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Cuadro 6.2. Las mujeres como agentes de violencia en los conflictos

La creciente participación de las mujeres en atentados suicidas ha elevado el interés por las razones y el papel de las mujeres que participan activamente en el ejercicio de la violencia no convencional en los conflictos armados, tanto por parte de los medios de comunicación como del ámbito académico. Los atentados en el metro de Moscú en marzo de 2010 ejecutados por dos mujeres o la muerte de dos soldados estadounidenses en Afganistán en el mes de junio como consecuencia del atentado suicida perpetrado por una mujer son algunos de los ejemplos más recientes, pero los conflictos armados de Iraq, Palestina o Sri Lanka han sido otros escenarios en los que mujeres han llevado a cabo este tipo de acciones armadas. El ejercicio de la violencia por parte de mujeres ha sido analizado, sin embargo, desde perspectivas parciales y reduccionistas que una vez más han reproducido sesgos patriarcales. Por otra parte, si bien los atentados suicidas han recibido una particular atención por parte de los medios de comunicación por su espectacularidad, es necesario recordar que las mujeres han participado en los grupos armados de oposición de múltiples maneras, ejerciendo tareas y responsabilidades muy diferentes, tanto en el comba- te, como en las labores de inteligencia o de apoyo logístico.

En el análisis de la violencia ejercida por las mujeres en los conflictos armados han prevalecido una serie de presupuestos que es necesario desentrañar. En primer lugar, al hablar de las causas y motivaciones de las mujeres combatientes se alude con enorme frecuencia a cuestiones de índole personal.20 Así, las cuestiones ideológicas pasan a un segundo plano, y la ejecución

d) Respuesta local e internacional frente a la violencia de género en contextos de tensión o conflicto armado

Respecto a las iniciativas que a nivel internacional y local se produjeron con la intención de combatir la vio- lencia contra las mujeres en contextos de conflicto ar- mado o tensión política y social, destacaron los casos de Burundi, Haití, Pakistán y Myanmar.

En África, en Burundi, la ONG internacional CARE lle- va impulsando desde hace años diversos programas que tienen como objetivo reducir la violencia de género en el país e incrementar el empoderamiento de las mu- jeres. Uno de ellos, llamado “Abatangamuco”, consis- te en que hombres que en el pasado habían sido mal- tratadores expliquen sus vivencias y su proceso de rehabilitación ante sus respectivas comunidades para servir de ejemplo a otros hombres. Miles de mujeres se han beneficiado hasta el momento de este programa a través de sus más de 290 grupos de ayuda. Otro pro- grama de CARE se centra en el impulso del empodera- miento de las mujeres, mediante la implementación de una estrategia de movilización a nivel nacional para que éstas participen en procesos electorales. De las 35.000 personas que presentaron su candidatura para las elecciones locales de mayo de este año en la

provincia de Bujumbura, 8.000 fueron mujeres, según esta ONG.

En América, tras el terremoto que se produjo en Haití en enero, la Organización de Solidaridad de Mujeres Hai- tianas (SOFA, por sus siglas en creole) y otras asociacio- nes locales de defensa de los derechos de las mujeres como KOFAVIV y FAVILEK, llevaron a cabo una labor de

documentación de casos de abusos sexuales en los campamentos y de ayuda a las víctimas. El informe de la UNFPA de Estado de la población mundial 2010 des- tacó también el papel de los contingentes de la Policía de las Naciones Unidas que aportan Bangladesh y la India,26formados íntegramente por mujeres, que traba-

jaron para mejorar el ámbito de la seguridad en algunos campamentos donde viven las personas que se han que- dado sin casa a consecuencia del terremoto, y donde se ha registrado un aumento significativo de los abusos sexuales.

En Asia, la UNFPA destacó la necesidad de prevenir y responder de manera específica a la violencia de género en situaciones de crisis humanitarias, como la que afec- tó a Pakistán en agosto a raíz de las inundaciones que afectaron a más de 20 millones de personas.27 Según

remarcó la agencia, desastres naturales como éste rom-

21. West, Jessica. “Feminist IR and the Case of the ‘Black Widows’: Reproducing Gendered Divisions”. Innovations: A Journal of Politics, vol. 5, 2004-2005. Calgary: University of Calgary, 2005. <http://www.ucalgary.ca/innovations/files/innovations/Inv2005spr-2.pdf>

22. Ibid.

23. Alison, Miranda. “Women as Agents of Political Violence”. Security Dialogue, vol. 35, n.º 4. Oslo: PRIO, diciembre de 2004. 24. Ibid.

25. Gentry, Caron. “The relationship between new social movement theory and terrorism studies: the role of leadership, membership, ideology and gender”. Terrorism & Political Violence, vol. 16, n.º 2, pp. 274-293. Nueva York/Oxford: Routledge, 2004.

26. United Nations Populations Fund. Estado de la Población Mundial 2010. Nueva York: UNFPA 2010. <http://www.unfpa.org/swp/2010/web/es/ index.shtml>

27. Véase el capítulo 4 (Crisis humanitarias).

sexual y que desean venganza por esta violencia– entre otras razones. La propia terminología utilizada para denominarlas alu- de a estas nociones, como es el caso de las “viudas negras” de Chechenia. Mediante estas explicaciones, que se centran en gran parte en argumentaciones referidas al ámbito privado, se reproduce el encasillamiento de las mujeres como meras vícti- mas de los conflictos armados, sin capacidad de agencia propia y sin un papel relevante en el ámbito público. Así pues, en unos casos las mujeres son vistas como forzadas por su propio grupo a participar en el conflicto armado, mediante la manipu- lación de sus sentimientos, y en otros se alude a que el hecho de ser víctimas del enemigo y la búsqueda de venganza serían las razones principales de su participación en la violencia.21

Las mujeres responsables de atentados suicidas o de otro tipo de actos de violencia representan por tanto para muchos autores una perversión del rol femenino tradicional reducido al ámbito privado, pero no son consideradas como actores con un papel en el ámbito público, no son relevantes desde un punto de vista político.22 Sin embargo, algunos estudios revelan que los movimientos armados o de liberación nacional que combaten al Estado, es decir, con fuertes componentes ideológicos, ofrecen mayores posibilidades de participación a las mujeres como combatientes, lo que cuestionaría el prejuicio que señala que detrás de la participación de las mujeres en la lucha armada no hay un componente ideológico.23

Otro de los prejuicios que acostumbra a prevalecer con respecto a las mujeres combatientes es aquel que apunta a que éstas ejercen mayores niveles de violencia o de crueldad en sus actos. Esta percepción puede obedecer al hecho de que el ejercicio de la violencia por parte de las mujeres es visto como una amenaza al orden establecido, una transgresión en los roles tradi- cionales socialmente asignados.24 Por otra parte, también puede deberse a que una mujer que ejerce la violencia es vista, según apuntan algunos analistas, como carente de emociones o despiadada, categorías que no son aplicadas en el caso de los hombres que participan en actos de violencia política.25

Así pues, es necesario incorporar las nociones de agencia y autonomía para entender la compleja variedad de motivaciones que pueden llevar a las mujeres a participar activamente en los conflictos armados y a llevar a cabo actos de violencia no conven- cional, como pueden ser los atentados suicidas. Cualquier análisis que no tenga en cuenta estos aspectos ofrecerá conclusio- nes parciales y sesgadas que reproducen el análisis patriarcal de la presencia de las mujeres en el ámbito público.

pen las redes y los sistemas sociales que normalmente protegen a las mujeres y a las niñas,y el desplazamien- to forzoso incrementa tanto los factores de riesgo como su vulnerabilidad ante la violencia de género. Con el objetivo de minimizar este riesgo, la UNFPA y UNICEF trabajaron conjuntamente para responder ante este tipo de violencia y también para prevenirla, en las zonas más afectadas por las inundaciones.

En Myanmar la organización de mujeres Karen Women’s Organization presentó su informe Walking Among Sharp Knives28 en el que denunció los abusos sistemáticos que

sufren las mujeres karen por parte de las Fuerzas Armadas, con especial referencia a las mujeres que han sido líderes en sus comunidades de origen. En muchas poblaciones del estado karen, el cargo de jefe local es asumido por mujeres porque los hombres que lo ocupan son, a menu- do, torturados y asesinados. No obstante, de acuerdo con este informe, muchas mujeres han corrido la misma suer- te. La Nobel Women’s Initiative29 y la Women’s League of

Burma presentaron las conclusiones del Tribunal Interna- cional sobre Crímenes contra las Mujeres de Myanmar, que se celebró en el mes de marzo en Nueva York.30 Du-

rante la celebración de la sesión de este tribunal diversas mujeres de Myanmar presentaron su testimonio sobre las diferentes formas de violencia que sufren, particularmente a manos del Ejército y las autoridades de este país. Las birmanas sufren violencia sexual como arma de guerra,31

privación del acceso a los bienes y servicios básicos, explo- tación y trabajo forzado, desplazamiento forzado, deten- ciones arbitrarias o torturas, entre otras múltiples violacio- nes de derechos humanos. El tribunal, que no tiene un carácter vinculante, se creó con el objetivo de dar mayor visibilidad a la situación en la que viven las mujeres birma- nas y convertir los testimonios de las mujeres en un llama- do a la comunidad internacional para que actúe en este contexto. Estuvo integrado por las premios Nobel de la Paz Jody Williams y Shirin Ebadi y los juristas y defensores de los derechos humanos Heisoo Shin y Vitit Muntarbhorn. Éstos señalaron que las violaciones de los derechos de las mujeres en Myanmar forman parte del ataque sistemático de las autoridades birmanas contra la democracia y los derechos humanos en el país, y que éstos constituyen crí- menes contra la humanidad y crímenes de guerra, de acuerdo con el derecho internacional.

6.3. La construcción de la paz desde

una perspectiva de género

En este apartado se analizan algunas de las iniciativas más destacadaspara incorporar la perspectiva de género a los diferentes ámbitos de la construcción de la paz.