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Enseñanza de Idioma y Aspectos Culturales

Cognición del Maestro

6.2.3 Enseñanza de Idioma y Aspectos Culturales

El dictamen de la última modificación del Plan de Estudios de la Licenciatura en Docencia del Inglés como Lengua Extranjera (ya anteriormente mencionado), también da cuenta de la relación entre el lenguaje y la cultura, en particular en el Resultando número cuatro (segunda parte):

Que la orientación académica y formativa del especialista en la docencia del inglés es la de evaluar conceptos y principios teóricos y prácticos, en el campo de la educación en general y en la enseñanza del inglés en particular, en una forma crítica, dentro de un marco investigativo, reflexivo autodirigido, humanístico y centrado en el estudiante como eje del proceso de enseñanza-aprendizaje. De igual manera, el docente de inglés es capaz de relativizar el entorno cultural y de potencializar las relaciones entre individuos pertenecientes a diferentes comunidades lingüísticas y culturales debido a que, además de desarrollar saberes, el conocimiento de otros idiomas desarrolla actitudes que favorecen el desempeño adecuado en diversos ámbitos personales y profesionales. (Universidad de Guadalajara, Comisión Permanente de Educación del H. Consejo General Universitario, 2004: 1).

En el ámbito de la enseñanza de lenguas extranjeras, resulta común generalizar que el concepto de cultura es una de las palabras más complejas o difíciles de abordar, en cuanto a que no es posible llegar a una sola definición o hacer una simple descripción.

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Kumaravadivelu expone63 que en el sentido más amplio del concepto "se incluye una

vasta variedad de constructos como hábitos mentales, prejuicios personales, valores morales, costumbres sociales, logros artísticos, y preferencias estéticas de sociedades particulares" (2003: 267). Incluso, este profesor universitario de Lingüística Aplicada, nos informa que los antropólogos han utilizado la palabra cultura, sea con C mayúscula o minúscula, para hacer distinción a lo que cada una de ellas implica o significa. Cuando se usa con la letra alta se refieren a un constructo social el cual incluye esfuerzos creativos como el teatro, la música, el arte, la danza y la literatura. La letra minúscula, cuando el término es tomado como un constructo personal el cual señala los patrones de conducta, creencias, y valores que sirven de guía para la vida cotidiana de un individuo o un grupo dentro de una comunidad.

En la historia del terreno de la enseñanza y el aprendizaje de lenguas extranjeras, se señala que fue antes de la Segunda Guerra Mundial cuando el énfasis que se daba era a la Cultura, pero después se cambió a cultura debido a la importancia primordial que se le dio a la meta de la comunicación lingüística. Por lo anterior, los aprendices de lengua y los maestros empezaron a darle más valor a los aspectos cotidianos de las prácticas culturales y esto ha permitido la emergencia de áreas de estudio para la investigación aplicada muy valiosas hoy en día, como la de la comunicación intercultural y multicultural y la del inglés como lengua franca, las cuales interconectan al lenguaje no sólo con la cultura sino también con la identidad y muchos otros factores interrelacionados.

El mismo lingüista Kumaravadivelu (2003) es quien, citando una revisión de H. H. Stern (1992), nos marca que de manera más reciente la enseñanza de la cultura en la clase de lengua necesariamente implica tres componentes: el cognitivo, el afectivo y el conductual:

El componente cognitivo se relaciona con varias formas de conocimiento -conocimiento geográfico, conocimiento acerca de las contribuciones de la cultura meta a la civilización

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del mundo, y conocimiento de las diferencias en el modo o estilo de vida así como también en la comprensión de los valores y las actitudes en la comunidad de la segunda lengua o lengua extranjera. El componente afectivo se relaciona con la curiosidad y la empatía de los aprendices con la cultura de la lengua meta. El componente conductual se relaciona con la habilidad de los alumnos para interpretar conductas que son relevantes y conducirse ellos mismos en formas apropiadas culturalmente hablando (1992: 268).

Por todo lo anterior, el autor deriva que el objetivo general de la enseñanza de la cultura es: "ayudar a los aprendices de idioma a desarrollar la habilidad de usar la lengua extranjera en formas culturales apropiadas para alcanzar el propósito específico de interactuar empáticamente con los nativo hablantes de la lengua meta" (2003: 268). Obviamente que para lograr esto último, e incluso echar mano de otros puntos de vista del mundo (aún de los propios estudiantes), los maestros de lenguas tienen la alternativa de desarrollar en sus alumnos una consciencia cultural crítica, lo cual les permitiría conjuntar la cultura propia, que han heredado, con la otra cultura que han aprendido por experiencia y conllevaría un verdadero enriquecimiento mutuo.

De manera muy reciente, el investigador Will Baker es quien retoma la "inexorable" relación entre lenguaje, cultura e identidad, afirmando: "Toda comunicación involucra participantes, propósitos, contextos e historias, ninguna de las cuales son "neutrales" (2015: 3). Plantea que el término cultura no ha sido usado solamente en contextos académicos y profesionales, como el concepto de comunicación intercultural por ejemplo, sino que incluso ha sido sobre-utilizado, aún en medios de comunicación masiva y política y siempre sujeto a un gran debate y polémica, por lo que resulta difícil conceptualizarlo. Por lo anterior, propone que en lugar de intentar definirlo, es mejor caracterizarlo.

Apunta que desde un contexto histórico, en particular desde el punto de vista antropológico y sociológico, se prefiere el abordaje de lo cultural como "un modo de vida" más que las perspectivas tradicionales que dan cuenta de una jerarquía civilizatoria o predominantemente artística o de un proceso de desarrollo o "cultivo" individual y de conjunto. Para este autor resulta imprescindible retomar, desde

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diversas perspectivas, el concepto de cultura "como un producto, como discurso, como práctica y como ideología" (2015: 46) y agrega "de manera más significativa esta la noción de cultura como semiótica y simbólica" (2015: 50).

Cuando se visualiza a la cultura como un producto, suele tomarse como un sistema, un "contenedor", una estructura o "cosa", la cual es compartida por grupos de personas y suele relacionarse con la noción de "nación o lo nacional". El enfoque discursivo percibe a la cultura como construida en y a través de la palabra o la disertación. La perspectiva que enfatiza la práctica enfoca a la cultura "como algo que nosotros hacemos en lugar de algo que nosotros tenemos" (2015: 56). Para abordar la cultura como ideología Baker (2015) retoma una cita textual de Gee:

Los modelos culturales no están todos mal o bien. De hecho, como todos los modelos, son simplificaciones de la realidad. Ellos son la ideología a través de la cual visualizamos nuestros mundos. En este sentido, todos nosotros somos ambos, beneficiarios y víctimas

de la ideología, gracias al hecho de que hablamos una lengua y vivimos en una cultura. Pero podemos -o a veces estamos obligados moralmente a- cuestionar nuestros modelos culturales y reemplazarlos con otros, algunas veces con teorías explícitas y bien desarrolladas. Últimamente, estas nuevas teorías son modelos también, pero esperamos, mejores modelos (2008: 29).

Para cerrar esta sección sólo restaría mencionar la propuesta que hace el mismo Baker en el sentido de lo ineludible que resulta, actualmente, fundamentarse en la Teoría de la Complejidad para el entendimiento y exploración de la cultura con una noción o caracterización de la multiplicidad, fragmentación y fluidez de su dinámica, aún vista como un todo, pero un todo en constante cambio, en permanente movimiento.