• No se han encontrado resultados

Cuando caminaba hacia aquí te vi a lo lejos sentado en la mesa mirando hacia la nada. Pensé que te ibas a molestar por mi tardanza y ahora veo que te da igual. Ven, mira hacia aquel lado, ¿No te parece que hay una sobrepoblación de humanos en el mundo? Especialmente cuando subes al bus, sientes como el aire te sofoca y no puedes moverte de ninguna manera, es en el único lugar donde desafías todas las leyes de la física y de la química. ¿No te asusta ver que somos una gran cantidad de personas tratando de subsistir cada día, tratando de ser mejor que el otro sabiendo a su vez que existe alguien aún mejor que uno? ¡Es un pensamiento tan abrumador! No me digas pesimista. Con el desarrollo de la tecnología, el crecimiento de personas es inversamente proporcional al sentimiento de la compañía, cada vez somos seres más solitarios y egoístas, solo que aún no nos hemos dado cuenta.

No lo creo. Simplemente es un pensamiento que suele acudir hacia a mí varias veces. Dos cafés por favor. Siempre que vamos a tener una conversación tomamos café. Cuando no haya más café, supongo, ya no tendremos de que hablar. ¿En que íbamos? Ya veo. Ayer hablamos de las libretas. Los dibujos son… ¿Cómo te lo explico? ¿No has tenido esos sentimientos e inquietudes donde solo puedes responder a ellos, haciendo? ¿Sin saber exactamente de que se trata? Todo movido por un impulso visceral.

Ya te conté que consideraba que hay tantas realidades como personas existen. Esas realidades se componen a sí mismas de varias experiencias, vivencias y pensamientos que se generan en el vivir diario, el contexto en que vivimos inluye en nuestros actos y re- lexiones. Nunca seremos los mismos, la impresión que tengo acerca de ti muta constante- mente, ya sea por una mirada tuya, un gesto de la mano o una expresión en tus ojos. Tales gestos puedo interpretarlos de muchas formas. Lo que pensabas ayer puede ser distinto a lo que piensas hoy, y así constantemente va sucediendo sin siquiera notarlo. Ahora he visto que te muerdes el labio persistentemente ¿Por qué lo haces? Pones la mano sobre la quijada y ahí empiezas a empujar el labio hacia los dientes.

¿Qué tiene que ver el diario con todo lo que te cuento? Te dije ayer que mi libreta de apuntes era mi diario. Éste cumple dos funciones: La primera es documentar y registrar los cambios de lo cuales te he hablado, percibes a través de las anotaciones que se hacen en él, el momento en que el cambio se produce. Su segunda función o podrías llamarla característica es cuando se convierte en el boceto o en la estructura detrás de una persona, porque en él puedes escribir todo lo que deseas, tu miedos, tus temores sin sentirte juz- gado pues sabes que nadie lo va a leer. Es lo que te muestra tal y como eres, dejando ver las partes más sensibles y vulnerables de ti mismo. ¿Aún no me crees? Quiero hablarte de Wittgenstein. No temas. A eso voy. Sé que te parece que a estas alturas de nuestra con- versación te parece extraño que te hable de dicho personaje. Pero sucede que no quiero hablarte del ilósofo sino del hombre que fue y que logró combinar la ilosofía con la vida. No te engañaré. No te hablaré ni de la lógica, ni ahondaremos en su Tractatus ilosóico. ¿Cómo dices? Eso veo. Es simple. Te mostraré al hombre gracias a su diario. O debería decir, por sus dos diarios. ¿Los conoces? Sí, diario ilosóico es uno, pero el segundo no lo

conoces. Se trata de los diarios secretos.

Los diarios ilosóicos fueron publicados después de la muerte de Wittgenstein. La edición estuvo a cargo de los herederos de su legado ilosóico (Incluyendo todos sus escritos1). Algunos de ellos se dieron a conocer en 1960 bajo el nombre de Diarios 1914

– 19162. Tiempo en el cual prestó su servicio militar. Wittgenstein solía anotar sus pen-

samientos ilosóicos de manera exacta y cronológica para luego, posteriormente acudir a ellas y usarlas nuevamente. Quiero que observes esta: “Figuración completa e incompleta de un estado de cosas. (Función y argumento es igurado por función y argumento). La expresión -ya no susceptible de ulterior análisis- es también una de las que con -función-, -cosa-, etc. Están en el índice; ¿Cómo puede ser entonces mostrado lo que queremos ex- presar con ella? (Ni de una cosa ni de un complejo cabe decir, naturalmente, que ya no resultan susceptibles de ulterior análisis)”3.¿Qué te parece? En eso concuerdo contigo. No

tiene nada que ver con lo que hemos hablado pero me es preciso para poder llegar al punto del que tanto te he hablado.

Pero ahora mira. Pasa algo curioso y extraño. Por no decir que en sí mismo es un hecho vil. ¿Cuál? Bueno, es el de creer que somos dueños de la verdad última. Sucede que cuando Diario ilosóico fue publicado, los herederos del legado no habían mencionado que existían además estos diarios, unos diarios personales. Sólo con el tiempo y la dedi- cación de varios investigadores, en especial de Wilhelm Baum fue posible el descubrim- iento de estos diarios. Gracias a él, hoy estos diarios han podido llegar a nuestras manos. ¿Por qué fueron ocultados? Bueno, eso fue para evitar que se diera a conocer con pruebas, las inclinaciones homosexuales de Wittgenstein. ¡Eso fue una idea estúpida! Pensar que dicha preferencia podría arruinar su legado ilosóico. Ahora, ¿accedes a que te muestre al hombre detrás de estos escritos? Seamos justos. Sé que piensas que mi interés puede estar conducido por la mórbida curiosidad. Pero en contra de lo que crees te explicaré, cual es la razón por la cual me interesé en sus diarios.

El 29 de Marzo de 1916 escribe lo siguiente: “Forzado a hacer muchas cosas inhab- ituales. Necesito gran fuerza para soportar esto. A menudo estoy cerca de la desesperación. Hace más de una semana que no he trabajado nada. ¡Yo no tengo tiempo! ¡Dios! Pero esto, desde luego, es natural, pues, cuando haya muerto, tampoco tendré tiempo para trabajar. Ahora inspección. Mi alma se encoge. ¡Dios me ilumine! ¡Dios me ilumine! Dios ilumine mi alma”4. ¿Te das cuenta que en los diarios secretos de Wittgenstein encuentras al ser

humano que está detrás de las teorías ilosóicas y las hipótesis? Por que es aquí, en estas palabras, en las frases sencillas encuentras al hombre. No al ilósofo que aunque también 1 Los herederos del Legado de Wittgenstein fueron Elizabeth Ascombe, George Henrik Von Wright y Rush Rhees.

2 Diarios 1914 – 1916 fue públicado en 1960 en Alemania. Con el tiempo el título fue remplazado por Diario Filosóico.

3 8 de Octubre de 1914. Wittgenstein, Ludwig. Diario Filosóico (1914 – 1916). Traducción por Jacobo

Muñoz e Isidoro Reguera. Ariel. Barcelona, España. 1982. Pág. 23.

4 Wittgenstein, Ludwig. Diarios Secretos. Edición por Wilhelm Baum. Traducción por Andrés Pedro Sánchez. Alianza Editorial. Madrid, España. 1991. Pág. 141.

teme y es vulnerable, siempre es ocultado. En el diario Wittgenstein encontró no solo un compañero sino también la manera de llegar a ser hombre. En las páginas del diario no tiene necesidad de ingir ni aparentar, mucho menos ocultarse pues su único interés en aquel entonces era el de relexionar sobre sí mismo. ¿Patético? Probablemente, alguna vez se le llamó de esa manera. Pero no alcanza la misma perturbación que se llega con Amiel. ¿Por qué me preguntas eso? Creí que lo habías olvidado. Está bien, veo que tu curi- osidad no me dejará seguir adelante. Así que, sin más salida te diré porque me interesé en este tipo de género literario. Cuando leo a Wittgenstein, es decir el hombre, veo en él las mismas angustias que yo misma he visto y que por un temor extraño, le he decidido dar la espalda. Veo mis miedos relejados en sus palabras, y su angustia y preocupación resuenan también en los míos. A menudo está cerca de la desesperación, hoy más que nunca, me siento yo cerca de ella. En deinitiva, encima del merodeo insolente que podrías encontrar en mí, existe una razón más intensa que se arraiga en mi objetivo de construcción hacia mí misma. Es ver, a través de otros, las respuestas a las preguntas que uno mismo se ha planteado. Por que de eso se trata, atravesar el aura de personajes envueltos en un manto indescifrable, donde subidos a un pedestal, nos impide a veces la lectura de esos procesos. El hecho de que se hayan publicado los diarios de Wittgestein, abre una puerta en la cual, podemos encontrar las respuestas también a nuestra propias angustias.

Bien, es hora que dejemos descansar a Wittgenstein por un rato, pues ya por hoy ha sido suiciente. Pero me temo que no te podrás escapar de la última parte que aún me falta por decir. No te ijes en eso demasiado. Lo dejaremos entonces para mañana. ¿Te parece? No has probado el café. El calor ya debió habérsele perdido. ¿Dices que no hay problema? De acuerdo, que astuto has sido. Así que sigamos, por el rumbo que nos indiquen las palabras. ¿Mi libreta? Es un diario, sin dejar de ser una libreta de apuntes. ¿En que me baso? Verás, la libreta de apuntes también tiene la capacidad de registrar los cambios. No de manera escrita sino a través de la imagen. ¡Pero que digo! Esto ya te lo había dicho, ¿no es así? Ayer te hablé de cómo la libreta era la construcción no solo de una obra sino también de la persona misma. Es semejante al principio que comparte con el diario. Son estructuras, las dos, tanto de obras como de personas.

Últimamente varias personas me han preguntado lo siguiente: “¿Como va a seguir siendo un diario si tienes la certeza de que va a ser visto? Ya que lo atrayente de un diario es el de saber que fue escrito para no ser leído”. Lo pensé muchas veces, hasta que me di cuenta… ¿me vas creer si te lo digo? Que los dibujos nunca mienten y menos cuando se trata de ti mismo, puedes mentir con palabras pero tus gestos no lo harán, podría mentir ahora pero mis dibujos no lo harían. Estoy segura en la medida que lo he podido com- probar por mi propia cuenta, la libreta de la cual te hablo se ha desarrollado entre varios estados de animo de mi parte, y en él puedes sospechar algunos de ellos con tan solo ob- servarlos. Y te lo digo ahora, porque, probablemente lo que más se evidencia es mi ininito miedo casi hacia todo, míralo en las líneas, en el dibujo mismo, el miedo se condensa aún cuando me han pedido que haga lo contrario. Que arriesgue.

No se maniiesta de esa manera ¿Sabes? Es diferente. ¿Cómo te lo puedo explicar? A veces es tan difícil decirlo ¿Cómo hablar de manera teórica, coherente y razonable cuando nosotros mismos somos un manojo de sentimientos y pasiones? El arte es multifacético, y

- 50 -

eso quizá es lo más interesante de él. Para algunos la verdad última puede ser conceptual, para otros es neutro, para mí narrativo. En todo caso, el arte como tal respira en sí mismo vida, y si acaso no es vida, mueve de alguna forma al espectador. ¿No lo crees así? ¡Que silencio tan perturbador! ¡Ah, con que era eso! ¡Pues Salud! ¿Qué te decía? Ah sí, un día caminaba por la calle 81 con carrera 14, en aquel lugar se encuentra una galería de cuadros grandes, pequeños y medianos. La técnica, hay que reconocerlo, era buena, pero había en la materia, en la misma imagen y pintura que no decía nada, no transmitía. ¿Por qué creo que no transmitía? Me parece que todo radica también en la intención, y no deja de ser evidente que el motivo o el motor de la creación de estas pinturas no se alejan demasiado de razones económicas. ¡Pero quien no! El dinero mueve el mundo.

Pero no dejemos que tal pensamiento nos desanime. Al menos nos queda el leve consuelo de saber que la imagen es más fuerte e interesante que esos supericiales inter- eses. Todo porque sabemos que a través de ella podemos comunicar, hacer relexionar o simplemente, hacer que el espectador se acerque hasta a ella por su belleza. ¿Inadecuado? ¿Te parece inadecuado hablar de “bello” en una imagen u obra? No gracias, no fumo. Es evidente que no pienso que sea inadecuado. De hecho considero que el arte debe ser para todos aún cuando a todos no les interese, si bello es la forma por la cual el espectador común se va a acercar a la obra ¡Pues bienvenido sea! ¿Te gustaría ser selectivo con tus espectadores? Está bien, no me contestes. Te diré en cambio que me gusta tanto si una persona me dice que le parece bonita tanto si se acerca otro a decirme cuanto le ha gustado el contenido de la obra. Considero que el contenido no excluye a la forma y viceversa, aún si estamos hablando de lo bello. Y de esa misma manera, como creadores de imágenes, no podemos prescindir de ellos.

Por ejemplo, ayer estaba en talleres esperando a Nicolás Uribe. Me había dicho que pasara al mediodía. Me senté y aguardé a que saliera. Al cabo de media hora. Pregun- tándome si acaso se le habría olvidado, lo vi salir de repente. “¡Nicolás!” Lo llamé, al verme me di cuenta por sus ojos que no recordaba la cita “¡Se me había olvidado!” Dijo. No es más que eso. Hablamos sobre lo mismo que estoy hablando hoy contigo, me contó que Hockney en una entrevista había dicho que existen obras que no puede describir de otra forma si no es con la palabra bello o bonito, porque hay cosas que simplemente son de esa manera.

Ah, pero ¿Qué clase de persona sería yo sino te explicara mejor esta parte? Ante tal revelación no tenía otra salida que buscar de donde pertenecían exactamente tales palabras. Y claro, lo he encontrado. Esto es lo que he traído hoy para ti: Existe una entre- vista en la cual, David Hockney y Larry Rivers entran en un debate en torno a la cuestión

Interesante o Bonito. ¿Qué dirías? Aún mejor. ¿Qué preieres? Bonito o interesante. Que inteligente has sido. Sin duda. Cada cual deberá elegir lo que mejor se adapte a sus pro- pias convicciones. Yo por mi parte preiero bonito. El interesante es para mí, el adjetivo por excelencia que signiica: Aunque usted no obtuvo un buen resultado, valoramos el esfuerzo que tuvo en su trabajo. ¿Acaso no es interesante la palabra más usada entre las aulas de clase? Pero lo dejaré ahí. Expongámoslo entonces, de la misma manera que lo hace Hockney: “Pongámoslo de esta manera. Mucha gente, particularmente artistas, odia las imágenes bonitas. Ahora, yo nunca he conocido a alguien que no le guste una cara

bonita. No se quejan de que la cara es demasiado bonita, demasiado bella y que quieren algo más interesante. Uno se inclina por lo bonito antes que lo interesante. Yo ni siquiera sé que signiica interesante”1

. Y la belleza sin duda, es nuestra primera experiencia para así acceder al contenido de un algo.

Sigamos entonces con el asunto. Los gestos, las palabras y el vivir diario componen lo que es una sola persona. Pues esta no se compone de una sola cosa, se hace de fragmen- tos del vivir cotidiano, que en este caso he registrado por medio de sus propias narraciones de amor, de cómo lo conciben y se conciben así mismos, y gracias también a ese registro podrás también ver lo cambios que sucede en el dibujo y en su forma. No, no se trata de ilustraciones, ni de ilustrar lo dicho. Se trata de… espérame un instante. ¿Tendré el valor para decírtelo? Las narraciones son un motor para dibujar, no una referencia para ilus- tración. No obstante, veo por tu mirada que en lugar de aclarar un poco lo que he venido a decirte, lo he complicado un poco más. Será mejor que terminemos por ahora aquí. Te prometo que te dejaré hallar todo lo que necesitas saber. ¿Nos podemos ver mañana?

1 “Let’s put in this way. Loads of people, particularly artists, hate pretty pictures. Now I’ve never met anyone

who didn’t like pretty face. They don’t complain that the face is to pretty, too beautiful and want something interesting. You go for the beautiful before the interesting. I don’t really know what interesting means”. Traducción por Nicolás Uribe. Stiles, Kristine. Selz, Peter Howard. Theories and Documents of Contemporary Art: A Sourcebook of Artists’ Writings.

University of California Press, 1996. ´Pág. 225. David Hockney and Larry Rivers, excerpst from “Beatiful or Interesting”,

Documento similar