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Estructuras relacionadas con la tercera fase de deformación D

3.1 LA OROGENIA HERCÍNICA

3.1.3. Estructuras relacionadas con la tercera fase de deformación D

Se describen en este apartado deformaciones tardías en forma de pliegues generalmente vergen- tes al oeste y una esquistosidad asociada localmente penetrativa que con geometrías diferentes afectan a las estructuras de D1en los sectores central y oriental de la hoja y a las estructuras de D2en los occidentales. La relación genética entre unos y otros es muy dudosa por lo que su des- cripción bajo el mismo epígrafe es meramente convencional.

La incidencia y distribución de las estructuras de D3tiene un fuerte control litológico afectando

esencialmente a las formaciones pizarrosas incompetentes, y a las alternancias de cuarcitas y piza- rras o esquistos mientras que su desarrollo en los tramos competentes más cuarcíticos es escaso en lo que se refiere a pliegues, y prácticamente nulo respecto a la S3. Así, en los sectores central y

oriental de la hoja, a la macroescala solo se observan pliegues de D3muy localmente, como por

ejemplo al SE de Santibañez de Ayllón, en algunos barrancos al E de El Muyo y en algunos puntos del núcleo silúrico de Becerril - El Muyo. Estos son pliegues asimétricos no muy erguidos, con una clara vergencia hacia el O o SO; sus flancos son bastante abiertos y las charnelas redondeadas, con perfiles de la clase 1C de RAMSAY (1967) aunque próximos a la clase 1B, que dan morfologías de tipo C y D de HUDLESTON (1973) con amplitudes de tipo 2 y 3. En estos sectores, los pliegues de D3son mucho mas abundantes a la meso y microescala apareciendo siempre en litologías incom- petentes, pizarrosas o de alternancias de pizarras y cuarcitas, donde generan una crenulación ca- racterística. En estos casos son pliegues con charnelas agudas y flancos rectos, de tipo chevrono kinkgeneralmente asimétricos y planos axiales relativamente tumbados (20-40º), que indican ver- gencias hacia el O ó SO propios de esta fase. Como consecuencia de su desarrollo sobre la macro- estructura de D1, los pliegues de D3presentan una cierta dispersión de sus direcciones axiales, que

con inmersiones no superiores a los 20º es hacia el ONO, NO y NNO y, menos frecuentemente, ha- cia el N en la hoja de Riaza y hacia el SSO, S y SSE en la de Tamajón (Figs. 3.1, 3.2 y 3.4).

Cuando se desarrollan sobre la zona de cizalla de Berzosa los pliegues D3presentan direcciones axiales muy persistentes con inmersiones de 10 a 30º hacia el SE o SSE (Fig. 3.4). En este caso los pliegues son mas erguidos, también con geometrías chevrono de tipo kink,observándose en las alternancias con niveles cuarcíticos figuras de interferencia de tipo 3 de RAMSAY (1967). Pliegues de este tipo son especialmente abundantes en la hoja de Tamajón, al norte de Bocigano donde también afectan a las metavulcanitas de El Cardoso, modificando ligeramente la estruc- tura del flanco oriental de la antiforma y la traza de la isograda de la estaurolita +. Esta misma circunstancia se repite en la hoja de Riaza en la prolongación de la estructura mencionada. La coaxialidad entre los pliegues de D2y D3en la zona de cizalla, la geometría de las figuras de interferencia y el paralelismo entre la S2y la S3permite sospechar que el mencionado replega- miento sea producto del mismo cizallamiento de D2y no tenga nada que ver con una fase pos- terior D3. Ejemplos del replegamiento de una fábrica milonítica durante el propio cizallamiento, con el resultado de pliegues con direcciones axiales subparalelas a la Lm, han sido citados por FLETCHER y BARTLEY (1994) en los "metamophic core complexes" de California, proponiendo para su desarrollo una componente constrictiva local, perpendicular a la dirección de estiramien- to regional.

En cualquier caso, tanto sobre la macroestructura de D1, como, principalmente sobre la zona de cizalla de D2, las estructuras de D3parecen concentrarse preferentemente en bandas de direc- ciones NO-SE a NNO-SSE. Es en estas bandas donde la S3es más penetrativa, correspondiendo a una esquistosidad de crenulación definida por la orientación de filosilicatos que individualizan microlitosde escala micro y mesoscópica donde se puede observar la S1y la So. En el sinclinal de Majaelrayo la S3presenta una dirección ONO-ESE a NNO-SSE y un buzamiento hacia el E ó NE generalmente no superior a los 30º; en el anticlinorio de Galve de Sorbe- Valverde de los Arroyos presenta direcciones más norteadas y buzamientos también muy tendidos en el mismo sentido. En ambas zonas se identifica una lineación de intersección de S3sobre So (L3-o) paralela y con las mismas características de dispersión que los ejes B3(Fig. 3.4) En la zona de cizalla de Berzosa, la S3 presenta una dirección más constante, (NNO-SSE) y mayor buzamiento (50-70º) al E, es de- cir una geometría muy similar a la S2con la que se puede confundir a no ser que se observen las

figuras de interferencia anteriormente señaladas. No obstante, como se ha explicado anterior- mente, no se descarta que esta S3corresponda en realidad a una S2+1inducida localmente por el cizallamiento continuo dentro de la zona de cizalla.

En resumen, la D3no modifica sustancialmente la macroestructura heredada de las fases ante-

riores introduciendo solamente un ligero plegamiento, de carácter parcial que, puntualmente, puede ser algo más intenso. A este respecto hay que decir que la reciente interpretación del sin- clinal de Majaelrayo como una estructura de D3desarrollada sobre un gran flanco normal de D1 (GONZALEZ LODEIRO 1988, MACAYA et al 1991, AZOR et al 1992) no parece muy adecuada a tenor de las descripciones realizadas en el presente capítulo. Los estudios petrográficos realiza- dos sobre muestras recogidas en esta estructura y las observaciones de campo, revelan que la S1, de dirección submeridiana, subvertical y con disposición en abanico divergente hacia los niveles inferiores, es la esquistosidad primaria (de D1) de esta estructura a la que se sobreimpone, local-

mente, una S3mucho más tumbada. La hipótesis de los autores mencionados requeriría la exis-

tencia de una S1penetrativa, con menor buzamiento que la So en el flanco occidental del sincli- nal y, en general, en todos los flancos occidentales de las estructuras menores asociadas. En la misma línea, tampoco parece muy adecuada la interpretación, por parte de los mismos autores, de la antiforma de El Cardoso como otra estructura de D3. Además de las razones argumenta-

das en el apartado correspondiente, es concluyente en contra de esta hipótesis la persistencia en dirección y buzamiento de la fábrica producida por la cizalla extensional (S2) que no presenta nin- gún cierre periclinal ni está afectada por ningún pliegue de suficiente entidad que indique la exis- tencia de una macroestructura de D3en el sentido propuesto por tales autores.