2. LA PERSPECTIVA ECONÓMICA: INTERNET COMO INPUT EN EL PROCESO PRODUCTIVO DE
2.3. El estudio de Internet en la producción de educación
Desde los primeros años de la extensión e incorporación de internet en la sociedad, los gobiernos y las universidades han visto esta tecnología como un input a tener en cuenta en la producción de educación (Baer, 1998). Dos han sido las formas en que las universidades han planteado usar internet en la producción de educación (Means et al., 2009):
- Con la finalidad reemplazar la educación presencial, como es el caso de los cursos online. - Con la finalidad de mejorar y complementar la educación presencial mediante actividades
de aprendizaje
Gobiernos y universidades han invertido grandes sumas de dinero en ofrecer acceso a conexiones a internet de alta calidad, crear contenidos en este medio, crear entornos virtuales de aprendizaje (EVA) y otras formas de provisión de e-learning (Johannessen, 2007; Selwyn, 2010). La finalidad última de estas inversiones es que profesores y estudiantes saquen el máximo partido de estos recursos para la mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Es decir, conseguir que el uso de internet en educación ayude a mejorar la eficacia y eficiencia en el proceso de producción de aprendizaje.
Debido a esta fuerte inversión, en muchos casos pública, la eficacia del uso de internet en educación superior ha sido constantemente debatida en los últimos años. Lo que en el fondo se pretende saber es cómo se debe usar internet en educación para conseguir que los estudiantes adquieran de forma más eficaz y eficiente los conocimientos definidos en el currículo de su carrera. O visto desde la perspectiva económica de las instituciones, cómo sacar el máximo rendimiento de la inversión hecha en e-learning.
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Varios pueden ser los impactos de la tecnología en los estudiantes (Balanskat, Blamire, & Kefala, 2006; Law, 2007). Law resume estos en 6 tipos (Law, 2007):
- Impacto en las habilidades tradicionalmente importantes. Se trata del conocimiento de la materia y son los conocimientos que habitualmente se evalúan.
- Impacto en las habilidades de investigación. Habilidades de manejo de información, de resolución de problemas y de auto-aprendizaje.
- Impacto en las habilidades de colaboración. Habilidades comunicativas y colaborativas - Impacto en las habilidades tecnológicas. Son las habilidades de manejo de la tecnología. - Impacto en las habilidades para de marcar el propio ritmo de trabajo. Son las habilidades
organizativas que llevan a que un estudiante sepa organizarse su propio trabajo.
- Impacto afectivo. Es el impacto de la tecnología en la motivación, autoestima, el tiempo que se pasa estudiando y la asistencia a clases.
Para la autora estos 6 tipos de impacto pueden generar 2 brechas, una a corto plazo y otra a largo plazo, que aunque correlacionadas no siempre son iguales debido a la posible disparidad entre lo que se valora en el sistema educativo y lo que se valora en la sociedad y el mercado de trabajo:
- Brecha de rendimiento. - Brecha socioeconómica.
Como ya se ha comentado, la literatura sobre la producción educativa normalmente ha tomado como objeto de estudio la brecha de rendimiento académico; el caso del estudio del impacto de internet no es una excepción. Los estudios pioneros sobre la efectividad de la primera generación de educación online6 se centraron en comparar la eficacia (medida como los resultados obtenidos por los alumnos en las pruebas de evaluación) de la educación online respecto a la presencial. La gran cantidad de estudios recogidos en dos de los meta-análisis más recientes sobre el tema (Bernard et al., 2004; Means et al., 2009) muestran que esta tradición todavía persiste.
Los resultados de los primeros estudios fueron bastante homogéneos: el aprendizaje conseguido por los estudiantes mediante la enseñanza online no era significativamente
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diferente del conseguido mediante las clases tradicionales cara a cara (Russell, 1999). Es decir, la educación virtual no era ni mejor ni peor que la presencial para aprender los contenidos definidos como importantes en los currículos.
Una crítica recurrente a los estudios basados en la comparación de medios (online vs presencial) es que parecen dar un papel causal al medio por el cual se realiza la instrucción. Sin embargo, comparar medios es caer en la trampa del determinismo tecnológico. Los estudios que simplemente comparan los medios por los que se implementa la educación omiten en su diseño una aportación clave de los estudios de la historia de la tecnología aplicada a la educación (Cuban, 2001): las nuevas tecnologías no mejoran los resultados de la enseñanza, al menos, si no van ligadas a un cambio hacia un modelo de enseñanza-aprendizaje más efectivo. “No hay nada inherente a la tecnología que provoque una mejora en el aprendizaje” pero, “el proceso de rediseñar un curso para adaptar su contenido al uso de una tecnología puede mejorar el curso y los resultados” (Russell, 1999). En otras palabras, comparar medios es omitir la relación entre la tecnología y la pedagogía utilizada en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Dos pueden ser las causas por las que históricamente ha existido una tradición de comparación de medios y no se ha ligado a la pedagogía o estilo de aprendizaje utilizado:
a) En primer lugar puede haber una razón histórica. La tecnología no siempre ha permitido todos los modelos de enseñanza-aprendizaje. Los primeros desarrollos de internet y la web tenían un diseño unidireccional y por tanto la tecnología limitaba la posibilidad de llevar a cabo interactividad en el aprendizaje. Con esta tecnología inicial difícilmente se podía llevar a cabo un modelo de enseñanza-aprendizaje interactivo o colaborativo mediante internet. Como consecuencia del desarrollo técnico, en la educación a distancia previa al e-learning y en los primeros desarrollos de e-learning se reproducían forzosamente los modelos de la clase presencial, centrados en el profesor y los materiales del curso como fuentes de conocimiento, siendo el esquema uno a muchos el único posible (Godoy, 2007). Ello unido con que en el núcleo de la enseñanza tradicionalmente han estado arraigados los procedimientos de trabajo tradicionales (relación unidireccional profesor-estudiante, control sobre los materiales y plan de estudio…) pudo causar que la primera investigación viera la comparación de medios como una herramienta válida para estudiar la eficacia, dado que se asume que la metodología de enseñanza-aprendizaje en ambos medios, presencial y virtual, similar.
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b) En segundo lugar, otra explicación a la tendencia a la comparación de medios es la crítica apuntada en el punto anterior a los estudios económicos basados en las funciones de producción de la educación: la economía de la educación muchas veces sólo se ha centrado en el estudio de la relación entre las entradas y las salidas sin tener en cuenta el proceso de producción de educación, es decir la metodología de enseñanza-aprendizaje. Por tanto, tal como observa la literatura, desde esta perspectiva Internet es considerado como una entrada más y como un todo homogéneo, considerándose en el fondo que todos los cursos lo usan de forma similar y dejando de lado las diferencias en las metodologías docentes y tecnologías utilizadas (Castillo-Merino, Serradell-Lopez, & González-González, 2010).
Sin embargo, Internet ha evolucionado, y lo hace sin parar. Hoy en día, la educación “online” y el blended learning cuentan con mayor número de recursos, menos estáticos y con tecnologías que no solo permiten, sino que incluso facilitan, la interactividad y colaboración de una forma más dinámica y organizada que cara a cara. O dicho de otra forma: hoy en día, las nuevas aplicaciones de internet sí permiten cambiar el modelo tradicional de enseñanza centrado en el profesor y los materiales como fuentes de conocimiento por otros modelos más centrados en el estudiante. Por ello, tal como recientemente se ha planteado el departamento de educación de Estados Unidos (Means et al., 2009), hace falta revisitar la cuestión de la efectividad del uso de internet en educación.
Actualmente la tecnología es capaz de soportar por lo menos estos tres tipos de experiencias de aprendizaje (Means et al., 2009; Zhang, 2005)
- Aprendizaje por exposición. A partir de los dispositivos digitales se transmite el conocimiento de forma unidireccional.
- Aprendizaje activo. El estudiante construye su conocimiento basándose en la manipulación de artefactos digitales para realizar actividades: ejercicios y problemas online, simulaciones, juegos, micromundos son ejemplos de este tipo de aprendizaje.
- Aprendizaje interactivo. El estudiante construye su conocimiento mediante descubrimiento basándose en la interacción con otros estudiantes, convirtiéndose los profesores en co-aprendices y actuando como facilitadores. La interacción humana está mediada por la tecnología y el aprendizaje emerge de estas interacciones.
Por lo tanto, para muchos autores, ya no es válido comparar los resultados académicos basándose en la segmentación según la modalidad educativa (online, presencial o híbrida).
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Para conocer si el uso de internet en educación aumenta la efectividad del aprendizaje, es necesario comparar los resultados de su uso teniendo en cuenta la estrategia docente que hay detrás.(Bernard et al., 2009; Clark, 2000; Johnson, 2008; Law, 2007; Sosin, Blecha, Agarwal, Bartlett, & Daniel, 2004; Zhang, 2005; Zhao, Lei, Yan, Lai, & Tan, 2005). Y ello ya sea consecuencia de de un determinado planteamiento pedagógico institucional (aprendizaje formal) o de las diferentes formas de adopción de internet que se dan de forma independiente a la institución entre los estudiantes universitarios (aprendizaje informal).
No obstante, tal como se ha planteado el fin último de las funciones de producción es racionalizar las inversiones. Por ello, es necesario conocer los costes de cada tipo de pedagogía que se lleva a cabo por internet para poder comparar mediante análisis coste-beneficio cual es más eficiente y no sólo más eficaz.
Resumiendo, desde la perspectiva económica se desprenden 3 niveles de análisis, de los cuales en esta tesis se tratarán los 2 primeros:
a) En un primer nivel, es necesario conocer qué usos de internet son eficaces para mejorar el rendimiento académico. Invertir en internet para hacer usos no eficaces generaría una ineficiencia clara en la asignación de recursos. Así pues, es interesante saber bajo qué esquemas pedagógicos, que en el fondo definen los usos que se dan de internet en educación, funciona mejor esta tecnología. Algunos estudios más alejados de la perspectiva económica han analizado el tipo de usos de internet en educación y el rendimiento académico, de ello se hablará en el próximo capítulo.
b) En un segundo nivel, hay que analizar de la productividad de los usos de internet identificados como eficaces en la mejora del rendimiento. El beneficio de realizar un uso de internet determinado no tiene porque ser constante y puede variar según la cantidad de uso que se haga, dando lugar a rendimientos constantes, crecientes o decrecientes. Por tanto, puede ser que un uso del cual se ha detectado un beneficio en promedio alto, tenga concentrado dicho beneficio en determinadas cantidades de intensidad de este uso y, por tanto, una inversión demasiada baja o alta puede no ser una estrategia adecuada para conseguir la mayor eficacia. En este sentido, desde un punto de vista económico, es importante conocer la función de productividad7 de cada uso de internet, para saber qué niveles de intensidad son los más eficaces en cada uso y poderlos combinar entre sí para obtener una función de producción de eficacia óptima. Pese a que las instituciones de
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educación superior hace tiempo que consideran internet como una herramienta capaz de mejorar la productividad en la literatura existe un cierto vacío sobre la productividad de internet y existe poca investigación empírica sobre la productividad de ésta desde una perspectiva económica. Desde un aperspectiva más pedagógica se ha hecho alguna excepción con la interacción mediante internet en educación online (Bernard et al., 2009; Miyazoe & Anderson, 2010). Sin embargo, destaca el hecho de que no se ha podido localizar ningún estudio en el que empíricamente carcterize la productivida del uso de internet para la interacción como complemento para la educación presencial.
c) En un tercer nivel, la perspectiva económica pone el énfasis en la distribución de recursos. De esta forma, una vez se conoce cuál es la productividad, se debe conocer el coste de cada incremento de unidad del input. De esta forma, se puede determinar cuál es el coste de cada unidad de rentabilidad y así poder determinar cuál es la distribución de recursos más eficiente. En teoría, con esta información es posible saber como combinar de forma óptima los recursos disponibles gracias a internet, tanto en educación online como en semipresencial.
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