II. Antecedentes y marco de referencia teórica
2.2 Marco de referencia teórico
2.2.2 Espacios-Ambiente: una atmósfera de posibilidades
Al trabajar con la comunidad de la modalidad de Ámbito Familiar, se observó dos aspectos que llamaron la atención para investigar sobre las significaciones imaginarias: el primero tiene que ver con los espacios que se utilizan en los encuentros grupales los cuales no son una preocupación para desarrollar actividades pedagógicas con los niños y las niñas por parte de los profesionales. El segundo se encuentra relacionado en cómo los espacios son vistos como lugares de paso y/o invisibilizados.
A partir de estas observaciones surge la necesidad de pensar en espacios ambientes idóneos y provocadores, para que los niños puedan tener exploraciones libres y espontáneas que posibiliten acciones como el juego o como Malaguzzi (citado por Graciela Fandiño, et al.2000) comentaba
que el ambiente es un educador, y resalta la importancia que el docente explore junto a los niños la experiencia educativa, organizando el espacio y los materiales en forma estética y placentera, de manera provocadora y sugerente.
A través de la investigación de los imaginarios en relación a los Espacios-Ambientes se quiere dar la oportunidad de entenderlos como lo define Hoyuelos (2006) es una elección consciente de formas, colores, vacíos, llenos, mobiliarios y decoraciones; un acuario donde se reflejan las ideas, la moralidad, las actitudes y las culturas de las personas, un cerco en el cual se aposenta un ser vivo que lo habita. Entendiendo que el espacio invita a ser transformado para que se den nuevas vivencias, siendo más agradable, y más habitable, permitiéndole al niño que pueda construir e intercambiar experiencias de un gran significado vital. Al indagar por las significaciones imaginarias se puede entrever la importancia de los espacios ambientes para cada uno de los participantes en los diferentes encuentros pedagógicos, posibilitando conocer la incidencia en la apropiación de los diferentes espacios mediante el conocimiento y reconocimiento de las acciones, los deseos, las ideas y las actuaciones.
Los espacios brindan una relación constante con el otro, una transformación variable, cada rincón brinda la posibilidad de aprendizaje, de juego, esa oportunidad de acción que conlleva a un significado simbólico, afectivo y comunicativo; espacios que se dan como sistemas que crean estructuras físicas y ante todo sociales, que permiten el desarrollo y la evolución de los seres humanos. Como lo menciona Rodríguez Muñoz (2005) en su trabajo: el lenguaje de los espacios,
“el espacio no es solo un determinado medio físico, un escenario para supuestos comportamientos, sino también un agente activo en el proceso educativo” (p.215) retomando, esta cita es importante y fundamental intervenir el espacio existente, para posibilitar otro tipo de vivencias. El espacio así como lo dice el autor: “no es solo el lugar físico”, sino que también es un lugar con infinitas posibilidades para aprender de él, motivar o inhibir a las personas que se encuentren inmersas en éste y actuar de diferentes maneras.
Es así, como se percibe el espacio y el ambiente de una forma complementaria, pues según Malaguzzi (citado en Hoyuelos, 2006) el espacio-ambiente es un espacio de relaciones, donde se crea una interacción entre el espacio y los niños-las niñas, integrando lo vivido dentro de cada sujeto, dejando su propia huella, arraigándose y siendo el actor de las transformaciones. De esta manera, el espacio-ambiente se habita, Eslava,Cabanellas (2013) lo nombran como un “engranaje de realidad puestas en interacción continua y profunda” (p.51) una relación compleja en la que cada sujeto afecta al espacio y viceversa.
El espacio-ambiente se define para una mayor comprensión del lector como una intervención del espacio mediante la creación o diseño de escenarios, con la elección consciente de objetos que inviten a interacción y acciones de los participantes.
Cuando se crean estos espacios-ambientes desde la concientización que son un espacio vital de desarrollo infantil se posibilita la creación de un espacio transicional (Winnicott, 1971), un
espacio donde convergen el mundo exterior y el mundo interior de cada sujeto. Espacios-ambientes cargados de intencionalidad que hablarán por sí solos como lo refiere Hoyuelos, “elementos vitales que más allá de su formalismo, proponen una propia funcionalidad ambiental que integra la arquitectura con un nuevo proyecto pedagógico” (2006,p.84) donde los profesionales que trabajan con infancia sean guías y hasta cómplices de juegos, sin la necesidad de indicarles a los niños y las niñas qué hacer, porque ellos estarán en la libertad de relacionarse con el espacio y al interactuar con él, este le propondrá acciones de juego y movimiento libres.
Para estos espacios-ambientes se deben disponer ciertos elementos y objetos, que no son pasivos, que no se encuentran por decoración estática, son objetos y materiales que invitan a la acción y provocan intercambios, relaciones, entre otras, como lo sugiere Hoyuelos “objetos no inertes, sino con vida, que habitan con anima al espacio” (2006, p.96) son elementos que ayudan a comunicar lo que quiere decir el espacio a los sujetos que lo habitan, ya sean los niños, las niñas o los adultos. Los objetos toman un primer plano en los espacios-ambientes porque al introducirlos ellos cambian todo el contexto espacio-temporal.
Se deben proporcionar experiencias a los niños y las niñas a través de los objetos, para que estos se conviertan en cómplices de sus juegos, enriquecedoras experiencias, como lo menciona Arnaiz “son los juegos a través de los objetos que pueden realizar los niños-las niñas prolongando su cuerpo (espadas, caballos) como receptáculo del cuerpo (castillos) u objeto de poder (capa)” (p 53. 2001) es de esta manera como se denota que los objetos como dispositivos pueden provocar
diversos juegos diferentes a los usuales. “construcciones de sentido” lo nombra Eslava, Cabanellas (2013) ya que el espacio se vuelve objeto de innumerables transformaciones por lo que posibilita en él y con él, los niños y niñas incorporan nuevos significados del espacio por medio de su interacción con los objetos.
Al develar las significaciones imaginarias se quiere reconocer el actuar profesional y tener la posibilidad de sensibilizar sobre la importancia de los espacios-ambientes donde las interacciones no sean condicionadas académicamente, para lograr esta idea nos apoyamos en lo que propone Malaguzzi (citado en Hoyuelos 2006) “el entorno donde conviven los niños y las niñas no puede ser una escena única ni fija; tiene que cambiar no solo para superar las saturaciones perceptivas y los cansancios de uso por parte de los niños-las niñas, de los padres y de los propios educadores, sino para corresponder tempestivamente a los cambios y al transcurrir de sus tramas didácticas” (p.106) se quiere sensibilizar ante la transformación ese espacio usualmente conocido por un espacio- ambiente que provoque nuevos sentimientos, emociones, acciones, relaciones, etc.
Dentro de la cotidianidad que nos ofrece el barrio puede ser que muchos espacios por los cuales transitamos pasen desapercibidos, desconociendo de alguna manera la riqueza que estos nos ofrecen dentro del trabajo con la comunidad. “olvido que se convierte en carencia, cuando se encuentra con una confrontación cotidiana con la realidad, los espacios de las ciudades se empobrecen y limitan la experiencia del espacio en la infancia”(Cabanellas,Eslava.2013.p 104)
Por lo anterior, se debe tener conciencia del espacio para lograr potencializarlo entorno al desarrollo de los niños y las niñas, generando para ellos y ellas mundos propios, con gran capacidad de transformación, resignificación imaginación, y adaptación a través del juego que es de gran relevancia para los ambientes que pueden ser propicios para la infancia.
El espacio y la inmersión en él, a través de ambientes tiene una sustentación desde lo cultural, en que se tienen en cuenta la manera en la que se utilizan, en que los sujetos se desenvuelven, le da a los niños y las niñas la creación de unas imágenes sobre lo que se transmite culturalmente. Cabanellas dice “los espacios dan en lo cultural un pensamiento reflexivo que implica de alguna manera lo social, ámbito en cuyo límite surge en el sentimiento estético” (2013.p 154) es así como el uso y las transformaciones que se den en un espacio siempre tendrá algo que decir para los niños y las niñas y su manera de actuar en cada contexto. Los espacios que rodean a los niños-niñas están culturalmente codificados y algunos de estos pueden estar subutilizados, pero que al ser visibilizados podrían incidir en ellos dándoles nuevas posibilidades de exploración, conocimientos, interacciones y juego.