Los espacios educativos, como sitios de encuentro, interacción y de construcción de conocimientos nos permiten la posibilidad de vivir dos experiencias diferentes dentro de la perspectiva de licenciadas en formación. Una de ellas es la Vivencia Escolar, donde nos relacionamos con las docentes titulares, conocemos sobre su trabajo, trabajamos con población diversa, entre ella el rango de edad, puesto que la labor se realiza con primera y segunda infancia y nos enfrentamos a la construcción de planeaciones que tienen un fin específico, dado por el nivel al que se enfoca cada semestre (esto explicado anteriormente). El trabajo es corto, pues entre semestres cambiamos de enfoque y de espacio educativo. Sin
embargo, es un trabajo importante pues es justo allí donde podemos conocer, configurar y apropiar diferentes prácticas pedagógicas.
Por otro lado, la Práctica Formativa está enfocada en a una línea de investigación que a su vez dirige un proceso investigativo, donde el interés del licenciado en formación es fundamental, pues a diferencia de la Vivencia Escolar, este sujeto establece un tema que le interesa y sobre él un proyecto investigativo, enriqueciendo de esta forma su formación. Gracias a la praxis, podemos reconocer no a una infancia globalizada, del típico niño con gustos por el azul y juegos sólo de “hombre”, o la niña sensible que sólo le debe gustar el rosado y jugar con muñecas.
Nos encontramos con múltiples infancias que construyen sus subjetividades de maneras distintas, viviendo el afán de su contexto, conformado por un espacio y tiempo específico en donde van constituyéndose como sujetos diferentes con capacidades y habilidades completamente fascinantes. Los espacios en los que hemos tenido la oportunidad de intervenir nos han permitido un escenario de reflexión frente a lo que conforma la infancia hoy día. Y no podemos negar, que la escuela y los espacios educativos no formales han cambiado y no son los mismos de hace unos años, pues cada día nos encontramos con transformaciones sociales y culturales que imponen nuevos retos y desafíos. El escenario educativo sí que sabe de ello, y es por esto, que decidimos enumerar algunos de los hallazgos que encontramos en las vivencias y de los cuales partimos para escoger una línea de investigación y así realizar la práctica.
1. La escuela, configura unos modos de pensar, ser, sentir y actuar, así como también lo menciona la autora Olga Zuluaga (1987, p. 64) es la institución que ha delimitado el espacio del saber y las prácticas que tales sujetos pueden y deben efectuar mediante ese saber.
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2. La escuela no es la única que educa, pues existen diferentes contextos cotidianos donde se evidencian espacios de construcción de prácticas sociales y comunicativas, en las cuales se construye conocimiento, promoviendo la experimentación, la creatividad y el trabajo autónomo.
3. La escuela no enseña para la vida, no está pensada para las múltiples infancias y sus realidades. Citando al autor Bernard Charlot (2009, p. 14) aprender en la escuela, es escuchar y repetir y lo que así se aprende no sirve más que en la escuela (para tener un diploma y por tanto <<un buen trabajo>> más tarde). Aprender la vida, mi vida, en la vida (las tres cosas son indisociables), es aprender a arreglarse en todas las circunstancias, aprender a actuar en situación, comprender a las personas y sus propias reacciones, saber lo que está bien y lo que está mal, útil o perjudicial, permitido y prohibido para sí y para aquellos que se encuentran próximos.
4. El rol docente y su práctica se ven inferiores en los diferentes ámbitos sociales. Porque en esta labor recaen diferentes ideas socialmente preconcebidas sobre el cuidado y la atención de la infancia, como un servicio o atención inmediata que tiende a confundirse con el asistencialismo lo cual minimiza el rol pedagógico, educativo y didáctico del pedagogo infantil.
5. Visualizar a los niños y niñas como sujetos de cambio y constructores de nuevos caminos en los diferentes ámbitos sociales que surgen desde los espacios académicos de la mano del trabajo arduo de educador.
6. Es necesario ampliar las concepciones que se tienen en la actualidad de los docentes y sus prácticas pedagógicas. Debido a que si las concepciones no se transforman, el pensamiento de los docentes no cambia y así sus prácticas seguirán siendo las mismas.
7. Es importante no confundir las funciones y saberes de un docente, pues sus intereses, apropiaciones y aplicaciones van mucho más allá de los salones de clase, o de sus mismas aspiraciones.
Por lo anterior decidimos remitirnos a Dewey en Lorenzo Luzuriaga (1997):
“Lo que importa guardar en el espíritu respecto a la introducción de las diversas formas de ocupación es que mediante ellas se renueva el espíritu de la escuela. Tiene esta oportunidad para afiliarse a la vida , para llegar ser el ambiente natural del niño, donde éste aprende a vivir directamente, en vez de ser un lugar donde se aprenden simplemente lecciones que tengan una abstracta y remota referencia a alguna vida posible que haya de realizarse en el porvenir” (p. 247)
En donde se refiere a la grandeza que se tiene en la escuela y la influencia positiva que puede llegar a tener en los niños y niñas forjando y estableciendo una base psico-afectiva en ellos, en donde trasciende el espacio, al no ser solo un lugar físico, sino en donde están representado sus sueños, sus metas e inspiraciones, en donde se fomentan sus habilidades y se proyectan sus ideales, ya que la experiencia que se logra en ella va mucho más allá de lo teórico, representado por tanto la constitución de los sujetos.
Las líneas de investigación que nos ofrece la universidad son 3, sin embargo en este texto solo abordaremos 2 porque contamos con las experiencias de estas; a pesar de que trabajan campos o proyectos diferentes, se complementan entre sí, lo que permite que el estudiante tenga una perspectiva holística de todos los procesos formativos de los niños y las niñas. Por parte de la línea de Naturaleza, Memoria y Poder reconocemos los territorios en los que se configuran las subjetividades de los niños y las niñas, sujetos que no simplemente contemplan una naturaleza creada, sino que son naturaleza, sujetos que construyen y transformar sus realidades. Los procesos de enseñanza y aprendizaje se encuentran mediados por diferentes contextos, pues reconocemos que cada uno de ellos trae consigo
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unas especificidades importantes, así como que el niño y la niña no llegan “vacíos”” a la escuela.
Ahora bien, en la línea de Lenguaje, Comunicación y Creación, se visualiza a un pedagogo investigador, que es instrumento para el cambio en diversos entornos en donde se encuentra la infancia, ya que se considera la grandeza del lenguaje y el movimiento firme que se puede llegar a das a través de la creación, por medio de la mejora de nuestros canales de comunicación. A su vez, las infancias serán su centro de interés y dichos sujetos de estudio permitirán evaluar la práctica pedagógica de los docentes que se están formando en ella, re significando dicha práctica y sosteniendo las bases teóricas que se van adoptando en el camino del sujeto pedagogo.
5. Paralelo entre la experiencia pedagógica en un espacio educativo formal (escuela) y en uno no formal.
Los lugares de educación formal y no formal para la infancia son escenarios en los cuales los niños/as pueden tener, crear y recrear experiencias, donde por medio del lenguaje y la interacción con el otro logran construir su realidad y cultura por constituirse como seres sociales por naturaleza. Así pues, diferentes espacios son propicios para aprender, de esta forma el educador no solo es docente el que está en el aula, sino también lo es, el que brinda experiencias de enseñanza y aprendizaje.
Esto ligado a la afirmación de Freire (2008, p. 74) quien menciona que para que un proceso educativo se desarrolle, es necesario, contar un educador (el que enseña) y un educando (el que aprende); en este sentido Freire, afirma en otro apartado que la práctica educativa es un fenómeno exclusivamente humano, por ende podemos decir, que no solo la escuela permite construir conocimiento.
En cuanto a la concepción de la enseñanza y el aprendizaje, podemos decir que el conocimiento irremediablemente se encuentra delimitado o estructurado por el medio en que se produce, así mismo el conocimiento se genera a partir de una serie de estímulos que brinda dicho medio. Además, siempre está en constante transformación, por esto las prácticas entorno a la enseñanza-aprendizaje se deben reflexionar y cambiar con y en pro del conocimiento. La enseñanza y el aprendizaje son procesos mutuos, es decir, no podemos desligar uno del otro, pues es en su complementariedad que configuran un tipo de saber o conocimiento. La escuela formal se ha dedicado a seleccionar los conocimientos que el niño y la niña, dentro de la cultura debe saber y saber hacer, ignorando quizá esos otros aprendizajes significativos que ya han configurado por su parte.
Aunque gracias a las Vivencias Escolares vivimos la experiencia en diferentes espacios formativos formales y no formales, es en las Prácticas Formativas es donde se evidencia este paralelo del cual nace el interés de esta reflexión. Puesto, que al estar en dos líneas de investigación diferentes se nos abre posibilidades de ver y meditar la infancia, ya que aunque no intervengamos en dos sitios, tenemos la oportunidad de hablar y compartir cada experiencia en la cotidianidad, realizando de esta forma un diálogo pedagógico que no se queda en la simple conversación donde el tema central son las anécdotas sucedidas en los espacios de intervención.
Por un lado, está el espacio formal del Colegio Rural “José Celestino Mutis” en el que participan los y las integrantes de la línea de NMP, con niños y niñas de primero a cuarto de primaria, donde se llevan a cabo proyectos ligados a las problemáticas ambientales con relación a las apropiaciones de territorio y con ello al trabajo frente al relleno sanitario Doña Juana. Así mismo, al reconocimiento del cuerpo como territorio permitiendo que el niño y la niña construyan su realidad y su memoria.
Con ello, se reconoce que es un entorno educativo con necesidades específicas, donde la apropiación de territorios es fundamental para que se sientan parte de una comunidad o un contexto que está en constante transformación. El proyecto que lidera la estudiante
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corporales de los niños y niñas del curso tercero del colegio mencionado para la construcción de su identidad.
Por otro lado, los integrantes de la línea de LCC intervienen con los niños partícipes del programa “Cultivarte” del conjunto “El Nogal” ubicado en la ciudadela “El Recreo” en la Localidad número siete (7) de Bosa en Bogotá.
Donde gracias a la característica de ser un sitio de educación no formal se presentan diferentes problemáticas propias de estos espacios como lo son la desescolarización de algunos niños/as esto debido a su llegada reciente a esta comunidad, la diversidad en la conformación de la familia y la baja población participante en cada encuentro variando entre 5 y 11 niños por sesión.
En este espacio, surgen gracias a la reflexión de estas problemáticas dos temas de investigación: 1. “La literatura infantil como facilitadora de los modos expresivos y abordaje de los conflictos socio-emocionales de los niños y niñas de 6 a 10 años en contexto de diversidad del programa “Cultivarte en la localidad de Bosa”(Investigado por Paula Ortiz) 2. “Análisis de la práctica: Un indicador en el desarrollo artístico de niños y niñas en edad escolar en ámbitos educativos diversos de tipo formal y no formal (Investigado por Ximena Díaz)
Algunos contrastes que se hacen evidentes son, por ejemplo, que en Colegio Rural “José Celestino Mutis” asiste la misma población en casi todas las sesiones, lo que facilita un proceso investigativo constante; además, el hecho de ser una institución rural y con un espacio más abierto permite que se realicen experiencias sensibles en cuanto a las construcciones del cuerpo como el primer territorio que habita el sujeto; sin embargo, las prácticas están muy limitadas a las exigencias escolares y curriculares, pues las estudiantes deben incorporarse, articularse y apoyar los procesos que se van desarrollando en las diferentes asignaturas manejando una interdisciplinariedad.
Por otro lado, “Cultivarte” no cuenta con una población fija, lo cual es una problemática para la recolección de datos y el desarrollo investigativo de los proyectos; sin embargo, este
programa brinda espacios para desarrollar procesos de forma más libre, por ende, la imaginación y la creación están siempre presentes para la ejecución de actividades, Además, se cuenta con diversos materiales y salas para trabajar con los niños y las niñas como lo son la ludoteca, audiovisuales y el aula de informática lo que permite enriquecer las experiencias pedagógico-educativas con los sujetos partícipes.