laboral/ocupacional de la risa
9.2. GUÍA PRÁCTICA DE MEDICINA Y TERAPIA OCUPACIONAL DE LA RISA
9.2.1. ESTRATEGIAS PERSONALES PARA AUMENTAR EL "GOCE LABORAL"
Disfrutar del trabajo y divertirse en el trabajo. Es muy recomendable preguntarse a uno mismo el porqué se va al trabajo habitual. La primera razón casi siempre es de tipo económico. ¿Y la siguiente? Un día de trabajo no disfrutado es un día no vivido. Conseguir que el trabajo sea divertido puede también depender de uno mismo. Hay que intentar evitar el aburrimiento, la desmotivación, la rutina y la apatía, procurando que el trabajo sea lo más variado posible, profundizando en todos sus aspectos más positivos y tratando de descartar o transformar los menos favorables. En este sentido, desde el 1 de abril de 1996 se viene celebrando el Día Internacional de la Diversión en el Trabajo (Fun at Work Day). Es una ocasión especial para recordar que el trabajo no tiene por qué ser gris, que la seriedad no requiere solemnidad, y que el humor y la risa ofrecen importantes e interesantes beneficios tanto para cualquier organización como para su equipo humano.
Innovar en el trabajo. Es recomendable explorar, inspirarse, ser creativo, hacer propuestas y experimentar con nuevas ideas y formas de pensamiento y técnicas de trabajo. Además de divertirse con ello, se puede aprender mucho y beneficiarse de resultados increíblemente sorprendentes. Entre otras, para potenciar la innovación y la creatividad, puede ser útil organizar reuniones o concursos de "tormenta de ideas"; asistir a reuniones de otros departamentos; "visitar" diferentes secciones de la misma empresa o "investigar" qué hace la competencia ("inteligencia competitiva"), acompañadas de una buena dosis de energía risueña y positiva.
Estar al día. Hay que procurar estar puntual y correctamente informado y actualizado en relación a los conocimientos y competencias necesarias en el puesto de trabajo. La formación continuada es el mejor aliado y herramienta para sentirse vivo y útil en el trabajo, orgulloso del mismo, reconocido y respetado por los demás y pasárselo bien. Asistir a cursos, seminarios, congresos y otras actividades relacionadas con la formación y el saber es también por sí mismo una manera de disfrutar y divertirse en el trabajo, además de la posibilidad de conocer otros lugares y a otros colaboradores, y compartir sus particulares experiencias. Muchas empresas establecen planes de formación continuada y desarrollo personal para sus trabajadores.
Ser entusiasta, motivado, comprometido y agradecido. La excelencia en los resultados es también fruto de la entrega, entusiasmo, orgullo por el trabajo y motivación previas, que además por sí mismos son muy contagiosos para atraer la salud, la felicidad y el éxito. Todo trabajo merece ser considerado y valorado, independientemente de la naturaleza y rango del mismo. Hay que mostrar un interés personal y establecer una sólida relación con el resto de colaboradores y "clientes", tanto internos como externos. Ser uno mismo,
cortés, elogioso y agradecido para reconocer los éxitos de los demás, son estímulos muy potentes para cualquier persona. Si además de acompañan de una (son)risa, el efecto final es multiplicador.
Ser pro-activo, audaz y asumir riesgos. La rutina y la monotonía en el trabajo son el peor de los virus y el mejor aliado de la insatisfacción laboral. Es recomendable una actitud positiva, atrevida y risueña para no acabar conformándose con el "día a día" e implementar las soluciones más adecuadas, aunque sean aventuradas o arriesgadas, para cambiar, transformar o conseguir que una tarea sea más atractiva, apasionante y seductora cada nueva jornada. Un día de trabajo aburrido es un día no vivido.
Estar entrenado intelectual y emocionalmente para la "Ley de Murphy". Las nuevas tecnologías (y no tan nuevas) a veces fallan, en casa, en el trabajo o en cualquier otra situación o condición. Reír es posible y más beneficioso o saludable que la ansiedad, el estrés o la desesperación que ocasionalmente puedan producir. Cuando un ordenador pueda colgarse, lo hará en momentos clave, como antes de guardar o imprimir un documento, o tan pronto empezar una presentación preparada con todo lujo de detalles y en la que se ha invertido mucho tiempo. Llamarán para una importante entrevista o reunión justo cuando el móvil está en silencio, apagado o sin batería; una (anónima) llamada perdida será el testimonio de dicha fatalidad. Reír cuando todo va mal, o lo parece, no es tarea sencilla. No obstante, no es posible enojarse y reír al mismo tiempo, el funcionamiento del cerebro lo impide, como tampoco no es posible meter la primera y la marcha atrás a la vez en un coche. Ante los desastres y catástrofes tecnológicos de todo tipo, la risa favorece el ingenio, ayuda a ver las cosas de otro modo y aporta experiencias positivas para situaciones similares en el futuro,
pero hay que entrenarla y ensayarla previamente para saber torearlos con destreza y buen semblante. Existe una posible objeción: los demás pueden pensar que esa risa ensayada es fruto de un desajuste o insuficiencia neuronal. Adiestrada y superada la objeción, la risa es la mejor medicina de urgencias y emergencias para cuando la "Ley de Murphy" se ceba sobre uno implacablemente. Todo en la vida se puede ver desde su lado más trágico o desde su lado más cómico, sin matices adicionales. Uno debe elegir cómo quiere verlo. Lo segundo cuesta bastante más, pero resultará siempre más divertido y saludable.
Activar el "radar de la risa". Se puede aprender mucho de una compañía, de un departamento, unidad o sección, y actuar en consecuencia, prestando atención a las representaciones humorísticas, parodias, bromas, y frecuencia y tipo de risas que se efectúan habitualmente en las salas de reuniones, en los pasillos, en la sala del café, en la cantina, en el ascensor, o por los chistes y presentaciones varias que circulan a través del correo electrónico, entre otras. Pero hay que procurar que no se "dispare" o salte la alarma. Cuando las risas personales superan o no llegan a los límites de risas establecidos o permitidos por el "sistema", ello constituye un serio factor de riesgo para la insatisfacción, el aislamiento o el acoso laboral. Los niveles de risa actúan en este caso como herramienta de auto-diagnóstico y de prevención, alertando de la posible presencia o evolución de un desajuste o enfermedad laboral. En caso de confirmarse, será tarea más compleja la instauración de las medidas terapéuticas adecuadas.
Realizar actividades fuera del trabajo. Aunque se pasan muchas horas en la oficina o equivalente, el trabajo no lo puede ni debe ser todo. Hay que evitar los atracones e intoxicaciones de trabajo porque también son factores de riesgo elevado para desarrollar estrés, progresivo menor
rendimiento y productividad, insatisfacción y absentismo laboral. En ese extremo, la adicción al trabajo es una enfermedad laboral y se caracteriza por la incapacidad de experimentar entusiasmo, diversión o placer fuera de la ocupación habitual, que pasa a ser el centro del mundo, con el consecuente deterioro de las relaciones familiares y personales, además de acompañarse de otros trastornos (ansiedad, estrés, irritabilidad, insomnio, pensamiento obsesivo, depresión, aislamiento, nuevas adicciones, entre otras). Como se ha comentado previamente, es muy recomendable dedicar las horas justas al trabajo y buscar tiempo fuera del horario laboral para realizar cualquier otra actividad placentera que suponga algún contacto con el entorno (deporte, pasear, ir al cine, estar con la familia, jugar con los niños, salir con los amigos, entre otras), para despejar la mente, desconectar, y preparar el cuerpo para la siguiente jornada laboral.