Zaratán es un pueblo-dormitorio próximo a la capital de la provincia, que ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años, y que se encuentra en un período de asentamiento.
3.1.- LAS FAMILIAS.
Los padres y madres de los alumnos son en su mayoría de clase media, principalmente trabajadores por cuenta ajena, y con estabilidad laboral (en muchas familias trabajan ambos miembros).
Aproximadamente el 80% de los padres y madres tienen estudios primarios y medios; el resto, estudios superiores.
La mayoría de las familias están constituidas por el matrimonio y dos hijos. La participación de los padres en las actividades del centro, como miembros de la Comunidad Educativa es muy buena en general; y el interés por la evolución académica de sus hijos, también es muy buena, en general.
3.2.- ALUMNADO.
El número de alumnos ha aumentado significativamente en los últimos años. La mayoría recibe un estímulo positivo hacia la actividad escolar en el ambiente familiar, aunque se aprecia que acuden con carencia de normas de convivencia y de hábitos.
Se empieza a observar la llegada de inmigrantes con escaso dominio del idioma, diferentes costumbres y, algunos, con un desfase escolar significativo en relación con sus grupos de referencia.
Los alumnos tienen buena disposición hacia la escuela y participan activamente en las actividades que se organizan. Es muy reducido el número de alumnos que carece de interés hacia las actividades escolares.
La relación de los alumnos entre sí y con los profesores es normal y no se suelen presentar conflictos importantes.
3.3.- SITUACIÓN ACTUAL DE LA CONVIVENCIA EN EL CENTRO.
Se considera que hay conflicto cuando la relación entre varias personas sean alumnos, profesores, o padres, llega a un punto de tensión tal que repercute en la buena marcha de la vida del centro.
Fundamentalmente cuando se llega a enfrentamientos verbales (gritos, insultos, falta de respeto...) o a agresiones físicas.
Actualmente la convivencia en nuestro centro en general, es buena, el ambiente es agradable, pacífico y de respeto entre todos los componentes de la Comunidad Educativa. No se suelen presentar conflictos aunque existen algunos casos conflictivos con alumnos y familias poco sensibles a las indicaciones del profesorado.
Las relaciones entre los alumnos son buenas; si en algún momento se produce alguna discusión se soluciona con facilidad. Hay, en general, buena relación entre alumnos y maestros lo que produce un ambiente de confianza y respeto.
3.4.- RESPUESTAS DEL CENTRO ANTE ESTAS SITUACIONES.
Las respuestas que da el centro cuando se presenta alguna situación que puede derivar en conflicto están basadas en el diálogo, tienen carácter educativo y pretenden contribuir al proceso general de formación y recuperación del alumno.
El tratamiento correcto de estas situaciones exige la implicación del profesorado, el alumnado y las familias.
• El Profesorado.
Consideramos que debemos valorar más las conductas positivas y el esfuerzo que hacen algunos niños para la mejora de la convivencia.
El profesorado se encuentra sin recursos o estrategias efectivas y no dispone de medidas correctivas eficaces ante algunas situaciones problemáticas específicas.
El profesorado debe trabajar con el alumnado, desde el aula, las normas de convivencia del centro.
• El alumnado.
El alumnado que provoca problemas de disciplina no suele mostrar interés por la actividad que se desarrolla en el aula.
Es importante tener en cuenta las características psicológicas propias de la edad de los alumnos para poder interpretar y hacer frente a los problemas y conflictos de convivencia.
Muchas veces la indisciplina es su manera de relacionarse y, desde luego, en muchos de los casos es su manera de hacerse notar.
Los alumnos que ven que los temas de enseñanza conectan con sus intereses y/o participan en su planificación suelen ofrecer muchos menos problemas de convivencia escolar.
• Las familias.
En algunos casos las familias hacen dejación de su autoridad y abandonan la formación humana, de sus hijos, transfiriendo a la escuela esa responsabilidad. Muchas veces desde la propia familia se justifican actitudes e incumplimientos de las normas del centro lo que supone una postura más indisciplinada del alumno.
El alumnado con problemas de convivencia y disciplina proviene, en su gran mayoría, de familias desestructuradas o carentes de normas, pautas y hábitos (sobreprotección, autoritarismo infantil, etc.).
• Consecuencias de los conflictos.
Tanto el profesorado como el alumnado padecen las problemáticas de convivencia y disciplina en un centro, (si las hubiere) y eso repercute seriamente en el rendimiento de unos y otros y en el ambiente general del aula. Las familias son sensibles a los problemas de convivencia de un centro, y relacionan la eficacia y la calidad del mismo con el grado en que tales problemas están resueltos y con el tipo de clima de aprendizaje que se logra construir.
Algunas veces, a pesar de los esfuerzos internos del centro, la solución final de los problemas de convivencia depende de soluciones externas que el propio centro no puede controlar.
• El centro y su organización.
Los centros deben asumir la planificación de la convivencia como una tarea básica de la que depende la organización de la vida educativa.
El claustro debe ser el eje motor del centro del que depende básicamente la mejora de la convivencia y la disciplina.
Por ello:
– Es necesario tener unos criterios uniformes sobre lo que se debe hacer para resolver las problemáticas de convivencia y sobre cómo se debe llevar a cabo.
– Es necesaria la implicación de todo el profesorado en las problemáticas de convivencia e indisciplina porque es la manera de tener uniformidad de criterios de actuación.
– La solución a la convivencia y la disciplina pasa necesariamente por conseguir una línea de actuación conjunta a través de un trabajo coordinado y planificado entre todos.
– Intensificar la acción tutorial con estos alumnos y sus familias, así como la intervención psicológica y social.
– Debemos aprender a afrontar los conflictos de forma positiva.
– Hay que hacer reflexionar a las partes en conflicto, y que sugieran ellos mismos las soluciones.
– Se tiene que favorecer la colaboración de las familias con el centro educativo: compromiso y responsabilidad.
– A través de las AMPAS, los padres/madres deben verse implicados y colaborar con el profesorado en la educación de sus hijos. Las familias deben educar. Sin ello nada de lo que hagan los docentes será eficaz.
3.5.- RELACIÓN CON LAS FAMILIAS Y LA COMUNIDAD.
La relación del Centro con la mayoría de las familias y las instituciones y servicios de la localidad es buena. Existe una estrecha colaboración en actividades y en aquellos aspectos que pueden suponer un beneficio para la comunidad educativa.
Son las familias de los alumnos que tienen mayor tendencia a crear conflictos las que colaboran menos y acuden menos a hablar con los tutores.
3.6.- NECESIDADES DE FORMACIÓN Y RECURSOS.
Para llevar a cabo este Plan y para que la intervención en las situaciones de conflicto sea adecuada es necesario recibir formación sobre los distintos modelos de intervención, habilidades sociales y resolución de conflictos, etc. a través de la Formación en Centros.
Además es necesaria una intervención más ágil y eficaz de los servicios externos de los centros: especialistas en trabajo social, en modificación de conducta, en protección de menores, absentismo escolar etc. y, por supuesto, disponer de una mayor presencia de los EOEP.