CAPÍTULO 3: CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL GÉNERO POLICÍACO
3.4.1. ESPACIO
El espacio es un elemento narrativo de enorme importancia respecto de los demás: personaje, acción, tiempo, etc., a los que completa y confiere un sentido más pleno. Así, por ejemplo, se puede ver el espacio como signo del personaje, ya que tiene una función excepcional en su caracterización: su mundo interior, su comportamiento, su personalidad, su ideología, etc. Y como en la narrativa moderna el espacio se presenta a través de los ojos del personaje, finalmente llega a ser una proyección suya. Más aun, lo habitual es que cada personaje tenga asignada una parcela del espacio ficticio, lo cual supone el establecer relaciones - entre otras, de tipo espacial - muy diversas con los demás personajes: respeto de las fronteras, o por lo contrario, su transgresión.
En cuanto a su relación con la acción, se podría decir que el espacio es el propulsor; cuando se cristaliza el espacio, la acción se vuelve concreta. La acción evoluciona a medida que se van produciendo, por un lado, desplazamientos en el espacio y por otro, recordemos las situaciones estereotipadas en las que el espacio va muy unido a la acción: una declaración amorosa suele producirse en un jardín; los fantasmas suelen habitar castillos; en su camino, los caballeros siempre llegan a un espacio mítico construido en círculos concéntricos: un bosque en el cual hay un castillo o una montaña donde vive una bella doncella. Otro aspecto sería el de la interdependencia espacio - tiempo. Se podría hablar de la preeminencia del espacio sobre el tiempo, ya que en el ámbito de la ficción el tiempo se anula en beneficio del espacio.
A la hora de ubicar las tramas nos encontramos, lógicamente, con una gran diversidad. Sin embargo, se pueden destacar determinados modelos, dentro de cada tipo de narrativa policíaca que hemos analizado anteriormente.
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En la novela de tipo whodunit, por ejemplo, funciona el modelo del espacio cerrado inventado por Poe. Cuando decimos "cerrado" nos referimos de hecho a dos tipos: el espacio literalmente cerrado, donde se produce el hecho delictivo, como en su cuento Los crímenes de la calle Morgue, y el espacio del detective, donde éste recibe la noticia del crimen.
El primer tipo, inventado como decíamos por Poe, fue retomado por varios autores posteriormente, aunque bajo distintas formas. En Agatha Christie encontramos, por ejemplo, un tren en marcha en Asesinato en el Orient Express, o una isla completamente aislada en Diez negritos, etc., donde hay un número limitado de personas: todas ellas se convierten en sospechosos, y el detective sabe que una de ellas es culpable. La dificultad reside en la aparente imposibilidad de saber cuál, ya que las coartadas son a primera vista perfectas. En Los crímenes de la calle Morgue en cambio, dentro del espacio cerrado sólo se encuentran los cadáveres de las víctimas. El misterio es tal, que hace que mucha gente se pregunte “si es que en realidad se trata de un asesinato”124, ya que no hay ninguna salida que un supuesto criminal hubiera podido utilizar. El objetivo del Dupin es, por lo tanto, a parte de encontrar al criminal, descubrir cómo ha podido escaparse.
Transportémonos ahora con la fantasía a esa habitación. ¿Qué buscaremos en primer lugar? Los medios de evasión empleados por los asesinos. Supongo que bien puedo decir que ninguno de los dos cree en acontecimientos sobrenaturales. Madame y mademoiselle L'Espanaye no fueron asesinadas por espíritus. Los autores del hecho eran de carne y hueso, y escaparon por medios materiales. ¿Cómo, pues? Afortunadamente, sólo hay una manera de razonar sobre este punto, y esa manera debe conducirnos a una conclusión definida. Examinemos uno por uno los posibles medios de escape.125
124 Edgar Allan Poe: Los crímenes de la calle Morgue en Cuentos 1, Alianza Editorial, Madrid, 1981, p.
434.
Como apunta John Cawelti, el contraste entre la habitación cerrada o la casa de campo aislada y el mundo exterior constituye una representación simbólica de la relación entre el orden y el caos.
El otro tipo de espacio cerrado se caracteriza por un aislamiento distinto. Ya no se trata de un sitio sin salida, sino de un oasis de normalidad dentro del resto del mundo - que puede ser representado por ciudades como París, Londres, etc. - trastornadas por el crimen ocurrido. Este sitio suele ser el piso o el despacho del detective donde reina la tranquilidad hasta que alguien viene a interrumpirla, trayendo la noticia de un crimen.
Sumidos en investigaciones que reclamaban toda nuestra atención, hacía más de un mes que ninguno de los dos salía a la calle, recibía visitas o leía los diarios, aparte de una ojeada a los editoriales políticos. La primera noticia del asesinato nos fue traída por G... en persona. Se presentó en la tarde del 13 de julio de 18... y permaneció con nosotros hasta muy entrada en la noche.126
Me hallaba en Paría en el otoño de 18... Una noche, después de una tarde ventosa, gozaba del doble placer de la meditación y de una pipa de espuma de mar, en compañía de mi amigo C. Auguste Dupin, en su pequeña biblioteca o gabinete de estudios del nº 33, rue Dunot, au troisième, Faubourg Saint-Germain. Llevábamos más de una hora en profundo silencio, y cualquier observador casual nos hubiera creído exclusiva y profundamente dedicados a estudiar las onduladas capas de humo que llenaban la atmósfera de la sala. [...] cuando vi abrirse la puerta para dejar paso a nuestro viejo conocido G..., el prefecto de la policía de París.127
Mi mujer estaba de acuerdo conmigo en que no se debía perder un momento en exponerle el asunto, así que una hora después de desayunar me encontraba de nuevo, una vez más, en las viejas habitaciones de Baker Street. Holmes, ataviado con un batín, estaba
126 Edgar Allan Poe: Los crímenes de la calle Morgue, en Op.cit., p.463. 127 Edgar Allan Poe: La carta robada, en Op.cit., p.514.
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sentado en su mesa de trabajo, trabajando afanosamente en una investigación química.128
Otras veces, es el mismo detective quien trae la noticia del crimen a su amigo que, como en las citas anteriores, está en un momento de tranquilidad, o incluso de goce:
Sucedió una noche de verano, unos meses después de mi matrimonio; yo estaba sentado junto a la chimenea fumándome una última pipa y cabeceando sobre una novela, porque había tenido un día de trabajo agotador. [...] Me levanté del asiento y, cuando ya estaba vaciando la ceniza de la pipa en el cenicero, de repente oí que llamaban repetidamente a la puerta.129
Aunque con elementos distintos, encontramos el mismo tipo de espacio en la novela hard-boiled. Si antes veíamos un piso confortable o una oficina elegante, en la novela americana el detective es presentado en un despacho sórdido dentro de un edificio que está en una parte desolada de la ciudad. Su forma de vida puede parecer un fracaso, pero resulta, a lo largo de la novela, ser una forma de rebelión, o de rechazo contra la corrupción del sistema. Otro espacio que el lector conoce ya desde el principio es la casa de algún cliente que el detective visita, ya al principio de la historia, lo cual hace que el lector entre en la acción de repente, sin introducción alguna. A diferencia del despacho feo del detective, la casa del cliente que visita es grande y demuestra su riqueza. Detrás de este espacio bonito, casi sin excepción, el detective encontrará lo peor: un mundo de asesinatos, mentiras, odio, explotación, etc. Si el lector busca algún encanto o sentido, éste “se tiene que buscar en otro sitio, en donde todavía queda algo del mundo natural, que no ha sido aún estropeado por la penetrante extensión de la ciudad.”130
Un papel muy importante en la fórmula de los duros lo tiene la ciudad moderna, como fondo de la trama y que, en algunos casos tiene la
128 Arthur Conan Doyle: El tratado naval, Biblioteca El Sol, Grupo Anaya SA, 1991, p. 9. 129 Arthur Conan Doyle: El hombre encorvado, Biblioteca El Sol, Grupo Anaya SA, 1991, p. 5. 130 John G. Cawelti: Op.cit., p. 141.
importancia de un personaje. La ciudad que cambia con rapidez, desorganizada, pero atractiva, que puede ser Los Angeles, New York, etc. Ciudades que sean una combinación de corrupción y encanto, necesaria para construir una trama como la de la novela policíaca americana.
Es verdad que, incluso desde los principios del género policíaco, la ciudad aparece como un elemento importante ya que la novela detectivesca se considera mayoritariamente como novela urbana, y no es una casualidad que el género se impone a la vez con el desarrollo de la vida urbana. Según apunta José Ángel Cilleruelo, el Génesis atribuye a Caín la construcción de la primera ciudad:
Caín era un labrador desterrado, y esta figura - antes que una encarnación del mal - cumple otro papel más decisivo en la historia de las ciudades: él fue el primer emigrante que tuvo que abandonar la labranza... [...] creo que esta figura del desarraigado como hecho fundador de la ciudad sigue siendo válida a finales del segundo milenio...131
Ya en el siglo XVIII se crea una actitud en contra de la ciudad - hábitat del pecado -, cuando se relaciona la idea del desarrollo de la gran ciudad con la acumulación de males y pecados. La ciudad, a diferencia de las pequeñas comunidades, ofrece todos los medios para malgastar el tiempo y es el lugar del vicio. En estas circunstancias no tiene que asombrar la actitud mayoritaria de los autores de resaltar la pureza de la naturaleza frente a la depravación de lo construido y habitado por el hombre. La oposición campo/ciudad es evidente.
También, por la misma época, hubo otra actitud en contra de la ciudad: el discurso racional y reflexivo inserto en la teoría del conocimiento de Ralph W. Emerson. Emerson distingue entre entendimiento y razón: la razón es la facultad del filósofo y del poeta, y es ejercida en el campo, mientras que el
131José Ángel Cilleruelo: El 27 contra la ciudad, en Escrituras de la Ciudad, (José Carlos Rovira editor)
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entendimiento es una facultad urbana. El campo, que ofrece un horizonte ininterrumpido, infinito, frente a la ciudad con sus líneas finitas, cortas y matemáticas, llena de artificios, que deleita al entendimiento. Por otro lado, frente a estas actitudes, merece la pena mencionar la imagen de la ciudad como centro de la sabiduría. Emerson reconocía la atracción que ejercen las ciudades sobre los hombres de genio y que sólo la ciudad ofrece ciertas instituciones educativas.
Con el vertiginoso desarrollo de la economía industrial irrumpen los nuevos mitos culturales asociados con esta modernidad. Pocos autores se salvan del amor a la ciudad moderna vista como mar de gentes donde, sin embargo, la gente vive sola. Se valora el progreso y lo que éste supone para el beneficio del hombre. Pero a medida que se va profundizando el conocimiento de las grandes ciudades, resalta la pérdida de valores humanos que el progreso conlleva y la idea que la civilización urbana está determinada por competición e individualismo. El ritmo acelerado de la ciudad, las rápidas construcciones y demoliciones, las condiciones de vida de los habitantes, la movilidad de la gente y los cambios en las costumbres, todo ello contribuye a la sensación de inestabilidad y de alienación. La esencia natural humana se diluye en lo presuroso de la existencia.
La ciudad, los barrios, los edificios, las casas, las calles y plazas encierran vidas y secretos oscuros. Lo urbano tiene que ver con el uso y la interiorización de los espacios y sus vivencias. La ciudad es un escenario de evocaciones y de sueños, de imágenes y de lenguajes. Muchas veces lo adentro y afuera, o lo privado y público se mezclan.
¿Qué es para Dupin y su amigo sin nombre la ciudad? ¿Qué buscan cuando salen de noche por sus calles? “... hasta que el reloj nos advertía la llegada de la verdadera oscuridad. Salíamos entonces a la calle, tomados del brazo, continuando la conversación del día o vagando al azar hasta muy tarde, mientras buscábamos entre las luces y las sombras de la populosa ciudad esa
infinidad de excitantes espirituales que puede proporcionar la observación silenciosa.”132
Para Gilbert Keith Chesterton la importancia cultural de la narrativa detectivesca se debe al tratamiento poético que ésta ofrece a la ciudad. John Cawelti recoge sus palabras:
El primer valor esencial de la historia detectivesca reside en el hecho de que es la primera y la única forma de literatura popular en la cual se expresa cierto sentido de la poesía de la vida moderna. La gente ha vivido durante siglos entre enormes montañas y bosques eternos, antes de darse cuenta que son poéticos. [...] En esta comprensión de la gran ciudad como algo salvaje y obvio, la historia de detectives es seguramente la "Ilíada". Es imposible no observar que en estas historias el héroe cruza Londres con algo de la soledad y libertad de un príncipe de un cuento del país de los elfos, que durante aquel incalculable viaje, el ómnibus que encuentra de casualidad tiene los colores originales de un barco de hadas. Las luces de la ciudad empiezan a brillar como innumerables ojos de duendes, ya que son guardianes de algún secreto, por muy primitivo que sea, que el autor conoce y el lector no. Cada recodo del camino es como un dedo apuntando hacia el secreto; cada fantástica línea del horizonte lleno de chimeneas parece señalar salvaje e irónicamente el significado del misterio.133
Sherlock Holmes es, también, amante de la ciudad, aunque por razones distintas de las que menciona Chesterton:
... en cuanto a mi amigo, ni el campo ni la playa le atraían lo más mínimo. Le encantaba verse rodeado por cinco millones de personas, tendiendo sus redes para que nada ni nadie se escapara a su vigilancia, siempre alerta ante cualquier rumor o sospecha de un crimen sin resolver. El saber apreciar la naturaleza no se
132 Edgar Allan Poe: Los crímenes de la calle Morgue, Op.cit., p. 423. 133 John G. Cawelti: Op.cit., pp. 140-141.
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encontraba entre sus innumerables facultades y el único cambio que se daba en su vida era cuando se alejaba del malhechor ciudadano para seguir las huellas de su semejante en el campo.134
En la novela hard-boiled la imagen de la ciudad es prácticamente al revés. Sólo encontramos vacío, corrupción y muerte. Es la representación de un mundo decadente, donde la respetabilidad se confunde con el crimen y la corrupción. Para John Cawelti, el ambiente de la novela hard-boiled es igual de brillante como el de la novela gótica, uno de los antecedentes de la novela policíaca:
Pero los símbolos del terror han sufrido un cambio importante. En lugar del castillo gótico, guarida de un villano diabólico, aristocrático y masculino, el peligro y la traición emanan desde la ciudad y se manifiestan en la mayor parte de los casos a través de una mujer ambigua, atractiva y peligrosa, que intenta seducir al héroe para impedir que éste descubra que ella es la criminal. [...] El segundo aspecto que destaca de la comparación entre la novela gótica y la hard-boiled es la transformación de la mujer, que de víctima pasa de ser la mala.135
Para John Cawelti, la ciudad es también un lugar de fuerte tentación sexual, y esta sexualidad, que aparece encarnada en una mujer muy atractiva y aparentemente muy afable, es una fuente de traición y de ataques a la masculinidad. Por lo tanto, la identidad sexual del héroe está constantemente amenazada con la traición y la destrucción.
La ciudad es también deprimentemente fea. Un significante ejemplo de todos estos aspectos es la ciudad de Personville de Cosecha roja (1927) de Dashiell Hammett. Nadie utiliza el nombre real cuando habla de ella, sino que la llaman Poisonville por el efecto negativo que produce sobre todo el mundo,
134 Arthur Conan Doyle: El paciente residente, en Op.cit., p. 67. 135 John G. Cawelti: Op.cit., p. 156.
habitantes o visitantes. Al principio de la novela, mediante los ojos del detective que llega a la ciudad, experimentamos la primera impresión:
No era bonita. La mayor parte de los constructores habían buscado la ostentación. Puede que la lograran al principio. Mas luego los altos hornos, cuyas chimeneas de ladrillo se erguían al sur contra una tétrica montaña, habían dado a todo una suciedad uniforme, amarillenta y ahumada. El resultado era una fea ciudad de cuarenta mil habitantes, situada en un vallejo entre dos feos montes, todo ello envilecido por las minas. Desplegado sobre el conjunto se veía un cielo sucio que dijérase haber salido de las chimeneas de los altos hornos.136
Luego, a medida que la trama avanza, somos testigos de otro aspecto de la ciudad, vista como personaje vivo y malvado de la novela:
Esta maldita ciudad se está apoderando de mí. Si no me voy pronto me voy a volver tan rudimentariamente sanguinario como los naturales. ¿Qué ha pasado? Docena y media de asesinatos desde que estoy aquí. [...] Proyecté una o dos muertes en mi día, cuando fueron necesarias. Pero ésta es la primera vez que se ha apoderado de mí la fiebre. Y es esta maldita ciudad. No se puede andar derecho en ella. Me atrapó desde un principio.137
Y es esta maldita ciudad, Poisonville. Poisonville es su verdadero nombre. Me ha envenenado. [...] Y ese no soy yo. Tengo dura la piel por encima de lo que me queda de alma y, después de andar entre crímenes durante veinte años, puedo estudiar cualquier clase de asesinato sin ver en ello más que el pan de cada día, mi trabajo. Pero esto de disfrutar haciendo planes mortales, no, ese no soy yo. Es lo que esta ciudad me ha hecho.138
Dentro de la ciudad de estas novelas coexisten los ricos con los que viven en chabolas y todos ellos intentan arreglárselas. La manera más fácil de hacer
136 Dashiel Hammett: Op.cit., p. 8. 137 Ibid., p. 167.
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dinero es quebrantar la ley, y de aquí la tentación a la que están expuestos incluso los que deberían defenderla. Siempre hay alguien que está por encima de la ley y de las personas, y que es capaz de cualquier cosa por no perder esta ventaja. Volvamos a la novela de Dashiell Hammett mencionada anteriormente:
Durante cuarenta años, Elihu Willsson, el Viejo, padre del que había muerto aquella noche, fue el dueño de Personville, en corazón, alma, piel y entrañas. Era presidente y accionista mayoritario de la Personville Mining Corporation, así como del First National Bank, propietario del Morning Herald y del Evening Herald, los únicos periódicos de la ciudad, y copropietario al menos de todas las demás empresas de alguna importancia. Aparte de estos bienes, era propietario de un senador de los Estados Unidos, de un par de diputados, del gobernador, del alcalde y de la mayor parte de los diputados del Estado. Elihu Willsson era Personville y casi todo el Estado.139
En la opinión de Cynthia S. Hamilton la ciudad que conocemos en la novela de tipo hard-boiled es un conjunto de particulares sin el menor sentido de