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5.7 EFECTOS SOBRE EL CICLO HIDROLÓGICO

5.7.3 La Erosión de los suelos

Los relieves de cárcavas abundan por todo el ámbito donde falta el bosque, los barrancos progresan rápidamente y retroceden su cabecera a cada temporal importante, este fenómeno se vio muchas veces en nuestras costas donde no había plantas o árboles que ayudaran a afirmar los arenales. La erosionabilidad es una característica del suelo que nos refleja la susceptibilidad al arranque y transporte por los agentes de erosión; está influida por propiedades del suelo tales como tamaño de partículas, estabilidad de agregados, materia orgánica, y por el tipo de arcillas o por características edáficas que afectan a la estructura del suelo, la dispersión y la transmisión de agua.

El suelo, al formarse, queda expuesto a los agentes atmosféricos dotados de un alto poder erosivo, principalmente la lluvia y el viento. La intensidad de la erosión natural va a depender de las características climáticas, de la naturaleza del suelo y del material litológico, de la topografía y de la vegetación.

Cuando sólo actúan fuerzas de la naturaleza, se les conoce como: erosión geológica, erosión normal o erosión natural; en ella la velocidad de arrastre del suelo es lo suficientemente lenta para que su velocidad de formación por descomposición de las rocas compense las pérdidas sufridas.

Pero si hay una ruptura del equilibrio a favor de las acciones erosivas, el fenómeno se incrementa enormemente; esta acción acelerada, se debe, en la mayor parte de los casos a la acción humana: se le llama erosión acelerada o erosión antrópica.

60 La erosión que durante mucho tiempo ha venido sufriendo el terreno por agresiones repetidas, deforestación, incendios, etc., hace que las condiciones edáficas no se correspondan en absoluto con las que habría de esperar en una situación normal.

La erosión de los suelos es uno de los problemas medioambientales más graves en muchos países. La erosión se ve favorecida por actividades extractivas, la pérdida de la cubierta vegetal como consecuencia inmediata de los incendios forestales y las lluvias torrenciales sobre estos suelos desprovistos de protección física, las talas abusivas, el sobrepastoreo, las quemas de rastrojos, la construcción de obras lineales no protegidas, la roturación y el cultivo en zonas marginales con excesiva pendiente o poco suelo y el laboreo a favor de pendiente.

La morfología de las laderas es también un factor muy importante junto con la cubierta vegetal y la litología48, para determinar la velocidad de erosión y la hidrología de la zona; una cubierta vegetal reduce considerablemente las pérdidas de suelo.

Las consecuencias de la erosión del suelo se manifiestan tanto en el lugar donde se produce como fuera de él (erosión difusa). La redistribución y pérdida de suelo, la degradación de su estructura y el arrastre de materias orgánicas y nutrientes, llevan a la pérdida de espesor del perfil y al descenso de la fertilidad.

La pérdida de suelo se expresa, habitualmente, en unidades de peso o volumen por unidad de superficie y tiempo (t/ha. año); teóricamente se juzga la severidad de la pérdida de suelo relacionándola con la velocidad de formación de suelo.

Si propiedades del suelo, como el nivel de nutrientes, la textura y la profundidad, se mantienen inalteradas a través del tiempo, se considera que la tasa de erosión está equilibrada con la velocidad de formación de suelo.

El proceso de erosión del suelo tiene dos fases consistentes en el desprendimiento de partículas individuales de la masa del suelo y su transporte por los agentes erosivos, como el agua y el viento. Cuando la energía de estos agentes no es suficiente para el transporte de las partículas, se produce una tercera fase, su deposición.

El agente más importante para el desprendimiento de partículas es la salpicadura. Como resultado del golpeteo de las gotas de lluvia sobre la superficie de un suelo desnudo, las partículas pueden ser lanzadas por los aires a varios centímetros de distancia.

La exposición continua a lluvias intensas debilita considerablemente el suelo.

El suelo también se disgrega por procesos de meteorización. Las corrientes de agua y el viento son otros contribuyentes al desprendimiento de partículas del suelo. Los agentes de transporte lo forman la salpicadura y la escorrentía superficial.

La elevada variabilidad de las cuencas de drenaje en ambientes semiáridos hace que en pocos

48 Litología: parte de la geología que trata de las rocas, tamaño de grano, tamaño de partículas y características físicas y químicas. Estudios de Cerdá publicados en 1997. España.

61 metros encontremos respuestas hidrológico-erosivas muy diferentes, especialmente cuando la litología es muy fácilmente erosionable. Así, existen suelos con tasas de infiltración estable 20 veces mayores y tasas de erosión de hasta 16500 veces menores separados entre sí unos metros. La cubierta vegetal se presenta como un agente extraordinariamente eficaz en la disipación de la energía cinética de las gotas de lluvia, destacando en este papel, tanto la cubierta próxima al suelo, o en contacto con él, como los restos de vegetación, ya que el dosel arbóreo, a partir de siete u ocho metros de altura, permite a las gotas recuperar parte de su velocidad terminal de caída y, con ella, energía cinética. La disipación de la energía cinética de las gotas reduce considerablemente la fragmentación de los agregados de suelo.

La pérdida de cubierta vegetal y de las capas orgánicas del suelo, como consecuencia de los incendios forestales, pueden acelerar estos procesos erosivos, ya que se produce un aumento de la precipitación neta que llega directamente al suelo.

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