CAPÍTULO II: Configuración histórica de la enseñanza de la Economía en España
3. DEL SIGLO XVIII AL SIGLO XX: CONFIGURACIÓN DE LA ECONOMÍA COMO
3.2.1 La enseñanza de la Economía en Europa en el siglo XIX
Durante este nuevo siglo, las corrientes intelectuales, sociales y económicas discurrirán por caminos muy distintos a los del siglo precedente. Y así lo reflejan las palabras de Ricardo Blanco Canales:
El pensamiento asistía al nacer de las ciencias sociales modernas. Se esforzaban por dar una explicación a los problemas del hombre y de la sociedad de entonces: el utilitarismo, el positivismo de Comte, los evolucionismos, los socialismos premarxistas, el anarquismo, el cooperativismo, la doctrina social de la Iglesia, etc. (1976, p. 78).
Las desigualdades sociales y económicas surgidas al amparo de la Revolución Industrial y de la Revolución Francesa, el rápido crecimiento de la clase obrera y la derivada "cuestión obrera", la necesidad de encontrar un equilibrio en la relación trabajo- capital, y en definitiva la urgencia de dar respuesta a una nueva estructura social y política surgida bajo el paraguas de los movimientos mencionados, llevan a los gobernantes a buscar respuestas en los postulados de la escuela clásica de economía, representada por
119
Adam Smith y J.B. Say. Paralelamente, el afán de conocimiento para poder entender la realidad social y económica del momento traerá consigo la traducción y edición de obras extranjeras, actividades que serán ingentes durante este periodo. Autores como Bastiat, Ricardo o Malthus serán los más leídos y consultados y en todos ellos habrá un rasgo común: "la sumisión de lo económico a lo moral" (Ibídem, p. 81).
Como acabamos de señalar, la Revolución Industrial iniciada en Gran Bretaña en el siglo anterior, se irá extendiendo poco a poco por los distintos países europeos, y España no será una excepción, de tal forma que traerá a nuestro país el paso de una sociedad estamental formada por el clero, la aristocracia y el pueblo llano, a una sociedad de clases formada por dos grandes grupos bien diferenciados, la burguesía y el proletariado con el nacimiento de la clase obrera. Ambos grupos serán ciudadanos diferenciados pero iguales ante la ley, ciudadanos que empezarán a involucrarse en la problemática social del momento y por lo tanto también en la problemática educativa. Pero antes de adentrarnos en el contexto de nuestro país, de la mano de Lorenzo Luzuriaga, haremos un pequeño viaje por Europa para conocer el estado de la enseñanza de la ciencia económica en el continente europeo en este siglo XIX.
Y siendo Gran Bretaña el origen de la Revolución Industrial, iniciaremos este breve análisis europeo por este país anglosajón para conocer a grandes rasgos qué es lo que se estaba haciendo en el ámbito de la enseñanza de la economía durante este siglo XIX. No en vano, será dicha Revolución la que hará que los gobernantes tomen conciencia de la necesidad de "dar a las masas una educación más sólida, lo cual unido a la extensión de los derechos políticos y a la llegada de las ideas liberales procedentes especialmente desde Francia, condicionaron la orientación de la educación inglesa" (Luzuriaga, 1980, pp. 185- 187). Al mismo tiempo, la influencia de las obras y del pensamiento económico de los considerados "padres de la economía moderna", ingleses como David Ricardo, Adam Smith y Thomas Malthus, se traducirá en un gran protagonismo de la ciencia económica a partir de mediados de este siglo y con ello, en un creciente entusiasmo por aprender esta disciplina. Todo ello quedará reflejado en una intensa actividad legislativa, especialmente durante el último cuarto de siglo, en un intento por adaptar la educación a un nuevo contexto social y económico que permita a Gran Bretaña alcanzar una posición de supremacía económica similar a la de algunos de sus vecinos europeos18.
120
Tras la riqueza intelectual y la producción literaria que en el ámbito económico caracterizará a la Francia del XVIII, en este nuevo siglo, y una vez culminado el movimiento revolucionario en 1799, tal y como exponemos en el Capítulo III de esta investigación dedicado al estudio del sistema educativo francés, Napoleón iniciará un proceso de centralización educativa con la fundación en 1806 de la Université Impérale, ejerciendo el Estado de esta forma, un control absoluto sobre la educación (García Garrido, 2013, p. 25). Este proceso de centralización se irá desarrollando paulatinamente. Podríamos afirmar que el sistema educativo estará marcado durante los primeros años por el autoritarismo napoleónico. Posteriormente, la llegada de la Monarquía en 1830 dará paso a un cierto liberalismo educativo favorecido por la Ley Guizot, liberalismo que, sin embargo, se verá truncado con la Ley Faloux de 1850. El país tendrá que esperar a finales de siglo para que las leyes educativas promulgadas por el entonces ministro de educación Jules Ferry, y con una fuerte influencia del Rapport de Condorcet, reformen el sistema educativo y sienten las bases del sistema actual (Luzuriaga, 1980, p. 184).
El economista francés, J. B. Say, considerado otro de los padres de la economía moderna, será, junto con su obra, referente en la enseñanza de la ciencia económica en Francia. De la mano de este economista se fundarán en París las primeras cátedras de Economía. Será el caso de la cátedra del L´Athénée en 1818, la cátedra del Conservatoire des Arts et Métiers en 1819 y la cátedra del Collége de France en 1831(Astigarraga, 2010, p. 152).
También durante este siglo abrirán en Francia sus puertas las Grandes Escuelas de educación superior para apoyar el comercio y la actividad industrial, escuelas de reconocido prestigio como la École Supérieure de Commerce de Paris, hoy ESCP Europe que será fundada en 1819. Una década después le tocará el turno a l´École Centrale des Arts et Manufactures, hoy École Centrale de Paris. En 1854 abrirá sus puertas l´École des Arts Industriels et des Mines, hoy École Centrale de Lille y en 1857 será fundada l´École Centrale lyonnaise pour l´Industrie et le Commerce, hoy École Centrale de Lyon. Los franceses cerrarán el siglo con la apertura de la Escuela de Estudios Superiores de Comercio, hoy HEC París. A finales del siglo XIX, el sistema educativo francés se habrá convertido en un referente educativo para otros muchos países europeos, tal y como recogeremos en el mencionado Capítulo III.
121
En Alemania destacaremos la figura de Karl Marx, considerado otro de los padres de la economía moderna junto a los ya citados Smith, Malthus, Ricardo y Say. Si bien este filósofo era de origen prusiano, cursará sus estudios universitarios en Alemania. Su obra será prolífica y abarcará diversas ramas del saber. Como señala Fernández Enguita "no cabe duda de que Marx ha sido uno de los autores modernos, en particular entre los no dedicados a la educación, con mayor influencia en el ámbito de ésta" (1995, p. 14).
De la mano de Henry Lefevre y Henry Arvon y sus respectivas obras sobre Marx, Le Marxisme, concretamente el Capítulo IV (1966, p. 76 y ss.) y El Marxismo, Capítulo 1 (1966, p. 16 y ss.) respectivamente, vamos descubriendo cómo Marx, ya en sus Manuscritos económicos filosóficos escritos en 1844, y también conocidos como Cuadernos de Paris, critica a los economistas clásicos que le han precedido, a quienes considera expresión de una pretendida ciencia económica que, como ciencia burguesa no ve sino la superficie de las cosas, describiendo el modo de producción capitalista como un mero hecho natural, inevitable e insustituible. Según Marx, no llegan aquellos a penetrar debajo de lo superficial y a descubrir la explotación capitalista, y ello como consecuencia de su pensamiento no dialéctico procedente del idealismo; aíslan la ciencia económica, la economía, y la separan de una perspectiva de lo humano y de la historia, con olvido de la exigencia de una metodología científica que parta de un análisis dialéctico; y convierten conceptos abstractos como el dinero o el capital, en fetiches, cosas, objetos, aislándolos y desconectándolos de las relaciones sociales de producción. Entiende Marx que dicho enfoque pone de manifiesto que a pesar del poder del hombre sobre la naturaleza y los bienes producidos por este poder como consecuencia de la propiedad privada de los medios de producción, tales bienes escapan a su voluntad, convirtiéndose aquellos conceptos de capital y dinero en realidades agresivas en beneficio de una clase privilegiada, mostrando la alienación del hombre social al quedar fuera de su control y del control de la sociedad la obra que él mismo ha creado. La crítica de Marx a la economía política, en suma, expresa la incapacidad de esta para captar la evolución y las leyes de la sociedad capitalista, así como la alienación que subyace en las relaciones de producción que están en la base de ésta.
Sin embargo, será en El Capital, considerada su obra maestra, concretamente en el primero de los tres libros que componen este trabajo y publicado en 1867, donde Marx describa en profundidad la realidad de la producción capitalista con el análisis de la relación trabajo, mercancía y plusvalía, así como de las leyes que regulan su
122
funcionamiento, no meramente desde la perspectiva de las relaciones de los distintos factores, que era lo único que preocupaba a los economistas clásicos, sino también de su evolución, de su leyes tendenciales, lo que le llevará a predecir finalmente la propia crisis del sistema.