• No se han encontrado resultados

LA ESCUELA DE BELLAS ARTES

CAPÍTULO I: LAS ESCUELAS VÁSQUEZ y GUTÍERREZ

CAPÍTULO 2: LA ESCUELA DE BELLAS ARTES

Entender el arte como universo completamente particular (con reglas, intereses, valores y problemas propios), es definir el arte como campo. Esto implica reconocer un mundo autónomo59 en el que las reglas del arte provienen de las autoridades del mundo del arte y no de instancias externas.

Este trabajo defiende que este tipo de campo, autónomo y complejo, frecuente en las sociedades modernas, no es el caso del mundo que se generó a partir del ámbito de la Escuela Nacional de Bellas Artes (es decir profesores, alumnos, comentaristas) a finales del XIX. El argumento es que la Escuela constituyó un sistema de autoridades anclado a la dirigencia política que dominó la práctica y la enseñanza de las bellas artes en el país,

mediante la definición de unas formas objetivas (reglas, materias…) y unas subjetivas

(forma de sensibilidad, valores, representaciones).

La hipótesis es que la Escuela Nacional de Bellas Artes fue un punto estratégico desde el cual las bellas artes se hicieron un asunto de Estado mediante la institucionalización de su enseñanza que transformó sus prácticas hacia un ámbito profesional (por oposición al sistema gremial). La dirección que se le dio a la enseñanza implicó para la Escuela de Bellas Artes: vincularse administrativamente a la Universidad Nacional, adoptar un carácter más científico de la enseñanza (incluyendo contenidos como la perspectiva y la anatomía en el plan de estudios) y la aplicación del canon academicista proveniente de institutos semejantes en Europa (la forma que asume este canon a través de la Escuela se abordará en el tercer capítulo).

59 Los campos autónomos son los que han transformado las relaciones respecto a una dominación, esto es

recomponer las relaciones entre los agentes (artistas, profesores, críticos, público) desligándose, mediante un proceso histórico, de las cortes, los mecenas, la iglesia o el Estado.

40 La Escuela Nacional de Bellas Artes de Colombia

Afirmar la no-autonomía del campo artístico nacional para finales del XIX es otorgarle el rango de autoridad a la dirección política que apoyó la fundación y la puesta en marcha del instituto. Este apoyo, como se ha dicho, fue determinante para la Escuela que en contraprestación se presentaba ante la sociedad como promesa de progreso, paz y civilización para la patria. Esta es la razón que explicaría la atención que recibió la institución por parte de la dirigencia nacional.

Partiendo de esto, en este apartado se pretende definir la Escuela como un espacio institucional de agentes especializados (profesores y directores) que, dotados de autoridad, impusieron normas y un arbitrario cultural. Este arbitrario tuvo origen en el mundo clásico Europeo y al ser asimilado por los nacionales constituyó un proceso de territorialización de las bellas artes en el país.

Siguiendo esta idea, de la Escuela como institución que inculcó reglas, valores e intereses, en una generación de artistas, resulta necesario aproximarse a las formas objetivas concretas que se inculcaron desde la institución. Con este propósito se examinarán acá: los contenidos que se agenciaban desde la institución y el sistema de autoridades que asumió el papel de inculcar, mediante la acción pedagógica unos temas y cursos, que apuntaban a la formación de una generación de artistas nacionales.

Metodológicamente, la aproximación a esas formas objetivas que se inculcaron (o se pretendieron inculcar) desde la Escuela se hará mediante la revisión de fuentes oficiales del período: Diarios oficiales, Informes de los ministros de Instrucción Pública y Anales de Instrucción Pública. Los números del Papel Periódico Ilustrado contemporáneos a la fundación y primeros años de la Escuela también son considerados, en cuanto reproducen textos oficiales acerca de la institución y hacen comentarios acerca de sus actividades. El sistema de autoridades que se dispuso para la Escuela así como el papel central de Alberto Urdaneta dentro de ambos proyectos (Escuela Nacional y del Papel Periódico Ilustrado) justifica la pertinencia de estas fuentes. Las fuentes oficiales por ejemplo, contienen los informes que los ministros de instrucción pública hacen al Congreso de la

41

República respecto a la Escuela, a la vez que incluyen los informes que la dirección de la Escuela hace a los agentes del gobierno encargados de la inspección de la institución. Alberto Urdaneta por su parte hace explicita su intención, en el Papel Periódico Ilustrado, de ofrecer sus páginas al registro de las diferentes fases por las que atraviese la Institución60, a las exposiciones y al estudio de obras de arte, anunciando que dará espacio a artículos relacionados con las clases de pintura, arquitectura, ornamentación y a conferencias de estudios aplicados al arte, como la física y la anatomía.

Para examinar los contenidos se debe mencionar que la Escuela inició labores en 1886 siguiendo una estructura de secciones por ramos distribuidas en parte de un edificio que replicaba esta organización. Es decir, el edificio (o la parte de él dispuesta para el instituto) hacía eco al modelo que desde los estamentos se planteó para la Escuela: un salón para cada sección y unos espacios dispuestos para la dirección y los asuntos administrativos.

En las páginas del Papel Periódico Ilustrado, como en los discursos inaugurales, Urdaneta reconoció la voluntad del gobierno, que dispuso una parte del edificio de San Bartolomé a

la Escuela, “haciendo gastos para obtener cuanto antes locales a propósito, y sin poner

dificultades de ninguna especie […] con el objeto de dar amplia cabida a más de

seiscientos escolares (en esta cuenta debe incluir los escolares de las otras secciones y escuelas con las que se comparte edificio) que hoy cursan en las diferentes secciones, y en

menos tiempo del que se esperaba ha quedado el edificio convenientemente dispuesto”61.

Antes de la puesta en marcha de la Escuela, este mismo edificio estaba siendo ocupado por las fuerzas militares y el instituto de artesanos. Con la ejecución de la partida del gobierno prevista para poner en marcha la institución lo que se hizo fue distribuir el espacio entregando toda la planta baja a la Escuela de Artesanos, la parte alta al estado mayor de uno de los ejércitos y toda la parte interior para la Escuela de Bellas Artes. Esta distribución se entendió desde la dirección de la Escuela como un esfuerzo hacia el arte que se ve relegado por las necesidades más urgentes de la patria, para este caso; la

60Papel Periódico Ilustrado. (Tomo 5 número 99 ,1 de Septiembre de 1886), 43.

42

industrialización y la guerra. Por esto Urdaneta describe el apoyo de la dirigencia nacional en medio de un espíritu de guerra62 en el que atendiendo las necesidades del momento se evidencia la voluntad del gobierno de equiparar el arte con otras necesidades propias de ese tiempo. Es por esto que se reconoce constantemente la gestión del presidente y de otros gobernantes, como Antonio Vargas Vega, quien desde 1880 había trabajado para la inauguración de la Escuela de Dibujo y Pintura en las instalaciones del mismo edificio, logrando un salón en el que el pintor mexicano Felipe Santiago Gutiérrez de “forma desinteresada”63 fundó la mencionada Escuela Vázquez en circunstancias aún más difíciles.

De acuerdo con el informe al secretario de Estado64, en el momento en que se abre la Escuela, aun no se encuentra apropiado el local para la enseñanza en las artes. Parte de las dificultades se ocasionan por el hecho de compartir los espacios. Esto generó la necesidad de independizar la Escuela del estado mayor y del Instituto, creando nuevas necesidades en la adecuación del edificio.

El edificio requirió adaptaciones; en lo que antiguamente era el salón de física se ubicó la oficina del rector, se destinó además un amplio salón (de 17 por 5 metros) con ideales condiciones de luz y mobiliario para el estudio de grabado de 26 estudiantes. Las clases de la Escuela se iniciaron en marzo 17 de 1886 y la inauguración oficial tuvo lugar meses después.

En los Anales de Instrucción Pública el rector de la Escuela de Bellas Artes hizo un informe sobre su marcha, mencionando las mejoras materiales del edificio y recordando que las clases comenzaron con unas boletas de inscripción provisional en las secciones de Dibujo, Pintura, Grabado en madera, arquitectura y Escultura y ornamentación, que fueron remplazadas por las matriculas definitivas siguiendo los reglamentos de inscripción. Cada sección quedó a cargo de un director.

62Escuela de bellas Artes. Papel periódico Ilustrado (Tomo 5 Número 97 6 de Agosto de 1886), 5. 63Escuela de bellas Artes. Papel periódico Ilustrado (Tomo 5 Número 97 6 de Agosto de 1886), 5.

64Alberto Urdaneta en Escuela de Bellas Artes. Anales de la instrucción pública (Tomo IX Número 46. Junio

43

Los primeros salones en ser dispuestos fueron los de pintura y grabado en madera, y por esta misma razón estas clases empezaron desde el día 10 de abril de ese mismo año. Las clases de pintura quedaron a cargo de Pantaleón Mendoza y las de grabado en madera de Antonio Rodríguez, en esta primera etapa los estudiantes de pintura trabajaron al óleo y aguada con modelos del natural, y los de grabado con figura utilizando la técnica de fac- simile.

La dirección de las clases de Arquitectura quedó a cargo de Mariano Santamaría y la de Ornamentación de Luis Ramelli, llamado desde Italia por el gobierno65.

Estas secciones demandaron otros cambios en el edificio, como “colocación de bastidores

apropiados para la conveniente distribución de la luz y pintura de los lienzos de la pared,

con rojo pompeyano en una y con gris en la otra”66. De acuerdo con Urdaneta estas

mejoras fueron posibles gracias al apoyo del gobierno, destacando el Director general de

obras públicas, Valentín Perilla a quien se describe como “decidido amante de las artes”,

y al Secretario de Instrucción pública Enrique Álvarez. Con estos ajustes iniciaron las clases de ornamentación el 7 de junio de ese año, fecha a la cual, las clases de dibujo y arquitectura no habían iniciado por dificultades con los locales.

Las clases de Escultura se le encargaron a Cesar Sighinolfi, también llamado de Italia por el gobierno nacional, el local destinado para esta sección se describe como amplio pero sin las adaptaciones necesarias, el salón dispuesto se ubicó “contiguo a la portería de la

escuela en la llamada calle de la carrera”.

Para Junio de 1886 la Escuela contaba con seis secciones: Arquitectura bajo la dirección de Mariano Santamaría con 12 estudiantes matriculados, Escultura bajo la dirección de Cesar Sighinolfi con 9 estudiantes matriculados, Ornamentación bajo la dirección de Luis Ramelli con 11 estudiantes matriculados, Dibujo bajo la dirección de Alberto Urdaneta con 53 estudiantes matriculados, Pintura bajo la dirección de Pantaleón Mendoza con 19

65Escuela de Bellas Artes. Papel periódico ilustrado (Tomo 5 número 97. 6 de agosto de 1886), 5

66 Alberto Urdaneta en Escuela de Bellas Artes. Anales de la instrucción pública (Tomo IX Número 46.

44

estudiantes matriculados y Grabado en madera, bajo la dirección de Antonio Rodríguez con 22 estudiantes matriculados67 (ver Ilustración 6)

45

Ilustración 6. Registro general de alumnos matriculados68

68 Tomado Escuela de Bellas Artes en Anales de Instrucción Pública 98/99 tomo IX. (Bogotá 9 de Junio de

47

En el registro general de alumnos matriculados hasta el día 31 de mayo de 1886 aparecen 84 estudiantes entre 12 y 29 años, todos hombres colombianos, a excepción Juan y Leopoldo Jallade de 9 y 12 años de edad, nacidos en Guatemala e inscritos para la sección de dibujo. 61 de los estudiantes tienen como lugar de nacimiento Bogotá69. (Ver Ilustración 6)

Estos sujetos, sobre los que recaía más directamente la inculcación de los saberes y prácticas a los que apuntó la Escuela, debían someterse al sistema de normas adaptado por la institución. Es un asunto ventajoso para este estudio la relación administrativa entre La Universidad Nacional y la Escuela, en el sentido que el reglamento y la estructura de autoridad de La Universidad se quiso extender al instituto, haciendo explicitas mediante documentos oficiales, las condiciones de permanencia y admisión.

Como se verá más adelante, la supervisión y la reglamentación de la Escuela, así como la vigilancia de las actividades van a ser responsabilidad del ministerio público, esto implicó para la institución articular la dirección de la Escuela al gobierno nacional, pues en últimas el rector debía rendir cuentas al secretario de instrucción.

Respecto al reglamento interno de la Escuela habría que recordar que para ser alumno de la Escuela se exigió como condiciones: no haber sido expulsado de otro establecimiento de enseñanza; observar conducta intachable; concurrir con puntualidad a las clases a las horas señaladas; Cumplir con los estatutos de cada sección y no llevar armas70.

Los estudiantes además debían otorgar con la matrícula un documento de fianza por cincuenta pesos con un fiador que debía pagar como indemnización en caso de abandonar sin causa, ser expulsado por conducta o tener treinta faltas de asistencia en un año. Este sistema de matrícula puede ser definido como gratuito, (siempre que los estudiantes consiguieran concluir satisfactoriamente sus estudios).

69 Alberto Urdaneta en Escuela de Bellas Artes. Anales de la instrucción pública (Tomo IX Número 46.

Junio de 1886), 145

48

La Escuela señala en su reglamento un debido proceso antes de la expulsión de un estudiante: amonestación privada, amonestación en público, reprensión con apercibimiento, anotación de uno hasta diez notas de mala conducta en el registro general y la expulsión temporal o definitiva impuesta por el rector con aprobación del secretario de instrucción pública71.

El reglamento de la Escuela de Bellas Artes de julio de 1886, publicado en los Anales de la Instrucción pública72 permite entender cómo operaba el sistema de autoridades implícito en estructura de la Escuela, éste a su vez era el encargado de definir los asuntos que se asumían en la institución, diseñando el curriculum, clasificando los textos y premiando o sancionando a los estudiantes y a sus obras.

La estructura administrativa de la Escuela tenía un carácter jerárquico que consideraba la división en ramos de la instrucción. Esto quiere decir que las secciones de la Escuela

(pintura, dibujo,…) sustentadas en los ramos de las bellas artes del modelo académico europeo, estaban a cargo de un director que tenía bajo su mando unos pasantes y secretarios. El rector era la figura revestida de mayor autoridad dentro de la institución y era el interlocutor de la Escuela con el ministerio público a quien le daba informes señalando los resultados, dificultades y demandas de la Escuela hacia los funcionarios del gobierno.

En la práctica, y de acuerdo al reglamento, la conformación administrativa de la Escuela fue la siguiente: un rector, directores para cada una de las secciones, un pasante babel ad honorem, un secretario, un auxiliar de clase de dibujo, dos ayudantes de la clase de pintura, un ayudante de las clases de escultura y ornamentación, un profesor de geometría y perspectiva y un portero celador.

Existía también un consejo directivo, conformado por el rector, los directores de las secciones y el pasante que hacía las veces de secretario; este consejo sería citado por el

71Reglamento para la escuela de Bellas Artes en Anales De la Instrucción Pública (Tomo ix Número 48

Julio de 1886), 193.

72Reglamento para la escuela de Bellas Artes en Anales De la Instrucción Pública (Tomo ix Número 48

49

rector y sus atribuciones consistían en adaptar el plan de estudios, premiar a los estudiantes que hagan méritos y examinar textos para que sean abordados en las cátedras. El plan de estudios permite aproximarse a aquellos contenidos que se inculcaban desde la Escuela, estos lógicamente definían los saberes y los elementos prácticos que el artista profesional debía saber. Esta lógica parte del hecho, señalado por Bourdieu73, de que toda acción pedagógica, como las ejercidas por la Escuela, por definición de una autoridad (en este caso el consejo directivo que determinó el plan) dispone de una legitimidad según la cual, las emisiones pedagógicas (en este caso los contenidos del plan de estudios) aparecen automáticamente como dignas de transmitir lo que transmiten, a la vez que quedan autorizadas para controlar su inculcación mediante sanciones socialmente aprobadas. Esto quiere decir que los contenidos que aparecen en el plan de estudios son en sí mismos legítimos y no necesitan justificación alguna aparte de su comunicación formal. Concretamente estos contenidos se agruparon en las siguientes asignaturas, enmarcadas dentro de la estructura de secciones de la Escuela:

En la sección de arquitectura: -Arquitectura en general

-Estudio de los cinco órdenes clásicos -Datos históricos

-Aplicaciones y problemas -Sistemas para dibujar -Proyecciones y sombras -Ornamentación y perspectiva

-Conocimiento teórico y práctico de materiales de construcción y aplicación de ellos -Conocimiento relativo a los órdenes y estilos y a los sistemas y métodos de construcción y en general a todos los que tengan relación con este arte

En la sección de escultura:

-Escultura del cuerpo humano tomados de modelos de yeso -Estudios del cuerpo humano tomados del yeso

73 Bourdieu, La Reproducción, 61.

50

-Estudios del cuerpo humano tomados del natural -Estudio de anatomía aplicado a la escultura

- Estudio de los diferentes materiales plásticos y en general todo lo concerniente al arte de la escultura En la sección de dibujo: -Geometría elemental -Perspectiva -Anatomía pictórica -Elementos de óptica

-Dibujos de estampas, de modelos de yeso y del natural

-Pintura a la aguada y al óleo y en general todos los ramos conducentes a formar un artista pintor

En la sección de pintura al óleo -Geometría elemental y aplicaciones -Teoría de la perspectiva

-Anatomía pictórica -Elementos de óptica

-Dibujo de estampas, de modelos de yeso y del natural -Pintura a la aguada y al óleo

En la sección de grabado en madera:

-Grabado en madera con aplicación a la imprenta y publicaciones ilustradas, desde el simple rayado hasta la interpretación de retratos, vistas, cuadros, etc.

-Teorías elementales y principios prácticos de dibujo y en general todo lo relativo al completo aprendizaje del arte74.

Los estudiantes, debieron estar dispuestos a aceptar la información transmitida por la Escuela. Esto se fundamenta en el hecho de que la acción pedagógica inculcada por la institución tenía como antesala el proceso de matrícula según el cual los receptores (alumnos) estaban dispuestos de entrada a reconocer la legitimidad de la información transmitida, convirtiéndose en potenciales agentes de la Escuela hacia adelante. La

74Reglamento para la Escuela de Bellas Artes en Anales De la Instrucción Pública (Tomo ix Número 48

51

garantía de esta asimilación es la vigilancia de la interiorización en los estudiantes mediante el sistema de exámenes con conceptos aprobatorios (y por tanto desaprobatorios) que ejercían los profesores de las distintas secciones. La Escuela contó además con un cuerpo de normas explicito conformado por las sanciones positivas (estímulos) y negativas (reprobación, multas) jurídicamente garantizadas por el reglamento que como se ha dicho, se articuló con el de la Universidad Nacional.

Como novedad respecto a las materias de enseñanza propuestas en la antigua Escuela Vázquez se puede señalar: un plan de estudios particular para pintura, separación de las secciones de escultura y ornamentación, y de grabado y dibujo. Por lo demás se mantuvo el mismo esquema de materias, lo que permite constatar que la estructura formal de la Escuela es un producto anterior a su fundación y es gracias al apoyo estatal que el proyecto se pudo consolidar.

También vale la pena recordar aquí que los directores de las secciones de grabado, escultura y ornamentación fueron traídos del exterior gracias a la gestión de la dirección y al respaldo del gobierno nacional, este hecho puede obedecer al argumento esgrimido en

Documento similar