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La planificación del trabajo.

IV. Estilos de Dirección.

La función de dirección tiene su basamento en tres elementos fundamentales: el ejemplo

de los directivos y la necesidad de reconocimiento y participación de todos.

Básicamente se presentan dos estilos de dirección: el autocrático y el participativo. El autocrático, predominante en el sistema empresarial cubano, el jefe impone sus criterios y la participación en las decisiones, cuando existe, es formal y superflua; está rodeado de colaboradores que le temen, los que son incapaces de expresar criterios que lo contradigan; es centralizador.

El participativo consustancial al socialismo, el directivo consulta y promueve la real participación, se rodea de colaboradores capaces de ejercer el criterio; descentraliza; se ocupa con prioridad de las condiciones de trabajo y vida de los integrantes del colectivo. En encuesta realizada por el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas de México a 668 empresarios de dicho país se le presentaron diez rasgos propios del estilo de mando que para aquellos optaran por los que tuvieran más importancia en la tarea de dirección. El rasgo de mando más importante resulto ser el interés por el subordinado, con

una calificación de 7.9 sobre diez, seguido inmediatamente por la necesidad de participación en el mando por parte de los propios subordinados (7,8).

En similar encuesta practicada con 332 directores estadounidenses ubicaron el interés por el subordinado en el tercer lugar aunque con una calificación superior a la mexicana (8.2) precedida por el riesgo (8.4) y la participación de los subordinados en el mando (8.4)23

V. El éxito.

¿Cómo considerar a una dirección empresarial o de entidad subordinada como exitosa?

¿Por el nivel de cumplimiento del plan de producción? ¿Por obtener ganancias?

Tajantemente ¡NO!

Este es un grave error no solo de la mayoría de los directivos empresariales sino también de los niveles superiores a ellos.

El éxito tiene dos aspectos básicos: el económico, dado por un conjunto de indicadores que caracterizan la eficacia y la eficiencia y el social dado por aquellos aspectos que caracterizan la calidad de vida laboral.

De manera resumida podemos decir que una dirección empresarial de éxito es aquella que cumple el plan de producción y utilidades, es saludable financieramente, mantiene un control no burocrático sobre los recursos, incrementa la productividad y demás indicadores de eficiencia, el colectivo de trabajo muestra un alto grado de eticidad y de satisfacción en y con la labor que realiza y se preserva la naturaleza.

Pero el éxito es logrado solamente cuando se cuenta con un ¨staff¨ de dirección encabezado por el director general, con talento, conocimientos y concientes del objetivo social, con una política de la más alta participación reconocimiento, en primer lugar a los obreros.

VI. 20 normas inviolables del directivo.

1. Se dirigen personas, no recursos, inversores, clientes ni capitales.

2. El éxito dependerá del colectivo, de que lo motivemos, de que promovamos una alta calidad de vida laboral (Salarios, seguridad e higiene, reconocimiento, participación, alimentación, equipos, herramientas, locales etc.) y satisfacer sus expectativas.

3. Ser ejemplo de humildad, sencillez, honestidad, y honradez. No ser ostentoso ni prepotente. Ser justo. Respetar la dignidad plena de todo trabajador.

4. Vincularse a los trabajadores, oírlos, confraternizar con ellos, recorrer las áreas de trabajo sistemáticamente, tener siempre tiempo para atenderlos. Tratarlos a todos de igual forma.

5. Propiciar un clima donde todos digan lo que piensan, considerar sus criterios al momento de tomar decisiones. Ser valientes y no oportunistas al defender sus opiniones ante los jefes superiores.

6. Eliminar el voluntarismo. Aplicar la dirección colectiva.

7. Cambiar todo lo que deba ser cambiado, asumir riesgos, enfrentar los problemas sin miedo, reconocer los errores valientemente.

8. Ser transparente, “al pan, pan; y al vino, vino”. Eliminar el secretismo. Informar a tiempo y con claridad a los subordinados.

9. Ser exigente con él y los demás. No pedir a nadie lo que él no está dispuesto a realizar.

10. Nada debe imponerse. El convencimiento, el razonamiento, junto a la información transparente y en tiempo tienen que ser una divisa inviolable.

11. Hay que controlar, pero sin caer en procedimientos burocráticos. La fe en el hombre, la formación de valores, son insustituibles e inherentes al socialismo.

12. Descentralizar facultades, no es adecuado concentrar en el máximo directivo de la empresa las más insignificantes decisiones, lo cual crea un procedimiento burocrático y conspira con el desarrollo de los subordinados

13. Ser sistemático, mantener la atención periódica sobre los aspectos básicos de la vida de la empresa.

14. Hay que trabajar para cumplir los objetivos económicos y sociales de la empresa no pensando en las auditorias e inspecciones. Armonizar los interese sociales, colectivos e individuales.

15. No actuar con miedo. El error es consustancial al ser humano y un precio que hay que pagar en el desarrollo del directivo y de la sociedad.

16. No trabajar por ondas. Estar con la ultima, demuestra que no se tienen claros los objetivos de la institución, que no se piensa con cabeza propia además de manifestarse ciertos rasgos de oportunismo.

17. Saber priorizar. No todos los problemas tiene la misma significación e incidencia. La primera prioridad la tiene los trabajadores.

18. Establecer metas tensas pero cumplibles. En el plan en sus diversas categorías y los objetivos tienen que ser realista, no se pueden dar saltos en el vacío.

19. Superarse y propiciar la preparación de sus subordinados. Garantizar el relevo. Nadie ocupa un cargo eternamente.

20. La empatía y las buenas relaciones entre todos deben primar, el trato debe ser cortes y respetuoso.