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2. El circuito de la moda local, sus actores y propuestas

2.2. El estilo casual llegó para quedarse

Los antecedentes marcados, no solo abren un nuevo nicho de mercado para el diseño de modas quiteño, sino que también obliga a las diseñadoras a salir de sus atelieres en los cuales

únicamente confeccionaban vestidos de gala. Ahora trabajan para brindar a las consumidoras diseños con los que puedan salir a la calle a diario, trabajar, sentirse cómodas, independientes, pero sobre todo únicas y diferentes del común que utiliza fast fashion. En este sentido, surgen nuevas formas de pensar el vestido sobre todo femenino, transfiriendo moda exclusiva a las calles por medio de un estilo casual, que hace referencia al uso de ropa que refleje comodidad y

creatividad. En el mercado quiteño existen diversos showrooms13 que contienen cada uno de 20 a 30 marcas que ofertan ropa, zapatos y accesorios que salen de lo común pero que a la vez

imponen un estilo denominado Street style14 en el círculo de la moda quiteña. Cuando se realizaron visitas a cada uno de estos showrooms, se pudo identificar que las mujeres quiteñas

13 Salas de exposiciones donde se exhiben las colecciones de las diseñadoras hacía el público.

14 Es el término que se utiliza para señalar que la moda ha llegado a la calle y es allí donde se encuentran las tendencias e incluso la inspiración para otros diseñadores de moda.

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optaban por comprar ropa más holgada, colorida, con figuras geométricas y textiles novedosos, porque querían que su presencia se note en todos los espacios de la vida cotidiana en los que transitan.

A pesar de lo novedoso de la oferta, para algunas expertas en moda, la actitud de la consumidora también está en un proceso de cambio basado en atreverse a vestir de forma distinta sin temor a ser juzgada:

Quito nos vende una figura de mujer a través de la sociedad y los medios, una silueta que alcanzar. Mantenemos una tradición de vestir, es una mente encajonada que es muy difícil romper. Las mujeres en Quito no se apropian de la feminidad de la falda, obviamente por los peligros a los que enfrentan en el espacio. La mujer en Quito debe dejar de pensar en el qué dirán. (Entrevista a Paulina Maldonado, en conversación con la autora, mayo de 2017).

Con el objetivo de dejar a un costado esta acartonada forma de vivir la moda en la ciudad de Quito, se crearon espacios de encuentro en los cuales todos los colores, tendencias y formas atrevidas de vestir se juntan. Son lugares cerrados en los que únicamente ingresan quienes

conocen de moda, se desenvuelven en el medio y tienen cierto reconocimiento. En estos espacios las diseñadoras y diseñadores exhiben sus creaciones más allá de los medios de comunicación. Son los desfiles de moda que en la ciudad de Quito se hicieron más conocidos a partir del 2007 y son plataformas que promueven el talento y la creatividad nacional. Uno de ellos es Runway by moda lab o semana de la moda, un espacio que nació en el 2015 con la finalidad de poner sobre el escenario el trabajo creativo, no solo de diseñadores reconocidos sino de nuevos talentos. La semana de la moda cuyos inicios datan de 1943 en Nueva York llegó a Ecuador para ser un evento que se mantiene en el tiempo llegando a su cuarta edición el pasado 19 y 20 de mayo de 2017. Otro de los eventos que tiene mayor permanencia y a nivel nacional es el Designer Book que tiene una trayectoria de 10 años y se ha realizado en las ciudades de Quito, Guayaquil y Cuenca, llegando a una primera edición internacional en Chile. María Susana Rivadeneira, directora creativa de la plataforma, señala:

Las 18 ediciones realizadas Designer Book son un trabajo comprometido con los campos de la industria textil y el diseño. Los inicios de la plataforma nacieron para fortalecer una industria que

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estaba desprotegida. La plataforma ha impulsado a la industria desde varias aristas, la primera en capacitaciones y la segunda al posicionar a los diseñadores, empoderar a los nuestros. Otro de los aportes es generar un espacio que muestre una pasarela con una producción de primera que suba el nivel en la forma de presentar las colecciones. Es una plataforma exclusiva, muy exigente pero que ha sido buena para todos los actores que conforman la industria (Entrevista a María Susana Rivadeneira, en conversación con la autora, Guayaquil octubre de 2017).

Los desfiles de moda son vistos por los actores de la industria como una oportunidad de difusión del talento ecuatoriano, pero al mismo tiempo son plataformas a las que acceden únicamente diseñadores de moda que tienen reconocimiento en la clase media alta y alta del país, no solo por su trabajo, sino por el círculo en el que se desenvuelven y los contactos que tienen. Por esta razón, estos eventos se desarrollan en general en hoteles, museos o centros de convenciones pequeños, a los que asisten un número de personas limitado. A continuación, se exponen algunas fotografías de cómo son y quienes acuden a estos desfiles:

Fotografía 2.1 Los espacios de difusión

(DE IZQUIERDA A DERECHA) La primera fotografía corresponde al coctel de la edición 2016 de Runway al que asistieron un reservado grupo de expertos en moda. La segunda y tercera fotografía corresponden al Designer Book edición 2017 realizado en Guayaquil en una zona exclusiva de la ciudad. La imagen del centro muestra a una diseñadora disfrutando junto a las modelos de su colección momentos previos al desfile. Y la imagen de la derecha muestra la pulcritud y la sobriedad de los colores con los que

se construye una pasarela para que muestre elegancia.

Fuente: Fotografía (IZQ) tomada de la red social Facebook de Runway, agosto de 2016

https://www.facebook.com/runwayevents/?ref=br_rs

Fuente: Fotografía (CENTRO Y DER) tomada de la red social Facebook de Designer Book, octubre de 2017 https://www.facebook.com/Designer-Book-121919357819349/

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El promover este nuevo momento de la moda requiere de la constante difusión de imágenes ya sea por medio de redes sociales o de editoriales de moda. Por esta razón constantemente las diseñadoras comparten con fotógrafos, estilistas y modelos para realizar producciones

fotográficas, que consisten en todo un montaje de escenarios historias y situaciones, que tienen como finalidad venderle a la clienta quiteña la ropa como un estilo de vida y como

reconocimiento social.

Vestir bajo las nuevas tendencias y convertirse en un emblema del Street Style, significa también acceder a marcas costosas en donde una prenda oscila desde el valor de 40 dólares, la más sencilla, hasta 300 dólares, algo más elaborado. Precios que para las diseñadoras valen la pena pagar, porque finalmente están vendiendo algo más que ropa a una mujer, le están abriendo la posibilidad de sentirse distinta y bella.