REVISTA ARCADIA: MODELO DE PUBLICACIÓN CULTURAL EN COLOMBIA
DIANA MARCELA GONZÁLEZ FAJARDO
Trabajo de Grado para optar por el título de Comunicadora social y Periodista
DIRECTOR: PEDRO ADRIÁN ZULUAGA
BOGOTÁ
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE COMUNICACIÓN Y LENGUAJE
“La Universidad no se hace responsable por los conceptos emitidos por los alumnos en sus trabajos de grado, solo velará porque no se publique nada contrario al dogma y la moral católicos y porque el trabajo no contenga ataques y polémicas puramente personales, antes bien, se vean en ellas el anhelo de buscar la verdad y la justicia”.
Artículo 23
Señor Decano
JürgenHorlbeck
Facultad de Comunicación y Lenguaje Pontifica Universidad Javeriana
Apreciado Decano:
Presento a su consideración el trabajo de grado Revista Arcadia: modelo de publicación cultural en Colombia, requisito para optar por el título de comunicadora social y periodista. Se trata de un análisis de contenido de un año de publicación de la revista con el objetivo de determinar si puede ser considerada un modelo de publicación periodística de carácter cultural en Colombia, al ser la única publicación de su género que se encuentra en circulación actualmente en el país. El resultado de este análisis concluye que es la revista y en qué aspectos puede ser considerada un ejemplo de una publicación cultural de calidad y rentable.
Cordialmente,
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE COMUNICACIÓN Y LENGUAJE CARRERA DE COMUNICACIÓN SOCIAL
ASESORIA DEL TRABAJO DE GRADO EVALUACIÓN DEL ASESOR
La Asignatura Trabajo de Grado que Usted asesora requiere, como las demás asignaturas, de dos notas parciales correspondientes cada una al 20%, una nota de entrega final del Trabajo de Grado correspondiente al 40%, y un 20% de la sustentación para una definitiva correspondiente al 100%. En esta evaluación Usted debe considerar el proceso de elaboración del Trabajo y su producto final, especificando en el caso de grupo, la nota correspondiente para cada estudiante.
La nota de defensa y definitiva queda pendiente hasta la sustentación.
Título del Trabajo de Grado:
REVISTA ARCADIA: MODELO DE PERIODISMO CULTURAL
Nombre del Asesor y firma:
Criterios de evaluación para tener en cuenta:
• Fundamentación teórica: antecedentes, revisión de bibliografía, manejo de conceptos, argumentación, según el campo profesional. Apropiación conceptual de autores y/o teorías que se citan.
• Proceso metodológico: recolección de información, sistematización, análisis e interpretación, coherencia, pertinencia de la metodología empleada, ortografía, referencias bibliográficas, según el campo profesional.
• Creatividad: apropiación temática, originalidad en el enfoque, aportes personales, presentación del trabajo, según el campo profesional.
Escala valorativa: DEFICIENTE (menos 30): no cumple los criterios, pierde la asignatura
ACEPTABLE (30 -35) si cumple mínimamente con los criterios. BUENO (36-40) si cumple satisfactoriamente. SOBRESALIENTE (41-45) se destaca en todos los criterios. EXCELENTE
(46-50) se destaca ampliamente en todos los criterios y hace un aporte propio al campo del saber.
Nombre estudiante 20%
1ª.E.
20%
2ª.E.
40%
E.F
20% Sustenta
100% Definitiv
a
Diana Marcela González Fajardo
Observaciones (Justificación de la calificación teniendo en cuenta todos los criterios)
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA-FACULTAD DE COMUNICACIÓN Y LENGUAJE
CARRERA DE COMUNICACIÓN SOCIAL RESUMEN DEL TRABAJO DE GRADO
Este formato tiene por objeto recoger la información pertinente sobre los Trabajos de Grado que se presentan para sustentación, con el fin de contar con un material de consulta para profesores y estudiantes. Es indispensable que el Resumen contemple el mayor número de datos posibles en forma clara y concisa
FICHA TÉCNICA DEL TRABAJO
Autor (es): Nombres y Apellidos completos en orden alfabético) Diana Marcela González Fajardo
Campo profesional:
Periodismo
Asesor del Trabajo
Pedro Adrián Zuloaga
Revista Arcadia: Modelo de publicación cultural en Colombia
Tema central:
Estudio de la publicación cultural Arcadia
Subtemas afines:
-Suplementos culturales -Periodismo cultural -Calidad periodística -publicaciones culturales
Fecha de presentación: Mes: mayo Año: 2011 Páginas: 160
II. RESEÑA DEL TRABAJO DE GRADO
1. Objetivo o propósito central del trabajo:
2. Contenido (Transcriba el título de cada uno de los capítulos del Trabajo) 1. Hacia una definición de cultural
2. Metodología: construcción del instrumento de análisis 3. Resultados cuantitativos
4. Análisis cualitativo de los resultados 5. Conclusiones
6. bibliografía 7. Anexos
3. Autores principales (Breve descripción de los principales autores referenciados)
Para definir el concepto de periodismo cultural se consultaron los libros de Jorge Rivera, Iván Tubau y Antonio Cacua sobre el tema. Para la construcción de la historia de los suplementos culturales se consulto el libro Historia del periodismo de Cacua, artículos de revistas y periodicos como Arcadia, Semana, El Tiempo y EL espectador y análisis al respecto de la importancia de estos suplementos como la recopilación de artículos del Magazín cultural, hecha en el libro Memoria impresa editado por Marisol Cano y Juan Manuel Roca.
Para la construcción de la historia de la revista Arcadia y su definición se realizó una entrevista con su directora Marianne Ponsford.
4. Conceptos clave (Enuncie de tres a seis conceptos clave que identifiquen el Trabajo). -Periodismo cultural
-Publicaciones culturales
-tradición de periodismo cultural en Colombia
5. Proceso metodológico. (Tipo de trabajo, procedimientos, herramientas empleadas para alcanzar el objetivo).
Por ser este trabajo un análisis de contenido, previamente a la construcción del instrumento de análisis, se elaboró un marco teórico sobre las categorías de análisis que iban a ser incluidas en el instrumento. Además, de un recorrido histórico y teórico de publicaciones culturales en Colombia para determinar la relación de la revista estudiada con esta tradición.
Luego de la construcción de la base teórica del análisis, se elaboró el instrumento o matriz análisis que se aplicó a la muestra de la revista escogida para este estudio: los ejemplares del último año de publicación de la revista, de enero de 2010 a enero de 2011. El resultado fue un total de 315 quince matrices.
6. Reseña del Trabajo (Escriba dos o tres párrafos que, a su juicio, sinteticen el Trabajo).
Este trabajo recrea el proceso de análisis realizado para establecer si la revista Arcadia, la única publicación periodística de carácter cultural que existe en la actualidad en el panorama de los medios impresos en Colombia, puede ser considerada un modelo de publicación cultural.
INTRODUCCIÓN
Con la llegada del siglo XXI, el periodismo cultural progresivamente perdió espacio en los medios masivos de comunicación de nuestro país. Esto se manifiesta, entre otros hechos, con el cierre de la gran mayoría de los suplementos culturales que acompañaron la edición dominical de casi todos los periódicos nacionales, desde principios del siglo XX hasta los primeros años del presente siglo.
Yo que era lectora de estos suplementos cuando existían, me vi afectada por su interrupción; por lo que me pareció importante y necesario indagar sobre las causas del cierre de dichos suplementos y las consecuencias que esto había originado en el panorama del periodismo cultural nacional.
Alcancé a avanzar en aquella investigación con entrevistas a algunos directores y colaboradores de suplementos regionales, pero al revisar la información recopilada, decidí que el proyecto no otorgaba un aporte constructivo al campo del periodismo cultural; sólo retrataba el triste panorama en que se encontraba.
Por eso decidí escoger como objeto de estudio de esta tesis, un medio impreso actual que fuera un modelo de periodismo cultural; un modelo por su contenido y por el simple hecho de seguir existiendo a pesar de las condiciones adversas a las que se deben enfrentar las publicaciones culturales en nuestro país.
Opté por tomar para este propósito la revista Arcadia, suplemento cultural de Publicaciones Semana, ya que el tiempo que lleva en el mercado, cinco años, es un mérito en sí mismo para una publicación cultural en nuestro país, hecho que amerita una revisión de la fórmula de éxito de la revista.
Arcadia se define a sí misma como un suplemento, no como una revista, tal vez el único que queda en el panorama actual del periodismo cultural colombiano, descontando algunas experiencias regionales muy limitadas en su circulación. Por lo tanto, es objeto de esta tesis averiguar en primera instancia qué tanto de la tradición periodística de los suplementos culturales conserva la revista.
Pero ante todo quise estudiar Arcadia, en este trabajo de análisis de contenido, para rescatar o subrayar que la revista existe, se mantiene en circulación mes a mes constituyéndose así en una prueba contundente de que sí es posible que en Colombia una publicación periodística de carácter cultural no se cierre a los pocos números de circulación, como pasa con la mayoría de publicaciones culturales en nuestro país, sino que si está bien hecho puede consolidarse como una revista de referencia manteniéndose en el tiempo y en los gustos del público.
Por lo tanto, la principal motivación para la realización de este trabajo, es la convicción de que así como se hacen trabajos de investigación por el cierre de un importante medio de comunicación, cómo el caso de la revista Cambio, es necesario, sano y útil para el periodismo escribir sobre la permanencia contra todo pronóstico de una revista como Arcadia que parecía destinada a una fugaz existencia pero gracias a su calidad, gestión y propósito ha logrado cambiar la historia de vida de las publicaciones culturales en nuestro país.
Este trabajo consiste en un análisis de contenido de la revista, tomando como muestra de estudio, el último año de publicación a la fecha, enero de 2010- enero de 2011. Análisis que quiere establecer sí la revista se puede considerar un modelo de publicación cultural por la calidad periodística de su información, aunque el simple hecho de que exista y haya existido hasta hoy la convierte en un modelo de gestión editorial para cualquier publicación periodística de carácter cultural que quiera circular en nuestro país más allá de sus primeros números.
1. Revisión Teórica de los conceptos utilizados
1.1. Hacia una definición de cultura
La cultura, como producto social, ha sido desde los inicios del periodismo materia de su interés. Incluso, la cultura a la que cada vez se le quita más espacio en los medios informativos, ayudó a construir el campo de ejercicio del oficio periodístico, pues la prensa surge como un producto cultural en el siglo XVII, dentro de la concepción de cultura de esta época, ya que “nace en el mundo letrado para el mundo letrado. Sus redactores y lectores eran gente de libros”1.
Se puede considerar que todo periodismo es un fenómeno cultural, por sus orígenes, objetivos y procedimientos, pero a través del tiempo se ha consolidado una rama del periodismo encargada de seguir los acontecimientos culturales producidos en una sociedad: el periodismo cultural, que se podría definir como “una zona muy compleja y heterogénea de medios, géneros y productos que abordan con propósitos creativos, críticos, reproductivos o divulgatorios los terrenos de la cultura2”.
Partiendo del hecho de que los acontecimientos culturales si son materia periodística pues son producto de la vida cotidiana de una sociedad, construyen nación y democracia y por lo tanto constituyen información de interés para la sociedad; es necesario definir que es cultura, pues al delimitar este término, se demarca el confuso territorio del periodismo cultural pues se establecen los temas o materia de este tipo de periodismo.
Como lo explica Jorge Rivera en su libro El periodismo cultural: “el periodismo cultural se ha ajustado a lo largo de su desarrollo histórico a dos concepciones básicas de la cultura: la concepción ilustrada que restringía el campo a las producciones selectivas de las bellas artes (literatura, música, danza, arquitectura, pintura, escultura y cine) y la que lo ampliaba hasta convertirlo en una muestra más abarcativa e integradora”3.
1Zaid, G. (2005, Marzo),”El periodismo cultural”, en El Malpensante, núm. 15.p.16-19. 2 Rivera, J. (1995), El periodismo cultural, Buenos Aires, Paidos, pp. 15.
La primera connotación de la palabra cultura, se desprende de la definición que de lo cultural hacen autores como Ortega y Gasset y Eliot entre otros, y que comprende la cultura como “el recorte escogido de las producciones más refinadas del espíritu humano…destinadas a una minoría de consumidores de arte y literatura en su nivel más decantado”4. Esta concepción de cultura se conoce como cultura restringida o alta cultura, definiendo por cultura las obras que pueden agruparse dentro de las siete bellas artes. Recibe esta denominación de alta cultura o restringida porque al considerarse la cultura como la más refinada expresión del espíritu humano, es elitista ya que favorece a una minoría social, el pequeño grupo de aquellos que deciden cultivar la práctica de las bellas artes o simplemente se entregan al disfrute habitual de estas manifestaciones artísticas.
Esta concepción de cultura se relaciona con la etimología de la palabra cultura que proviene del latín cultus, acción de cultivar o practicar algo, que es usado aquí en sentido metafórico pues se refiere a hacer florecer o cultivar el espíritu humano a través de la exploración estética o artística. La segunda concepción de la palabra cultura, que suele denominarse cultura amplia o cultura en sentido antropológico:”proviene de la definición integradora de cultura, que propuso el antropólogo E.B Taylor hacia 1874 cuando hablaba de la cultura, como un conjunto complejo que incluye conocimiento, creencias, arte, moral, costumbres y otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad”5. Según esta definición, cultura es todo lo que no es naturaleza, lo que el hombre ha modificado en su entorno para adaptarse al mundo; por lo cual dentro de lo cultural esta la política, arquitectura, gastronomía, economía, cine, educación, religión o historia, aquello que el hombre ha creado para poder sobrevivir, para dominar su entorno y este rango de cosas se ha ido ampliando para incorporar nuevas manifestaciones.
El término de cultura en sentido antropológico o amplia cultura fue por primera vez a comienzos del siglo XX cuando desde las ciencias sociales se debatía el paradigma hasta entonces reinante de que cultura eran sólo los productos de los individuos dedicados a definir los cánones de la belleza, la inteligencia y la perfección, es decir los productos de las bellas artes.
4 Rivera, J. (1995), El periodismo cultural, Buenos Aires, Paidos, pp.16. 5 Rivera, J. (1995), El periodismo cultural, Buenos Aires, Paidos, pp.16.
Sociólogos, antropólogos y otros estudiosos de las ciencias sociales proponen que además de lo anterior cultura es todo el conjunto de costumbres, imaginarios y productos de una sociedad. A esta concepción de la cultura se le critica que cultura puede ser entendido como todo, cualquier cosa de la producción humana, pero que a la vez no define ningún objeto de estudio. Aumenta la confusión y desacuerdo acerca de lo que es cultura. Mientras que a la definición de cultura alta o restringida, se le critica precisamente lo contrario: la restricción que el término crea haciendo de la cultura una materia exclusiva de lo artístico y excluyente de todo lo demás que también puede ser cultura.
Dentro de este marco conceptual la revista Arcadia, objeto de estudio de esta tesis, en su editorial de octubre de 2009, con el que celebra su cuarto año de circulación, se adscribe a la definición de cultura restringida al afirmar en el editorial de ese número que: “En Arcadia hemos tomado la decisión de no abrirnos a las definiciones antropológicas... Seguimos anclados en la vieja idea de que las bellas artes, en su búsqueda de la belleza, la inteligencia y la perfección, pueden hacer germinar rosas en el corazón. La razón de ser de este suplemento periodístico es la de contarles a los lectores sobre libros, películas, música y cine; sobre arquitectura y fotografía… Así entendida la cultura, no es en absoluto un tema sino un par de anteojos por los cuales podemos mirar el mundo entero: la política, los hijos, la sociedad, los sentimientos, las ideas, las relaciones humanas”6.
Otra definición del término cultura es la que se crea con la aparición en el siglo XX del término Industria cultural, acuñado por Adorno y Horkheimer en el libro La dialéctica del iluminismo. Con este término quiere dar nombre a la nueva forma de producir cultura en nuestra sociedad industrial: la cultura manufacturada como mercancía, hecha en serie para las masas. Así surge el termino de cultura media o cultura de masas: una concepción del siglo XX de la palabra cultura que se refiere a la cultura que es producida en serie para las multitudes, una cultura estandarizada y transmitida por la prensa, la radio, la televisión, en la cual el producto cultural se elabora dentro de la lógica de la producción en serie, dando prioridad a las lógicas del mercado sobre las lógicas de creación, es decir hay que producir lo que la gente va a consumir, no solamente lo que surge del proceso de creación artística.
Mientras que la cultura alta o superior se muestra como un paradigma a seguir en temas culturales al cual no le importa mucho el éxito comercial de los productos que divulga, la cultura media busca por un lado la difusión cultural masiva, pero observando la calidad de lo que ofrece por cultural. Surge en esta discusión el concepto de cultura baja o cultura bruta como lo califica Jorge Rivera en su libro El periodismo cultural: “Cultura baja es ese tipo de información como los correos del corazón, la literatura macabra o la pornografía que da más prioridad a que sus productos culturales tengan gran acogida en el público sin prestarle atención a la calidad de los mismos”7.
1.2 ¿Qué es periodismo cultural?
Las diferentes concepciones que puede tener el concepto de cultura al que se adhiera una publicación limitarán o expandirán considerablemente el campo de intereses o temas de los que se encargue el periodismo cultural. Pero a pesar de esta condición que determina cuales son los temas a cubrir, se puede decir de manera general que el periodismo cultural es el encargado de informar sobre todas las manifestaciones que el amplio término de cultura abarque. Cualquiera que sea la concepción de cultura que un medio adopte, tendrá como deber al ejercer el periodismo cultural conocer y difundir los productos culturales que se producen en la sociedad, como lo explica Iván Tubau en su libro Teoría y práctica del periodismo cultural. Aunque el periodismo cultural es una zona ambigua de temas, este periodismo debe abordar estos temas con propósitos creativos, críticos, reproductivos y divulgatorios. Es el encargado de seguir y transmitir al público la producción, circulación y consumo de bienes simbólicos o productos culturales de una sociedad, siguiendo al autor Jorge Rivera.
AL igual que cualquier periodismo, el periodismo cultural debe respetar y tener en cuenta la razón de ser del oficio periodístico: informar. Compromiso que tiene con su lector al que siempre debe dar información de calidad. Lo dicho anteriormente lo resume muy bien Tomas Eloy Martínez así: “el periodismo cultural no tiene sino una forma que cuidar: la de su herramienta-el lenguaje-; y la de su ética que no responde a otro interés que el de la verdad. El
periodista está obligado a pensar todo el tiempo en su lector. En el periodista cultural hay una alianza de fidelidades: a la propia conciencia, al lector y a la verdad…”8.
1.3 Géneros del periodismo cultural
AL tener el periodismo cultural un amplio campo de intereses o temas, cuenta también con una gran variedad de géneros periodísticos para abordarlos. El siguiente es un breve repaso a los géneros más utilizados en el periodismo cultural, repaso necesario para delimitar la calidad de la revista Arcadia pues su correcta utilización dice mucho acerca del trabajo periodístico de la publicación estudiada.
Ensayo: Presidió el desarrollo y el nacimiento de los estilos de la prensa en el siglo XVIII. “Se suele afirmar que existen casi tantas definiciones de ensayo como ensayistas, y que el único acuerdo verdadero, en relación con el tema, consiste en considerar a Miguel de Montaigne como su creador.”9 El ensayo es un texto que aborda temas muy variados. “Proporciona información pero también interpretación, explicación e incluso especulación sobre los hechos y temas que trata.”10 El ensayo en el periodismo cultural se caracteriza por una prosa muy cuidada, más que por el rigor científico de sus afirmaciones. Este género que le dio nacimiento a la prensa, está muy vinculado con el periodismo cultural, donde hay cabida para la literatura y las ideas. Fue en los suplementos culturales donde encontró el ensayo mayor espacio: “Albergaron sobre todo una especie característica, que integra en cierto modo un campo autónomo, el ensayo especulativo, destinado al asedio de cuestiones culturales abiertas. Un caso ejemplar de este ensayo fue el que practicó Jorge Luis Borges a lo largo de su vida.”11
Crítica: la crítica es un género periodístico de opinión. Se parece al artículo en cuanto se trata de la valoración personal que su autor realiza sobre un producto de creación de actualidad. Incluso, hay autores que niegan que la crítica pueda ser considerada como un género independiente, y la enmarcan dentro del periodismo de opinión como un tipo especial del comentario. También se
8Cacua, A. (1993), En busca de un periodismo cultural. Periodismo cultural y cultura del periodismo, Bogotá,
Guadalupe, pp.19.
9
Vélez, J. (2003,Julio),”El Ensayo el más humano de los géneros”, en El Malpensante,núm.15,p.24
10Cacua, A. (1993), En busca de un periodismo cultural. Periodismo cultural y cultura del
periodismo,Bogotá,Guadalupe,pp.38
11Cacua, A. (1993), En busca de un periodismo cultural. Periodismo cultural y cultura del
parece a una crónica por ser un texto que analiza algo sucedido recientemente, aunque de esta se diferencia por el asunto del que trata, ya que siempre enjuicia una manifestación artística. Incluso, la crítica contiene también información sobre la actualidad del mundo del arte, por lo que tiene componentes propios del periodismo informativo, pues la actuación de un grupo de teatro o la publicación de un libro son hechos noticiosos en sí mismos. Pero su característica principal es el criterio subjetivo que refleja su texto.
En la crítica de arte se utiliza un lenguaje persuasivo, porque que se trata de un género de opinión explícitamente argumentativo. Tiene la intencionalidad de tratar de convencer al lector de una determinada valoración de la obra, y para ello tiene que razonar sus valoraciones sin incluir elogios inmerecidos que puedan asemejarse a trabajos propagandísticos que se caen desde que los contradice la primera crítica responsable. En la revista Arcadia se destaca sus reseñas de libros, discos y películas. Por ejemplo su tradicional Lista Arcadia de los mejores libros del año y la edición que cada año registra las novedades de la feria del libro de Bogotá, siguiendo con la tradición de que “las revistas y suplementos literarios han sido el asiento tradicional de la crítica, ejercida en ellos desde variadísimas perspectivas estéticas y teóricas”12.
Perfil: Muy utilizado en el periodismo cultural, es la “presentación rápida, esquemática e informativa de una figura literaria, artística o intelectual sobre la que se desea informar a un público no especializado.”13 “puede ser un producto residual de una entrevista o un encuentro fortuito entre periodista y figura famosa, pero en todo se requiere del perfil un tipo de ubicación y valorización que resuma características esenciales y sitúe rápidamente al lector.”14 Este género requiere información específica sobre rasgos particulares del personaje, pero sobre todo una escritura que lo presente de manera atractiva en sus aspectos humanos e intelectuales. Entre los mejores perfiles periodísticos realizados son los que se escribieron durante el boom latinoamericano, que trataban de revelar al lector las figuras de sus escritores.
Entrevista: Es la base del trabajo periodístico. En el campo cultural consiste en el encuentro entre periodista y entrevistado quien es una figura de cierta notoriedad como un artista, escritor, intelectual “cuyas opiniones o actividades poseen un valor orientativo al que se asigna un interés
12
Rivera, J. (1995), El periodismo cultural, Buenos Aires, Paidos, pp.115.
público de cierto monto y de ahí la decisión de difundirla a través de un medio determinado.”15 La entrevista puede otorgar información sobre opiniones del entrevistado sobre temas específicos y también información sobre aspectos de la vida privada del personaje que pueden aparecer juntas en una misma entrevista o separadas según el medio o el motivo de la entrevista. Una entrevista despierta mayor interés al público por la notoriedad o versación del entrevistado o el carácter polémico e incitativo de las declaraciones cotidianas del personaje.
Una de las fórmulas con más éxito en la entrevista cultural es la entrevista planteada como una simple conversación sobre conocedores de un tema. Para que una entrevista sea exitosa el entrevistado debe tener un conocimiento previo del tema del que se va a hablar, gran capacidad de escucha, habilidad para preguntar y contra preguntar, aptitud para percibir las ideas generales del entrevistado y tacto para comenzar y crear el ambiente de la entrevista.
Crónica: Se especializa en algo que contar con especial énfasis en los detalles significativos y en el atractivo de cómo contarlo. En la prensa cultural funciona como “una generosa registradora y evocadora de fenómenos y episodios de la vida intelectual y artística, convirtiéndose en un repositorio irremplazable para el historiador de procesos culturales.”16
La polémica: No es género propiamente dicho, pero sí es una línea de acción provocadora del periodismo cultural. Es una forma de intercambio de ideas y opiniones con el objetivo de dilucidar puntos intelectuales relevantes. Las opiniones son de interlocutores con un grado de autoridad en el tema otorgada por su trabajo, que difieren con otros en puntos de vista sobre los temas tratados. “Las armas o los recursos de la polémica pueden ser la apelación documental, la argumentación implacablemente lógica, la burla, el sofisma o la simple retórica discursiva.”17 Un sistema de réplicas y contra réplicas del cual se dice que es un estilo de vida. En la Revista Arcadia es una de las secciones más exitosas, de la que se dice es una de las claves del éxito general de la revista: “La principal razón de su éxito ha sido el saber poner en boca de muchos asuntos polémicos diferentes a los que habitualmente aportan la política y los deportes. Arcadia ha generado debate en torno a temas como la literatura que se ha inspirado en el conflicto
15
Rivera, J. (1995), El periodismo cultural, Buenos Aires, Paidos, pp.126
16Rivera, J. (1995), El periodismo cultural, Buenos Aires, Paidos, pp. 122. 17Rivera, J. (1995), El periodismo cultural, Buenos Aires, Paidos, pp.135.
armado, los escritores que han incursionado en la diplomacia, el humor político en Colombia y la arquitectura de las grandes obras de infraestructura.”18
Los conceptos aquí revisados permiten evaluar más adelante la calidad de la revista, al establecer con este repaso teórico la correcta utilización de dichos conceptos y cotejarlos con su utilización en Arcadia. Pero antes de esto es necesario hacer una revisión histórica de los suplementos culturales en Colombia pues Arcadia se define a sí misma como un suplemento y se declara heredera y guardiana de esta tradición periodística.
2. Publicaciones culturales en Colombia
Al definirse la revista Arcadia en el editorial de su primer número como una publicación cultural heredera y seguidora de la tradición editorial de los suplementos culturales, que surge para llenar el vacío de temáticas culturales en los medios de comunicación masivos, vacio credo por la desaparición de los suplementos, es pertinente en este trabajo retomar la historia de dichos suplementos para entender el papel que cumplieron en la formación de públicos y en la fijación de cánones estéticos culturales, de los cuales Arcadia es un producto.
2.1. Aproximación a los suplementos culturales en Colombia.
Por mucho tiempo los suplementos culturales constituyeron una pieza imprescindible de la prensa colombiana y parte esencial de su desarrollo. En los inicios del periodismo la información cultural fue uno de los pilares fundamentales de los impresos periodísticos. La historia de los suplementos en Colombia, que en este capítulo pretendo ilustrar, se desarrolló en tres etapas: en un principio a comienzos del siglo XX fueron separatas literarias; hacia los años sesenta se ampliaron a magazines culturales; y en una última fase, a partir del 2005, se transformaron en semanarios sabatinos hasta que en los últimos años las leyes del mercado marcaron la desaparición de algunos como el cierre del Magazín cultural de El Espectador y la transformación de otros para adaptarse a nuevos tiempos como es el caso de Lecturas
18 “El milagro de Arcadia” (2010) [en línea], disponible en:
Dominicales de El Tiempo, que ahora se publica mensualmente. Caso similar se vive en los periódicos regionales de los cuales han desaparecido sus suplementos como el caso del suplemento Vanguardia y Cultura del periódico Vanguardia liberal o Dominical de El Heraldo, suplemento que dejó de circular en mayo de 2010.
2.2 Suplementos literarios: Precursores de los suplementos culturales en la prensa colombiana.
Con el surgimiento de los más importantes diarios de Colombia, a finales del siglo XIX, se inició la labor de divulgación cultural con especial énfasis en la literatura.“En un país con una incipiente industria editorial los periódicos nacían con la responsabilidad social de divulgar la literatura por lo que los diarios se asumieron como portadores de ideología y literatura”19. Los escritores, para esa época, sólo contaban con la prensa como medio de publicación y escuela literaria “donde se movilizaban las ideas y se pulía la prosa en talleres dirigidos por los maestros”20. Los directores de los periódicos sabían que debían proporcionar a sus lectores material ameno y variado para fomentar los hábitos de lectura, debido a la falta de industria editorial nacional y de cultura letrada en un país que para la época tenía menos de cuatro millones de habitantes que en su mayoría eran analfabetas, como lo ilustra Maryluz Vallejo en su libro A plomo herido.
Esta labor de difusión cultural de los periódicos se realizó en sus inicios mediante el cubrimiento de hechos de actualidad cultural integrados de forma ocasional a la información general del periódico. Posteriormente “la creación de secciones culturales especializadas con unidad en sus temas y continuidad temporal hizo posible una mayor independencia de las páginas culturales respecto al cuerpo del periódico hasta llegar a constituir suplementos literarios y culturales en formato aparte”21.
Aunque la mayoría de los periódicos de finales del siglo XIX declaraban su carácter político, literario y noticioso, en obediencia al cual incluían en el cuerpo del periódico artículos de
19 Vallejo, M. (2006), A plomo herido, Bogotá, Planeta, pp.122. 20 Vallejo, M. (2006), A plomo herido, Bogotá, Planeta, pp.123.
21 Suarez, M. (2000 julio), “Posición del Magazín Cultural de El Espectador en el campo cultural (1983-1989)”, en
Boletín Cultural y Bibliográfico 69, [en línea], disponible en:
literatura y traducciones de autores famosos, fue el periódico bogotano La América (fundado el 20 de julio de 1872 por Manuel Briceño) el primero del país que obsequió a sus lectores una edición dominical. Desde el número 172 del periódico incluyó en su edición un suplemento cultural. “Este suplemento publicaba artículos de teatro, literatura, biología, economía, poesía, traducciones de libros de autores famosos y libros de interés patriótico.”22 A su vez El Telegrama, (inició su circulación el 13 de octubre de 1886 bajo la dirección de Jerónimo Argáez) fue el primer periódico colombiano que tuvo una edición dominical literaria desde el 30 de julio de 1887 con El Telegrama del Domingo, que circuló con el último número el 2 de julio de 1904. Iniciado el siglo XX, El Nuevo Tiempo (diario bogotano fundado en mayo de 1902 por Carlos Arturo Torres y José Camacho Carrizosa que circuló hasta el 30 de junio de 1932) publicó el suplemento literario El nuevo Tiempo Literario que circuló por primera vez el 24 de mayo de 1903. Este suplemento constaba de 16 páginas y tenía como director al poeta Ismael Arciniegas. Se publicó de manera continua todos los domingos hasta 1915, cuando lo sacaron de circulación los suplementos de El Tiempo y El Espectador. Después de 12 años de haber sido suspendida su publicación El Nuevo Tiempo Literario reapareció el 4 de junio de 1927 y circuló hasta el cierre del periódico en 1930. Este suplemento dominó el panorama de las letras nacionales en la prensa hasta la aparición de los suplementos literarios de los diarios El Tiempo y El Espectador. “En los quince volúmenes de este suplemento quedó gran parte del producción literaria de Colombia durante 10 años. Colaboraron en el, notables escritores como Miguel Antonio Caro, Rafael Pombo y José Manuel Marroquín entre otros.”23
2.3 Historia de los suplementos culturales de El Tiempo y El Espectador. Los diarios de mayor circulación en el país.
El Espectador y su Magazín Dominical
Desde 1891 El Espectador, (periódico de Medellín fundado el 22 de marzo de 1887 por don Fidel Cano) contaba entre sus páginas con un espacio para la literatura con una página donde se publicaban escritos de José Asunción Silva, Rubén Darío y Víctor Hugo, escritores vanguardias para el panorama literario nacional e internacional de la época. En 1915 editó El Espectador, por
22Cacua, A. (1994), Historia del periodismo colombiano, Bogotá, Presencia, pp.513. 23Cacua, A. (1994), Historia del periodismo colombiano, Bogotá, Presencia, pp.514.
primera vez un suplemento literario independiente del cuerpo del periódico con la aparición de El Suplemento Literario Ilustrado de corta vida, que fue remplazado por La Semana, suplemento que circuló por primera vez con el periódico el 12 de septiembre de 1915 que publicaba poesía, notas de la vida social y cultural y se vendía como el mejor suplemento de Medellín, aunque el periódico ya se editaba en Bogotá desde el 10 de febrero de 1915. Debido al éxito del suplemento La Semana en Medellín, comenzó este a circular en Bogotá desde enero de 1916. Para 1919, bajo el nombre de Sábados Literarios el suplemento literario de El Espectador había alcanzado gran éxito en Antioquia y el resto del país por su propuesta de periodismo literario. Colaboraban Luis Tejada y Ciro Media, entre otros intelectuales y escritores. Desde 1924 hasta 1948 circuló como suplemento literario del periódico El Espectador Dominical, dirigido por corto tiempo por Porfirio Barba Jacob y en cuyas páginas también trabajaron Lino Gil Jaramillo, Eduardo Caballero Calderón, Lucas Caballero Calderón, Eduardo Zalamea Borda y Gabriel García Márquez, quien publicaría en este suplemento su primer cuento La Tercera Resignación el 13 de septiembre de 1947, ilustrado por Enrique Grau y con el apoyo entusiasta del director del suplemento, Eduardo Zalamea Borda. En 1948 el suplemento cambió su nombre a Fin De Semana y en 1950 se consolidó bajo el nombre de Magazín Dominical, publicado con el diario hasta julio de 2000. Considerado por muchos el mejor suplemento cultural, el Magazín Dominical seguía el estilo de la revista estadunidense de materiales variados con reportajes suculentos, buena literatura, algo de política y tiras cómicas. Guillermo Cano, director del suplemento en sus años dorados, leyó muchos magacines norteamericanos antes de adaptar este tipo de publicación en Colombia. Para 1953 el magazín vendía 68.000 ejemplares, un récord nacional. A Partir de 1955, el magazín era una revista de crónicas y reportajes centrados en la realidad del país, pero incluía los artículos enviados por corresponsales en el extranjero como Gabriel García Márquez, Eduardo Caballero Calderón entre otros. En sus portadas se hizo célebre Néstor Osuna y en sus contraportadas José María López “Pepón”.
González esta nueva edición del Magazín exploró el periodismo cultural como opción ideológica y se abrió a la multiculturalidad del país, rompiendo con el centralismo acostumbrado. En Julio del 2000, El Espectador remplazó al Magazín Dominical por La Revista, que circuló con el periódico hasta su cierre temporal en el año 2001.
El Magazín Dominical de El Espectador, que circuló con el periódico bajo distintos nombres desde el 24 de febrero de 1926 hasta el 2000, regresó en junio de este año en una versión online con las secciones Página de poesía, Esquina del cuento, Ojo por Hoja y Magazín Bibliográfico. Su retorno pretende situar a la cultura de nuevo como un tema relevante y emprender la búsqueda de nuevos autores, que ha sido el punto fuerte del magazín, pues fue un referente de calidad literaria que descubrió grandes plumas como Gabriel García Márquez y por el que pasaron Antonio Panesso Robledo, Fernando Soto Aparicio, Elisa Mujica, Eduardo Zalamea Borda, entre otros.
En el prologo de Memoria Impresa libro que recopila los mejores textos del Magazín Dominical, se esboza lo que significó el Magazín para la cultura colombiana: “una mirada amplia, no sesgada, donde lo popular no excluya el debate universal, donde lo académico pueda ir en yunta con las grandes intuiciones, donde el arte, la poesía y la literatura puedan establecer en un mismo espacio un dialogo con la sociología, la política o la historia. Un ámbito en fin en que damos cabida no sólo a las formas artísticas sino a las diferentes maneras del pensar.”24
2.4 El Tiempo y sus Lecturas Dominicales
Con el nombre de Lecturas Dominicales Eduardo Santos inició el 23 de junio de 1914 un suplemento especial de El Tiempo dedicado a la literatura, libros, reportajes, ciencias, historia, artes, folclor, poesía, música, teatro, cine, crónicas, comentarios y ensayos. En esta empresa lo acompañaron sus hermanos Enrique y Eduardo Santos Montejo. El suplemento salía los sábados con el periódico en tamaño tabloide. En su portada se leía: “Lecturas Populares, suplemento literario de El Tiempo. Editor Eduardo Santos. Se publica un ejemplar todos los sábados con obras de los mejores autores, novelas cortas, cuentos, crítica literaria y artística. Historia, poesía, teatro, viajes. Cada serie formará un volumen de 400 páginas de lectura amena e instructiva y
contendrá obras escogidas de los mejores autores. Coleccionando a Lecturas Populares tendrá usted en poco tiempo una biblioteca selecta y variadísima. Cada número tendrá una obra completa de un eminente autor precedido de una nota biográfica y literaria.”25 El 2 de mayo de 1915 este suplementó cambió su nombre al de Lecturas Dominicales. El 13 de mayo de 1923 en el tomo 12, con más de 300 números pasó al tamaño tabloide. Entre el año 1926 y 1927 lo dirigió Alberto Lleras Camargo. Meses después estuvo al frente el poeta Eduardo Castillo. El 18 de julio de 1929 apareció como director Jaime Barrera Parra, asesorado por José Umaña Bernal, quienes lo dirigieron hasta el 9 de septiembre de 1934.
Germán Arciniegas entró a dirigir las Lecturas Dominicales el 15 de septiembre de 1934, pasándolas a tamaño universal con el nuevo nombre de Sección Segunda. Arciniegas estuvo al frente del suplemento durante dos años y medio. Lo remplazó Hernando Téllez y a este José Lloreda Camacho, hasta el 30 de julio de 1939 cuando el periódico llegó a las 10 mil entregas. El 6 de agosto de 1934 estrenó las lecturas un nuevo director: el poeta Eduardo Carranza quien cambió el nombre de las Lecturas a Suplemento Literario.
A los 19 años de edad asumió la dirección del suplemento el periodista Jaime Posada, quien en 1957 rebautizó el suplemento con el antiguo nombre de Lecturas Dominicales, que perdura hasta hoy.
El 7 de diciembre de 1958, bajo la dirección de Eduardo Mendoza Varela, Lecturas Dominicales estrenó color y aumento a ocho sus páginas. Durante la dirección de este abogado, tuvieron las lecturas su mejor momento, como lo afirma Antonio Cacua Prada en su libro Historia del periodismo colombiano.
Roberto García-Peña dirigió en varias oportunidades este semanario cultural. Varias corrientes literarias se dieron a conocer en el país a través de las páginas de este suplemento durante la dirección de García-Peña, abierto durante esta época a escritores e historiadores colombianos de todas las regiones del país sin discriminación política. Allí aparecieron los Centenarias, Postmodernistas, los Nuevos, los Piedracielistas, los Cuadernicolas, el grupo de Mito entre otras vanguardias literarias del país.
Desde 1981 Hernando Santos dirigió las lecturas hasta que en 1983, Roberto García-Peña “D´Artagnan pasó de la coordinación a la dirección del suplemento.
A finales de 2004, el Tiempo cambió las Lecturas de su edición dominical a la sabatina para bajar los costos de producción del domingo, a la vez que se podían aumentar las ventas del periódico los sábados. El periódico le quitó entonces el adjetivo “Dominical” a sus lecturas, aunque tuvo en su emblemático logo la letra D. A finales del 2007, El Tiempo decidió realizar una publicación mensual de Lecturas y para no afectar el componente cultural del diario creó de Domingo a Domingo, una sección dominical dentro del cuerpo del periódico donde tienen cabida algunos escritos de tipo analítico que hacían parte de Lecturas.
2.5 Magazines culturales
A finales de los 60 los suplementos literarios de la mayoría de los diarios del país sufren un tránsito a la cultura en un sentido más amplio, sin quitar de sus páginas el contenido literario. A la vez que pasaron al tamaño tabloide y se acompañaron de las historietas y aventuras. Esto ocurrió cuando en El Tiempo se pusieron al frente de Lecturas Dominicales Eduardo Mendoza Varela, Jaime Paredes y Enrique Santos Calderón que en 1999 asumió la dirección del periódico. Con Mendoza Varela al frente del suplemento, este dejó de ser exclusivamente literario y le dio lugar a los ensayos políticos y económicos a la historia y otras artes; tendencia que siguieron los demás suplementos entre los más célebres: el Magazín dominical de El Espectador; Generación de El Colombiano; El Mundo Cultural e Imaginario de El Mundo; Extravagario de El Pueblo; Vanguardia Dominical de Vanguardia Liberal e Intermedio de El Caribe; siendo esta la época más gloriosa de los suplementos culturales, con un público consolidado y una influencia importante en el panorama cultural del país.
2.6 El declive de los suplementos culturales en la prensa colombiana
de lectores y el rompimiento de una tradición, pues para muchos llegó a ser casi un rito devorar las páginas de los suplementos culturales el día de descanso.
Pero a finales de 2007, la tendencia se radicalizó. Según algunos estudios de medios, la cultura no genera ganancias para una empresa periodística y así como hay algunos que compran el periódico por su componente cultural, la mayoría ni siquiera lo hojea. En contraste, los periódicos populares como Hoy, QuiHubo o Extra resultaron ser una “minita de oro”, para las casas editoriales, por lo que la mayoría de los periódicos del país, decidieron descontinuar los suplementos culturales para publicar estos periódicos más rentables. En la actualidad sólo se continúa publicando el suplemento cultural Generación del periódico antioqueño El Colombiano, que se apartó bastante de lo que era un suplemento, pues en la actualidad prima más en sus páginas el info entretenimiento que se puede definir como: un coctel de cultura e entretenimiento como el correo rosa, que no es información cultural en sentido estricto.
Como otra excepción a la tendencia en la prensa nacional de la desaparición de los suplementos culturales, el periódico La Patria de Manizales publica en su edición sabatina desde el 2003 el suplemento Papel Salmón que se mantiene hasta hoy.
En el 2008 El Tiempo decidió realizar una publicación mensual de Lecturas, sin afectar el componente cultural del diario, pues creó la sección cultural dentro del periódico De Domingo a Domingo, que no representa a cabalidad la tradición de un suplemento cultural pues a simple vista es una sección dentro del diario, que rompe con la autonomía con la que gozaban los suplementos al ser separatas independientes del cuerpo del periódico.
mover un dedo”. Y una semana más tarde en su siguiente columna el poeta concluyó resignado: “Tengo la seguridad que no son decisiones tomadas a la ligera. Obedecen a las apremiantes exigencias del mercadeo. Que paradójicamente conducen a dar más quitando. Gaceta no tiene nada que hacer en el nuevo El País…Parecemos una revista de vanidades, podemos despachar el contenido más expedito, lo que deja tiempo para más cosas”.
Otro ejemplo de esta tendencia del periodismo cultural en la prensa, es el Magazín de El Periódico La Tarde de Pereira que publico por última vez en abril de 2008. Franklin Molano, uno de los periodistas que trabajaba para el extinto suplemento dijo: “El Magazín era el único espacio en Pereira para escapar de la criminalidad que se vive en la ciudad, y como no hay un nuevo espacio ni re acomodación de estos contenidos en el diario, el lector quedó obligado a padecer la sangre y el horror que vive Pereira desconociendo otros hechos positivos”26.
El suplemento Vanguardia y Cultura del diario santandereano Vanguardia Liberal imitó este proceder, que se convirtió en una tendencia de los diarios del país. Vanguardia y Cultura anunciaba su cierre el 19 de abril de 2008 en el número titulado El fin de La historia, para ser cerrado definitivamente el 28 de junio de 2008.
El punto de vista del último director de La Gaceta de EL País, explica ayuda a entender esta tendencia: “Hoy en día los periódicos se conciben como empresas hechas para hacer dinero sin importarles obviar la responsabilidad social que tienen como medios de comunicación. La empresa es demasiado dinámica y lo que hoy sirve, mañana no. Como la cultura no da plata, pues la secciones culturales tampoco dan y por lo tanto no sirve”27. Lo contradictorio es que desde un principio los suplementos culturales fueron asumidos como espacios sin publicidad, para un público menor que el de los lectores habituales del periódico y como un agregado especial de los diarios, porque las empresas editoriales eran conscientes de que la cultura no puede ser un negocio rentable, pero tiene gran valor al igual que el daño que se le hace a una sociedad al negar su difusión, como ocurrió con el cierre de estos suplementos en la prensa colombiana.
26 Villamizar, A. (2008,19 de Abril),”El fin de los suplementos culturales” en Vanguardia y cultura, (diario
Vanguardia Liberal), núm.635.p.9.
27 Villamizar, A. (2008,19 de Abril),”El fin de los suplementos culturales” en Vanguardia y cultura, (diario
2.7 Causa de la desaparición de los suplementos culturales en Colombia
Es un hecho que los suplementos culturales no se han transformado, han desaparecido,
desaparición que se inició en la prensa capitalina y fue copiado en las regiones. Sin importar
donde ocurre el fenómeno significa lo mismo: una reducción del campo del periodismo cultural
en el espacio periodístico.
Sin importar la tradición que estos cuadernillos representaban para un periódico, como el caso
de Lecturas Dominicales de El Tiempo o La Gaceta de El País; los diarios han remplazado la
cultura que venía en los suplementos por “un coctel fusión de cultura y entretenimiento”, en
secciones dentro del periódico que no se hacen con la misma intensión y dedicación que el
antiguo suplemento.
“Probablemente percibidos como muy intelectuales, sobrios y aburridos, o como demasiado
costosos en relación con la pauta que generan –generalmente escasa–, estos suplementos de
periódico tienen sus horas contadas”28.
Creo que la principal causa del cierre de los suplementos, una verdad a voces que nadie quiere
afirmar y de la que se dan pistas en este recuento histórico, es de tipo comercial, pues se tiene la
creencia de que estos espacios culturales no tienen público y por lo tanto pauta y generan más
costos que beneficios para un periódico.
Lo que significa la desaparición de los suplementos culturales de la prensa actual lo expresa
muy bien el periodista Nicolás Morales en su columna El efecto McCausland de junio de
2010:“los espacios de cultura en el país se están transformando en agendas publicitarias, espacios
planos y totalmente predecibles en los que se revela también la pereza de los editores y los
periodistas que copian sus notas de los boletines que les envían los jefes de prensa de los artistas.
No es extraño, entonces, que estemos asistiendo con indiferencia a los últimos días del ensayo
cultural e intelectual”29.
2.8 Arcadia: Una respuesta a la crisis
La revista Arcadia nace como un proyecto de publicaciones semana en el año de 2005 con la intención de ser “una publicación cultural de circulación mensual que promueve un periodismo cultural al alcance de todos, apoya a la cultura y a sus protagonistas, busca ser una fuente de información clara, sencilla y completa del mundo de la cultura local y global y por sobre todo quiere ser puente entre los creadores de la cultura y el lector.”30
El primer número de la revista circuló en octubre de dicho año bajo la dirección de la periodista cultural Marianne Ponsford, edición de Andrés Solano y un consejo editorial formado por Alejandro Santos, Héctor Abad, Alberto Aguirre, Miguel Urrutia y Piedad Bonet. Una política editorial de la revista establecida desde su primer número es que no cuenta con periodistas de planta sino colaboradores, una solución al bajo presupuesto con el que cuentan las publicaciones culturales. Entre sus colaboradores se encuentran: Nicolás Morales, Juan David Correa, Antonio Caballero, Jorge Fondebrider y Carolina Sanín entre otros.
En la editorial “La Puerta Abierta” del primer número de la revista, su directora explica la razón de ser de la publicación: “La revista tiene como política editorial “contar”. Quiere contar lo que está pasando en el mundo de la cultura. Por eso Arcadia no es una revista literaria, ni una revista de cultura, ni una revista para intelectuales. Arcadia es una revista de periodismo cultural para todos los lectores que quieren información sobre lo que ocurre en el vasto territorio de las artes y las letras, del cine y de la música, de la fotografía, y de las nuevas manifestaciones culturales del siglo que comienza. Si la revista habla de músicos, cineastas, artistas y actores, es porque quiere despertar la curiosidad de los lectores, animarlos a acercarse a las exposiciones, a entrar en librerías, porque la voluntad del artista, del escritor, del compositor, es en ultimas la de un encuentro con el público, y la intención de Arcadia es tender puentes para propiciar ese encuentro.”31
La mejor definición para Arcadia es la que da su directora Marianne Ponsford en una entrevista realizada un año después de la entrada en circulación de la revista: “Arcadia es un suplemento cultural de altísimo tiraje, dirigido al público general. Busca formar públicos acercándolos a los
30
Publicaciones Semana, (2005),”Quienes somos”, [en línea], disponible en: http://www.revistaarcadia.com/QuienesSomos, recuperado: 10 de abril de 2011.
temas culturales. Se concibe a sí misma como un producto para leer y tirar a la basura. Como se hace como un periódico o con los suplementos culturales en todo el mundo.”32
El nombre Arcadia, evoca como la palabra griega esa región ideal que los poetas han identificado como el paraíso terrenal, pero que en realidad está habitada por gente ruda y belicosa, pues como aclara la revista en su editorial inaugural “Arcadia no pretende glorificar la cultura porque las expresiones culturales no suceden aisladas, porque sí. Se trenzan en las coyunturas políticas y geográficas en un tiempo y un lugar y una sociedad”33 por lo cual para Arcadia es claro entonces que la cultura no es perfecta, sino sólo expresión de su tiempo y de su espacio y así quiere mostrar la cultura a sus lectores como lo que es.
En esta editorial también se aclaran los objetivos de la publicación. Arcadia dice de sí misma que es una revista clara, abierta, de periodismo narrativo que quiere ser un puente entre el artista y el público, pero que no por ello dejará de lado la investigación ni la mirada crítica en los temas.
En este primer número, para asentar el carácter de la publicación, se cierra la editorial con una presentación más poética pero clara de la razón de ser de la revista: “Esta revista quiere hacer honor a su nombre: Arcadia es un paraíso profano, que se alza como la contraparte de la utopía celestial. Y el paraíso de los hombres, espejo de su espíritu, es convulso, contradictorio y tortuoso, sitiado por el desasosiego. La oscuridad cede y ese mismo extraño paraíso nos deslumbra de repente con la desmesurada belleza de su imperfección. Bienvenido entonces a Arcadia. La puerta está abierta.”34
En octubre de este año, la revista celebró cinco años de circulación, hecho que se consideró un milagro pues “en las publicaciones culturales hay una barrera difícil de superar, las dos primeras ediciones y como cualquier publicación de este tipo… Los inicios de Arcadia fueron de mucha mística, poco sueño y no menos afanes.”35 Como cuenta su directora Marianne Ponsford
32
Mora, J. (2006),”Revistas culturales de aniversario” [en línea:] disponible en: http://issuu.com/mireyinn/docs/revistas culturales, recuperado: 2 de marzo de 2011.
33Revista Arcadia, (2005, octubre) “La puerta Abierta” [editorial], núm.1, pp.1. 34Revista Arcadia, (2005, octubre) “La puerta Abierta” [editorial], núm.1, pp.1.
35 “El milagro de Arcadia” (2010) [en línea], disponible en:
“hicimos la primera edición casi toda en mi casa en condiciones un poco precarias”36 pero pudo superar la barrera de los dos números gracias al apoyo económico de la marca Philip Morris, que fue su patrocinador en los inicios de la revista lo que se considera el milagro Arcadia:“cuando su directora habla del “milagro” se refiere a la cantidad importante de anunciantes que convoca, algunos de una fidelidad y apoyo fuera de serie como Mapfre, Paños Atlas, Tena y Bbva y al público tan disímil y numeroso que ha cautivado ”37 pues estos son las dos principales trabas que debe superar una publicación cultural para hacer exitosa: un público numeroso que garantice el patrocinio y Arcadia lo ha logrado gracias a su seño particular: “periodismo cultural que permite llevarle a un público más amplio temas que de otra forma quedarían encerrados en la intelectualidad”38.
2.9 Entrevista con Marianne Pondsford, Directora de Arcadia
Como parte del marco teórico de esta investigación, en el mes de abril de 2011, se realizó la siguiente entrevista con la directora de la revista Arcadia Marianne Ponsford. Entrevista que tenía como fin conocer las opiniones y conceptos acerca del trabajo periodístico que realiza la revista y las directrices de la publicación.
- Prácticas y rutinas periodísticas de Arcadia.
Marianne Ponsford: Arcadia tiene un consejo editorial. Está compuesto por once personas. No es una cifra exacta porque siempre invitamos personas al consejo. cuando vemos que estamos débiles en algunos temas como música o cine; sí conocemos alguien que sabe mucho de música, o cine o literatura lo invitamos a que participe. Si yo conozco gente que puede aportarnos conocimiento sobre algún tema la invito al consejo porque me gusta que el consejo sea abierto y enriquecedor.
36 “El milagro de Arcadia” (2010) [en línea], disponible en:
http://www.semana.com/noticias-cultura/milagroarcadia/145744.aspx, recuperado: 20 de marzo de 2011.
37 “El milagro de Arcadia” (2010) [en línea], disponible en:
http://www.semana.com/noticias-cultura/milagroarcadia/145744.aspx, recuperado: 20 de marzo de 2011.
38 “El milagro de Arcadia” (2010) [en línea], disponible en:
La mayoría de miembros del consejo editorial tiene entre treinta y cuarenta años. Y eso es bueno. No muy jóvenes y es peligroso que sean mayores. Sobre todo en un país como Colombia, donde desafortunadamente los conceptos que se han manejado de cultura son terriblemente pre modernos y muy elitistas. Elitistas no en un sentido económico sino en un sentido del conocimiento. Por lo que nuestro consejo trata de ser un consejo muy vital y moderno.
La elaboración de la revista empieza en este consejo, que tiene por número de diez a doce miembros. En ese consejo se recogen las ideas sobre posibles temas para un número de la revista. Arcadia tiene dos personas fijas que trabajan en la parte de contenido. Somos Lina Vargas, una periodista y literata de 25 años y yo. Básicamente nosotras dos hacemos la revista.
Lina y yo en el consejo editorial, tomamos nota de todas las ideas o temas para artículos que se proponen. Los miembros del consejo no son periodistas, por lo que muchas veces no saben proponer temas porque piensan en temas que nada tienen que ver con el periodismo. No simplemente cultural, sino periodismo.
Al día siguiente del consejo, Lina y yo nos reunimos y revisamos todo lo que se ha dicho, a ver si hay alguna nota que se pueda encargar a colaboradores o a los miembros del consejo, porque bastantes de ellos escriben en la revista; no todos ni necesariamente los temas que ellos proponen se les encargan a ellos.
La revista está dividida en dos tipos de producto. Unas revistas que son especiales, que no tienen una deuda con la actualidad necesariamente. Es el caso del suplemento gay el suplemento Otras mujeres que son números temáticos. El resto de las revistas, lo que llamamos ediciones normales, sí tienen una deuda con la actualidad. Se hacen desde el periodismo. En Arcadia todos los artículos son coyunturales, todo está relacionado con la actualidad. Por ejemplo las notas se hacen porque se lanza un libro, hay una exposición, alguien cumple cincuenta años de muerto.
del libro no es igual en pauta a cualquier otro número. Cada mes se consigue la pauta de la revista que es algo muy difícil. Durante muchísimo tiempo, yo tuve que conseguir la pauta porque a pesar de que en Publicaciones Semana había un equipo de treinta a cuarenta personas vendiendo la publicidad para las revistas, ninguna persona quería vender Arcadia. Les parecía un producto anti comercial, no entendían porque esta casa editorial hacia este producto. Yo era la única directora de una revista de Publicaciones Semana que tenía que conseguir la pauta para su revista. ¿Por qué? Porque es cultural. No es comercial. Nosotros no podemos sacar a un escritor con unas galletas Touche en la mano o una hamburguesa de McDonals. Tampoco lo queremos hacer.
Eso ha cambiado en cinco años y medio que lleva la revista. Desde hace un año hay una persona del área comercial de Publicaciones Semana, exclusiva para Arcadia, vendiendo la publicidad de la revista con un espíritu comercial magnifico. Pero durante mucho tiempo me tocó a mí.
Lina y yo estamos informándonos todo el tiempo. A mí me llegan unos ciento cincuenta correos electrónicos diarios que son sobre todo comunicados de prensa. Cada vez hay más jefes de prensa, más gente llamando a la revista. Además, me llegan a la semana un promedio de diez propuestas del exterior sobre artículos. Desafortunadamente no de otros sitios de Colombia. No lo he logrado y eso lo lamento mucho, porque no hay buenas notas que lleguen de otros sitios de Colombia. Pero de colombianos y de argentinos que viven en París, Berlín, Nueva York, Londres, China, Irán, Egipto sí; me llegan propuestas.
me leí ese libro, no me pareció bueno. Entonces no sale en la revista. No es porque sea mujer que no va a salir, o si va a salir. Es por su calidad. Hasta ahí hago discriminación positiva.
Miramos que el número de la revista este equilibrado y se empiezan a encargar los artículos. Entonces llamamos: ¿Oye Manuel quieres hacer este artículo sobre esto? Listo. Se hace tanteando. ¿Qué quiere decir Tanteando? Yo no sé si me vaya a entrar media página de pauta pero, yo le digo calculemos que lo hagas de ocho mil caracteres porque yo voy a guardar media página por si entra publicidad. Yo voy haciendo un cálculo.
Yo estoy hablando con la persona de pauta todo el tiempo, para ver si aumenta la publicidad a lo largo del mes y entonces se recortan o quitan notas o se le agrega una página más. La revista se va haciendo y deshaciendo y rehaciendo a lo largo de esas tres semanas o dos semanas y media desde el día del consejo editorial hasta que empezamos el cierre. Esa es a grandes rasgos la mecánica de elaboración de Arcadia cada mes.
-Concepto de cultura bajo el cual se hace la revista.
Marianne Ponsford: Nosotros manejamos un concepto de cultura decimonónico. En el siglo XX, la sociología y la antropología cambiaron el concepto de cultura para incluir dentro de ella todos los hábitos y costumbres de una sociedad. Y el concepto de cultura se abrió desde entonces, casi suplantando o reemplazando el viejo concepto de las bellas artes o lo que se conoce también como alta cultura. Nosotros todavía manejamos ese viejo concepto de alta cultura. No hay espacio en Arcadia, por ejemplo, para una crónica sobre los rituales de los indígenas paeces.
Hay un artículo sobre el Sexteto Tabalá, yo quiero que salga al lado de Sting o al lado de Blanca Uribe o al lado de Yoyo Ma. Esa es Arcadia. El criterio de reseñarlos a todos es que son maravillosos y no que hay que dar un tratamiento distinto a lo popular. Sólo lo incluimos si nos parece bueno o nos parece que amerita un análisis interesante como por ejemplo, los videos musicales de narcocorridos del canal de televisión Rocolatv que han producido un fenómeno cultural. Pero en general, manejamos un concepto tradicional de alta cultura. No hacemos discriminación a favor de ningún concepto de cultura, pero sí hacemos una discriminación negativa sobre los productos de la cultura de masas. Nosotros no sacamos a Shakira. Ella tiene demasiado espacio en los medios. No sacamos a Juanes. Pero respecto a la cultura popular queremos quitarle ese rotulo, que sea reseñado simplemente porque es bueno.
-Definición que tiene Arcadia sobre sí misma.
Marianne Ponsford: Nosotros no somos una revista de vanguardia. Nosotros no somos una revista literaria tampoco. Las revistas literarias tienen que venir como ha sido en la historia, desde la periferia. Una revista literaria se hace con un grupo de gente que se reúne, venden dos mil ejemplares, se acaba a los tres números, son un desastre comercial y luego la historia de las ideas y la historia de la literatura las rescata y les otorga su lugar fundamental. Es el caso de Origen, Mito, Eco, Caballo verde para la poesía, Cruz y Raya, Sur en Argentina. Todas esas revistas vienen desde la periferia, duran poco pero son extraordinarias para la historia de la literatura.
Arcadia no puede ser eso. Arcadia es algo hecho desde el centro del poder mediático; Semana es un centro de poder mediático y su espíritu es de difusión. Por eso desde que se concibió Arcadia se concibió en un papel muy barato, de muy pocas páginas, pero de la mayor periodicidad y difusión posible.
posible que Publicaciones Semana hiciera una revista en papel periódico, una revista con grapas. Se dijo que revista era vulgar, ordinaria y fea. Nadie vio el contenido. Las revistas son la presentación también, son objetos fetiches. Pero yo quería que este fetiche fuera así.
El espíritu de Arcadia es algo para botar a la basura. Eso es lo que yo siempre he querido y siempre he dicho sobre la revista. Se bota Semana y se bota El Tiempo, después de leerlos. Eso no quiere decir que no sean valiosos. Pero quiere decir que son cercanos, que mañana llega otro número.
Arcadia no es cultura para guardar. El espíritu es: lo cultural es cotidiano, normal, cercano. El mes que viene me llega otra, no la tengo que guardar. Porque la idea de guardar, denota algo a lo que se tiene poco acceso, algo que es raro, algo que es muy importante, algo que se guarda y no se lee.
Precisamente con Arcadia queríamos todo lo contrario. ¿A usted le gusta la música? Compre Arcadia, léase los dos artículos de música y la crítica para que vea que discos nuevos salieron y bótela. ¿A usted le gustan los libros? con Arcadia va a enterarse de diez libros que han salido este mes que nos parecen buenos. Vaya a lo que le interesa de la revista, y luego bótela porque la revista es cotidiana, es barata, es amable, es cercana. Esa es la idea de Arcadia. Por eso su papel periódico, por eso su periodicidad mensual; todo ese tipo de decisiones o políticas de la revista se tomaron pensando en ese tipo de proyecto. Era una apuesta por la difusión.
Cuando yo quise hacer Arcadia yo pensé en el proyecto menos innovador posible. Esta no es una revista de vanguardia, esta no es una revista audaz, esta no es una revista dirigida a un público muy joven. Arcadia nació casi como un suplemento de Semana, circulando sólo con los suscriptores de Semana y por lo tanto su público era el lector de Semana. Un lector que es una persona de estrato alto, más bien conservadora.