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En este contexto, las interacciones que se producen en los establecimientos educacionales entre los alumnos inmigrantes e hijos de inmigrantes con sus pares connacionales, profesorado y personal administrativo comenzaron a ser objeto de profundos análisis para evidenciar situaciones de racismo y discriminación que no sólo se referían a su fenotipo o color de la piel sino también a su supuesto bajo nivel de educación, dificultades para aprender, formas de hablar y costumbres.

Uno de los primeros trabajos publicado en este ámbito es un compendio con las intervenciones del seminario “Niños y Niñas Inmigrantes en Chile: Derechos y Realidades” (2004) organizado por Fundación Anide y Colectivo Sin Fronteras, en donde se abordaron temáticas como la protección de sus derechos, su integración al sistema educacional y de salud, junto con las condiciones de irregularidad y vulnerabilidad en que se encuentran (Cano y Soffia: 2009: 19).

Cuatro años más tarde, en el 2008, se publica el trabajo de investigación “Niños y niñas inmigrantes en Santiago de Chile. Entre la integración y la exclusión” de Carolina Stefoni, Elaine Acosta, Marcia Gaymer y Francisca Casas-Cordero, que entrega una visión muy completa y detallada de la experiencia que viven las distintas familias inmigrantes en el sistema educacional chileno.

Aporta datos sociodemográficos sobre la distribución de los niños en los establecimientos (principalmente en colegios municipales, seguido de los particulares subvencionados y muy abajo, particulares pagados), da cuenta de las barreras legislativa del Estado chileno para dificultar la entrada de alumnos inmigrantes a las escuela públicas y como éstas, en la práctica, han provocado la concentración de ellos en ciertos colegios de ciertas comunas donde el proceso de ingreso es expedito; y aborda el impacto que tienen las variables clase y nacionalidad en la inclusión o exclusión de los niños en el sistema escolar.

42 En términos metodológico, este trabajo aborda la problemática desde un enfoque mixto: cuantitativo para dimensionar la presencia de inmigrantes en los establecimientos educacionales y cualitativo para acceder a las experiencias de las familias al momento de matricular a sus hijos.

A partir del 2010 comienzan a aparecer artículos donde se describen experiencias de racismo y discriminación que viven los niños de origen peruano en las escuelas públicas por parte de pares chilenos, profesores y directivos. Dos de los trabajos más interesantes al respecto son “Niños(as) marcados por la inmigración peruana: estigma, sufrimientos, resistencias” y “Las escuelas de la inmigración en la ciudad de Santiago: Elementos para una educación contra el racismo” de María Emilia Tijoux (2013), que surgen del proyecto Fondecyt “Vida cotidiana de niños y niñas hijos de inmigrantes peruanos en los espacios sociales escolares: capitales, tácticas y estrategias para la integración en Chile”.

Lo destacable de estas publicaciones es que explican los prejuicios y estigmas en relación con la estratificación social originada en la Colonia, donde los indígenas y negros están en la ubicación más baja. También hacen referencia a lo hereditario de la condición inmigrante, ya que hijos de familias peruanas nacidos en Chile son vistos como no nacionales y portadores de los atributos descalificadores con los que son identificados sus padres. En términos teóricos, Tijoux utiliza los planteamientos de Goffman sobre estigma e interacciones cara a cara.

El libro “La niñez migrante en Chile. Rupturas generacionales y de género” de Iskra Pavez (2013) también aborda temas de racismo y exclusión, pero lo más interesante es que presenta a los niños como sujetos activos de sus procesos migratorios, es decir, con una propuesta teórica desde la sociología de la infancia y no del adultocentrismo. Además, aplica el enfoque de género para explicar las diferencias en las experiencias que viven niñas y niños peruanos.

43 Kerstein Hein publicó en el 2011 “Migración y transición: Hijos e inmigrantes de origen latinoamericano en sus transición de la escuela al trabajo en Chile”, con la particularidad de ser uno de los pocos trabajos publicados que aborda el proceso de transición hacia la vida adulta desde la escuela al trabajo por la relevancia que tiene en la inclusión o exclusión de jóvenes con antecedentes de migración en particular. El grupo observado son hijos de inmigrantes nacidos en Chile, que aún no es estudiado en profundidad, pero de gran interés.

A nivel internacional, destaca la investigación “La Infancia de la Inmigración” (2003) de Carola Suárez Orozco y Marcelo Suárez –Orozco, que es un estudio longitudinal de 10 años que aborda diversos aspectos de la experiencia inmigratoria de niños latinoamericanos, asiáticos, africanos en Estados Unidos, centrándose muy especialmente en lo que ocurre con ellos en la escuela, donde el sistema busca más asimilarlos que respetar algunas de sus particularidades fuera de las folclóricas (baile, música y comida).

En España han surgido investigaciones centradas en el discurso de los profesores sobre sus alumnos inmigrantes, sobre todo árabes y africanos, para visibilizar los estereotipos y prejuicios que impiden una adecuada integración de ellos al sistema educacional. Al igual como ocurre en Chile, un aspecto de quienes vienen de países considerados cultural y económicamente menos desarrollados que la sociedad receptora, es que las imágenes construidas son negativas y excluyentes. Entre estos trabajos cabe destacar “Inmigrantes en la Escuela: una mirada desde el profesorado” (2006) de Ana Irene del Valle Loroño y Elisa Usategui Basozalbal, donde se sostiene que la inmigración ha profundizado las contradicciones del sistema educacional español en términos de la transmisión de valores y su rol de cohesionador social e integrador.

En América Latina, el estudio del racismo entre profesoras de educación preescolar ha centrado el interés de investigadores, ya que el color de piel se yergue como una de las principales variables de desigualdad para profesores. “Cuerpos racializados:

44 la percepción de los niños y niñas sobre el proceso de racialización social” (2012) del investigador brasilero Flavio Santiago, visibiliza que el color negro porta estereotipos y estigmas que son trasladados hacia los más pequeños, explicando sus comportamientos infantiles desde estas significaciones, que son casi siempre construidos de manera adultocéntricas.

En la misma línea está el trabajo “Un estudio sobre guardería: lo que las prácticas educativas producen y revelan sobre la cuestión racial” (2004) de Fabiana Oliveira (citada en Santiago, 2012), quien analizó la interacción de las docentes con bebés de “raza” negra de seis meses a dos años, evidenciando que el tiempo de relación con ellos es bastante menor que el destinado a guaguas de ““raza”” blanca.

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