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NEE DISCAPACIDADES

Tema 5. Estrategias para los Idiomas extranjeros.

En lo que concierne a la metodología, este currículo está abierto a todos aquellos enfoques comunicativos que favorezcan la adquisición de los contenidos desde los que se tienen que alcanzar las capacidades expresadas en los objetivos de la materia y la consecución de las competencias básicas. A la hora de optar por una u otra tendencia, uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta será atender a la heterogeneidad del grupo. Se elegirán los temas, las tareas y los agrupamientos partiendo de lo que el alumnado ya conoce y de sus diferentes aptitudes, así como de sus ritmos de aprendizaje, intereses y motivaciones. Se debe propiciar la interacción no sólo entre el profesorado y los estudiantes, sino también entre estos mismos, para que aprendan a negociar y resolver cualquier dificultad que se les plantee, favoreciendo así el trabajo cooperativo. Otro aspecto primordial, dado el carácter eminentemente comunicativo de este currículo, será el fomento de la autoestima y la confianza para que el alumnado participe con interés en las tareas propuestas. Algunas formas de trabajo que facilitan los aspectos previamente mencionados pueden ser la elaboración de proyectos, las actividades de indagación a través de las tecnologías de la información y la comunicación, puesta en práctica de situaciones, dramatizaciones, etc. Para ello será necesaria la utilización de diversos materiales y recursos didácticos en distintos soportes, como son diccionarios, libros y páginas web de consulta, mapas, software, folletos, películas, música.

La elección del método, como la de los recursos y las actividades es el momento de mayor autonomía del profesorado. Asimismo, la importancia de la metodología reside en ser el vehículo de los contenidos y unos de los instrumentos imprescindibles para la atención a las necesidades educativas específicas del alumnado.

La metodología responde a la pregunta de cómo enseñar y el cómo, en éste como en muchos casos, condiciona de manera decisiva el qué. Las coyunturas actuales parecen requerir una metodología participativa y activa que, partiendo de las ideas o conocimientos previos, potencie la autonomía del alumnado en su aprendizaje. En esa línea, son muchos los factores que habría que tener en cuenta más allá de juicios totalitarios o posiciones ingenuas.

Podemos dar cuatro ideas para entender qué es un método:

1. Es un camino para conseguir los objetivos.

3. Permite la asimilación de los contenidos. 4. Motiva y despierta el interés por el tema.

En general y, de forma intuitiva, se utilizan varias metodologías indistintamente pero podríamos mencionar algunos factores que deberían tenerse en cuenta para la elección de la opción metodológica más adecuada:

- Características del alumnado.

- Naturaleza del contenido de las áreas. - Estructura y secuencia de la materia. - Habilidades del profesorado.

- Organización de espacios, tiempos y recursos.

En las lenguas extranjeras tienen especial cabida los enfoques comunicativos en la adquisición de los contenidos, desde los que el alumnado adquiere las capacidades expresadas a través de objetivos de la materia, y la obtención de las competencias básicas. Algunas características de la metodología comunicativa son las siguientes:

• Presenta como característica fundamental la búsqueda de la adquisición de la competencia comunicativa.

• La lengua es un sistema que tiene como finalidad la comunicación.

• El aprendizaje es un proceso acumulativo, y lo nuevo es aprendido sólo si se integra en el conjunto de conocimientos ya existentes.

• Las actividades implican al alumno en la comunicación. Incluyen procesos como compartir información, negociar el significado y participar en una interacción.

• El profesor debe facilitar la comunicación, analiza las necesidades, aconseja y organiza el proceso.

• La evaluación es parte integrante del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Dentro del enfoque comunicativo destacamos igualmente el aprendizaje basado en la tarea, que será el que ofrecemos más adelante en nuestra propuesta de unidad didáctica. La autora Sheila Estaire (1990) explica que en la enseñanza de lenguas mediante tareas, la tarea es el punto de partida para la organización de la programación de una unidad didáctica, de un curso completo, o de un sílabo institucional. Una programación basada en este enfoque tiene como primer elemento una lista de tareas que deben llevarse a cabo, y son estas tareas las que determinan los contenidos

lingüísticos y demás elementos de la programación. No se decide de antemano qué funciones o puntos gramaticales o vocabulario van a enseñarse, para a continuación enseñar y practicar esos contenidos a través de actividades comunicativas.

La enseñanza de lenguas mediante tareas constituye un movimiento de evaluación dentro del enfoque comunicativo de la enseñanza de lenguas extranjeras, ya que es lógico que un enfoque que comenzó en la década de los 60 evoluciones y tome nuevas formas a medida que se continúa reflexionando sobre la lengua, la competencia comunicativa, el aprendizaje y la adquisición de lenguas extranjeras, así como sobre aspectos didácticos que faciliten ese proceso.

¿Y qué se entiende por tareas?

Las tareas como unidad lingüística en la vida real se definen como aquellas actividades para las cuales utilizamos la lengua en nuestra vida cotidiana: hacemos planes para el fin de semana con los amigos o la familia, discutimos un suceso de actualidad, leemos información sobre una ciudad o monumento que visitamos, escribimos una nota para dejar en casa antes de salir, escuchamos un debate en la radio o TV; compramos fruta en la frutería de la esquina. Desde este punto de vista, un análisis de un día cualquiera de nuestra vida cotidiana produciría una lista de “tareas”, la mayoría de las cuales tienen un principio, un fin, una finalidad, y siguen una serie de procedimientos más o menos establecidos en cada caso.

¿Cómo se puede trasladar esta idea al aula de lengua extranjera, donde existe una finalidad de aprendizaje que no se encuentra en las tareas llevadas a cabo en la vida cotidiana?

Esta diferencia entre los contextos de la vida cotidiana y del aula de lengua extranjera ha llevado a diferentes autores a dividir las tareas del aula en, al menos, dos clases:

1. Las tareas de comunicación.

2. Las tareas posibilitadoras (denominadas en ocasiones de distinta forma, pero siempre en contraste con las de comunicación o comunicativas).

Las características distintivas de cada una de ellas se pueden resumir de la siguiente forma: Las tareas de comunicación son unidades de trabajo en el aula que:

1) Se centran en el significado, no en aspectos formales de la lengua, esto es, se centran en qué se expresa, más que en las formas lingüísticas utilizadas para expresarlo. 2) Implican a todos los alumnos en la comprensión o producción oral o escrita.

3) Tienen una finalidad comunicativa (utilizando lengua oral o escrita), que en muchos casos va acompañada de un resultado tangible.

5) Al realizarse en un aula de lengua extranjera, tienen un objetivo de aprendizaje del lenguaje, así como una estructura y secuenciación de trabajo en el aula tendentes a facilitar el aprendizaje; deben poder ser evaluadas en sus dos vertientes: en su aspecto comunicativo y como instrumento de aprendizaje.

La segunda clase de tareas, las tareas posibilitadoras, se centra en los aspectos formales de la lengua, en los aspectos formales de la lengua, en los aspectos lingüísticos. Actúan como soporte de las tareas de comunicación, capacitando a los alumnos desde el punto de vista lingüístico para la realización de las tareas de comunicación que han sido establecidas como eje de la unidad didáctica. Al igual que las tareas de comunicación, las tareas posibilitadoras tienen:

1) Un objetivo de aprendizaje concreto (aprender X para ser capaces de comunicar). 2) Un procedimiento de trabajo claro tendente a facilitar el aprendizaje.

3) Un producto de aprendizaje concreto.

En una unidad didáctica las dos clases de tareas, las tareas de comunicación y las posibilitadoras, se entretejen cuidadosamente para formar una secuencia o trama de tareas que conducen de forma coherente a la elaboración de una tarea final.

La diversidad lingüística: la enseñanza a clases de habilidades mixtas.

Se debe ser realista sobre el nivel lingüístico y la habilidad y motivación para aprenderlo. La mezcla tradicional de trabajo individual, trabajo en parejas y posteriormente con todo el grupo puede redefinirse. Los estudiantes que poseen un nivel más bajo pueden sentirse más seguros si trabajan en pequeños grupos de unos cuatro estudiantes, con parejas de distinto nivel representadas. El hecho de tener una cara conocida a su lado incentivará su seguridad en las primeras etapas de una lección. Ciertamente, es una buena idea organizar el trabajo de los alumnos en grupo, y luego separarlos para que cuenten sus hallazgos a otros miembros de otro grupo o para volver a hacer las preguntas a otros compañeros de otro grupo. Esta práctica permite a los alumnos reciclar la lengua que ya han practicado, y otorgará al alumnado con más dificultades un mayor grado de confianza. También crea una necesidad de comunicación, puesto que estas actividades encaminadas a la búsqueda de una información determinada ofrecen a los estudiantes un acercamiento más estructurado que la comunicación libre.

El proyecto de trabajo.

Un proyecto de trabajo en grupo es una empresa ambiciosa y, al igual que una novela, que consiste en capítulos, está compuesto de pequeños pasos. La secuencia de eventos es flexible y tanto el profesor como los estudiantes pueden influir en la toma de decisiones. Los pasos, el

intervalo de tiempo, el producto y el proceso suele prefijarlos el profesor, pero no del todo. La clase también puede generar algunos aspectos, por lo que deben ser flexibles y negociables.

Factores como la dinámica de grupo, el entusiasmo, el nivel de interés, la dificultad y la relevancia influirán en nuestra decisión a la hora de seguir en la ruta establecida, tomar un atajo y acelerar el proceso, o detenerlo y pasar un tiempo adicional en alguna etapa que estemos disfrutando.

El proyecto de trabajo debería contener 3 elementos básicos:

1. Recopilación. Mientras planean sus actividades los estudiantes necesitarán información y un modelo lingüístico para su intercambio oral y producción escrita. La recopilación oral y escrita debe ser obtenida, y tarea del profesor dirigir a los estudiantes en su búsqueda de notas útiles.

2. El procesamiento del contenido, que supone una estrategia cognitiva general. requiere de dos cosas: una cantidad de información y un criterio para analizarla y extraer lo que queremos.

3. Resultado. Tiene lugar a lo largo del proyecto. A veces lo procesan de forma individual, a veces lo realiza el grupo, y otras veces es el profesor el que ayuda en el proceso.

Aparte del enfoque metodológico que se va a llevar a cabo en el aula, en este apartado también vamos a incluir los recursos y los materiales que han de utilizarse. En la programación didáctica se ha de relatar la batería de recursos disponibles, aquellos que priorizaremos para nuestra actuación, teniendo en cuenta que su pertinencia está condicionada por las potencialidades del medio, las estructuras cognitivas del alumnado y la coherencia con el resto de la programación. Afortunadamente, en la época que nos ha tocado vivir disponemos de una gran variedad de recursos de los que puede beneficiarse el alumnado. Es especialmente relevante el uso y aprovechamiento de las nuevas tecnologías, con internet como herramienta fundamental a la hora de buscar información y realizar determinadas actividades. Aparte del libro de texto y del libro de trabajo que suelen conformar el punto de partida de una clase de lenguas extranjeras, también se dispone de materiales como:

• Video. • TV.

• Radiocasette/ reproductor CD. • Cámara de vídeo.

• Ordenadores.

• Pizarra Digital Interactiva. • Aula de idiomas.

• Laboratorio de idiomas. • Aula de ordenadores. • Patio.

• Gimnasio. • Teatro. • Biblioteca.

En relación a los agrupamientos del alumnado, dependerá del tipo de actividades que se lleve a cabo. Desde la disposición por parejas o en filas separadas para el trabajo individual, hasta el agrupamiento del alumnado en forma de U o el trabajo en pequeños grupos, el profesor debe decidir qué formación es la más adecuada para cada situación. Las unidades didácticas, como organización de contenidos más en boga en los últimos tiempos pueden, y se podrían decir que deben, combinar distintos métodos teniendo en cuenta los factores expuestos. El método es en sí un contenido educativo, es en sí mismo también educativo, sobre todo en la promoción de actitudes y hábitos de trabajo.

Pero son las actividades y los recursos quienes nos van a dar la verdadera medida del método elegido. Las actividades delatan nuestras verdaderas intenciones por mucho que programemos o defendamos una u otra opción metodológica.

Según el momento del proceso nos encontramos con actividades iniciales, centrales y finales y sus funciones o tipos se detallan a continuación:

ASES DEL PROCESO

FUNCIONES TIPOS

Iniciales - Centrar la temática y aproximarse al objetivo

- Generar curiosidad y ampliar el campo de la motivación

- Activar las ideas que se tienen sobre el asunto y cuestionarlas

- Poner en común las ideas y debatirlas

- Encuestas y debates - Provocar polémicas

- Presentar situaciones enigmáticas - Visita / itinerario

- Cine/ video

- Explicación del profesorado

Centrales - Facilitan nuevas informaciones

- Permiten construir sobre lo que se sabe - Abordan los asuntos planteados

- Explicación del profesorado - Elaborar periódicos, murales… - Elaborar informes

- Analizar documentación escrita, mapas, planos, etc.

Finales - Elaborar conclusiones - Estructurar aprendizajes

- Ayudan a avanzar en la comprensión de los asuntos planteados

- Informe personal o grupal - Juego de simulación - Periódico

Tema 6. Estrategias a utilizar en la integración curricular de

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