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Esfuerzo efectivo de pescaMáximo rendimiento económico

3.2 Estructura del sistema de gestión para los recursos marinos del AP.

La introducción y puesta en práctica de un Sistema de Gestión Ambiental no supone, necesariamente, por si sola, una reducción del impacto ambiental. Se prevé cierta mejora en esta actuación como consecuencia de la adopción de un enfoque estructurado y lógico, pero hay que tener en cuenta que el Sistema de Gestión Ambiental y su utilización por las organizaciones contribuyen a alcanzar sus metas ambientales y económicas, así como establecer y evaluar los procedimientos que den solución a su política y objetivos ambientales. (León, 1999). Esta forma de implementación no es la más adecuada para las áreas protegidas, las que deben enfocar sus Sistemas de Gestión desde el Ambiente hacia las Empresas, para garantizar la sostenibilidad del uso de los recursos, teniendo muy en cuenta que las características sociológicas de las comunidades deben ser incorporadas como basamento de la estrategia de educación ambiental,

considerando los usos históricos de los recursos y propiciando la participación activa en las decisiones de manejo, aspecto que mejorará las relaciones del Área Protegida y la comunidad al crear un sentido de pertenencia de los recursos. Para establecer una propuesta de acciones que facilite alcanzar una adecuada gestión en el manejo de los recursos pesqueros en el AMP, se hace necesario consultar la NC-ISO 14001:2004, sobre el Sistema de Gestión Ambiental (SGA), herramienta que permite a las organizaciones formular una política y objetivos, teniendo en cuenta los requisitos legales y la información relativa a sus impactos ambientales significativos. Se define como aquella parte del sistema de gestión de una organización que incluye la estructura organizativa, las actividades de planificación, los procedimientos, los procesos y los recursos para desarrollar, implantar, lograr, revisar y mantener la política ambiental. Es la herramienta de gestión que comprende una evaluación sistemática, documentada, periódica y objetiva de la eficacia de la organización, el sistema de gestión y los procedimientos destinados a la protección del medio ambiente.

Las empresas cubanas, involucradas en un proceso de perfeccionamiento de su gestión, en el que la introducción de la dimensión ambiental no puede quedar al margen y urgidas de una inserción exitosa en los mercados foráneos, muestran hoy día un creciente interés por mejorar su desempeño ambiental, dar a conocer sus logros y obtener a corto o mediano plazo un reconocimiento a su positivo accionar con relación al entorno que las rodea.

...“En el próximo milenio sobrevivirán con éxito, solo aquellas empresas que dispongan de dos factores decisivos: El primero, personas que estén convencidas de la corrección de su hacer y su legitimación social, y el segundo una compatibilidad ecológica de la producción y los productos“(Castillo, 1999).

Según Cuendias (2003), un diseño deficiente puede ser una de las principales causas de los problemas de eficacia de un SGA. Por tal razón se le debe prestar especial atención al proceso de diseño y a su ejecución de forma controlada, planificada e involucrando en su control a las diferentes partes que participan o

que estén interesadas en el mismo, lo cual no debe asociarse con burocracia, papeleo excesivo y falta de flexibilidad a la hora de acometer las tareas relacionadas con el diseño.

Si la empresa trata el diseño de un SGA como parte de un proyecto de implantación o certificación del mismo en su organización, la gestión de este proyecto debe considerar lo relativo a la planificación del diseño, como parte integrante del mismo, definiendo sus etapas y si fuera necesario, acometerlo en mas de una etapa, reflejando para cada una de ellas las actividades, las responsabilidades del personal involucrado en el mismo, las relaciones y técnicas del equipo o grupo que acomete directamente el diseño, los recursos y las acciones de control necesarias.

Las especificaciones del diseño del SGA han de cubrir tanto los requisitos de la organización, como los declarados por otras partes interesadas y los que condiciona el sector reglamentario, así como otros implícitos por el tipo de proyecto y las normas aplicables incluida la NC-ISO 14001:2004.

Los requisitos de entrada al proceso de diseño establecen e incluyen aquellos propios de la organización, sus expectativas, los aspectos ambientales significativos de sus actividades, requisitos legales y reglamentarios aplicables, información proveniente de otros SGA de empresas similares y la experiencia de la propia organización.

Para el establecimiento de la política ambiental como primicia del SGA en el caso del AP hay que tener en cuenta los objetivos de conservación, la problemática ambiental y la meta a alcanzar en el periodo de planificación establecido para este caso. A partir de la definición de la política se trazan los objetivos, metas o principios y las acciones que se implementaran para alcanzar una adecuada gestión en el manejo de los recursos en el área protegida, en este caso referidos a los recursos pesqueros y la disminución de su stock.

Con la revisión de la NC-ISO 14001:2004, se demuestra que su aplicación, tanto en EPICAI como en el RFLPF independientemente, no resolverá el problema de la

disminución de los stocks pesqueros, en este sentido se tiene que realizar un sistema de gestión o una propuesta de medidas al respecto, que sea mancomunado y realista, sabiendo que hay causas no abordables, y por lo tanto se tratará como contribución al recuperamiento de los stocks.

La pesca es el usuario que mayor impacto ejerce sobre algunos recursos marinos. La índole de su labor es esencialmente extractiva, ejerciendo un uso consuntivo, mayoritariamente de poblaciones de peces y crustáceos. Informes recientes indican sobre-explotación de algunos recursos e impactos considerables de artes masivas de captura sobre los fondos de seibadal fundamentalmente (Quirós, Perdomo y Lecha, 2004). Villa Clara se inserta en una problemática de alcance regional y global (Baisre, 2004).

A continuación se exponen algunos de los principales aspectos de los chinchorros en lo que se refiere a su construcción y manejo según Valle y colaboradores (2009):

• Gasto excesivo de materiales en su construcción: Son considerados los artes de pesca más costosos del país por sus dimensiones y volumen de materiales que se necesita para su construcción y constante reparación, se estima que solo en materiales para la construcción de un chinchorro de 400 brazas se invierta más de $ 5000.00.

• Inadecuados pasos de malla en diferentes partes del arte: Los chinchorros para peces se caracterizan por su baja selectividad, parámetro que se manifiesta generalmente en las zonas de las aletas cercanas al copo y en el propio copo, esto se debe al empleo de paños de redes con pasos de malla pequeños, que impiden el escape de especies de talla sublegal y de bajo valor comercial. El paso de malla pequeño (a = 10 mm.) propicia además un incremento del enmalle de otras especies importantes de la ictiofauna.

• Tiempo de arrastre prolongado: El tiempo de arrastre o cercado que se emplea en las operaciones de pesca con chinchorros (+ de 3 horas generalmente) trae consigo un deterioro progresivo del motor principal

de la embarcación, esto se justifica por las dimensiones y el paso de malla que hace que aumente la resistencia al avance de estos artes, además el esfuerzo que realiza el motor principal eleva considerablemente el gasto de combustible en la pesquería, se estima que este sea de alrededor de 30 - 35 litros por jornada de pesca (1 lance).

• Zonas de pesca cercanas a la costa: Las zonas de operaciones con estos artes generalmente son zonas bajas y cercanas a la costa, donde abundan las especies en estadio juvenil, esto trae consigo que un alto porciento (± 90 %) de las capturas con chinchorro sean de especies de talla sublegal y que carezcan de valor comercial.

• Influencia en los fondos marinos: La operación de arrastre influye notablemente en el deterioro de los fondos marinos destruyendo las poblaciones de corales y la vegetación fundamentalmente, esto trae consigo la pérdida progresiva del hábitat y de fuentes de alimentación de las especies.

• Empleo de este arte en épocas de desove de algunas especies: El arrastre en zonas por donde generalmente se mueven los cardúmenes en época de reproducción trae consigo la captura de ejemplares listos para desovar, evitando su llegada a las zonas de desove.

• Afectación a otras pesquerías: El chinchorro durante la operación de arrastre, captura y afecta el hábitat de algunas especies que son objeto de otras pesquerías como son: jaibas, pepino de mar, langosta, entre otras. Además cuando este arte es arrastrado en ocasiones deteriora otros artes de pesca de fondo como nasas y pesqueros de langosta, también contribuye a la perdida de nasas iniciándose la llamada ¨ pesca fantasma ¨.

La inestable presencia del recurso langosta, principal rubro exportable del sector, las capturas en sitios de reproducción e insuficiencia de períodos de veda, el abandono de métodos de captura nobles que fueron usados históricamente, como

el palangre de deriva, la pesca del alto, la red de agallas fija (trasmallo), el sobredimensionamiento de planes de captura por encima del potencial real del recurso y otras estrategias urgentes y emergentes, como el aumento del esfuerzo pesquero (hombres - mar, barcos - mar y días - mar), identifican la temática de la actividad pesquera como otro asunto clave del manejo.

El impacto de la pesca se genera también sobre recursos que no son patrimonio nacional si no que forman parte de metapoblaciones regionales ya amenazadas por sobreexplotación en otras áreas geográficas, esto exacerba la necesidad de acciones de manejo inmediatas.

Se hace indispensable la participación de determinados factores que sus funciones están relacionadas o encaminadas al funcionamiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, y que tienen que trabajar unidos y en estrecha coordinación para lograr un objetivo común, se relacionan a continuación Servicio Estatal Forestal (SEF), Cuerpo de Guarda Bosques (CGB), Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), Empresa Pesquera Villa Clara (EPICAI), Junta Coordinadora de Áreas Protegidas (JCAP), Centro Nacional de Áreas Protegidas (CNAP), Grupo Manejo integrado de la zona costera (GAMIZC), Empresa Nacional Para la Protección de la Flora y la Fauna (ENPPFF), Oficina Nacional de Inspección Pesquera (ONIP), Consejo de la Administración Provincial y Municipales (CAP y CAM).

El establecimiento de un sistema de gestión de los recursos pesqueros se basa concretamente en los principios relativos al desarrollo sostenible, la pesca responsable y la acción cautelar y preventiva. Es imposible mantener la actividad pesquera a un nivel sostenible desde el punto de vista económico a largo plazo sin un plan de gestión racional y preventivo destinado a conservar los limitados recursos de los que depende la pesca. La explotación excesiva de las poblaciones de peces conduce a la crisis económica del sector en cuestión, la adopción de medidas adecuadas destinadas a reducir y, en última instancia, suprimir la explotación excesiva de las poblaciones y, por lo tanto, alcanzar un equilibrio sostenible entre las actividades pesqueras y las poblaciones objetivo será

beneficiosa para el sector de la pesca a largo plazo. Asimismo, la aplicación de tales medidas redundará en beneficio de los ecosistemas de los que forman parte dichas poblaciones de peces, A fin de garantizar un futuro ecológico, económico y social duradero a este sector, la gestión de la pesca debe evolucionar desde un enfoque centrado principalmente en el análisis de la situación de las pesquerías población por población hacia un planteamiento integrado que tenga en cuenta la interacción con los ecosistemas marinos.

Dado que la gestión de la pesca y la conservación de la naturaleza en el medio marino persiguen objetivos comunes, especialmente la preservación de los ecosistemas marinos, y recomiendan la utilización responsable de los recursos marinos vivos como parte del desarrollo sostenible, ambas requieren una mayor coordinación y coherencia mutuas.

La pesca costera desempeña una función especial en las regiones litorales. Con una gestión adecuada, este tipo de pesca constituye una actividad sostenible que utiliza recursos renovables y permite mantener la estructura social y cultural, contribuyendo a la economía local y al desarrollo del turismo cultural sin repercusiones negativas significativas sobre el medio ambiente. Sin embargo, la explotación de los recursos marinos en esas regiones plantea numerosos problemas, bien en materia de convivencia entre distintos oficios o colectivos, bien en materia de gestión racional de los recursos. El primer tipo de problema origina a veces situaciones complejas de confrontación que plantean dificultades a las autoridades locales y el segundo tipo supone una serie de dificultades de gestión de recursos que pertenecen a todos y, además, requiere que se persigan de forma simultánea objetivos a priori tan poco compatibles como son el mantenimiento del empleo y de los ingresos de los productores, por un lado, y, por otro, la conservación de las poblaciones.

En términos generales, las actividades pesqueras se centran en la captura de una o varias especies o de un grupo de especies. El efecto principal de la mortalidad, ejercido sobre las especies objetivo, consiste en la reducción de la edad y de la talla medias de los peces que integran la población y, por consiguiente, la

reducción de la biomasa global de esa población, especialmente de la masa reproductora. La mayoría de las especies de peces producen una gran cantidad de huevos y pueden soportar una reducción bastante importante de la biomasa de los individuos en edad de reproducción. Sin embargo, en algunos casos el índice de mortalidad por pesca es tan elevado que la masa reproductora puede descender hasta un nivel en el que la producción de huevos es insuficiente para garantizar el reclutamiento posterior.

Esta explotación excesiva de las poblaciones destinadas a garantizar la reproducción de la especie, denominada «recruitment overfishing», puede, en los

casos más graves, originar una disminución drástica de la población y de la pesquería en cuestión.

Las capturas involuntarias durante las actividades pesqueras de individuos pertenecientes a especies no objetivo que quedan por ejemplo atrapados entre las redes o son capturados en las redes de arrastre, las líneas o las nasas pueden dar lugar a modificaciones de las poblaciones de peces de especies no objetivo, aves o mamíferos marinos o invertebrados bentónicos. Sin embargo, la mortalidad por pesca de las especies no objetivo no es objeto más que en muy pocas ocasiones de una cuantificación directa.

Determinados tipos de fondos marinos o de flora o fauna bentónicas constituyen lugares importantes para el desarrollo de los huevos, las larvas o algunos juveniles de una serie de organismos vivos. Los daños causados a ese bentos pueden tener repercusiones sobre todo el ecosistema. Asimismo, algunos organismos bentónicos forman comunidades que estabilizan los sedimentos en los que crecen, por lo que los daños causados a esas comunidades pueden tener como consecuencia la erosión de los sedimentos subyacentes.

Algunos animales bentónicos, tales como la estrella de mar, son relativamente poco sensibles a las destrucciones causadas por las redes de arrastre y explotan los demás organismos dañados o aniquilados por el paso de los aparejos de pesca.

Las capturas de peces pertenecientes a una población determinada parecen tener repercusiones complejas para sus predadores, competidores o presas. Las consecuencias de esa interacción entre distintas especies puede a su vez manifestarse de múltiples formas. Las colonias reproductoras de aves o mamíferos marinos pueden verse afectadas por la pesca que compite con las especies de las que dependen. El agotamiento de los alimentos disponibles

conduce a veces a la reducción de las posibilidades de reproducción de las poblaciones de aves o mamíferos y, por otro lado, la reducción de la disponibilidad de una especie concreta puede modificar el comportamiento de las especies predadoras de esa especie y orientar su actividad predatoria hacia otras especies, aumentando de este modo el índice de mortalidad de éstas.

La pesca puede representar también para algunos organismos una fuente suplementaria de alimentos. Así pues, los descartes y residuos producidos por las actividades de pesca profesional ofrecen a las aves marinas que se alimentan de dichos residuos un suministro de alimentos del que no dispondrían de otro modo. Asimismo distintas especies de peces se alimentan de esos descartes. Por otro lado, a través de la recolección intermareal de moluscos y crustáceos pueden aparecer algunos productos alimenticios que tampoco se hallan normalmente disponibles para determinadas aves. Este tipo de fuente alimentaria suplementaria posiblemente haya contribuido a un aumento anormal del número de determinadas aves marinas.

Objetivos del sistema de gestión de los recursos marinos en el RFLPF. • Lograr principios de sostenibilidad en la actividad pesquera. • Conservar los ecosistemas marinos y la biodiversidad. • Implementar la ordenación integrada de las zonas costeras.

• Confeccionar una estrategia de educación ambiental, comunicación y participación.

Entre las medidas que van a contribuir a la conservación del medio marino y de las poblaciones de peces a través del desarrollo sostenible figuran las siguientes:

- El control de la explotación de la pesca en beneficio de las poblaciones comerciales y de los ecosistemas marinos a través de:

• La limitación del acceso a determinadas zonas (AMPs y sus zonas), de los niveles de capturas, de la intensidad de las actividades de pesca, el ajuste de tallas mínimas a las tallas de primera reproducción y las vedas, así como el ajuste de la capacidad pesquera a los recursos disponibles.

• La fijación de objetivos de gestión a medio plazo.

- La mejora de las medidas de conservación de la naturaleza en el medio marino y concretamente:

• Un ajuste de la selectividad de las artes de pesca y un mayor control de su aplicación.

• La protección de los hábitats naturales o de los hábitats de especies de interés, aplicando el programa de protección y mediante la creación de grupos comunitarios en las zonas costeras (Amigos del Manatí).

• La protección de las especies marinas no comerciales. - La gestión integrada de las zonas costeras a través de:

• Programa de Manejo Integrado Costero de la provincia Villa Clara.

– Implementación de un adecuado programa de educación ambiental, comunicación y participación:

• Proyectos de comunicación destinados al público en general y a los grupos metas seleccionados (pescadores, comunidades costeras, empresas). - El aumento de la contribución de la investigación científica a la gestión de la pesca, a través de la participación de las organizaciones profesionales y de los sectores ambientales representativos en el proceso de consulta.

• La información y promoción de la colaboración entre los investigadores y otras partes interesadas.

• El apoyo financiero a investigaciones pluridisciplinarias.

• El planteamiento de prioridades investigativas mediante mecanismos participativos.

Soto (2002) realiza una revisión bibliográfica sobre áreas protegidas, biología de protección del medio ambiente, ecología marina, oceanografía, y cambio climático, un marco que resume algunos de los procesos oceanográficos importantes y sus enlaces para la cadena alimenticia son examinados. Especies que se espera cambio en su abundancia y distribución como consecuencia del cambio climático mundial, comprometiendo la eficacia de áreas protegidas marinas potencialmente como herramientas de protección del medio ambiente y la biodiversidad. Esta evaluación indica la necesidad para: investigación interdisciplinaria adicional y el uso de modelos vinculados; un aumento de áreas marinas protegidas como sitios de investigación para evaluar los efectos del clima en la pesca, un enfoque temporalmente receptivo para ubicar nuevas áreas protegidas marinas, desplazando sus ubicaciones si necesario; y la competencia por el uso de los océanos.

Pauly et al. (2002) plantean que las pesquerías raras veces han sido

"Sostenibles", la pesca ha reducido bastante las producciones por entregas, se mantiene con niveles de captura gracias al incremento de la tecnología en función de las pesquerías, a la expansión geográfica de estas y la captura de especies y tallas que antes eran rechazadas. Con la disminución de las capturas a nivel mundial desde finales de los años 80, con tendencias a seguir bajando, déficit que no se espera que pueda ser compensado por la acuicultura, y se pueda seguir