dra. SolEdad PÉrEz SÁNChEz
Neuróloga. Unidad Esclerosis Múltiple. Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla.
dr. GuillErMo Navarro MaSCarEll
Neurólogo. Servicio de Neurología. Unidad de Enfermedades Desmielinizantes. Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla. Miembro del Consejo Médico Asesor de FEDEMA.
El tratamiento de la enfermedad en los brotes consiste en pulsos intravenosos de metilpred- nisolona durante 3 o 5 días que se administran en el hospital. Para reducir la frecuencia y se- veridad de los brotes así como para disminuir la progresión de la enfermedad en general, so- bre todo la discapacidad, existen las terapias inmunomoduladoras. Interferon beta o aceta- to de glatiramero en una primera línea para la mayoría de los pacientes y en casos de alta actividad de la enfermedad o insuficiente res- puesta a los tratamiento de primera línea exis- ten el anticuerpo monoclonal Natalizumab o la nueva terapia oral con Fingolimod, ambos en segunda línea. También está aprobado para el tratamiento en este escalón la mitoxantro- na, aunque es poco utilizada por sus efectos secundarios.
En Europa, la prevalencia de la enfermedad oscila entre 10 y 187 casos por 100.000 habi- tantes con mayor proporción en los países del norte. Típicamente, los primeros síntomas de esta enfermedad se presentan entre los 20 y 50 años de edad, afectando predominantemente a mujeres. Por este motivo, la planificación de la familia, la maternidad y el nacimiento del hijo constituyen un punto clave en esta enfer- medad que afecta en su mayoría a pacientes en edad fértil.
La planificación de la familia en los pacien- tes con Esclerosis Múltiple ha cambiado mu- cho en los últimos tiempos. Mientras que a principios del siglo XX se desaconsejaba el embarazo porque se pensaba que esto era un factor de riesgo para la progresión de la en-
fermad, actualmente el mayor problema para estos pacientes es pensar en el futuro estado de salud y su asociación con la capacidad para poder cuidar a sus hijos.
Otro pregunta que le surge a estas mujeres que desean tener hijos es el riesgo de que su hijo pueda heredar la enfermedad. Aunque la Esclerosis Múltiple no es una enfermedad he- reditaria, sí hay que tener en cuenta un cierto grado de susceptibilidad genética presentado los familiares de los pacientes afectos un ries- go superior a la población general. Sin embar- go, este riesgo es bajo y la posibilidad de que un niño nacido de un paciente con Esclero- sis Múltiple no adquiera la enfermedad es del 97%.
La fertilidad en estos pacientes no está afec- tada, sin embargo puede haber problemas a la hora de la sexualidad debido a los déficits pro- pios de la enfermedad. Aunque la fertilidad no está reducida, las pacientes pueden nece- sitar técnicas de reproducción asistida así co- mo el 10-15% de las parejas de la población general. Algunos estudios han demostrado un aumento de brotes en las pacientes que se so- metían a tratamientos de fertilidad sin que ha- ya ninguna diferencia entre los tratamientos hormonales utilizados. Generalmente, no se recomienda rechazar estas técnicas pero hay que informar del riesgo de que aparezca un brote y aconsejarles que mientras estén some- tidas a estas técnicas no dejen de administrar- se su terapia inmunomoduladora.
Diferentes estudios han puesto de manifies- to una reducción de los brotes durante el em- La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica y autoinmune del sistema nervioso central, que típicamente cursa con brotes de la enfermedad al inicio y posteriormente, en aproximadamente el 65% de los pacientes se convierte en una secundaria progresiva con un curso continuo de discapa- cidad. El 15-20% de los enfermos inician la enfermedad con un curso progresivo desde el principio (primaria progresiva).
barazo con un aumento de estos después del nacimiento. Los datos hasta ahora no mues- tran un impacto negativo del embarazo sobre la progresión de la enfermedad en estas mu- jeres. En estos momentos hay poco conoci- miento sobre el papel que juegan las terapias modificadoras de la enfermedad en los brotes durante y después del embarazo. Debido a la reducción natural de brotes durante el emba- razo, la mayoría de los neurólogos aconsejan abandonar la terapia inmunomoduladora en este punto. La recomendación oficial es inte- rrumpir esta terapia antes de iniciar la bús- queda de embarazo sin embargo, lo más ex- tendido en la práctica habitual es retirar el tra- tamiento una vez que se conoce que la mujer está embaraza. Esto último no está basado en estudios grandes y contundentes sin embargo no se han recogido problemas importantes si- guiendo esta práctica y por ello es lo más uti- lizado entre los neurólogos dedicados a tratar esta patología.
El momento de retomar la terapia después del nacimiento está actualmente discutido, ahora mismo no hay ninguna evidencia fuer-
te para concretar el momento óptimo de reto- mar la terapia. La recomendación hasta la ac- tualidad era evitar la lactancia materna e ini- ciar de nuevo el tratamiento una vez se ha da- do a luz. Sin embargo, últimos estudios han puesto de manifiesto un menor riesgo de bro- tes durante la lactancia materna exclusiva en contra de aquella mujeres que se abstuvieron. Por este motivo, cada vez son más los neurólo- gos que recomiendan, sólo en el caso de deseo de la mujer, la lactancia materna exclusiva du- rante 4-6 meses tras el parto. Estas mujeres no deben comenzar la terapia durante la lactan- cia debido al desconocimiento sobre su paso a la leche materna y los posibles efectos sobre el recién nacido. En caso de optar por la lactan- cia artificial, la medicación debe reintroducir- se lo más pronto posible tras el parto, ya que presentan un retardo en el inicio de la eficacia. En resumen, muchas preguntas aparecen en las pacientes que quieren quedarse embaraza- das y es importante no desalentar a estas mu- jeres pero sí informar de los posibles riesgos y las características específicas del embarazo en la Esclerosis Múltiple.