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Entrevista con Marianne Pondsford, Directora de Arcadia

2. Publicaciones culturales en Colombia

2.9 Entrevista con Marianne Pondsford, Directora de Arcadia

Como parte del marco teórico de esta investigación, en el mes de abril de 2011, se realizó la siguiente entrevista con la directora de la revista Arcadia Marianne Ponsford. Entrevista que tenía como fin conocer las opiniones y conceptos acerca del trabajo periodístico que realiza la revista y las directrices de la publicación.

- Prácticas y rutinas periodísticas de Arcadia.

Marianne Ponsford: Arcadia tiene un consejo editorial. Está compuesto por once personas. No es una cifra exacta porque siempre invitamos personas al consejo. cuando vemos que estamos débiles en algunos temas como música o cine; sí conocemos alguien que sabe mucho de música, o cine o literatura lo invitamos a que participe. Si yo conozco gente que puede aportarnos conocimiento sobre algún tema la invito al consejo porque me gusta que el consejo sea abierto y enriquecedor.

36 “El milagro de Arcadia” (2010) [en línea], disponible en: http://www.semana.com/noticias-

cultura/milagroarcadia/145744.aspx, recuperado: 20 de marzo de 2011.

37 “El milagro de Arcadia” (2010) [en línea], disponible en: http://www.semana.com/noticias-

cultura/milagroarcadia/145744.aspx, recuperado: 20 de marzo de 2011.

38 “El milagro de Arcadia” (2010) [en línea], disponible en: http://www.semana.com/noticias-

La mayoría de miembros del consejo editorial tiene entre treinta y cuarenta años. Y eso es bueno. No muy jóvenes y es peligroso que sean mayores. Sobre todo en un país como Colombia, donde desafortunadamente los conceptos que se han manejado de cultura son terriblemente pre modernos y muy elitistas. Elitistas no en un sentido económico sino en un sentido del conocimiento. Por lo que nuestro consejo trata de ser un consejo muy vital y moderno. La elaboración de la revista empieza en este consejo, que tiene por número de diez a doce miembros. En ese consejo se recogen las ideas sobre posibles temas para un número de la revista. Arcadia tiene dos personas fijas que trabajan en la parte de contenido. Somos Lina Vargas, una periodista y literata de 25 años y yo. Básicamente nosotras dos hacemos la revista.

Lina y yo en el consejo editorial, tomamos nota de todas las ideas o temas para artículos que se proponen. Los miembros del consejo no son periodistas, por lo que muchas veces no saben proponer temas porque piensan en temas que nada tienen que ver con el periodismo. No simplemente cultural, sino periodismo.

Al día siguiente del consejo, Lina y yo nos reunimos y revisamos todo lo que se ha dicho, a ver si hay alguna nota que se pueda encargar a colaboradores o a los miembros del consejo, porque bastantes de ellos escriben en la revista; no todos ni necesariamente los temas que ellos proponen se les encargan a ellos.

La revista está dividida en dos tipos de producto. Unas revistas que son especiales, que no tienen una deuda con la actualidad necesariamente. Es el caso del suplemento gay el suplemento Otras mujeres que son números temáticos. El resto de las revistas, lo que llamamos ediciones normales, sí tienen una deuda con la actualidad. Se hacen desde el periodismo. En Arcadia todos los artículos son coyunturales, todo está relacionado con la actualidad. Por ejemplo las notas se hacen porque se lanza un libro, hay una exposición, alguien cumple cincuenta años de muerto. Para escoger los artículos que van en un número de la revista, lo primero que haces es establecer el número de páginas del ejemplar. El número de páginas depende de la posibilidad de pauta que tenemos en el mes. Cada mes es distinto. Por ejemplo, la revista dedicada a la feria

del libro no es igual en pauta a cualquier otro número. Cada mes se consigue la pauta de la revista que es algo muy difícil. Durante muchísimo tiempo, yo tuve que conseguir la pauta porque a pesar de que en Publicaciones Semana había un equipo de treinta a cuarenta personas vendiendo la publicidad para las revistas, ninguna persona quería vender Arcadia. Les parecía un producto anti comercial, no entendían porque esta casa editorial hacia este producto. Yo era la única directora de una revista de Publicaciones Semana que tenía que conseguir la pauta para su revista. ¿Por qué? Porque es cultural. No es comercial. Nosotros no podemos sacar a un escritor con unas galletas Touche en la mano o una hamburguesa de McDonals. Tampoco lo queremos hacer.

Eso ha cambiado en cinco años y medio que lleva la revista. Desde hace un año hay una persona del área comercial de Publicaciones Semana, exclusiva para Arcadia, vendiendo la publicidad de la revista con un espíritu comercial magnifico. Pero durante mucho tiempo me tocó a mí.

Lina y yo estamos informándonos todo el tiempo. A mí me llegan unos ciento cincuenta correos electrónicos diarios que son sobre todo comunicados de prensa. Cada vez hay más jefes de prensa, más gente llamando a la revista. Además, me llegan a la semana un promedio de diez propuestas del exterior sobre artículos. Desafortunadamente no de otros sitios de Colombia. No lo he logrado y eso lo lamento mucho, porque no hay buenas notas que lleguen de otros sitios de Colombia. Pero de colombianos y de argentinos que viven en París, Berlín, Nueva York, Londres, China, Irán, Egipto sí; me llegan propuestas.

Hacemos un análisis de las propuestas que hay cada mes y lo comparamos con lo que queremos que sea la revista ese mes. Somos personas informadas y vamos cambiando los temas según la coyuntura. Además tratamos de que haya un equilibrio. Es decir, que en un número de la revista haya música, cine, libros, un reportaje y una entrevista como mínimo. A veces no es posible porque la revista tiene muy pocas páginas. También tratamos de que no todos los protagonistas de los artículos sean hombres. Yo hago discriminación positiva, siempre y cuando sea un esfuerzo mayor por ver la calidad que no es tan visible en lo femenino. Por ejemplo, para esta feria del libro todos los lanzamientos de novela colombiana eran de hombres, excepto uno. Yo

me leí ese libro, no me pareció bueno. Entonces no sale en la revista. No es porque sea mujer que no va a salir, o si va a salir. Es por su calidad. Hasta ahí hago discriminación positiva.

Miramos que el número de la revista este equilibrado y se empiezan a encargar los artículos. Entonces llamamos: ¿Oye Manuel quieres hacer este artículo sobre esto? Listo. Se hace tanteando. ¿Qué quiere decir Tanteando? Yo no sé si me vaya a entrar media página de pauta pero, yo le digo calculemos que lo hagas de ocho mil caracteres porque yo voy a guardar media página por si entra publicidad. Yo voy haciendo un cálculo.

Yo estoy hablando con la persona de pauta todo el tiempo, para ver si aumenta la publicidad a lo largo del mes y entonces se recortan o quitan notas o se le agrega una página más. La revista se va haciendo y deshaciendo y rehaciendo a lo largo de esas tres semanas o dos semanas y media desde el día del consejo editorial hasta que empezamos el cierre. Esa es a grandes rasgos la mecánica de elaboración de Arcadia cada mes.

-Concepto de cultura bajo el cual se hace la revista.

Marianne Ponsford: Nosotros manejamos un concepto de cultura decimonónico. En el siglo XX, la sociología y la antropología cambiaron el concepto de cultura para incluir dentro de ella todos los hábitos y costumbres de una sociedad. Y el concepto de cultura se abrió desde entonces, casi suplantando o reemplazando el viejo concepto de las bellas artes o lo que se conoce también como alta cultura. Nosotros todavía manejamos ese viejo concepto de alta cultura. No hay espacio en Arcadia, por ejemplo, para una crónica sobre los rituales de los indígenas paeces.

En América Latina, además de resolver a la hora de elegir los temas, esa cantidad de problemas entre los conceptos antropológicos de culturas y los conceptos de alta cultura; hay que agregarle el problema de la cultura popular. ¿Dónde se pone? Nosotros no tenemos ninguna política de dar espacio a la cultura popular, por que sea cultura popular si no por la calidad de sus productos.

Hay un artículo sobre el Sexteto Tabalá, yo quiero que salga al lado de Sting o al lado de Blanca Uribe o al lado de Yoyo Ma. Esa es Arcadia. El criterio de reseñarlos a todos es que son maravillosos y no que hay que dar un tratamiento distinto a lo popular. Sólo lo incluimos si nos parece bueno o nos parece que amerita un análisis interesante como por ejemplo, los videos musicales de narcocorridos del canal de televisión Rocolatv que han producido un fenómeno cultural. Pero en general, manejamos un concepto tradicional de alta cultura. No hacemos discriminación a favor de ningún concepto de cultura, pero sí hacemos una discriminación negativa sobre los productos de la cultura de masas. Nosotros no sacamos a Shakira. Ella tiene demasiado espacio en los medios. No sacamos a Juanes. Pero respecto a la cultura popular queremos quitarle ese rotulo, que sea reseñado simplemente porque es bueno.

-Definición que tiene Arcadia sobre sí misma.

Marianne Ponsford: Nosotros no somos una revista de vanguardia. Nosotros no somos una revista literaria tampoco. Las revistas literarias tienen que venir como ha sido en la historia, desde la periferia. Una revista literaria se hace con un grupo de gente que se reúne, venden dos mil ejemplares, se acaba a los tres números, son un desastre comercial y luego la historia de las ideas y la historia de la literatura las rescata y les otorga su lugar fundamental. Es el caso de Origen, Mito, Eco, Caballo verde para la poesía, Cruz y Raya, Sur en Argentina. Todas esas revistas vienen desde la periferia, duran poco pero son extraordinarias para la historia de la literatura.

Arcadia no puede ser eso. Arcadia es algo hecho desde el centro del poder mediático; Semana es un centro de poder mediático y su espíritu es de difusión. Por eso desde que se concibió Arcadia se concibió en un papel muy barato, de muy pocas páginas, pero de la mayor periodicidad y difusión posible.

Arcadia se habría podido hacer desde el centro del poder como otro tipo de revista, tal vez una revista como las élites suelen imaginar que es una revista de cultura. Pero una revista así se puede hacer sólo cada seis meses. Pero nosotros optamos por hacer una revista muy barata, de muy pocas páginas, pero de un tiraje muy alto porque lo que queríamos era difusión. Y fue un shock para mucha gente cuando Arcadia salió. Se retiró toda la pauta que habíamos tenido en el primer número. A todo el mundo le pareció espantosa. El comentario general era que como era

posible que Publicaciones Semana hiciera una revista en papel periódico, una revista con grapas. Se dijo que revista era vulgar, ordinaria y fea. Nadie vio el contenido. Las revistas son la presentación también, son objetos fetiches. Pero yo quería que este fetiche fuera así.

El espíritu de Arcadia es algo para botar a la basura. Eso es lo que yo siempre he querido y siempre he dicho sobre la revista. Se bota Semana y se bota El Tiempo, después de leerlos. Eso no quiere decir que no sean valiosos. Pero quiere decir que son cercanos, que mañana llega otro número.

Arcadia no es cultura para guardar. El espíritu es: lo cultural es cotidiano, normal, cercano. El mes que viene me llega otra, no la tengo que guardar. Porque la idea de guardar, denota algo a lo que se tiene poco acceso, algo que es raro, algo que es muy importante, algo que se guarda y no se lee.

Precisamente con Arcadia queríamos todo lo contrario. ¿A usted le gusta la música? Compre Arcadia, léase los dos artículos de música y la crítica para que vea que discos nuevos salieron y bótela. ¿A usted le gustan los libros? con Arcadia va a enterarse de diez libros que han salido este mes que nos parecen buenos. Vaya a lo que le interesa de la revista, y luego bótela porque la revista es cotidiana, es barata, es amable, es cercana. Esa es la idea de Arcadia. Por eso su papel periódico, por eso su periodicidad mensual; todo ese tipo de decisiones o políticas de la revista se tomaron pensando en ese tipo de proyecto. Era una apuesta por la difusión.

Cuando yo quise hacer Arcadia yo pensé en el proyecto menos innovador posible. Esta no es una revista de vanguardia, esta no es una revista audaz, esta no es una revista dirigida a un público muy joven. Arcadia nació casi como un suplemento de Semana, circulando sólo con los suscriptores de Semana y por lo tanto su público era el lector de Semana. Un lector que es una persona de estrato alto, más bien conservadora.

El proyecto era poco innovador y nació así porque a mí me gusta eso. Yo no creo ser la persona idónea para hacer algo de vanguardia. Creo que para eso están los jóvenes que tienen otro lenguaje. Claro que se pueden hacer cosas distintas y de hecho Arcadia ha acabado siéndolo; pero su espíritu no era el de algo revolucionario e innovador.

Arcadia nace de una necesidad, de una ausencia; de la ausencia de cubrimiento de lo cultural en los medios masivos colombianos. Arcadia tan modesta que parece con sus cuarenta páginas y su papel periódico, es tremendamente ambiciosa porque nosotros queremos llenar ese vacío. Nosotros queremos hacer una revista que llegue todos los meses al máximo número de personas. Nosotros queremos formar públicos. Queremos informar. Yo quiero que a cada exposición que se reseña en Arcadia mucha gente asista. Tenemos la ilusión, como sucede con La lista Arcadia, de que todos los libros que nosotros publicamos en la revista se agoten. Eso quiere decir que tenemos poder de influencia, que la gente nos cree, nos tiene cariño, respeta la publicación, ese es un logro muy grande.

-Posición que ocupa la revista en el sector cultural colombiano

Marianne Ponsford: Yo creo que en el sector cultural público nacional Arcadia importa mucho. Es el único medio periodístico que da fe de lo que pasa en el sector cultural del país. Porque nosotros no publicamos creación intelectual. Nosotros somos humildes reporteros. Por eso esta es una revista donde no escriben escritores. Nosotros escribimos sobre los escritores. Nosotros hacemos periodismo sobre temas de cultura. Entonces, al sector público cultural le importa bastante si sale un chisme en Arcadia, que dice que la dirección de cinematografía del ministerio de cultura es un desastre, por ejemplo. Arcadia tiene mucha incidencia. Importa mucho, a mi me impresiona.

Digo que Arcadia tiene esta influencia porque a la revista escriben cartas, llaman, tiemblan los cargos, se arma lío. Lo que pasa es que es un lío sólo del sector cultural. No es como cuando Semana saca el informe Tolemaida Resort y todos los medios de comunicación hablan de eso. Por eso se sabe que lo que se publica en Semana tiene eco. Pero la cultura en Colombia no importa.

Por ejemplo, una revista como el anterior número, el de la portada de ¿donde están los filósofos? A mí me impresionó lo que generó. Hasta afiches de “aquí estamos los filósofos”,

sacaron. Con ese tipo de hechos, uno se da cuenta que la revista sí tiene incidencia en lo público, si importa.

¿Cómo se sabe también que la revista en el sector cultural importa? Por ejemplo, por el número de la revista que se hace sobre la feria del libro. Los escritores que salen en la portada de Arcadia se vuelven los escritores más vendidos de la feria o venden muchísimo. Ocurrió cuando nosotros sacamos un artículo sobre el escritor Juan Gabriel Vásquez hace cuatro años, que sacó el libro Historia de Costa Guama y nadie lo conocía, nadie sabía quién era Juan Gabriel Vásquez y quince días después El Tiempo le dedicó una página diciendo que era el escritor más vendido de la feria. Eso ocurrió quince días después de la portada de Arcadia. Lo mismo pasó con el escritor Tomás González.

Son ejemplo de que sí tenemos influencia en el sector cultural y sobre todo en el sector que consume cultura, que quiere saber qué libros comprar, que quiere saber qué espectáculos ver. Esperamos que sí influya la revista. Sabemos que sí lo hace también por las librerías que nos cuentan que venden muchisimo los libros que nosotros recomendamos.

-Tradición de periodismo cultural colombiano con la que se identifica Arcadia.

Marianne Ponsford: Creo que todos somos deudores del gran periodismo de otras partes. Es excepcional ver un periodismo que surja de la tradición colombiana. Un ejemplo serían las columnas en Semana de Daniel Samper, que me parece, que sí se ensartan en una tradición. Se puede ir hacia atrás y ver que su escritura viene de Klim, de Osuna. Se puede ver en él, un entronque en una tradición. Pero la tradición en el periodismo cultural colombiano, o en temas de cultura, pues prefiero las tradición anglosajona. Lo que no quiere decir que aquí no haya buen periodismo en otras cosas.

Además en Colombia existe una confusión sobre que es periodismo cultural. Se piensa que un buen suplemento cultural es un suplemento que trae poesía, trae cuento, que trae creación y nosotros no hacemos eso. Entonces es difícil encontrar dónde ubicarse.

-Línea editorial polémica de la revista

Marianne Ponsford: Yo creo que sí hay una tendencia a la polémica en la revista en un sentido: como no se ha hecho periodismo sobre temas de cultura, y nunca digo periodismo cultural sino periodismo sobre temas de cultura, a mi me parece que los debates que genera Arcadia son los debates que debe originar el periodismo en cualquier área que cubra. Si se está mirando la función pública en Colombia se vigila el sector salud, sector justicia y se cuestiona porque se hace esto o lo otro en estos ministerios. Pero el ministerio de cultura se ve como esa cosa bonita que no tiene que ver con nada, a pesar de que también todos ponemos dinero de nuestros impuestos para financiar el presupuesto de ochenta y cuatro mil millones de pesos que tiene el ministerio de cultura, sólo para inversión en proyectos públicos.

Es nuestro trabajo en Arcadia como periodistas mirar eso. Aunque a mí me parece que nunca hacemos nada hipercrítico. Algunas cosas generan bastante polémica. Pero es nuestro trabajo mirar que está pasando en el sector público cultural, es lo que un periodista debe hacer así cubra nación, justicia o cultura. Es un perro guardián del poder. Simplemente nuestro tema es cultura pero somos periodistas. A ciertas personas les parece mal que Arcadia genera polémica, pero no