Conclusiones y futuros interrogantes
2. Las debilidades del proyecto político de PxC
2.1 Un estigma renovado
El partido ha conseguido crear una imagen y una oferta política propias que han atraído a un creciente número de electores. Sin embargo, no puede decirse que haya conseguido disociar completamente su imagen de la de la extrema derecha tradicional y evitar el estigma que acompaña a este ámbito político. Existen diferentes variables que indican
172 que este estigma no sólo no ha desaparecido sino que se ha ido renovando y tiene importantes efectos sobre el proyecto político de PxC.
Las entrevistas realizadas a votantes del partido han mostrado cómo una parte considerable de éstos muestra una importante desconfianza hacia éste. Así, algunos señalan directamente que ―saben‖ que el partido es la extrema derecha tradicional disfrazada, mientras otros apuntan que hay determinados personas y discursos alrededor del partido que les generan gran inquietud y recelo. Asimismo, muchos entrevistados señalan que personas próximas a ellos, especialmente gente de edades avanzadas, presentan un fuerte rechazo a la inmigración pero se niegan a dar su voto al partido por asociarlo a una extrema derecha ultra-españolista y/o defensora del franquismo. Por otro lado, los propios miembros de PxC son conscientes que esta es una imagen que todavía les acompaña y apuntan la necesidad de mostrar a los electores de que son un partido ―normal‖.
Respecto a esta desconfianza por parte del electorado, conviene resaltar que no estamos únicamente ante los efectos de la ―conocida‖ militancia pasada de Anglada en la extrema derecha ultra-españolista8. Las entrevistas a votantes han mostrado que, pese a que el pasado político de Anglada es un elemento que genera ciertas reticencias, causa mayor recelo lo que un votante describía como ―las malas compañías‖ del partido. Esto es, miembros del partido que, en la actualidad, realizan declaraciones de incitación a la violencia o presentan vínculos directos con la extrema derecha tradicional. En este sentido, nos parece importante resaltar que el estigma no es solamente una ―herencia‖ del pasado si no que se habría ido renovando a través de las constantes polémicas surgidas alrededor de las posturas de algunos miembros del partido9.
8 Sobre la militancia de Anglada en la extrema derecha tradicional véase nuestra exposición en el segundo
artículo de la tesis y los trabajos de Casals (2006) y Erra y Serra (2008).
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Dos ejemplos extremos en este sentido son los del candidato del partido por Cornellà de Llobregat en las elecciones municipales del 2011 que en declaraciones a TV3 señalaba su admiración por Adolf Hitler, y, el del nº7 de las listas por L’Hospitalet de Llobregat que a través de Facebook se adhirió a un grupo de admiradores de Anders Breivik, autor confeso de la muerte de 76 adolescentes en Oslo. Sobre la primera noticia véase el periódico Ara del 20/10/2011 y sobre la segunda el digital Directe.cat del 25/07/11.
173 La persistencia del estigma no tiene únicamente efectos directos sobre la imagen del partido entre el electorado, si no que podría tener también un efecto disuasorio en términos de reclutamiento de afiliados y militantes. De tal manera que, pese a compartir las posturas del partido en materia de inmigración, aquellos que no se sientan cómodos con ser asociados con la ―extrema derecha‖ podrían desestimar entrar en el partido y/o ser la cara visible del mismo. Así lo reconocía uno de los coordinadores comarcales del partido entrevistados al señalar que ―los éxitos electorales ayudan y se ha incrementado la militancia pero el miedo al qué dirán afecta mucho a la hora de ser la cara visible del partido‖10.
La posibilidad de que el estigma esté limitando la entrada de personas en el partido, o la asunción de un rol ―publico‖ dentro del mismo, es una cuestión relevante para el proyecto político de PxC. En primer lugar, porque el reclutamiento de recursos humanos es capital para un partido pequeño como PxC que, estando presente en unos pocos municipios de Catalunya, ha estado, y está, inmerso en un proceso de crecimiento y extensión por todo el territorio catalán. Asimismo, dadas las características del partido, es especialmente importante la captación de personas no procedentes de la extrema derecha tradicional que puedan contribuir a generar una imagen de legitimidad y respetabilidad. En este sentido, tal y como ha señalado el propio Anglada, el partido busca de forma deliberada atraer a personas que no hayan estado vinculadas a la extrema derecha tradicional (Erra y Serra, 2008). Este perfil es imprescindible de cara al trabajo de contacto directo y activismo comunitario en el ámbito local a través del cual el partido ha buscado romper su estigmatización.
Las dificultades para captar personas dispuestas a presentarse públicamente como miembros de PxC, especialmente personas con un perfil de ―respetabilidad‖, se visibilizaron de forma clara en las elecciones locales del 2011. De cara a dichos comicios el partido confeccionó de forma apresurada el máximo número posible de
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174 candidaturas y, tal y como pudimos comprobar a través de las redes sociales11, algunas de éstas tuvieron grandes dificultades para completar su lista con el mínimo número de personas exigidas. Esta escasez de recursos humanos podría ayudar a explicar, junto a otros factores, el hecho que durante la campaña electoral y después de las elecciones, el partido fuese noticia por todo tipo de polémicas relacionadas con personas que integraban algunas de sus listas electorales. Una circunstancia que consideramos relevante ya que, en un momento en que el partido obtuvo los mejores resultados electorales de su historia, su imagen se vio asociada principalmente y de forma reiterada a la idea de ser una especie de ―refugio‖ de ―extremistas‖ y/o de oportunistas políticos12
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