada vez más complejos, por ello la necesidad de evaluar su eficiencia a la hora de gestionar los recursos disponibles y determinar tanto la cantidad como la calidad de la investigación que se realizan, trayendo como beneficio el desarrollo en países e instituciones que tienen como práctica la evaluación de su producción científica. Ante la situación planteada, está fuera
de toda duda la importancia que la investigación tiene en el desarrollo de cualquier país. Hemos mencionado líneas atrás la pertinencia de la evaluación de los textos científicos. Sin embargo, para que exista la evaluación científica se necesitan productos.
Uno de los medios que permiten la certificación científica es la publicación de resultados. Al respecto, Gutiérrez, Blanco y Casal (2004) afirmaron: la comunicación científica es el mecanismo básico para la existencia de la ciencia. Es fundamental que esa comunicación se realice de manera adecuada y comprensible para la comunidad científica‖.
De acuerdo con Bordons (2004) las publicaciones científicas desempeñan una función decisiva en las distintas etapas de la actividad investigadora, porque son el canal preferente de divulgación y actúan como voceras accesibles de las nuevas hipótesis. Por tanto estas comunicaciones son la parte central de la evaluación de la ciencia en los estudios
bibliométricos. En este sentido Cuevas y Mestanza (2002) mencionaron que una de las características fundamentales de la actividad científica es la publicación de sus resultados, la cual es una práctica intrínseca ya conocida.